jueves, 22 de septiembre de 2016

Pablo Neruda: poesía (y) política

Coincidiendo prácticamente con el día en que hace 43 años del fallecimiento del poeta, que se cumplen justamente mañana, día 23 (murió el 23 de septiembre de 1973 en Santiago de Chile, doce días después del golpe de Augusto Pinochet contra el gobierno legítimo de Salvador Allende) se ha presentado en el Festival Internacional de Cine de San Sebastián la película “Neruda”, del director chileno Pablo Larrain, en la que, sobre un episodio que tuvo lugar en la realidad, se intenta reinventar el cosmos, incapturable, según las palabras del propio Larrain, de Pablo Neruda

La película se basa en los hechos posteriores al triunfo de Alianza Democrática en las elecciones presidenciales de 1946 y la subida al poder de González Videla y la represión desencadenada por éste contra los trabajadores en huelga llevará al senador Neruda a protestar vehementemente en el Senado. En 1948, González Videla prohibe el Partido Comunista (integrante de la Alianza en el poder) y Neruda se transforma entonces en el más fuerte antagonista del presidente, dictando discursos en el Senado y publicando artículos contra el Gobierno en el extranjero, ya que el diario comunista El Siglo estaba bajo censura.

Su artículo La crisis democrática de Chile es una advertencia dramática para nuestro continente, que más tarde fue conocido como Carta íntima para millones de hombres, publicado en Caracas, provocó el desafuero del senador Neruda por «denigrar a Chile en el exterior y por calumnias e injurias al Primer Mandatario».y posteriormente se dictó una orden de detención contra él, forzándolo primero a la clandestinidad en su propio país, y luego al exilio.

En el filme, que dicho sea de paso, ha sido seleccionado por la Academia de Cine de Chile para representar a  su país en los Oscars, el personaje de Neruda no queda muy bien parado, pasando el protagonismo de la película al personaje del prefecto de la policía de investigaciones, Óscar Peluchonneau, que es el encargado de apresar al poeta. Esto puede obedecer a la recreación en el film de la elucubración sobre la "discusión histórica", que reconoce el director Larrain, acerca de la posibilidad de que el gobierno de Pinochet no quisiera realmente atrapar al escritor. "¿Qué se habría hecho con él preso? Es un escándalo internacional, sería algo inmanejable" Y algo de esto puede haber si se tiene en cuenta que mientras, en Europa, la leyenda del poeta famoso perseguido crece y los artistas, liderados por Pablo Picasso (que lo protegerá cuando el poeta puede abandonar su país y se exilia en París), claman por su libertad.

No vamos a desmenuzar la trama y desenlace de la película, pero es indudable que su filmación y la coincidencia del aniversario de la muerte de Neruda nos permite reflexionar en la evidencia de lo fácil que es incomodar al Poder simplemente diciendo la verdad y lo fácil que le resulta a éste acallar, por los medios que sean al discrepante. En el caso de Neruda, además, hay conexiones de su obra y sus actuaciones con España que nos permitiremos recordar precisamente hoy, la víspera del aniversario de su muerte, en su homenaje.
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Primero, una rápida semblanza. Ricardo Eliécer Neftalí Reyes Basoalto,mundialmente conocido por su seudónimo de Pablo Neruda1 (Parral, Chile,1904 — Santiago de Chile, 1973), fue un poeta chileno, Premio Nobel de Literatura en 1971, considerado por Gabriel García Márquez “el más grande poeta del siglo XX en cualquier idioma” o por Harold Bloom2 “uno de los veintiséis autores centrales del canon de la literatura occidental de todos los tiempos”.

Paralelamente, fue también un destacado activista político, senador, miembro del Comité Central del Partido Comunista, precandidato a la presidencia de su país y embajador en Francia.

Hacia 1921, con diecisiete años de edad, empieza sus estudios de pedagogía y comienza también a publicar sus trabajos, ya con el seudónimo de Pablo Neruda, obteniendo el primer premio de los Juegos Florales de la Primavera con el poema «La canción de fiesta». En 1923, publicó Crepusculario y en 1924 su famoso Veinte poemas de amor y una canción desesperada, donde todavía se nota una influencia del modernismo. Posteriormente, en 1926, tres libros con un estilo literario similar: El habitante y su esperanza, Anillos (en colaboración con Tomás Lago) y Tentativa del hombre infinito.

En 1927, comenzó su larga carrera diplomática y siendo cónsul de su país en Buenos Aires conoce a Federico García Lorca, y siéndolo en Barcelona conoce a Rafael Alberti.

La literatura de Neruda distingue distintos períodos estilísticos, desde un reconocido modernismo, ya mencionado, en sus primeras obras, hasta lo que él llamó (fiel a sus ideas) realismo socialista soviético que empieza en su Canto General, de 1950 y alcanza su culminación con Las uvas y el viento, de 1954, aparte de los más variados estilos en su obra posterior y en su, curiosamente, copiosa publicación póstuma.

Su última aparición en público fue el 5 de diciembre de 1972, cuando el pueblo chileno le realizó un homenaje en el Estadio Nacional, y en febrero de 1973, por razones de salud, renuncia a su cargo de embajador en Francia y regresa definitivamente a Chile.

Después del golpe militar en Chile del 11 de septiembre de 1973 su salud se agrava y el 19 es trasladado de urgencia desde su casa de Isla Negra a Santiago, donde muere "debido a un cáncer de próstata el día 23 a las 22.30 en la Clínica Santa María" aunque, con la vuelta de la democracia a Chile, aseguran acreditados testigos que ya pueden hablar que Neruda habría sido asesinado en la clínica tras aplicársele una inyección letal. La casa de Neruda en Santiago fue saqueada después del golpe y sus libros, incendiados y hay que decir que muchos de los asistentes a su funeral que no pudieron huir acabaron engrosando las listas de desaparecidos por la dictadura.

En 2013 el juez Mario Carroza ordenó la exhumación del cuerpo del poeta para averiguar la causa real de su muerte y en noviembre de ese año se dieron a conocer los resultados de los exámenes toxicológicos realizados en EE.UU. y España, que descartaron que Neruda hubiera sido envenenado y confirmaron que falleció producto de un avanzado cáncer de próstata. Sin embargo, en 2015 un informe realizado a petición de la Corte de Apelaciones de Santiago concluye que "muy probablemente el poeta muriera como consecuencia de una inyección que recibió, con origen desconocido".

¿Y su relación con España? 

En 1947 publica Neruda un libro relativamente breve bajo el título Tercera Residencia que contiene una parte llamada "España en el corazón", escrita a partir de 1937. En efecto, en 1936 estalló la Guerra Civil Española y, conmovido por ella y por el asesinato de su amigo García Lorca, Neruda se comprometió con el movimiento republicano, primero en España y luego en Francia, donde comenzó a escribir España en el corazón (1937),con tal sentimiento que su poesía durante el período siguiente se caracterizó por una clara orientación hacia cuestiones políticas y sociales. El poeta tuvo ya, al componerlo, plena conciencia de lo que iba a pasar y por eso en seguida se lee:
Os voy a contar todo lo que me pasa.
O sea, que ya no se trata de cantar poesía sino de contar. Contar antes que cantar es la nueva tarea asumida. "Yo estoy aquí para contar la historia", se podrá leer también al comienzo del posterior Canto General. El relato ocurre con fluidez, con normalidad, como en la vida diaria, sin estridencias ni aspavientos. Empieza la cotidianeidad, es decir, la instalación en el mundo de lo no importante con palabras sencillas, nada trascendentales:
Yo vivía en un barrio
de Madrid, con campanas,
con relojes, con árboles.
Es el dato espacial del inicio de cualquier cuento. Y la pormenorización inmediata: la vida en un sector de ambiente propio, el barrio. Vendrá el nombre de éste ("mi barrio de Argüelles") y su caracterización como sitio bullicioso, de comercios con sentido humano y doméstico -pan, aceite, tomates, patatas, pescados- presididos sin resistencia por la estatua (ironizada en aquello de la semejanza al tintero) del jurista famoso.

Pero todo en la evocación hogareña que parecía bucólica empieza a cambiar. Se llama por sus nombres de pila a poetas amigos que visitaron esa casa como testigos de esa felicidad pretérita. Raúl (González Tuñón), Rafael (Alberti) y Federico (García Lorca) saben -sabían- de convivencia, conversaciones, proyectos, de la vida en fin que en el barrio y en la casa ocurrían:
Raúl, ¿te acuerdas?
¿Te acuerdas, Rafael?
Federico, ¿te acuerdas
debajo de la tierra,
te acuerdas de mi casa con balcones en donde
la luz de junio ahogaba flores en tu boca?
¡Hermano, hermano!
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Mas, ¿qué sentido tiene pedir que recuerde el amigo que se sabe definitivamente ausente? Es porque va pereciendo incluso el recuerdo en la medida de la desaparición de ese testi­go de la felicidad remota. Y entonces el cambio es absoluto. Lo que al comienzo del poema se daba en contrapunto más o menos sordo, irrumpe abiertamente, como la misma guerra. Fuego, pólvora, sangre, bandidos de todo tipo que matan niños (chiquillos, en palabras de Federico) y casas (mi casa), dejan rota a España. Y lo que se entendía sólo como una firme toma de partido por la opción republicana se convierte en un ataque directo a los protagonistas de la situación que ha originado el asesinato (entre miles más) de su amigo Federico. Así se encuentran poemas tan directos como España pobre por culpa de los ricos, Sanjurjo en los infiernos, Mola en los infiernos o el atroz El general Franco en los infiernos, una de cuyas estrofas más suaves dice, por ejemplo

Aquí estás. Triste párpado, estiércol
de siniestras gallinas de sepulcro, pesado esputo, cifra
de traición que la sangre no borra. Quién, quién eres,
oh miserable hoja de sal, oh perro de la tierra,
oh mal nacida palidez de sombra.

Ni que decir tiene que Tercera residencia estuvo prohibidísimo en España3 y, con muchas y auténticas dificultades (y paciencia) no exentas, a veces, de peligro físico real, se podía conseguir, a través del amigo de un amigo de otro amigo, la edición de la argentina Editorial Losada… disimulada con una cubierta de los Evangelios católicos de Bover-Cantera (aún hoy se encuentra en las Redes la versión del libro censurada por el expeditivo sistema de páginas en negro).

Al fin, poeta total

 Pero hoy, víspera del día del recuerdo de su muerte, quedémonos con el poeta y no con el activista y, por elegir algo de su vasta obra, fijémonos en los Veinte poemas de amor y una canción desesperada que, como da a entender por ahí el propio autor, es la culminación de su producción poética. Lo anterior a ella ha sido necesariamente tanteo orientador, ascensión trabajosa; lo posterior, dispersión de lo logrado, tentativa de hombre que se siente infinito porque no alcanzó aún a determinar sus propios límites.

En este libro no se puede andar leyendo/viviendo a corazón lento. Sus senderos imponen un ritmo propio, que va de lo heroico a lo sumiso, en bruscos saltos a veces. A través de la milenaria senda del patetismo amoroso, Neruda ha encontrado un atajo suyo; y esa es la gloria que le conquista este libro.

En el poema número 1, el sentimiento nace con ímpetu, y abre ante sí el ancho espacio indispensable para la grandeza de su emoción. Su expresión elige el camino de las cosas; y, apenas ha entrado en el verso, ya se aprietan en su derredor las fuerzas y las manifestaciones del mundo:
Cuerpo de mujer, blancas colinas, muslos blancos
te pareces al mundo en tu actitud de entrega.
Mi cuerpo de labriego salvaje te socava
y hace saltar el hijo del fondo de la tierra.
A partir de aquí, la evolución del sentimiento con versos grandisugerentes, y no grandilocuentes, porque es precisamente un mérito muy encomiable de este poeta la justeza de la expresión, nada de adjetivos estrepitosos ni de metáforas dislocadas, nos conduce al poema veinte en el que, después de agitar, en complicidad con grandes símbolos, la total tragedia de su ambición de amor, el hombre y el poeta se aquietan en dulzura de tristeza última. Para exponerlo, el lenguaje que usa es sencillo. Es un estilo directo, humano. El mensaje del poema se transmite con facilidad y claridad.
Pensar que no la tengo. Sentir que la he perdido.
Oír la noche inmensa, más inmensa sin ella.
Y el verso cae al alma como al pasto el rocío.
Qué importa que mi amor no pudiera guardarla.
La noche esta estrellada y ella no está conmigo.
Cualquier lector comprende lo que siente el poeta. Esta poesía nos transmite sus sentimientos sin metáforas artificiosas: se siente triste, dolido, solo y añora los tiempos en los que no lo estaba. Por la forma en la que está escrito, sencilla pero directa e intensa, despierta sentimientos que los lectores tenemos dentro. Oigamos el sentido recitado del poema número 20 en la voz del recientemente desaparecido Gian Franco Pagliaro y leamos, leamos (hoy al menos) a Neruda.

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1Aún hoy, los estudiosos de su obra no se ponen de acuerdo acerca de si el seudónimo (que adoptó para ocultar a su padre, obrero ferroviario, que publicaba poesías y que después transformó en su nombre oficial) se refiere al autor checo Jan Neruda o a un personaje de una novela de Arthur Conan Doyle. El autor nunca lo aclaró.

2Harold Bloom es un crítico y teórico literario estadounidense autor, entre otros, de The Western Canon: The Books and School of the Ages - New York: Harcourt Brace, 1994. (En castellano: El canon occidental: La escuela y los libros de todas las épocas. Ed. Anagrama, Barcelona, 2005) 

3Hay quien asegura que le ha resultado imposible encontrarla en las librerías. De acuerdo que no es precisamente un panegírico de quienes se sublevaron, pero si esas dificultades por encontrar hoy el libro traspasan el ámbito comercial, las conclusiones son inquietantes y preocupantes, ya que, pongamos por caso, la figura de Adolfo Suárez (1970/1985) es ya Historia y se puede analizar con objetividad, por lo que sería difícil justificar razonablemente que el franquismo, en la forma que narra el poeta, de 40 años antes, no lo fuera... salvo que realmente no lo sea, y siga teniendo la facultad de prohibir o censurar lo que le es incómodo.

miércoles, 14 de septiembre de 2016

"Eso del TTIP" como indicador de manipulación

Estos días estamos viviendo de lleno el período de aguantar la respiración y ver cómo afecta el desarrollo y resultado de las elecciones en Galicia y Euskadi en el sainete tragicómico en que se ha convertido por celos, envidias, desconfianza, engaños e ineptitud la política de este nuestro querido país. Sobre todo interesa saber de una vez, ya que disfrutamos del segundo intermedio, de cuántos actos se compone la obra o si ya alguien del equipo de guionistas, valiente él, propone un desenlace al drama antes de dar lugar a más actos (pese a que en las Redes Sociales ya hay quien propone que se contemple la entrega de cupones-descuento a los votantes a partir de las quintas elecciones).

La verdad es que, en este estado de nervios que se prolonga en el tiempo, al ciudadano lo ayudaría en su toma de decisiones que se cumpliera lo que dice el Artículo 20, d) de nuestra Constitución, en el que se puede leer que es un derecho de los españoles el “comunicar o recibir libremente información veraz por cualquier medio de difusión...”(el remarcado es nuestro, claro) Pero no. Es lamentable y curioso al tiempo que los medios más conocidos, aparte de tomar partido por una u otra formación política, que es legítimo, parece que lo hagan olvidando la objetividad y la capacidad de análisis que se les presume a los periodistas, cuando no pontificando con noticias que saben que no lo son. Ejemplos de que esto es así, en lo que parece una campaña encubierta de “guía del votante indeciso y poco avisado”, hay muchos, pero citaremos sólo uno, que podríamos calificar como menor, pero demostrativo de que la clase periodística (con honrosas excepciones, naturalmente) ha perdido el norte en su declarada (en estos casos) labor de manipulación.

Veréis: hace pocos días, un diario de tirada nacional editado en Madrid publicó en sus páginas de opinión un artículo en el que se criticaba a Rajoy, se ponía a bajar de un burro a Sánchez y se olvidaba a Iglesias (nada nuevo; superada la influencia de Venezuela, y sin escándalos atribuibles a sus miembros, el tercer partido por numero de votos en España, ha desaparecido de los medios como por ensalmo). Lo que no decía el diario es que el autor del artículo es uno de los fundadores de C’s, con lo que su opinión estaba claramente interesada y sesgada; lo peor del caso es que otros medios (digitales en su mayoría) se apresuraron a expandirla como información y no como opinión y, desde luego, sin citar su autoría preñada de parcialidad.

Que nadie piense, sin embargo, que cuando existe esa parcialidad, se limita a asuntos internos del país. Al contrario, en asuntos que nos afectan, pero que vienen de fuera, suelen ser más sutiles en la (des)información interesada. Y si no, detengámonos en algo que puede ser crucial para nuestro futuro inmediato pero de lo que, información, lo que se dice información, es difícil hallar. Nos referimos el TTIP.

¿Y qué es exactamente el TTIP? El Transatlantic Trade and Investment Partnership -TTIP (Asociación Transatlántica para el Comercio y la Inversión - ATCI), también llamada Transatlantic Free Trade Area – TAFTA (Área de Libre Comercio Trasatlántico- ALCT), es una propuesta de tratado de libre comercio entre la Unión Europea y Estados Unidos, actualmente en fase de negociaciones. Sus defensores argumentan que el acuerdo sería beneficioso para el crecimiento económico de las naciones que lo integrarían, que aumentaría la libertad económica y fomentaría la creación de empleo.Sin embargo, sus críticos argumentan que los cambios se producirían a costa del aumento del poder de las grandes empresas y desregularizaría los mercados, rebajando los niveles de protección social y medioambiental de forma drástica.

Antes de entrar en mayor detalle de análisis, es conveniente recordar algún precedente conceptual (sólo conceptual) del TTIP, retrocediendo a los albores del siglo XX. Supongamos que, en una época en la que se alienta el comercio entre países como signo de desarrollo, un comerciante de Winchester, en el reino Unido, adquiere en Nankin (China) una partida de preciosos y valiosos jarrones de porcelana de la dinastía Ming, y acuerdan que el transporte de la mercancía se hará en barco desde Shangai a Southampton.El barco contratado es de bandera de Malta (cosa de costes), el capitán de la tripulación, griego,y el resto de tripulación, filipinos. Durante la travesía, al pasar por el Canal de Suez, se produce un motín, afortunadamente sofocado, que deja al capitán malherido y provoca un retraso de semanas en la llegada al puerto de Southampton… y la pérdida o rotura de varios de los jarrones en el alboroto. La consecuencia, pues, es que el producto que se ha facturado en Nankin no ha llegado a Southampton. ¿Quién, cómo y a quién debe reclamar? El quién parece claro: el chino si ha servido la mercancía y no ha cobrado o el inglés si ha pagado y no ha recibido el. Producto. Sobre el cómo, la tendencia es acudir a la justicia ordinaria, pero al determinar a quién, la cosa se complica sobremanera: ¿al país de origen o destino de la mercancía, en su caso? ¿a Malta como país de bandera del barco? ¿a Grecia, país del capitán responsable del porte? ¿a Filipinas, de donde son los amotinados causantes del siniestro? ¿a Egipto, en cuyas aguas se produjo?…. Con el agravante de que, seguramente, hay legislaciones diferentes en cada uno de esos lugares y el embrollo está servido junto con las dudas razonables de conseguir una sentencia positiva para los demandantes.
Por estos y otros escollos demostrativos de que los intereses comerciales no siempre van en paralelo a las leyes, se vio que las compañías de seguros tenían un campo de actuación delante diáfano y se estudiaron los temas relativos a las transacciones comerciales, el transporte y sus implicaciones legales, y en 1936 (con revisiones posteriores, hasta la última del 2010, de acuerdo con los cambios que va experimentando el comercio internacional) publicó la Cámara de Comercio Internacional los llamados Incoterms (international commercial terms, ‘términos internacionales de comercio’), que reflejan las normas de aceptación voluntaria por las dos partes —compradora y vendedora—, acerca de las condiciones de entrega de las mercancías y/o productos, y especialmente delimitando las responsabilidades entre el comprador y el vendedor, definiendo con exactitud el momento en que el riesgo sobre la mercancía se transfiere del vendedor (fabricante o no) al comprador (sea este el usuario final o no) y reflejan la práctica actual en el transporte internacional de mercancías, es decir, en plata, quién debe asumir el coste del seguro en cada momento del transporte, lo que no suele ser precisamente cinco céntimos.
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Los Incoterms, pues, hacen referencia a un estándar internacional de términos comerciales (11 exactamente, que recogen la casuística de transporte que va desde el “Ud. recoge la mercancía en mis almacenes y se la lleva donde le parezca” hasta el “Y la entrega la hará Ud. en mi casa”) elaborado por la Comisión de Derecho y Práctica Mercantil de la Cámara de Comercio Internacional (CLPICC). Gracias a esa estandarización se unifica la interpretación sobre las condiciones de entrega de las mercancías y hay que recordar que los Incoterms son un conjunto de normas de derecho privado que no están respaldadas por las legislaciones de los países ni por ninguna norma jurídica supranacional; sino creadas por las propias empresas y los expertos vinculados a la Cámara de Comercio Internacional. No son, por lo tanto, de uso obligatorio y no tienen fuerza de ley, pero dado su amplia aceptación y utilización por los distintos agentes implicados en el comercio internacional, como exportadores, importadores, transportistas, transitarios, agentes de aduanas, entidades financieras, compañías de seguros, etcétera, son reconocidos como una importante herramienta que regula las condiciones de los contratos firmados entre ellos y es relativamente fácil denunciar su incumplimiento. Son, en consecuencia, muy útiles para que compradores y vendedores se pongan de acuerdo en las condiciones de la entrega de la mercancía, ajustándose, de este modo, a unas normas reconocidas a escala mundial y soslayando, de alguna manera, la complejidad de las leyes.

No es difícil colegir en este punto que queda demostrado que, en realidad, son los Mercados quienes dictan las normas, se ajusten o no a las leyes1. El ejemplo más claro de que esto es así y se admite como normal es que organizaciones como el Banco Mundial o el Fondo Monetario Internacional es usual que cuestionen ordenamientos jurídicos de diferentes países (casi siempre de leyes de contenido social) sin que sus gobernantes se rasguen las vestiduras o que, en una acción que debería sonrojar a más de uno, nuestra intocable Constitución fuera modificada con nocturnidad y alevosía (e ilegalmente, vulnerando lo que dice la propia Constitución para ser modificada) para satisfacer las demandas de los Mercados (con órdenes desde Alemania, en este caso).
Poco a poco, el comercio internacional se fue consolidando como un importante pilar en el desarrollo de los territorios, y todo lo que había a su airededor fue evolucionando, junto con los aspectos económicos ligados o no a transacciones comerciales hasta desembocar, no se sabe muy bien cómo, en algo que empezamos a conocer como globalización, que alentaba un motor de desarrollo para todos basado en la libre circulacion entre países de mercancías, ideas, personas… y dinero (mejor evitar el sarcasmo al comparar estos principios con el lacerante cuadro actual de los refugiados y su “libre circulación”). Pero la realidad acostumbra a ser muy tozuda, y pronto se pudo constatar que, si bien el poder económico es, efectivamente, global, el poder político (fiscal, laboral, jurídico, etc.) seguía siendo local, y de una dimensión muy inferior a la del económico, lo que permite situaciones paradójicas indicativas de la primacía del primero, como el hecho de que un empresario textil, identificado con y alabado dentro de la Marca España consiga los beneficios globalizados de su negocio no contribuyendo al incremento del empleo en su país sino fabricando en países (legislación local, pues, para economía global) de normas laborales digamos que laxas por no decir que rozan la esclavitud.

Volvamos en este punto, en el que queda de manifiesto la preponderancia de la economía sobre normas y leyes (y ética, no lo olvidemos), al TTIP. Tal como está diseñado, se limitaría la capacidad de los gobiernos para legislar en beneficio de los ciudadanos. Y los derechos de los trabajadores quedan supeditados a los de los empresarios, en un marco que diversos expertos califican de pesadilla para la democracia.. Lo más llamativo en su tramitación es que la Unión Europea es duramente criticada por el secretismo con el que está llevando las negociaciones, de espaldas a la opinión pública y al respecto cabe señalar que, después de que un primer borrador del proyecto se filtrara (no se difundiera abiertamente) en marzo de 20142, la Comisión Europea “contraatacó” informando del lanzamiento de un programa para consultar a los ciudadanos interesados, aunque solo sobre un número limitado de cláusulas, que quedó, al menos en nuestro país, en agua de borrajas, pues ¿alguien recuerda si nuestro Parlamento, con mayoría del PP, divulgó el documento para realizar esa obligada consulta pública?

Y es que el anteproyecto filtrado reveló que el tratado no permitiría a los gobiernos aprobar leyes para la regulación de sectores económicos estratégicos como la banca, los seguros, servicios postales o telecomunicaciones, que ante cualquier expropiación, sentencia judicial o proyecto de ley o no de ley las empresas podrían demandar a los Estados exigiendo la compensación económica equivalente a la disminución de beneficios potenciales más compensaciones e intereses. El tratado permitiría la libre circulación de capitales, mientras que estableceria cuotas para la circulación de trabajadores, etc.

En este contexto, no causa ninguna extrañeza que, pese a los beneficios supuestos en su implementación y puesta en marcha3, proliferen las voces y las protestas en contra de su negociación, no sólo de la opinión pública, sino que representantes políticos de primer nivel en Alemania, Francia e incluso en los Estados Unidos se han mostrado partidarios en los últimos días de congelar las discusiones. En efecto, el vicecanciller y ministro de Economía alemán, Sigmar Gabriel, que había promovido un debate interno en el SPD a favor y en contra del TTIP, declaró en una “jornada de puertas abiertas” del gobierno alemán de hace un par de semanas, que el proceso está, de facto, fracasado, aunque nadie lo haya reconocido abiertamente. Mucho más cauta se muestra Angela Merkel, que aún defiende las negociaciones en nombre del gobierno, pese a que ya Hollande, de Francia, se alinea públicamente con la tesis de Sigmar Gabriel. Hay quien asegura que en este rechazo hay un componente electoralista tras el Brexit y que tras las elecciones del 2017 en Alemania y Francia, se retomarán las negociaciones con más brío, pero eso no quiere decir que el rechazo no exista.

Y es que el TTIP, cuya idea surge del fracaso de la Ronda de Doha de 2006 sobre la liberalización del comercio, es en realidad un cheque en blanco a las multinacionales (muy particularmente las de american way of life), que permitiría rebajar los estándars de salud y seguridad alimentaria (más exigentes en la UE que e los EEUU), que haría disminuir la protección del medio ambiente, que pondría fin al principio de precaución farmacéutica (en EEUU, por principio, un compuesto es bueno, NO ES nocivo si no se demuestra específicamente y se prohibe legalmente), afectaría gravemente a los derechos laborales porque no recoge ni siquiera los mínimos que pro`pone la Organización Internacional del Trabajo,… y todo ello amparado por un “sistema judicial paralelo”, de arbitraje para la resolución de conflictos que se darían entre empresas y estados.
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Y para acabar, debe mencionarse que el Tratado también comporta “daños colaterales” que, sin ser determinantes en la negociación entre EEUU yUE, impactan de lleno en nuestra forma de vida y, para muestra, un botón.
Estamos acostumbrados a diferenciar el uso de caldos según la vianda, y nos gusta poder elegir el Priorato, Albariño, Rueda, Valdepeñas, o el que consideremos oportuno en cada caso para acompañar unos taquitos de queso Roncal, Tresviso, Ronda o el que sea, ¿no es así? Bueno, pues con el TTIP esta costumbre podría irse al garete, ya que en la cultura de consumo americana cuentan las marcas y no las denominaciones de origen de los productos. Que lo sepamos aunque los medios, en el ejercicio de su facultad de (des)información lo oculten.

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1Viendo lo que pasa, casi inadvertidamente cada día, esta sensación queda reafirmada. Precisamente ayer se supo la intención del gobierno francés de eliminar en cuatro años los cubiertos desechables para picnic de plástico y sustitiuirlos por otros de material ecológicamente degradable como medida de protección a futuro del medio ambiente. Pues bien, ya hoy, el lobby de fabricantes de plástico ha anunciado que recurrirá con el argumento de que el proyecto "limita la libre circulación de mercancías en la UE". Sin comentarios.

2Básicamente como consecuencia de estas filtraciones, si ya antes había declarado oscurantismo, hoy es prácticamente imposible acceder a documentación oficial, de duración efímera cuando se publica. No obstante, parece oportuno sugerir la lectura de un documento publicado en octubre de 2013 por la red S2B (“Seattle to Brussels Network”, red de desarrollo, del medio ambiente, derechos humanos, organizaciones de mujeres y de agricultores, sindicatos, movimientos sociales, así como los institutos de investigación, comprometidos a contribuir a un nuevo sistema de comercio democráticamente que contribuya al avance de la justicia económica, el bienestar social, la equidad de género y la sostenibilidad ecológica, y que proporcione puestos de trabajo digno y los bienes y servicios necesarios para todas las personas) en el que se demuestra que el TTIP representa el acceso al poder ilimitado de las multinacionales.
 
3Según un reciente estudio del Instituto de Estudios Económicos referido a España, la aplicación del TTIP supondría que nuestro PIB creciera en un año 0,74 puntos, el consumo privado aumentaría prácticamente el 1 %, los salarios repuntarían un 0,72 % y se crearían 83.000 nuevos puestos de trabajo.

sábado, 3 de septiembre de 2016

Algunas cosas de las Redes Sociales


Las Redes Sociales están cobrando una importancia creciente en la sociedad actual, reflejando la necesidad del ser humano de expresión y reconocimiento, respondiendo a lo que ya dijo Aristóteles de que “el hombre es un ser sociable por naturaleza”, y para satisfacer sus exigencias físicas y espirituales necesita vivir en sociedad, ya que al ser una criatura racional e individual, no es autosuficiente y requiere la ayuda y protección de los demás de su especie, por ello forma comunidades. Pero, en este contexto, ¿qué es actualmente una Red Social? Podríamos definirla como una forma de interacción social, en donde se produce un intercambio dinámico entre personas, grupos e instituciones que comparten gustos o preferencias entre sí, logrando un sentido de pertenencia y desarrollando un tejido que actúa por el bienestar de toda la comunidad.

En realidad, el fenómeno de las Redes Sociales, como tal, ni es nuevo ni es viejo, pues mucho antes de que existieran las redes creadas y reguladas a través de dispositivos informáticos, ya existían otro tipo de "redes" y modos de comunicarse e interaccionar los individuos entre sí; es mas, bien mirado, siempre han existido redes desde el momento en que un grupo de amigos o conocidos han decidido reunirse para practicar un deporte, ir a una fiesta, estudiar en casa de alguno, escuchar música, o también, relacionarse en el contexto de la familia, ese grupo primigenio con el que, desde tiempos remotos, el ser humano se ha sentado alrededor de una mesa tanto para comer como para ¡ay! conversar, ampliándose el número de participantes en conmemoraciones especiales y fechas señaladas por la tradición de cada grupo según sean sus hábitos culturales.

La diferencia fundamental entre las viejas y las nuevas Redes Sociales (entendiendo como tales los mecanismos de interrelación humana) se encuentra en la inmediatez y la virtualidad que éstas últimas aportan, así como la posibilidad de interaccionar y de convertir a cada miembro del grupo no sólo en receptor de información sino también en generador de la misma.
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En cuanto a la evolución, algunos años atrás, específicamente en el 2000 y 2001 surgieron los primeros sitios dedicados a formar grupos de amigos que llegaron a ser bastante populares: My Space, Friendster, Tribe (el primero surgido en Estados Unidos, que tenía como interés común entre los usuarios la música, convirtiéndose en una gran herramienta para que músicos independientes dieran a conocer sus propuestas) y otros. Más tarde llegó el famoso Facebook que actualmente está en pleno auge siendo la red social número uno y que nació como parte de un proyecto para mantener contacto entre universitarios.

No debemos dejar de lado Twitter que en muy poco tiempo se ha transformando en un factor clave, en principio para hacer negocio y ganar mayor credibilidad las empresas con los consumidores (Hay quien alerta de su creciente uso abusivo para manipular y, básicamente, crear bolsas de crítica/odio/injuria. Habrá que vigilar). Esta red ha crecido mucho en los últimos años, llegando a 100 millones de usuarios en el mundo. Hoy en día formar parte de una Red Social ya no es cuestión de gusto ni de mostrar que se está "in", pues ha empezado a ser parte de la necesidad de estar actualizados y presentes socialmente. Es muy fácil integrarse a una red, únicamente hay que dar de alta nuestro perfil y comenzar a tejerla invitando a algunas de nuestras amistades. Es más, en la actualidad, una simple invitación a través de Facebook o Twitter permite convocar por expansión a cientos o miles de personas sin necesidad de que se hayan visto previamente mas allá de la pantalla de un ordenador o de su smartphone. Pero, como todo, tiene ventajas y desventajas y el uso de estos nuevos canales de comunicación no son la excepción.

En un vistazo rápido, podemos identificar una serie de ventajas e inconvenientes que proponemos repasar a continuación:
  • Tal vez la primera ventaja atribuible al conjunto de las Redes Sociales, aparte de facilitar el reencuentro con viejos amigos y del disponer de información permanentemente actualizada acerca de temas de interés, sea la ayuda que suponen para acabar con el aislamiento al que se ven abocadas muchas personas y comunidades, bien por sufrir una minusvalía que los mantiene inmovilizados en sus casas o bien por el aislamiento geográfico propio del ámbito rural o de determinadas zonas de difícil acceso. Gracias a estas redes, millones de individuos pueden hoy acceder a servicios y a hobbies así como pertenecer a comunidades hasta hace bien poco impensables para ellos.
  • Facilitar la comunicación y el establecimiento de lazos entre personas con intereses, necesidades y preocupaciones comunes.
  • Mantener un contacto próximo y frecuente con familiares y amigos sin que la distancia sea un impedimento
  • Mejorar el ámbito académico y laboral, como la posibilidad de acudir y participar virtualmente, sin necesidad de desplazamiento físico, en eventos y conferencias (a veces en otros países); conocer y acceder a oportunidades laborales; realizar estudios a distancia, etc.
  • Posibilidad de movilizaciones colectivas solidarias en casos de emergencias por desastres naturales, conflictos bélicos, marginación de colectivos y tantas otras situaciones en las que las redes sociales permiten comunicarse simultáneamente a miles (incluso millones) de personas en muy poco tiempo.
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En cuanto a los inconvenientes típicos:
  • Peligro de desvirtualización de la calidad de las relaciones humanas al quedar sustituido el contacto físico-real por la relación virtual que supone relacionarse a través de una pantalla. En cualquier caso, este inconveniente podría contemplarse como una ventaja en forma de ajuste creativo en determinadas circunstancias específicas (como soledad, personas con carencias de habilidades sociales para relacionarse) en las que en lugar de verse compelido a quedarse sólo y aislado el individuo, pueda experimentar la positiva sensación de que “siempre existo para alguien” aunque sea sólo a través de una presencia virtual.
  • Dificultad en la capacidad para administrar el tiempo (las horas suelen pasar a mucha mayor velocidad ante la pantalla de un ordenador) y peligro de que el uso de las Redes Sociales se convierta en una adicción.
  • Riesgo de deterioro de las esencias definitorias de las relaciones humanas como consecuencia del cambio cultural impuesto por los avances tecnológicos.
  • Posibilidad de perder la privacidad al manejar inadecuadamente los datos que se introducen en las Redes Sociales; se incluye en este apartado la eventualidad de ser engañado por alguien que crea una falsa identidad o que suplanta la de otra persona o incluso la nuestra.
  • Peligro de caer en manos de redes criminales que, a través de los datos facilitados a una red social, incurran en delitos como por ejemplo la pornografía infantil.
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Sin embargo, con todo, el gran riesgo del uso indiscriminado de las Redes Sociales es (digámoslo claramente y sin ambages porque es, realmente, una grave preocupación confesada por la comunidad médica y los agentes sociales) su posible influencia negativa en la salud mental del usuario. Es habitual encontrarse en las terrazas de las cafeterías,en los transportes públicos,... incluso en las reuniones familiares, grupos de personas sentadas compartiendo espacio, sin mirarse entre si y pendientes de la pantalla del dispositivo móvil que cada cual sostiene en sus manos, un comportamiento que,obviamente, desvirtúa lo que debería ser una interrelación humana saludable y que, como ya se  ha apuntado, ha puesto en guardia a sociólogos, psicólogos y psiquiatras por el peligro que entraña tanto para la salud mental individual como colectiva.

Aunque, aparentemente, participar en redes como WhatsApp o Facebook ayude a comunicarse a ciertas personas tímidas o con baja autoestima, no es menos cierto que también puede incentivarlas a rehuir de los contactos reales para concentrarse en y contentarse con el anonimato de la virtualidad, circunstancia más fácil de soportar que el esfuerzo que supone afrontar una relación real.

Por otra parte, la frecuencia con que muchos usuarios consultan las redes sociales (varias veces por minuto en algunos casos) repercute negativamente en la concentración requerida para el trabajo o los estudios propiciando un inadvertido (y en casos, negado) abandono de las responsabilidades.
La consecuencia negativa más frecuente debida a un mal uso de las redes sociales, es la conducta obsesivo-compulsiva que puede generar en quienes viven permanentemente pendientes de los avisos que suenan en sus teléfonos o tablets y sienten la necesidad de responder a los mismos independientemente de que estén solos o acompañados, vayan andando o, lo que puede ser mortalmente peligroso, conduciendo un automóvil.

Sin lugar a dudas, nuestra vida es más fácil, y por qué no decirlo, mejor, gracias a las nuevas tecnologías de comunicación (NTC) y a los dispositivos que nos permiten acceder a Internet y a las Redes Sociales, pero, consideremos que estos avances tienen también aspectos perjudiciales que han dado lugar a la aparición de ciertas patologías psíquicas derivadas de un mal uso de estas tecnologías, porque esas nuevas tecnologías han modificado el patrón de las relaciones humanas convirtiéndolas en más impersonales y, en cierto modo, más inadecuadas1.

Reflexionemos sobre el hecho de que si bien las nuevas tecnologías influyen cada vez más en la vida humana, nunca se nos ocurriría pensar que alguien pueda crear y desarrollar un vínculo de apego (existente sólo entre personas) a una red social, ya que a éstas sólo se les reconoce la posibilidad de propiciar una interacción rápida y amplia, aunque superficial en lo afectivo, entre las personas a las que pone en contacto. Así, la interacción virtual que se mantiene a través de las redes informatizadas, aunque causa del nacimiento de afectos sinceros, nunca podrá conllevar el esfuerzo de compromiso y responsabilidad que entraña todo vínculo real en la vida real. 

Esto explica que el abuso de las tecnologías pueda generar una dependencia a las mismas pero nunca un vínculo de apego. Es por ello que, cuando se interrumpe bruscamente el acceso a ellas, se produce un “síndrome de abstinencia” que debe ser tratado como tal (igual que sucede en las adicciones a sustancias), mientras que si lo que se interrumpe es un vínculo de apego personal, las repercusiones no serán las propias de una adicción sino las de un trastorno afectivo que repercutirá en el estado y la maduración emocional del individuo.

Podemos pues concluir que las nuevas tecnologías proporcionan facilidades de comunicación pero al mismo tiempo alteran la naturaleza y la esencia de la misma, ya que una interrelación humana basada únicamente en estas tecnologías ocasionaría déficits sociales, afectivos y emocionales. La causa de ello es que la relaciones interpersonales que se originan a través de las nuevas tecnologías no son útiles para que el individuo sienta seguridad, tampoco para su supervivencia ni para generar el vínculo de apego que directamente se asocia a la necesidad inherente del ser humano a agruparse para sentir bienestar.

Dicho lo cual, no está de más que declaremos nuestro respeto y afecto por esos amigos virtuales, en ocasiones a unos niveles de cordialidad y confianza similares a los de los amigos físicos, que hemos descubierto y cuya relación cuidamos gracias a las Redes Sociales.

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1Permitidme relatar una vivencia personal en las Redes demostrativa de lo fácil que es cruzarse con personas inadecuadas (y lo fácil que es también, en el fondo, salir de su influjo porque no afecta a lo que citamos a continuación, al apego). En todas las Redes en las que participo tengo relación con personas que tienen sus particulares preferencias deportivas, afectivas, religiosas, políticas, ... personales, muy respetables y a veces confesadas sin tapujos, sin que ello, desde el respeto, represente el más mínimo inconveniente en la fluidez de la relación: ni pretende nadie convencer a los demás de que su opción política es la adecuada ni discutir acerca de si es verdad o no que el club de fútbol del que es seguidor o su figura más conocida son los mejores del mundo, pongamos por caso. Se respetan los criterios particulares y sanseacabó, sin más. La diferencia enriquece. Pensemos que si estos son aspectos que, ya en una relación personal tradicional, requieren prudencia en su gestión, cuando el conocimiento y el trato son meramente virtuales se ha de extremar la escrupulosidad al toparse con ellos.

Pues bien, hace unas semanas, un día abrí mi página y encontré la desagradable sorpresa de que, a través del comentario de un "Amigo", estaba llena de insultos, injurias y desahogos de bilis de alguien a quien no conozco personalmente contra unos deportistas y políticos que, evidentemente, no eran de su devoción. Hay que decir que la respuesta del "Amigo" común, que era la razón por la que aparecía en mi página, no era precisamente de censura por la actitud y comentarios vertidos, por lo que yo, que respeto el derecho del "Amigo" a depositar sus afectos, si así lo desea, en el autor de las inconveniencias, a quien sé que  conoce, y no debo interferir, "me fuí yendo despacito", en palabras de Yupanqui, e, inmediatamente, dí de baja mi relación con el "Amigo" Y hasta hoy. Por cierto, sin ninguna reacción por su parte.