domingo, 27 de febrero de 2022

Con el cambio climático los ricos también lloran.


A las nuevas generaciones, seguramente, les costará creerlo, y mucho menos imaginarlo, pero, tampoco hace tantos años, cuando
el Renault 12 y el Citroën CX eran los coches de moda, sin pensar para nada si eran con motor de gas, eléctrico o vete tú a saber, la inflación era del 30%, nacían 14.618 hijos ilegítimos y en la tele el bigote de Íñigo y la barba eran tendencia. ¡Ay, la televisión, ya hemos llegado! Ese pequeño cacharro al que después muchos llamaron caja tonta empezaba a ocupar un lugar privilegiado en casi todos los hogares (por lo menos en aquellos que podían permitírselo). La tele marcaba los pasos de la sociedad española. Los ciudadanos sabían (sabíamos) qué hora era por el programa que veían, que era el diapasón que marcaba el movimiento del país. Era domingo porque por la noche en la pequeña pantalla se veían las aventuras de 'Curro Jiménez'; (el 'Juego de Tronos' de aquella época, la historia de un bandolero con patillas infinitas encarnado por el actor Sancho Gracia que hacía las delicias de cualquier espectador, especialmente de las espectadoras), eran las 15.00 horas porque Lalo Azcona iba a dar el parte (luego eso pasó a conocerse como “emitir las noticias” pero ahí quedaba la impronta cuartelera) del día; era viernes porque llegaba una nueva andanza animal en 'El hombre y la Tierra' de Félix Rodríguez de la Fuente. En política, al no existir los sondeos a pie de urna, RTVE decidía que mientras los españoles esperaban para saber quién iba a ser su presidente, qué mejor que entretenerlos con la música de Manolo Escobar, el morbo de Susana Estrada o el humor de Pepe da Rosa apretujados en el especial de 'Esta noche: fiesta'. Hoy, algo así sería impensable: las críticas que le caerían a una cadena por programar entretenimiento y fiesta en una noche electoral serían imposibles de contener, pero en aquel tiempo la televisión era así. Fueron los años de la televisión comprometida combinada con la convencional. Se alternaban programas como 'Tariro, tariro' con otros de corte más clásico como 'Aplauso'. Surgían dibujos que marcarían una generación, la que estudió EGB: 'David, el Gnomo', 'Heidi', 'D'artacan y los tres mosqueperros', 'Mazinger Z' y una larguísima lista para la que aquí no hay espacio. Las series de producción nacional generaban tal audiencia y éxito que incluso se repusieron en décadas posteriores, 'Verano Azul', 'Anillos de oro', 'Turno de oficio', 'Brigada central', y otras muchas que sentaron las bases para los años dorados que llegarían más tarde. Si hubo una época de cambio social en España esa fue la década de los 80 del pasado siglo, de cambio y de construcción; de transformación y simbología; de primeras veces y las que vendrían. Aquel "Encanna, las empanadillas" y la teta fugaz de la cantante italiana Sabrina, o los 'zero points' en Eurovisión de la canción que nos representaba, 'Quién maneja mi barca'. Si hubo algo que marcó España, fue sin duda la televisión de los 80. A finales de esa década llegaron las cadenas privadas y, para ir rápido, la oferta televisiva se ha visto incrementada en los últimos años por plataformas multicanal de televisión por suscripción, que presentan cientos de canales; nacionales y autonómicos, públicos y privados, generalistas y temáticos, etc, que es a lo que están habituadas las nuevas generaciones.



P
ues en esa situación en la que los aparatos receptores de televisión de los españolitos sólo estaban preparados para captar las dos cadenas de emisión de que se disponía (salvo los muy afortunados que se habían montado unas aparatosas antenas parabólicas que les permitían captar, aunque fuera con continuas, molestas e insolventables interferencias, un puñado de emisoras extranjeras, preludio de lo que es hoy la televisión), llegó a las pantallas en 1985 (iniciando así, todo sea dicho, la tradición de emisión de telenovelas que llega hasta nuestros días) la “lacrimógena” serie/telenovela Los ricos también lloran, basada en una radionovela que, por cierto, encumbró a Verónica Castro, actriz, cantante y presentadora de televisión mexicana. Era otra época y eran otros gustos, y el éxito de la serie llegó a toda América (como curiosidad, cuando se estrenó en Argentina tuvo que ser cambiado su nombre, ya que el gobierno militar de la época consideró su título original demasiado transgresor), Europa, Asia, África y Oceanía durante los años siguientes al de su producción, doblándose hasta en 25 idiomas distintos; de los más importantes fueron su doblaje al portugués, italiano, francés e inglés, y también tuvo doblajes en versiones menos comunes como en polaco, ruso, japonés, punjabi (para India), cantonés, mandarín (para China), árabe (para Egipto y Arabia Saudita) y coreano.



E
ste largo preámbulo nos ayuda a contextualizar el tema, que no es otro que la creencia generalizada de que eso del cambio climático del que tanto se habla no nos afecta a nosotros directamente, que es cosa de territorios lejanos y pobres, que nuestra riqueza nos proporciona también invulnerabilidad y que los ricos también lloran no pasa de ser el título de una antigua serie televisiva. Pues no; el asma es, en los países desarrollados, la enfermedad crónica más común en la infancia y se ha asociado con una mayor morbilidad y mortalidad. Una investigación reciente del Instituto de Salud Global de Barcelona (ISGlobal), realizada con la metodología de Evaluación de Impacto en la Salud (HIA, por sus siglas en inglés), apuntaba que el 33% de los casos nuevos de asma infantil en Europa eran atribuibles a la contaminación atmosférica y que los niños y niñas más afectados son los que tienen un nivel socioeconómico más alto. "Solo en los dos últimos años, han surgido diversos análisis sobre contaminación atmosférica y la aparición del asma infantil, lo cual refuerza la hipótesis de diversos grupos de investigación que sostienen que la contaminación atmosférica contribuye de manera sustancial a la carga de enfermedad del asma pediátrico. En gran medida, estos impactos en la salud se pueden prevenir y existen numerosas intervenciones que pueden reducir los niveles ambientales de contaminación del aire y la exposición de niños. Podemos y debemos hacer alguna cosa al respecto", concluye la investigadora asociada al Centro para el Avance de la Investigación en Emisiones del Transporte, Energía y Salud del Instituto A&M del Transporte de Texas (Estados Unidos), Haneen Khreis. Los casos de asma infantil están aumentado constantemente con los años al igual que han ido en aumento las emisiones de gases contaminantes y el desarrollo industrial y de tráfico urbano. El progreso futuro con el asma infantil requiere un enfoque que no se limite a controlar y tratar la enfermedad y vaya hacia su prevención, entre otras causas reduciendo la contaminación del aire relacionada con el tráfico de las ciudades. Una causa prevenible por parte de todos. El trabajo ha estimado que hasta un 11 por ciento de los nuevos diagnósticos de asma en niños podrían prevenirse cada año si los países europeos cumplieran con las recomendaciones de la Organización Mundial de la Salud (OMS) relativos a los niveles de partículas contaminantes.



El transporte por carretera es una de las principales fuentes de contaminación del aire y en el caso de Barcelona, ciudad en la que, a diferencia de otros lugares, la población con más poder adquisitivo tiende a vivir en distritos de la parte alta, donde hay más tráfico y contaminación del aire, y según comenta Mark Nieuwenhuijsen, director de la Iniciativa de Planificación Urbana, Medio Ambiente y Salud de ISGlobal y uno de los autores de la publicación, “Barcelona necesita urgentemente de intervenciones para reducir el volumen de tráfico de vehículos motorizados, que tiene un impacto negativo en la salud de los niños y niñas que viven en la ciudad. La reducción del tráfico no solo disminuiría la contaminación atmosférica, sino que también reduciría el ruido y los efectos de las islas de calor, y aumentaría los niveles de actividad física, con los beneficios que todo ello conlleva para la salud". Si esto es así (y lo es), hemos de concienciarnos en serio de que los efectos del cambio climático no entienden tampoco de la situación económica de nadie y puede afectar a todos; otra cosa es que uno disponga de más o menos recursos económicos para tratar médicamente la afectación. Debe ser por cosas, de índole económica, como esa, que es difícil llegar a acuerdos en las sucesivas cumbres sobre el clima.

 

miércoles, 23 de febrero de 2022

A modo de elegía… y con la ética de fondo.



En la década de 1970 la conflictividad laboral en España alcanzó la máxima cota con casi medio millón de trabajadores en conflicto y nueve millones de horas perdidas, según las cifras del Ministerio de Trabajo, lo que se explica por la conjunción de una serie de factores: la negociación de los convenios colectivos en importantes empresas y sectores, el incremento del activismo obrero, pese al auge de la represión, y la protesta contra las peticiones de muerte del consejo de guerra contra militantes de ETA. El gobierno del nuevo presidente tras el asesinato de Luis Carrero Blanco, Carlos Arias Navarro, pese a insinuar algún aperturismo (el famoso “espíritu del 12 de febrero”), se caracterizó por el inmovilismo político y por recurrir incluso a un mayor grado de violencia contra los movimientos de contestación social. Las ejecuciones de Salvador Puig i Antich y Heinz Ches (que, por cierto, no se llamaba así) en marzo de 1974 y las de dos miembros de ETA y tres del FRAP (Frente Revolucionario Antifascista y Patriótico) en septiembre de 1975, son una buena muestra de ello. Esa década citada fue la fase de maduración del nuevo movimiento obrero, cuando la organización obrera alcanzó un gran desarrollo; por otro lado se radicalizó la represión patronal y gubernamental, dando todo ello como resultado un incremento extraordinario de la conflictividad laboral. El mayor número de conflictos en la provincia de Barcelona se registró en el sector metalúrgico (más de un 50%), registrando así mismo la construcción, el textil y las industrias químicas un gran número de huelgas1.Los primeros años de los setenta fue también el periodo de consolidación del sindicato Comisiones Obreras (CCOO), que obtuvo un amplio reconocimiento social y consiguió extender su influencia en el mundo laboral; a su vez tuvo un papel más importante en la lucha antifranquista, convirtiéndose ocasionalmente en la actividad principal de los dirigentes del sindicato, por lo que optaban por una lucha con un contenido cada vez más político mientras “la base” quedó más delimitada a la lucha sindical de la fábrica. En 1975 hubo una tendencia a la disminución del número de conflictos laborales tanto en la provincia de Barcelona como en España. Este hecho fue debido, entre otras cosas, a la reducción del número de convenios negociados, el incremento de la represión estatal, la proximidad de las elecciones sindicales que concentró los esfuerzos de la oposición sindical en su preparación y la crisis económica que afectó a la movilización de algunas empresas y algunos sectores. Aun así encontramos importantes conflictos en empresas como Seat, Aluminio Hispano- Suiza, Clima-Roca, Miniwatt, Tubauto o Laforsa y las movilizaciones de protesta contra las cinco ejecuciones del 27 de septiembre.



A Tubauto hemos llegado. La entonces llamada Tubauto (cambió su nombre poco tiempo después por temas legales de coincidencia
en el nombre con una empresa alemana), joven empresa dedicada a la fabricación de componentes metálicos para el automóvil, formaba parte de un grupo de empresas de capital íntegramente español, catalán por más señas (fue mucho después, en la última década del pasado siglo, cuando pasó a sucesivas manos foráneas, canadienses, alemanas, pakistaníes,...), ubicada en un polígono industrial, en pleno diseño y desarrollo, de la población, cercana a Barcelona, de Sant Just Desvern, Y había en ella un también joven ingeniero (y, ¿por qué no decir su nombre?), Antonio (Toni para su entorno cercano) Ruíz Crivillé, sobre el papel Director de Producción, pero que en la práctica asumía, en la empresa en crecimiento, las responsabilidades de Organización, Ingeniería, Fabricación, Logística, Compras, Ventas, Inversiones,… y a quien “le tocó”, pues, gestionar la que, empezando por “inocentes” paros parciales, se convertiría en la huelga de mayor duración de la historia en España hasta entonces, superando los dos meses de la Harry Walker, huelga con un alto componente político2 ajeno a la empresa y que sólo afectaba a una de las del grupo.



N
o se trata aquí de glosar el desarrollo, evolución y gestión del largo conflicto, ni de su resultado final, que permitió la continuidad de la compañía y de la gran mayoría de sus trabajadores, sino de recordar y poner de manifiesto que todo el proceso de negociación en unos momentos muy difíciles, estuvo presidido por la ética, y de eso han sido siempre conscientes los trabajadores que, en teoría, se situaban “al otro lado” de los intereses que representaba el negociador de la empresa, el “señor Antonio”, como queda demostrado en el homenaje espontáneo que se le hizo, a quien era reconocido como líder por ellos, más de tres décadas después, recogido puntualmente en este blog o, recientemente, el pasado día 17 de febrero concretamente, en su ¡ay! despedida final en la que, respetando el dolor de los suyos, acudieron a la ceremonia del adiós más trabajadores que directivos de entonces.



Conviene recordar en este punto que l
os valores éticos son las bases por las que las personas, como el “señor Antonio” en este caso, rigen su conducta, guías de comportamiento, aceptados o no de manera social, que ayudan a diferenciar lo que es correcto de lo que no lo es, por lo que alguien tiene ciertos principios éticos y basándose en ellos actúa de una manera determinada. La lista de valores puede ser incalculable y siempre dependen de la atribución que les dé una persona y del momento, pero existen algunos valores éticos esenciales que se han de tener en cuenta:

Libertad.- Un valor ético tan importante que incluso ha servido de inspiración en novelas y películas, incluye también la libertad de uno mismo para actuar en relación con su propia voluntad.

Justicia.- Que debe ser igual para todas las personas y que se ha de regular a través de una serie de reglamentos o códigos aceptados socialmente; además el término “justicia” también es subjetivo cuando está relacionado con algún acto o experiencia determinada, de forma que la justicia es un valor ético objetivo como marco reglamentario social y subjetivo a la hora de valorar ciertas experiencias que suceden en la vida cotidiana.

Respeto.- Es un valor ético que se adquiere desde la infancia y determina nuestros comportamientos sociales con los demás, bidireccional en la forma de ponerlo en práctica. El actuar con respeto a través de la tolerancia y la comprensión es una de las claves fundamentales para conseguir mantener relaciones positivas. El respeto es fundamental y no solo se refiere a lo que uno dice, sino también, y sobre todo, a lo que uno hace. Respetar a las personas, particularmente cuando piensan de manera diferente o cuando sus objetivos difieren diametralmente de los propios, es fundamental en todos sus aspectos. Lo contrario es una falta de respeto, con todo lo que eso conlleva.

Responsabilidad.- Los compromisos se van asumiendo a lo largo de la vida de una persona, de manera consciente y comprometida. Cuando alguien se hace cargo de una situación, si tiene el valor ético de la responsabilidad, se hará cargo hasta el final. Estas personas no huyen, se hacen cargo de la situación aunque el resultado no sea el esperado.

Honestidad.- La honestidad con uno mismo y con lo que nos rodea nos ayuda a ser coherentes en la vida, es la manera de estar de acuerdo con respecto a lo que uno que siente y cómo se relaciona con el mundo en general. La sinceridad es un valor ético importante porque aporta coherencia a las relaciones con las personas, respeto y ante todo valor.


Además de estos valores éticos citados se pueden incluir también los valores éticos de tolerancia, equidad, paz, lealtad y amor.



Para finalizar estas líneas, cabe reconocer la licencia semántica del título ya que ésto no es en puridad una elegía, que es un subgénero de la poesía lírica que designa un poema de lamentación. La poesía española cuenta con varios clásicos del género, entre los que destacan en primer lugar las Coplas por la muerte de su padre de Jorge Manrique, del siglo XV aunque el género se desarrollaría propiamente a partir del siglo XVI, con Juan Boscán y Garcilaso de la Vega. Llanto por Ignacio Sánchez Mejías de Federico García Lorca y la Elegía a Ramón Sijé de Miguel Hernández son dos clásicos modernos de este tipo de lamento. Acabemos con esta última, esta sí una elegía como se menciona en el título, incluida en el libro El rayo que no cesa, en la desgarradora voz de Ángel Corpa, del grupo Jarcha, y sin imágenes en el vídeo, que no nos distraigan.




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1Barcelona se convirtió en la provincia con mayor porcentaje de conflictividad a nivel estatal, durante el primer lustro de la década de los setenta. Como dato hoy curioso, el apogeo de la disidencia de los trabajadores inmigrantes fue acompañado por el incremento de los trabajadores de cuello blanco. La gran expansión del sector terciario dio lugar a una clase obrera de cuello blanco. Entre ellos, los más organizados fueron los empleados de banca. Unos de los motivos de su descontento, era el desigual reparto de los beneficios que ellos habían contribuido a generar. Éstos tenían una gran capacidad organizativa que les otorgaba un fuerte poder negociador, todo ello reforzado por la relativa homogeneidad de condiciones en los diferentes bancos y entidades financieras y por el hecho de que poseían un convenio único para todo el Estado.

2El 22 de mayo de 1975 se aprobó la regulación del derecho de huelga, de manera restrictiva pues sólo podía ser de carácter exclusivamente laboral y solo podía ser convocada con el apoyo del 60% de la plantilla y si no estaba en vigor el convenio colectivo, tal como disponía el artículo 2º, punto A: “El conflicto colectivo de trabajo será procedente siempre que no exista un convenio colectivo sindical o decisión arbitral obligatoria, o existiendo convenio se hayan iniciado ya las deliberaciones para la revisión del mismo, previa denuncia de su término final” y el artículo 3º, punto A: “Las perturbaciones del régimen laboral por motivos ajenos al trabajo, así como las de apoyo realizadas por trabajadores no afectados, serán consideradas improcedentes a todos los efectos”. Este decreto estaba dentro del contexto de las elecciones sindicales que otorgaba un tímido aperturismo para tratar de conseguir la confianza de los trabajadores y era un intento desesperado de frenar la inevitable caída del sindicato vertical franquista.


domingo, 20 de febrero de 2022

La mujer y la música.


Aunque la música ha formado parte de la condición humana desde tiempos inmemoriales, y así se constata en algunas pinturas rupestres, y se reconoce a la mujer como la transmisora oral por excelencia de la música y las canciones, y también desde la antigüedad se tienen noticias de mujeres intérpretes que componen sus danzas y cantan, no sería hasta los siglos XV a XVIII de nuestra era que la enseñanza de la música supondría una cierta ayuda para una también cierta liberación de la mujer, independientemente de su condición social. En la antigüedad, según Herodoto, historiador griego del siglo V, en una de las orgías celebradas en nombre de la diosa Sejmet Bastet en la ciudad de Bubastis, sucedía que las barcas, llenas de hombres y mujeres, flotaron cauce abajo por el Nilo: Los hombres tocaban flautas de loto, las mujeres címbalos y los panderos, y quien no tenía ningún instrumento acompañaba la música con palmas y danzas. Bebían mucho y tenían relaciones sexuales. Esto era así mientras estaban en el río; cuando llegaban a una ciudad los peregrinos desembarcaban y las mujeres cantaban, imitando a las de esa ciudad. En Creta se ganaban el favor de la divinidad pulsando la lira y haciendo sonar la flauta mientras un coro entonaba himnos de adoración. Todas las mujeres tocaban algún instrumento y se consideraba una desgracia la inhabilidad en el canto. En Arcadia todos los hombres libres estudiaban música hasta la edad de treinta años. Se llamaba lírica a la poesía porque se escribía para ser cantada y tocada con la lira, el arpa o la flauta. Los poetas eran músicos e intérpretes de sus canciones. Antes del siglo VI todo en Grecia estaba penetrado por la música: la guerra y la religión, el amor y el desengaño. Había instrumentos de aire, de cuerda y percusión, pero la flauta, al menos en Atenas, era el instrumento que tenía más adeptos. La música de cuerda se tocaba con los dedos, no existía el arco. La lira y la cítara acompañaban la poesía narrativa, la lírica y las canciones amorosas. La canción presidía la vida griega.



Más cercano en el tiempo, a las chicas de familias humildes que tuvieran cierta disposición para la música y la danza les servía para que, con ella, pudieran labrarse un futuro. Además, en España, hay constancia de que en algunos hospitales y en centros de beneficencia se enseñaban los principios de canto llano y canto de órgano con lo que muchas muchachas pobres o huérfanas podían tener la oportunidad de ejercer de maestras de música en conventos, y tener su correspondiente sueldo, o convertirse en cantantes y actrices ambulantes. Las mujeres de las clases altas también recibían educación musical
para conseguir un buen matrimonio y muchas de estas mujeres de la nobleza y la alta burguesía contribuyeron en esta época a la divulgación de la música, e influyendo en los gustos musicales de su entorno, mediante las tertulias musicales que organizaban en sus casas. Pero sería en los conventos, a partir del siglo XV y hasta el XVIII, donde la mujer desarrollaría mayoritariamente su faceta de compositora, docente e intérprete aunque a pesar de la abundante información de la que se dispone en actas, libros, etc, son escasas las menciones que se hace de este trabajo femenino desarrollado de forma profesional en catedrales, colegiatas, conventos, etc, durante el Renacimiento y el Barroco en España. El convento, dentro de la esfera musical, puede ser considerado como uno de los focos de la cultura barroca española. Y la capilla musical del convento femenino, puede ser considerada como uno de los centros musicales más importantes de su entorno. Las mujeres que conseguían una plaza de música profesional en un convento femenino recibían de sus maestros una formación musical de voz, instrumentos y composición; debían tener, eso si, una voz educada, no necesariamente de solistas, pero sí lo suficientemente buena como para dirigir el coro de la capilla o para cantar y acompañar las partituras con el órgano. La enseñanza y la práctica del acompañamiento, tanto en el órgano como en el arpa, era imprescindible para poder tocar con el coro de la capilla. En ese sentido se enseñaba a leer bien la partitura a primera vista tanto de música religiosa como profana. En cuanto a la actividad compositiva destaca el hecho de que la encargada de la capilla musical de cada convento se ocupaba de componer música específica tanto para las fiestas más importantes (Navidad, Corpus, etc) como para las profesiones y tomas de hábito. Se constata a través de peticiones de músicas que se hacen en los conventos, cómo estas monjas músicas estaban bien formadas en teoría y práctica musical, y utilizaban para componer los tratados teóricos de música vocal de canto, y tratados de música instrumental.



Esta enseñanza profesional en las capillas musicales de los conventos femeninos proporcionaba a la mujer del los siglos XV a XVII la posibilidad de poder trabajar y de tener una independencia económica con respecto a su familia. aunque también es cierto que el único lugar donde las mujeres podían ejercer una enseñanza musical retribuía económicamente era en los conventos femeninos. en todas las capillas nobiliarias sólo ejercían maestros varones. Cualquier muchacha que pudiera servir para dirigir musicalmente una capilla, o formar parte de ella, tenía el privilegio de ser eximida de pagar la dote al entrar en el convento e incluso recibía un pequeño salario por estos trabajos (las cuantías de las dotes y los salarios estaban en torno a los 7000 y 12000 reales, aproximadamente), como le sucedía a cualquier maestro de capilla. Además, estas mujeres estaban permanente contacto con otros centros musicales (tanto capillas de catedrales o colegiatas como otros conventos de mujeres) para estar así totalmente "al día" de nuevas tendencias y gustos populares. Los investigadores consideran que la importancia histórica que tuvieron tanto las “monjas músicas” como la enseñanza musical en los conventos femeninos y las capillas musicales para la vida cultural y musical de su época es totalmente equiparable al de los músicos profesionales.



Las primeras artistas destacadas de las que se tienen referencia en estos años en torno a las actividades musicales de las recién creadas cortes renacentistas españolas son: Florencia Pinar, poetisa y compositora (del siglo XV), a la que se le atribuyen obras en el Cancionero de la Constantina así como en el Cancionero General de Hernando del Castillo; Margarita Gonzaga (también del siglo XV) cuya importancia radica en el hecho de haber constituido, junto con otras compositoras, un grupo de ministriles (o juglares de música instrumental, para entendernos) que interpretaban piezas para ser ejecutadas con instrumentos de viento y con violas a modo de los grupos instrumentales italianos llamados “conciertos espirituales”; o Gracia Baptista, de quien se recogen composiciones para órgano (ya en el siglo XVI). Sin embargo, la única información que se tiene de la participación de la mujer en los estudios musicales que se impartieron en las cátedras de algunas universidades españolas -dentro de las materias del Trivium1 y el Quadrivium2-, es el Colegio salmantino de las Once Mil Vírgenes o de Doncellas de Salamanca, que permitían estudiar la enseñanza musical que se impartiría allí, como parte de las materias obligatorias de música, retórica, aritmética y gramática, propia de esos Estudios Generales. Este Colegio es tanto más destacable cuanto que los estudios universitarios en toda Europa, por lo menos hasta el siglo XVIII, eran exclusivamente masculinos (mira por donde, España socialmente adelantada). Otro caso semejante, pero no vinculado a una institución universitaria, es el del Colegio de Doncellas Nobles de Toledo. Institución fundada en 1521 por el profesor de la Universidad de Salamanca en la Facultad de Artes, Juan Martínez de Silíceo, para dar dote a colegialas que fueran a contraer matrimonio en el que disponía de 100 plazas y tenía la condición para ser admitidas era que no fueran a ser religiosas. Posteriormente, ya el siglo XVIII, se generalizan las escuelas privadas de música donde la mujer podía recibir este tipo de educación como complemento a una formación global que empezaba ya a demandarse. Al implantarse los conservatorios de música en España, se establece oficialmente la enseñanza de la música alejada de la universidad para acomodarla a una enseñanza musical técnica centrada en torno a la ópera italiana. Los conventos seguirán funcionando como formadores musicales, pero tanto el afrancesamiento como la desamortización de Mendizábal disminuirán los presupuestos para las capillas musicales, lo que hará que estas decaigan considerablemente.



A partir de aquí, comienza una nueva perspectiva para la mujer de la Edad Contemporánea con respecto a la enseñanza musical, ya vinculada a nuevas perspectivas profesionales: cantantes, compositoras e instrumentistas, lo que no quita para que, ya sea en el siglo XV como en cualquier otro momento, los nombres que han pasado a la Historia de la Música y que todos conocemos sean abrumadoramente de hombres aunque, eso sí, la musa inspiradora y la patrona (en el cristianismo, santa Cecilia) sigan siendo mujeres.

 

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1El trivium es la división inferior de las siete artes liberales y comprende gramática (entrada), lógica (procesamiento) y retórica (salida).

2El quadrivium trata de los cuatro temas, o artes, enseñados tras enseñar el Trivium, junto al que comprendía las siete artes liberales (basadas en las habilidades del pensamiento) El quadrivium consistía en aritmética, geometría, música y astronomía.

 

martes, 15 de febrero de 2022

La ética como ejemplo vital.

Pasados prácticamente 10 años desde la publicación de nuestro homenaje a una persona, excelente profesional que siempre supo anteponer la ética en todas sus acciones, y sin variar una coma del escrito original, nos hemos de hacer eco de que, como tantos otros, nos ha dejado. No ha sido por el Covid, si eso ahora interesa, sino a causa de una larga enfermedad neurodegenerativa. Nos queda su ejemplo. D.E.P.

jueves, 10 de febrero de 2022

Cecilia Bartolomé, ¿otra voz silenciada?


A menos de un mes del 8 de marzo, ese día en que es habitual oír (dicho, eso sí, con la mejor de las voluntades aunque, por qué no decirlo, con altas dosis de insensatez inconsciente) eso de “Feliz día de la mujer” como si fuera una fiesta llena de jolgorio y no un día dedicado en todo el mundo a la reivindicación, aún hoy activa, de la igualdad de unos derechos eternamente escamoteados por el poder, reflejo en este punto de la sociedad, y olvidando incluso la trágica historia para las mujeres de por qué es esa fecha en concreto, destinaremos unas líneas a recordar el papel de una mujer (quizá en representación de otras muchas) que vive semiolvidada, no sólo por ser mujer, sino por no haber escondido, en su vida ni en sus obras, sus ideas antifranquistas en los años de plomo de la dictadura: la cineasta Cecilia Bartolomé, de actualidad ahora por haber sido galardonada con el Premio de Honor en los Premios Feroz de 2022, instituidos casi diez años atrás por la Asociación de Informadores Cinematográficos de España. En palabras de la propia Cecilia (no referidas a ella misma, naturalmente), reivindicar a los olvidados es el primer paso hacia el cambio. Pues a eso vamos.


Unas notas biográficas: nacida en Alicante como Cecilia Margarita Bartolomé Pina en septiembre hará 82 años, pasa, cuando tenía 7, de las palmeras mediterráneas a las de la entonces colonia española de Guinea Ecuatorial, donde es trasladado su padre, funcionario. Para niños que venían de España era un mundo muy diferente más abierto, más luminoso, más libre... y sobre todo más exótico. Entre Guinea y algún viaje a España se va haciendo mayor hasta que a los 20 años se mudó a Madrid ("Encontré una sordidez descomunal, a la que me costó mucho tiempo adaptarme y un machismo recalcitrante" explica en una entrevista años después). Después de abandonar los estudios de Ingeniería y de Económicas consigue entrar en la franquista Escuela Oficial de Cine, una de las 4 escuelas de cine más importantes de Europa en aquel momento, de donde salieron, desde Bardem y Berlanga, una serie de generaciones de los directores más conocidos del cine español, ¡todos hombres! Muchos años después, con Josefina Molina1 en un coloquio, cuentan sus experiencias como "directoras pioneras" y las únicas, junto a Pilar Miró, que lograron titularse en la Escuela de Cine. Allí rodó varios cortometrajes, desde sus primeros trabajos La siesta (1962) La noche del doctor Valdés (1964) o Carmen de Carabanchel (1965) sobre la vida sexual de las mujeres españolas que resultó provocador para los profesores (curiosamente, años después Carmen de Carabanchel fue programada en un ciclo porque se decía que con él había cambiado el estilo de la Escuela, cuyo lenguaje hasta entonces había sido como el de Antonioni). En 1969, su práctica de fin de carrera, un musical satírico ("Margarita y el lobo") despierta las iras de la censura de la época por considerarlo una provocación, queda totalmente prohibido y a su autora se le incluye en las "listas negras" del Ministerio de Cultura, imposibilitando su incorporación al cine, por lo que, durante los cinco años siguientes sigue rodando, pero sólo trabajos audiovisuales que figuren sin su firma, como la publicidad y los documentales industriales. Hasta la muerte de Franco y el final de la dictadura no puede realizar su primer largometraje: "Vámonos, Bárbara", una divertida (y controvertida) comedia que la prensa (y el historiador cinematográfico Romà Gubern) bautizan como "la primera película feminista española"2, encargo del productor Alfredo Matas, adaptación al contexto español de la película estadounidense Alicia ya no vive aquí (1974) dirigida por Scorsese. Con el paso del tiempo, Cecilia Bartolomé, siempre irreductible, siguió dando trabajo a los censores tan aplicados que España siempre tuvo. Y tiene, y entre 1977 y 1981 rueda dos documentales diseccionando la transición española, englobados bajo el título genérico "Después de3" ("No se os puede dejar solos" y "Atado y bien atado"), correalizados con su hermano José Juan en los que, por contar lo que los noticiarios no contaban y pronosticar el golpe del 23-F, entre otras razones, fueron secuestrados por el gobierno del momento aunque con el cambio de gobierno, y el nombramiento de Pilar Miró como Directora General de Cinematografía, que desmontó las triquiñuelas legales que se habían buscado para prohibirlos, fueron rehabilitados. Su última película, "Lejos de África" (1996), inspirada en los años que vivió en ese continente, es un drama irónico y sentimental sobre la colonización española en Guinea Ecuatorial, tema que había sido "materia reservada" durante mucho tiempo, y se tuvo que esperar a que fuera desclasificado para poder rodarla. Junto con otras cineastas actuales, Cecilia Bartolomé ha participado en la creación de la Asociación de Mujeres cineastas y del Audiovisual (CIMA), que engloba mujeres de diversos sectores con cargos creativos o de responsabilidad (directoras, guionistas,productoras, ejecutivas de TV y de publicidad, abogadas, artistas audiovisuales, etc) y cuyo objetivo es luchar por la integración de la mujer en unas actividades en las que sigue estando en franca minoría. Y algo se avanza pues Cecilia Bartolomé protagonizó algunos de los momentos más especiales de la gala de entrega de los Premios Feroz 2022, celebrada recientemente en Zaragoza en la que ha sido galardonada con el Premio Feroz de Honor, tras una presentación en la que los organizadores se lamentaban de que la censura, el machismo y el franquismo nos hubiera robado la posibilidad de disfrutar de más trabajos suyos.



Vista esta breve semblanza ceñida al cine, sin contar sus trabajos para la televisión4 ni como guionista, ya se ve que siempre ha sido como una piedra en el zapato del poder; a más abundamiento, en segundo curso de la EOC la suspendieron porque, como se ha dicho, su cortometraje Carmen de Carabanchel resultó del todo provocador para los profesores5. En palabras de la propia cineasta, “Quise contar cómo era la vida sexual de las mujeres españolas de 1965 frente al cuento de hadas de la Carmen de Merimée, que fue una mujer que follaba a diestro y siniestro (sic) y no se preñaba nunca. En mi corto esperpéntico se hablaba de las peripecias de una pareja que no quería tener más hijos y usaba métodos anticonceptivos, o para abortar, que eran la leche. Yo era una loca carioca, hacía lo que creía que había que hacer, no lo pensaba dos veces; nunca me detuve a considerar la conveniencia o no de una película”. En la Escuela, cada alumno tenía que hacer prácticas al acabar la carrera, que consistían en una película de 35 milímetros que no podía durar más de media hora. Sin embargo “Margarita y el lobo”, dirigida por Cecilia Bartolomé, pasaba de los 40 minutos y con ella vino lo peor porque el mediometraje fue anatematizado por hablar en un lenguaje satírico del afán de libertad de una mujer casada, ilustrado con coñas musicales sobre la religión, los militares y las consignas franquistas, en la película no se escatimaban insultos a los “grises”, desprecios a la iglesia como institución, comentarios sobre el aborto, la liberación femenina, la sumisión de la mujer y, sobre todo, las diferencias entre mujer y hombre, eso sí, dentro de la alta sociedad española, un inaudito canto a la libertad en una España que todavía no sabía bien qué era aquello. Solo el hecho de ser la única comedia musical feminista que existe en toda la amplitud del cine español debería reservarla un hueco de honor en cuanta historia, historiografía, compendio o simple antología haya tenido a bien producir la Academia del Cine. Según la crítica actual, "'Margarita y el lobo' es, además de la más irreverente y genial comedia musical, el secreto más injustamente olvidado del cine español."



La película adaptaba, muy a su manera, la novela Les Stances à Sophie de la intelectual y escritora feminista francesa Christiane Rochefort (por cierto, en los créditos de la película, el nombre de Christiane perdió la “h”). Margarita es una joven estudiante de cine que, en una manifestación, de las muchas que había entonces, conoce un chico de la aristocracia madrileña. Se enamoran, o eso parece, y se casan pero pronto Margarita se sentirá asfixiada por el recoleto vetusto modo de vida de la familia de su marido. Un juicio por el divorcio (que no existía en la España de entonces; Margarita se enfrenta a un juez eclesiástico y en el juicio de separación matrimonial al que se enfrenta, un juez de la Iglesia establece que sólo habrá separación de cuerpos y bienes, que el matrimonio es para toda la vida) abre el drama que luego, con el pasar de la primera escena, resulta que no es tal, que se trata más de una comedia musical en la que se escuchan letras como esta: “Caperucita, Caperucita/ Si te enamoras, cierra las orejas/ cierra la boca/ ciérrate la boca/ Ponte esparadrapo”. Una soberbia Julia Peña (musa de la EOC, que dejaría la interpretación al principio de la llamada Transición) es la mujer que quiere ser mujer, con todas las consecuencias, canta, actúa, pinta, se enamora y desenamora porque sí, porque sabe que nadie lo va hacer en su lugar, porque intuye que la gracia y virtud de todo esto consiste en hacer las cosas sin dar explicaciones. Cecilia Bartolomé deja que su heroína se deslice por su deseo y su voluntad contra todas las convenciones empezando por las de la sociedad franquista y siguiendo por las del cine académico, las del hombre de bien, las del musical con gracejo, las de la familia con hijos,…



Aunque eso no haya trascendido, el clima en nuestro país al final de los años sesenta del pasado siglo era muy tenso (como ahora ¿para qué engañarnos?, como siempre que no gobiernan en este país las derechas o su actuación es motivo de rechazo masivo) y se notaba en el aire que algo iba a pasar. Todo esto queda muy bien reflejado en la película de Cecilia Bartolomé, pero lo sorprendente es el propio retrato de Margarita que, huyendo de una vida de comodidades, decide romper con todo de una forma que hoy en día nos seguiría sorprendiendo y que nos parece imposible que se pudiera llevar a cabo hace más de medio siglo. En resumen, a lo largo de su trayectoria cinematográfica, aunque poco extensa, Cecilia Bartolomé se ha preocupado por diversos problemas sociales que han afectado a España desde los últimos años del franquismo, problemas como la situación de las colonias africanas unos años antes de que se produjera la retirada española, las tensiones que tenían lugar durante la Transición (y no sólo en el ámbito político, sino también a pie de calle) o la cuestión de género y la emergencia del feminismo en nuestro país, tratadas de manera más extensa en su primer largometraje pero presentes ya en sus cortometrajes realizados en la Escuela Oficial de Cine. El buen estado físico y anímico que mostró la cineasta en la reciente ceremonia de los Premios Feroz nos hace tener esperanzas en que aún podremos tener la suerte de disfrutar más de un legado prodigioso del que el franquismo, como de tantas otras cosas, nos quiso privar.

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1Feminista de hecho, escribió el libro Cine de mujeres en la Transición. La trilogía ´feminista´, referido a Pilar Miró, Cecilia Bartolomé y ella misma.

2No quise hacer una película feminista, sino contar lo que yo veía del mundo y de la vida. Claro que soy feminista, pero del feminismo en el que creo. No me he identificado nunca con el feminismo del antihombre; no hay que matar al otro, sino luchar por tener los mismos derechos

3Formalmente. La historia de la Transición, contada por gentes de la calle, opinando sobre cuanto estaba sucediendo (manifestaciones, fiestas del Partido Comunista, mítines de la ultraderechista Fuerza Nueva, asambleas de cristianos, discusiones sobre las drogas o el aborto, los avances del nacionalismo, huelgas, cárceles…), un documento extraordinario dividido en dos partes. La censura no solo la prohibió, sino que llegó incluso a secuestrarla. “La estaban calificando en el ministerio justo en el momento del golpe de Tejero, y como acababa con Milans del Bosch, los censores se acojonaron y la tuvieron retenida durante tres años. Si se hubiera estrenado en su momento habría sido un bombazo, porque se cuentan todos los prolegómenos del golpe y termina precisamente con unos militares hablando de la involución”, cuenta la propia autora..

4Su documental sobre Carrero Blanco dentro de la serie Cuéntamefue apasionante y tuvo tanto éxito que superó en audiencia a Gran Hermano, pero parece que a alguien de las alturas no le gustó y no me volvieron a llamar"

5No es arriesgado decir que se trató de la primera vez que el cine español abordaba el asunto siempre inabordable del aborto. Pero si ser pionero puede ser (y lo es) un mérito, en este caso no es el mayor. Con un extraño desparpajo tan cerca de la Carmen de Bizet como del neorrealismo transalpino o de la más recia astracanada carpetovetónica, tan delirante como brutal, lo que se veía con la crudeza que siempre aporta el buen, negro y malsano humor era una España desolada, atrasada, salvaje y, sobre todo, muy triste. Y era ahí, en el contraste entre lo jovial y lo deplorable donde se hacía fuerte una película que, como no podía ser de otro modo, vino acompañada de la más severa reprobación y castigo. Fue un escándalo y mucho más porque los muy progresistas administradores de la escuela de marras decidieron que el cortometraje pasara el juicio de la censura.

 

domingo, 6 de febrero de 2022

La aplicación de la inteligencia emocional.


Estos días se está publicitando por televisión la emisión de la obra de teatro “Terra baixa”, de Àngel Guimerà, la que pasa por ser la más representada en Catalunya. La novedad estriba en que, al parecer, el espectáculo televisivo durante semanas no radica en la emisión en sí de la obra, sino en el proceso de selección de los once actores y actrices (con sus posibles sustitutos) necesarios para representarla, de un total, según afirman, de mil quinientas personas que se han presentado al casting. Esto, realmente, no es nuevo; estamos cada día más habituados, con excusas argumentales variadas (canción, cocina, etc.), a que se monten espectáculos “de contenido social” en los que la valía en el campo especificado por algunos concursantes seleccionados (de los no seleccionados en los castings previos, ni palabra) viene determinada por la opinión de un tercero “experto” en la materia, en base a unos criterios, en principio, claros pero, a veces, de aplicación cuestionable. Y el espectáculo orbita alrededor de quien resulta ganador, quien se lleva todos los elogios y quien comprueba que su sueño, o sus deseos, se hacen realidad. La cosa es que, estadísticamente (y también en el espectáculo), es muchísimo más habitual que el sueño NO se cumpla, son más frecuentes los noes que los síes para todos, y ello, la mayoría de veces, en razón de la suerte, la casualidad o vete a saber, y ajeno en cierto modo a la valía personal. Y esto nos hace reflexionar porque es reflejo de la propia vida.



Pero, más allá del componente psíquico a la respuesta a estas situaciones (habituales, nos guste o no), es evidente que cuando se lleva a cabo un proceso de selección de una persona, con tal o cual finalidad, lo que se busca con él, y así debe de ser, es a la persona que cumpla con holgura todos los requisitos que se han diseñado como necesarios, registrándose en paralelocon frecuencia la convicción por parte del participante de que él, efectivamente, reúne todos esos requisitos… y entonces, en un determinado momento del proceso, viene el mazazo del “no”. Esto puede conducir a situaciones límite (¿que forman parte del espectáculo?) como el suicidio (tema tabú donde los haya) de alguien que no ha aguantado la presión ya que el suicidio, por lo general, es consecuencia de un sufrimiento psíquico y desesperación atribuible a circunstancias vitales como el acoso psicológico, real o imaginado, en forma de trastornos mentales como la depresión, el trastorno bipolar, la esquizofrenia, el trastorno límite de la personalidad, etc. Y es que en este mundo en el que, con pandemia o sin ella, todo parece tan desmadrado y fuera de su cauce, muchas personas parecen haber perdido la cabeza y el rumbo, permitiendo que los disvalores interfieran diariamente en sus vidas en un proceso de constante confusión. En estos momentos de verdadera crisis es cuando se debe afrontar cualquier situación con la cabeza más firme que nunca sobre los hombros, dominando las emociones y depositando la confianza plenamente en las aptitudes emocionales para alcanzar el éxito; sin voluntarismos, pero con templanza, con la fe puesta en el bagaje que cada uno posea, sin titubeos y con esperanza; todo encuadrado en la acción y la práctica constante, entendiendo como éxito, en su caso, no las luces de neón y las marquesinas ni a las fotos y las entrevistas; eso puede ser fama. El éxito es otra cosa. (Éxito - que proviene del latín: exitus - significa salida, de ahí el vocablo inglés exit) y culturalmente, siempre se piensa que la salida es hacia afuera; aquí está la diferencia sutil y a la vez categórica: encontraremos el éxito saliendo para adentro pues, siempre, la alternativa para lograr el cambio de mirada y alcanzarlo es que cada uno logre, en primer lugar, hallar la forma de salir hacia "su" adentro. Afrontar lo que nos toca, confiados en nuestras potencialidades, con fortaleza en el espíritu, en la mente y temple emocional; eso es tener éxito.



El dominio de las emociones, la tolerancia, la escucha activa, la flexibilidad, el respeto y la aceptación de la realidad son la llave de oro para cualquier persona; esto le permitirá ver claro e impedirá que el futuro lo encuentre estático, mudo y autista mirándose el ombligo. Por eso el destino no es fatalista, sino una cuestión de actitud, lo que explica, por ejemplo, que con idénticos recursos de información, de tecnología y de personas, objetivos similares tengan rumbos distintos hacia el éxito, hacia la mediocridad o al supino fracaso: es una cuestión de actitud. Debe tomarse conciencia del cambio de paradigma en nuestros tiempos y definitivamente entender que ya nada es igual, ni similar, ni parecido a lo que desde siempre se estuvo acostumbrado a realizar, tanto en lo individual como en lo colectivo, a nivel privado como público, empresarial o profesional. Asumamos el cambio de paradigma, el fin de una era y la transición a la otra, dejando espacio al nuevo paradigma emocional en el marco de las inteligencias múltiples. Así y solamente así, aceptando el cambio, podremos comprender el futuro proactivamente. La capacidad intelectual y la preparación técnica para desempeñarse en una actividad cualquiera sea su tipo se dan por sentadas y por ello ya tienen poca relevancia; en cambio ahora hay que concentrarse en ciertas cualidades personales como: control emocional, iniciativa, empatía, flexibilidad, capacidad de persuasión, tolerancia y escucha activa entre otras; saber cómo cultivar esas aptitudes puede ser esencial para lograr el éxito en la actividad. La inteligencia emocional siempre se ejercitó en forma inconsciente ("pero esto yo lo hago siempre...") pero ahora llegó el momento de tomar conciencia clara de su importancia y llevar a la práctica éstas aptitudes "distintas".Nunca es tarde para darse cuenta que uno practica obviedades que son descubiertas en ese momento.



Manejar los sentimientos con efectividad, permite, por ejemplo, que las personas trabajen juntas sin roces en busca de una meta común, que la tolerancia - esa negación postergada - sea la principal herramienta para acompañar las relaciones interpersonales. Para lograr el éxito en todo proceso en donde se maneje una situación de incertidumbre o cambio, como sucede en la actual coyuntura, el desarrollo de las aptitudes emocionales y su práctica constante es otra de las llaves de oro que nos abren puertas quizás antes ignoradas. Bien mirado, el cuidar las emociones por encima de otros criterios personales no es ninguna novedad, y si es algo que se aplicó con éxito en el mundo empresarial, deberíamos estar alerta. Efectivamente, el interés por las repercusiones de las emociones en ámbitos como las relaciones en el trabajo impulsó la investigación sobre el tema, pero la popularización del término se debe a la obra del psicólogo y escritor estadounidense Daniel Goleman, Inteligencia emocional, publicada en 1995, con las fuentes del libro Inteligencias múltiples: la teoría en la práctica, de 1983, en el que su autor, el también psicólogo estadounidense Howard Gardner, introdujo la idea de que los indicadores de inteligencia, como el cociente intelectual, no explican plenamente la capacidad cognitiva de una persona porque no tienen en cuenta ni la “inteligencia interpersonal” (la capacidad para comprender las intenciones, motivaciones y deseos de otras personas) ni la “inteligencia intrapersonal” (la capacidad para comprenderse uno mismo, apreciar los sentimientos, temores y motivaciones propios). De hecho, los investigadores empezaron a detectar hace unas décadas que las capacidades y habilidades necesarias para tener éxito en la vida eran otras que iban más allá del conocimiento, del uso de la lógica y la racionalidad, y éstas capacidades no eran evaluables mediante ningún test de inteligencia. Es necesario tener en cuenta una concepción más amplia de lo que son las habilidades cognitivas básicas, aquello que entendemos que es la inteligencia. Ante esta realidad, cabe resaltar que existen personas con un dominio de su faceta emocional mucho más desarrollado que otras. Y resulta curiosa la baja correlación entre la inteligencia clásica (más vinculada al desempeño lógico y analítico) y la Inteligencia Emocional. Aquí podríamos ejemplificar esta idea sacando a colación el estereotipo de estudiante “empollón”; una máquina intelectual capaz de llegar a las mejores soluciones lógicas, pero con una vida emocional y sentimental vacía. Por otro lado, podemos encontrar personas cuyas capacidades intelectuales son muy limitadas, pero en cambio consiguen tener una vida exitosa en lo que refiere al ámbito sentimental, e incluso en el profesional.



Volviendo a la obra “Terra baixa”, enfocar los participantes en la selección las emociones hacia objetivos y metas, como la de ser seleccionado, permite mantener la motivación y establecer la atención en las metas en vez de en los obstáculos. Por supuesto es imprescindible cierto grado de optimismo e iniciativa, de modo que hay que valorar el ser proactivos y actuar con tesón y de forma positiva ante los imprevistos, que los habrá, y muchos. Gracias a esa capacidad de motivación para llegar a las metas que racionalmente benefician, se pueden dejar atrás aquellos obstáculos que solo se fundamentan en la costumbre o el miedo injustificado a lo que puede pasar. Además, ya puestos, la Inteligencia Emocional incluye la habilidad a la hora de no ceder a las metas a corto plazo que pueden llegar a eclipsar los objetivos a largo plazo, a pesar de que los segundos fuesen mucho más importantes que los primeros si nos fueran ofrecidos también a corto plazo (proyectos ambiciosos, planes de ganar mucha experiencia, etc.).¿Verdad que ya tenéis ganas de ver cómo queda la obra de teatro?