domingo, 27 de septiembre de 2015

De regularizaciones fiscales

Reproducimos en esta ocasión, sin comentarios, una noticia publicada hace 10 días por CCN demostrativa de la dicotomía que se produce en muchos países entre las políticas de, dicen, rigor fiscal, y la realidad de las alfombras rojas que se ponen para regulizar situaciones incómodas.

Son 47 los países monitoreados por la OCDE en los cuales está activo un programa temporal o estructural de amnistias fiscales o regularizaciones voluntarias de capitales que están en el extranjero. Cada país tiene sus peculiaridades y características pero todas tienen un único objetivo, la lucha contra la evasión fiscal.

Estas iniciativas se complementan con los más de 500 acuerdos de intercambio de informacion fiscal celebrados entre países que han sido promovidos por la OCDE pues se lanzan con la idea de estimular el cumplimiento y regularización voluntario con el incentivo para los contriuyentes de evitar las consecuencias sancionadoras del intercambio de información.

Mientras que en los programas voluntarios de regularización tributaria está previsto el pago de tasas o porcentajes sobre el dinero repatriado, en dos países como Polonia e Islandia se introduce una particular alícuota, el 75% del capital y en Islandia del 200% del beneficio no declarado.

En México tienen un mecanismo particular para calcular el débito con el Fisco pues se aplica un multiplicador parametrizado ajustado al de la inflación.

En casi todos los países se establecen intereses y sanciones, únicamente en Malasia y Singapur no se imponen intereses El pago de intereses en los países encuentra alícuotas variadas. Podemos encontrar desde el caso de Estonia que prevé un pago del 22% al 2% de Malta


26 países sobre 28 han optado por un programa general permanente de regularización voluntaria en el cual se puede evitar la acción penal.


El informe de la OCDE reconoce que es un objetivo primario el aumento de los ingresos pero que que ese objetivo debe ser demostrable. También indica la OCDE que podría ser individualizado un beneficio distintto como es el aumento de la convicción del contribuyente para estar regularizado con las normas fiscales.
Inefable Forges

Accediendo al Informe de la OCDE podremos saciar nuestra curiosidad comparando el caso español con lo que hacen otros países.

jueves, 24 de septiembre de 2015

En Justicia, a buen entendedor...





Tegucigalpa, Honduras.
Juristas internacionales incitaron ayer a la sociedad hondureña a exigir una independencia judicial y procesos transparentes. Baltasar Garzón refirió que es positivo crear organismos para combatir la impunidad.

Garzón se refirió a la necesidad de justicia que puede verse en la sociedad hondureña, y al respecto dijo que al igual que en otros países, a los Estados se les exige deducir responsabilidad a los responsables de actos de corrupción. Sin embargo, señaló que la demanda de la población no es productiva si los operadores de justicia no actúan con independencia.

“Los jueces tienen que tener el valor suficiente y la convicción también de jugársela para defender a los ciudadanos, eso dice la Constitución, y el que no sea capaz de eso, pues lo mejor que puede hacer es quedarse en su casa”.

Indicó que cualquier organismo que sea creado para fortalecer los sistema de justicia nacionales es necesario para combatir la impunidad.(Debe explicarse en este punto que el Partido Anticorrupción (PAC) de Honduras hará una invitación formal al Gobierno para que solicite a las Naciones Unidas que se establezca una Comisión Internacional contra la Impunidad en Honduras (Cicih).
“Muchas veces la soledad del juez y el fiscal es grande, por tanto también le viene muy bien el apoyo nacional e internacional a la hora de luchar contra estos fenómenos criminales”, comentó.

Baltasar Garzón, exjuez de la audiencia nacional de España.
Garzón durante el evento celebrado en Honduras


Garzón indicó también que esa misma independencia debe prevalecer en los procesos de elección de la nueva Corte Suprema de Justicia.

“Para una elección como la que se espera ahora de la Corte Suprema es fundamental la transparencia y la independencia y somos los ciudadanos los que tenemos que descubrir las trampas, si es que las hay”, dijo.

Señaló a que a los elegidos se les deberá dar mecanismos de protección para garantizar su independencia. Garzón ve con buenos ojos la participación de organismos internacionales como veedores.

Y hasta aquí el resumen de estas cosas que pasan en un país lejano, pequeño y conceptuado casi, casi como república bananera (inefable el "¡Viva Honduras!" de Trillo en su época de ministro refiriéndose al ejército de El Salvador como muestra de menosprecio ignorante chulesco ¿Hubiera gritado ¡Viva Francia! ante una formación de tropas alemana, pongamos por caso?) pero, a juzgar por el tratamiento (y publicación en los medios) de aspectos de interés para la ciudadanía, quizá sea el momento de dejar de mirar por encima del hombro a estos países y empezar a aprender de ellos admitiendo que algunos nos están dando sopas con honda: Guatemala y el inmediato levantamiento de la inmunidad de su presidente ante un caso de corrupción, Argentina con la derogación de una inmoral "ley de punto final", el citado aquí mismo de Honduras,....
Para pensarlo..

lunes, 21 de septiembre de 2015

¿Existe Europa?

Para la mitología griega, Europa era una mujer fenicia, de Tiro, que fue seducida por el dios Zeus (transformado en toro), quien la llevó transportada en su lomo a Creta. Origen griego de Europa, como se puede observar.

La geografía nos dice que Europa es parte del continente euroasiático, situada entre los paralelos de 36º y 70º de latitud norte. De forma convencional y por motivos histórico-culturales es considerada un continente, tras la delimitación realizada por el geógrafo ruso Tatichtchev. Las fronteras de Europa y su población son objeto de controversia, ya que el término continente, en realidad, puede referirse a un bien cultural y político o a distinciones fisiográficas. Andreas Kaplan describe a Europa como "una máxima diversidad cultural en una superficie geográfica mínima"


Si nos atenemos, sin embargo, a la vertiente política del nombre, la cosa ya empieza a complicarse  ya que, políticamente, Europa se puede utilizar en ocasiones para referirse a los estados miembros de la Unión Europea aunque no todos los países europeos pertenecen a esta organización. La propia UE considera como tales a todos aquellos situados dentro de los límites geográficos tradicionales, incluyendo  Chipre, Georgia, Armenia y Azerbaijan.

Hay que partir de la base, para el análisis, de que la Unión Europea (UE) es una  comunidad política de derecho constituida en régimen especial como organización internacional y nacida para propiciar y acoger la integración y gobernanza en común de los Estados y los pueblos  de Europa. Actualmente está compuesta por 28 Estados europeos y fue establecida con la entrada en vigor del  Tratado de la Unión Europea (TUE) del 1 de noviembre de 1993.

Y ¿cómo se llega hasta aquí? Tras el final de la Segunda Guerra Mundial, Europa se encontraba sumida en la devastación: Alemania estaba destrozada, en términos de pérdidas de vidas humanas y daños materiales, y si bien Francia y el Reino Unido resultaron oficialmente vencedoras en el conflicto, ambos países sufrieron importantes pérdidas (aunque menores que las de Alemania) que afectaron gravemente a sus economías y su prestigio a nivel mundial. España, destrozada por su guerra interna, no forma parte de este escenario.
En los años posteriores, los resentimientos y la desconfianza entre las naciones europeas, dificultaban una reconciliación. En este contexto el ministro francés de asuntos exteriores Robert Schuman defendió decididamente la creación de una Alemania resultado de la unión de las tres zonas de ocupación controladas por las democracias occidentales, dejando de lado la zona ocupada por la URSS.Posteriormente, Schuman lanzó un llamamiento a esa Alemania (la Occidental, para entendernos), y a los países europeos que lo deseasen para que sometieran bajo una única autoridad común el manejo de sus respectivas producciones de acero y carbón; la idea consistía en que, al someter las dos producciones indispensables de la industria armamentística a una única autoridad, los países que participaran en esta organización encontrarían una gran dificultad en el caso de querer iniciar una guerra entre ellos.



La propuesta de Robert Schuman fue acogida de forma entusiasta por el canciller de la República Federal de Alemania Konrad Adenauer y, en la primavera de 1951, se firma en París el Tratado que institucionaliza la Comunidad Europea del Carbón y del Acero (CECA), mediante la que Alemania, Francia, Italia, Países Bajos, Bélgica y Luxemburgo (conocidos como “los seis”), logran un entendimiento que favorece el intercambio de las materias primas necesarias en la siderurgia,  acelerando de esta forma la dinámica económica, con el fin de dotar a Europa de una capacidad de producción autónoma frente a los nuevos gigantes: EEUU y URSS. Este tratado fundador buscaba aproximar vencedores y vencidos europeos al seno de una Europa que a medio plazo pudiese tomar su destino en sus manos, haciéndose independiente de entidades exteriores. El tratado expiró en 2002 pese a que su función quedó obsoleta tras la creación de la Comunidad Europea y el Acta Única Europea de 1986, pero antes no se puede olvidar el impulso del Tratado de Roma, de 1957, por el que los seis deciden avanzar en la cooperación en los dominios económico, político y social. La meta planteada fue lograr un “mercado común” que permitiese la libre circulación de personas, mercancías y capitales. Con este paso, la Comunidad Económica Europea (CEE) se convierte en entidad internacional, de tipo supranacional, dotada de una capacidad autónoma de financiación institucionalizada por este tratado.

Tras sucesivas ampliaciones del"club", más recientemente, el Tratado de la Unión Europea, en vigor desde 1993, prevé la creación de una Unión Económica y Monetaria con la introducción de una moneda única. De esta Unión formarían parte los países que cumplieran una serie de condiciones y la moneda, en principio; se introduciría de forma gradual.  Tras varios retrasos, finalmente, se acordó en la reunión de Madrid del 15 de diciembre de 1995 la creación de una moneda común europea con fecha de puesta en circulación en enero del año 2001 y con la denominación de euro (no me resisto a dejar constancia en este punto de que el nombre fue el resultado de un concurso público de ideas en todos los países miembros  y que, en el caso de España, uno de los nombres propuestos medio en broma medio en serio fue el de fistro, expresión puesta de moda por aquel entonces por el humorista Chiquito de la Calzada). El primer paso en la introducción de la nueva moneda se dio oficialmente el primer día de 1999 cuando dejaron de existir como sistemas independientes las monedas de los once países de la Unión que se acogieron al plan de la moneda única, la denominada zona euro.Las antiguas monedas nacionales, a pesar de haber perdido la cotización oficial en el mercado de divisas, permanecieron como medio de pago hasta el 1 de enero de 2002, cuando definitivamente fueron reemplazadas por billetes y monedas en euros, a pesar de arbitrarse un período de coexistencia con diferentes calendarios en los países que adoptaron el euro hasta que fueron retiradas totalmente de la circulación.

Sin pretender ser exhaustivo, ya en este repaso rápido a vuela pluma (faltarían aquí muchísimos datos para proceder a un análisis en una mediana profundidad) no cuesta demasiado esfuerzo percatarse de que todas las iniciativas encaminadas a lograr una Europa unida han tenido una base económica, pasando de puntillas por las diferencias abismales en la política, forma de vida, estructura social, etc. que, antes o después se han de manifestar, de los países que gozan de una moneda única.
En el proceso de implantación del euro se alzaron voces cualificadas (rápidamente acalladas por el voluntarismo oficial) que alertaban acerca de la locura que, a su juicio, suponía la imposición de una moneda común (controlada y gestionada por una organización supranacional, el Banco Central Europeo, no por cada país) en países con una estructura económica y un nivel de crecimiento distintos, sin mencionar sus diferentes marcos legales laborales, financieros, fiscales, etc., y proponian trabajar en la unificación de todos estos aspectos antes de pensar en una moneda única.  Como es bien sabido, se impuso el criterio de que el euro facilitaba las transacciones comerciales y, por ende, el crecimiento de la zona euro, y eso a pesar de que ya en el compromiso de cumplimiento el primer año de los factores de estabilidad para continuar en el euro, Grecia (al que se ha dado más publicidad), Francia, Alemania,..... y España no "hacían los deberes".

Sea como sea, lo cierto es que la unión económica siguió adelante a trompicones con no todos los países participando del mismo nivel de entusiasmo, pero se aplicó una sonora sordina en la gestión de las desigualdades sociales y políticas.
Eso produjo desacuerdos y falta de un mínimo criterio común con resultados, a veces, bochornosos, como la actuación de los cascos azules holandeses ante la matanza de Srebrenica, el reconocimiento de nuevos países como Kosovo, que proclamó su independencia (¿cómo reconocer al nuevo país el Reino Unido teniendo a Gales o Escocia, Francia con Córcega o la Bretaña, o España con Catalunya o Euskadi, pongamos por caso?), la falta de una directriz única ante crisis como la de Crimea, y un largo etcétera.

Después de unos amagos de índole económica en forma de rescates (o algo así; la palabra "rescate" sigue siendo tabú en algunos ámbitos) en Portugal, Irlanda, Grecia y España, en los que la "solidaridad" se ponía a prueba, ha tenido que llegar este año 2015 en el que han coincidido la vertiente política de los rescates en toda su crudeza (caso griego) y la crisis humanitaria de quienes huyen de guerras en las que, dicho sea de paso, los países occidentales no han sido del todo ajenos, y buscan un futuro vital en Europa para que el castillo de naipes de la tan cacareada unión (con minúsculas) europea, se venga abajo con estrépito.
El rapto de Euroa en una moneda, precisamente, griega.


Vayamos por partes. En cuanto al tratamiento del caso griego en el que, recordemos, nadie quería acordarse del origen de su monumental deuda-país sino sólo de la exigencia de cumplimiento de sus obligaciones de amortización para con ella, se planteó un referéndum en el que el pueblo griego decidía seguir en Europa pero pedía una renegociación de las condiciones de la deuda para poder pagarla. La respuesta de sus "socios" europeos fue la de apretar aún más las clavijas y exigir las amortizaciones tal como estaban previstas, independientemente de la opinión expresada en las urnas y de lo que eso signifique en nuevos recortes al estado del bienestar del pueblo griego y sea cual sea la formación política que gobierne.

Primera conclusión, por tanto: la Europa de los pueblos que propugnaba el Tratado de la Unión Europea no existe. Sólo existe en su lugar la Europa de los Estados que, tal como se viene comprobando, actúan al dictado de los Mercados.

La crisis de los refugiados es aún más compleja y, además, es un torpedo en toda regla a la línea de flotación de la misma idea de Europa. El impacto en las conciencias de la gente de bien que ha producido las dramáticas imágenes de miles de personas desesperadas e indefensas huyendo de miseria o de guerras ha puesto de manifiesto, no solo la inacción e indiferencia real de las clases dirigentes de Europa, sino también la evidencia de que la Unión no es tal. Hay motivos para creer ésto, y no es uno menor la desfachatez con la que un socio (Hungría) legisla de urgencia en el sentido contrario a lo que promulga un Tratado (el de los Refugiados de 1967) ratificado por el propio país para impedir con estas nuevas leyes el asilo de personas necesitadas, o el bochornoso espectáculo que ofrecen, día sí y día también, diferentes estados miembro abiertamente enfrentados entre ellos por sus políticas interesadas y erráticas contrarias a las divulgadas por la propia Unión ante la inoperancia de las autoridades centrales para poner coto a esos desmanes.

En ese sentido ya empiezan a oirse voces aisladas que alertan sobre la situación, como la del primer ministro italiano, Renzi, cuando afirma que "cada vez hay más gobiernos hartos de países que sólo piden pero que no colaboran en la resolución de problemas comunes". El alto comisario de la ONU para los refugiados, el ex primer ministro de Portugal António Guterres, declaraba en Bruselas hace unos días que "es como si cada país de Europa fuera la pieza de un puzzle, pero cuando intentas ponerlas juntas, descubres que no encajan, de forma que en medio de la actual situación caótica cada país toma medidas por su cuenta, sean o no coincidentes con el interés general. No hay un espacio llamado Europa, actuando unido, para dar protección a quien lo necesita". Finalmente., el presidente de la Comisión Europea., Jean Claude Juncker. no se ha cortado un pelo al declarar en el discurso anual sobre el estado de la UE que "falta Europa en esta Unión y unión en esta Europa".

Ante tal cúmulo de cosas (y muchas mas que no se citan, e incluso sin entrar al trapo de aspectos jugosos de las citadas), la pregunta no es retórica: ¿existe Europa? Quizá sea el momento de empezar a dejar la política de salón y abordar de verdad los problemas (de todo tipo) de los ciudadanos.

jueves, 17 de septiembre de 2015

La corrupción, el Papa Francisco (¿y la Iglesia?)

Vivimos en un país, esta España nuestra, que es un saco de contradicciones se mire para donde se mire. Hoy, siguiendo con nuestro repaso a la actualidad en torno al flagelo de la corrupción vale la pena recordar que siendo España un país constitucionalmente aconfesional, lo que una religión (sea o no mayoritaria en la población) no ha de tener ni tiene, en principio, repercusión en la sociedad civil.

Pues sí y no. En algunas cosas sí y en otras no. Centrándonos en la religión mayoritaria, para empezar no debe olvidarse el historial puramente dogmático (y antisocial nos atreveríamos a decir, si evocamos, sin ir más lejos, el dramático y doloroso esperpento de las admoniciones papales contra la llamada "Teología de la liberación" (corriente cristiana de base, nacida tras el Concilio Vaticano II que considera la justicia social y la lucha contra la opresión y la desigualdad integradas en el mensaje evangélico) y sus abanderados, particularmente en América, Boff, Cardenal, Casaldáliga, etc) de los últimos papados, lo que venía de perlas a la Jerarquía Católica española en sus posicionamientos políticos contrarios a los avances en derechos civiles.

Pero la llegada del Papa Bergoglio ha supuesto un cataclismo que ha puesto patas arriba los inamovibles postulados (solo hay que recordar los circunloquios de Rouco-Varela o de Camino, que se quedaban en blanco y sin argumentos para defender sus posturas contrarias a lo que declaraba el Papa públicamente), y que ha puesto de manifiesto que nuestra católica clase política, esa que no se cansa de invocar a todo un catálogo de imágenes sagradas para vete a saber qué cosa, es sorda y claramente desobediente en aspectos de importancia que afectan a la convivencia. Y a las leyes.

La corrupción es un ejemplo. No se recuerda que los últimos Papas hubieran demostrado demasiada preocupación por ese fenómeno fuente de desigualdades (y atentatorio contra la moral cristiana), de forma que incurrir en la corrupción casi no quebrantaba ningún precepto. Pero esto ha cambiado con el Papa Francisco, realmente preocupado por las personas y por la justicia social (aunque no olvide los dogmas, comprensiblemente). 

Vale la pena, aparte de tener en cuenta sus mensajes globales, fijarse en que "en las distancias cortas" tampoco olvida el problema. Una muestra reciente: el pasado sábado, día 12, el Papa Francisco recibió en audiencia  a los responsables y trabajadores de la Banca de Crédito cooperativo de Roma (una red de servicios bancarios y agencias para familias y empresas) y los exhortó a poner siempre en el centro a la persona y no al dios dinero pidiendo “un uso solidario y social del dinero”, “hacer crecer la economía de la honestidad y luchar contra la corrupción que inunda todos los ambientes. Todo ello para que exista una globalización de la solidaridad y una economía humanizada". Las empresas dijo, "deben ser el motor que desarrolle la parte más débil de las comunidades locales y de la sociedad civil, pensando sobre todo en los jóvenes sin empleo,Y también “ser protagonistas en proponer y realizar nuevas soluciones de bienestar”. Les pidió "preocuparse de la relación entre la economía y la justicia social, manteniendo en el centro la dignidad y el valor de las personas y no al dios dinero”, así como “facilitar y animar la vida de las familias” evitando que la gestión de los bienes comunes “se conviertan en propiedad de pocos con objeto de la especulación”. Es importante“hacer crecer la economía de la honestidad sobre todo en este tiempo en el que el aire de la corrupción impregna todo”. Pero “a ustedes (recordemos que la audiencia era a personal vinculado con la banca) no solo les he pedido ser honestos, que es normal, sino difundir y radicar la honestidad en todo el ambiente, una lucha contra la corrupción”.

Siguiendo lo que parece que sea su costumbre, al concluir pidió: “no se olviden de rezar por mí” y bromeó diciendo: “que quede claro, no les pido dinero, les pido oraciones por mí”.

La postura del Papa en este asunto no es nueva. Ya en febrero,en una audiencia similar, destacó que “no es fácil hablar de dinero. Dijo Basilio el Grande, Padre de la Iglesia del siglo IV, citado por San Francisco de Asís, que el dinero es el estiércol del diablo. Cuando el dinero se convierte en un ídolo, controla las decisiones del hombre. Y luego arruina al hombre y lo condena. Hace que sea un sirviente".El Papa lamentó conectando el problema de la corrupción con la lacra del paro, que “hoy en día es una regla, no digamos normal, habitual ... pero tan a menudo se ve: ‘¿Usted busca un empleo? Venga, venga a esta empresa’. 11 horas, 10 horas, 600 euros. ‘¿Te gusta? ¿No? Vete a tu casa’”.
¿Qué hacer en este mundo que funciona así? Porque hay una cola, la cola de personas que buscan trabajo: si no te gusta, a ese otro le gustará. Y el hambre, el hambre hace que aceptemos lo que nos da, el trabajo en negro ... yo podría preguntar, por ejemplo, al personal de la casa: ¿Cuántos hombres y mujeres que trabajan en el servicio doméstico tienen los ahorros sociales para la pensión? Todo esto es bien conocido”.

El Santo Padre señaló que se debe pensar “en las necesidades de salud,  en las necesidades apremiantes de la solidaridad, poniendo de nuevo, al centro de la economía mundial, la dignidad de la persona humana”.

Si alguien encuentra tibieza en estas palabras, debe advertírsele que el Papa ha sido transparente y contundente en todo momento sobre este tema, y en una homilía de hace casi dos años desenmascaró al "cristiano de doble vida que dice ‘¡Yo soy un benefactor de la Iglesia! Meto la mano en mi bolsillo y hago donativos a la Iglesia’. Pero con la otra mano roba al Estado o a los pobres… ¡roba!". El diagnóstico del Papa ya era claro: "Es un injusto, y eso es doble vida. Jesús no le llamaba ‘pecador’ sino ‘hipócrita’. A los pecadores, no se cansaba de perdonarles Y merece –lo dice Jesús, no lo digo yo- que le aten al cuello una rueda de molino y lo echen al mar. Jesús no habla de perdón aquí. Pecadores lo somos todos, pero en cambio no podemos ser corruptos El corrupto intenta engañar, y donde hay engaño no está el Espíritu de Dios. Esta es la diferencia entre el pecador y el corrupto".

En este punto  siempre habrá quien se escude en disquisiciones ya que efectivamente, no es lo mismo una encíclica o un discurso formal, que una homilía breve, coloquial y sin papeles (como es el caso) en una misa para un grupo reducido. Aun así, el mensaje del Papa está claro: al pecador arrepentido hay que perdonarle; al corrupto no. Y todavía menos cuando, hipócritamente, se finge cristiano ejemplar para disimular su robo, su injusticia o su vileza.
Más claro, el agua. Sin comentarios, pese a que la postura pública de muchos miembros de la jerarquía (y no digamos de políticos fervientemente católicos) se muestre en otro sentido.

domingo, 13 de septiembre de 2015

Contra la corrupción: del dicho al hecho...



La corrupción es una plaga insidiosa que tiene un amplio espectro de consecuencias corrosivas para la sociedad. Socava la democracia y el estado de derecho, da pie a violaciones de los derechos humanos, distorsiona los mercados, menoscaba la calidad de vida y permite el florecimiento de la delincuencia organizada, el terrorismo y otras amenazas a la seguridad humana.
 
Este fenómeno maligno se da en todos los países —grandes y pequeños, ricos y pobres— pero sus efectos son especialmente devastadores en el mundo en desarrollo. La corrupción afecta infinitamente más a los pobres porque desvía los fondos destinados al desarrollo, socava la capacidad de los gobiernos de ofrecer servicios básicos, alimenta la desigualdad y la injusticia y desalienta la inversión y las ayudas extranjeras. La corrupción es un factor clave del bajo
rendimiento y un obstáculo muy importante para el alivio de la pobreza y el desarrollo.

Así comienza, en palabras de Kofi Annan. el Prefacio de la  Convención de las Naciones Unidas contra la corrupción aprobada en 2003 y publicada en 2004 (y ratificada, por cierto, por España según el BOE Nº. 171 de 19/7/2006), anterior, por tanto, tanto en su aprobación como en su ratificación por España, al inicio de esta crisis que soportamos, que se identificó primero como meramente económica pero que pronto se reveló como política, social, ética, de valores y algunas cosas más. 

Hay que decir que, pese a que el articulado de la Resolución de la ONU constitutiva de la convención especifica claramente que su entrada en vigor en cada país será los tres meses ("nonagésimo día después", para ser exactos) de la ratificación, en este aspecto es de lleno de  aplicación la sabiduría popular, aquella que dice que "una cosa es predicar y otra es dar trigo", porque hay países en los que ,doce años después de su adhesión, no se ha aplicado ningún punto del acuerdo escudándose en que cumplir con el objetivo de los articulos 5 y 6 de la Convención puede implicar el redactar, publicar e implementar una estrategia nacional anti corrupción, es decir, un modelo ideal a seguir en un ejercicio comprensivo e integrado de planificación efectiva para reducir la corrupción en el país.

Los artículos 5 y 6 de la Convención dicen:

 Artículo 5. Políticas y prácticas de prevención de la corrupción
1. Cada Estado Parte, de conformidad con los principios fundamentales de su ordenamiento jurídico, formulará y aplicará o mantendrá en vigor políticas coordinadas y eficaces contra la corrupción que promuevan la participación de la sociedad y reflejen los principios del imperio de la ley, la debida
gestión de los asuntos públicos y los bienes públicos, la integridad, la transparencia y la obligación de rendir cuentas.
2. Cada Estado Parte procurará establecer y fomentar prácticas eficaces encaminadas a prevenir la corrupción.
3. Cada Estado Parte procurará evaluar periódicamente los instrumentos jurídicos y las medidas administrativas pertinentes a fin de determinar si son adecuados para combatir la corrupción.
4. Los Estados Parte, según proceda y de conformidad con los principios fundamentales de su ordenamiento jurídico, colaborarán entre sí y con las organizaciones internacionales y regionales pertinentes en la promoción y formulación de las medidas mencionadas en el presente artículo. Esa colaboración podrá comprender la participación en programas y proyectos internacionales destinados a prevenir la corrupción.

Artículo 6. Órgano u órganos de prevención de la corrupción
1. Cada Estado Parte, de conformidad con los principios fundamentales de su ordenamiento jurídico, garantizará la existencia de un órgano u órganos, según proceda, encargados de prevenir la corrupción con medidas tales como:
a) La aplicación de las políticas a que se hace alusión en el artículo 5 de la presente Convención y, cuando proceda, la supervisión y coordinación de la puesta en práctica de esas políticas;
b) El aumento y la difusión de los conocimientos en materia de prevención de la corrupción.
2. Cada Estado Parte otorgará al órgano o a los órganos mencionados en el párrafo 1 del presente artículo la independencia necesaria, de conformidad con los principios fundamentales de su ordenamiento jurídico, para que puedan desempeñar sus funciones de manera eficaz y sin ninguna influencia indebida.
Deben proporcionárseles los recursos materiales y el personal especializado que sean necesarios, así como la capacitación que dicho personal pueda requerir para el desempeño de sus funciones.
3. Cada Estado Parte comunicará al Secretario General de las Naciones Unidas el nombre y la dirección de la autoridad o las autoridades que puedan ayudar a otros Estados Parte a formular y aplicar medidas concretas de prevención de la corrupción.

Pues bien, pese a que ya en 2014 se indicó en la comunicación de Kuala Lumpur sobre las estrategias anti corrupción, que "el publicar una estrategia nacional puede ser un medio efectivo para que los estados parte se aseguren del cumplimiento de sus obligaciones y una herramienta útil para que los gobiernos y los distintos actores desarrollen e implementen las políticas", lo cierto es que la ONU se ha visto en la obligación de divulgar hace pocos días el documento-guía A practical guide for development and implementation de los dichosos artículos 5 y 6 de la Convención y el propio documento aclara, para tratar de impedir más excusas, que para cumplir con los articulo 5 y 6 de la Convención  no se exige un documento formal escrito con la estrategia nacional a seguir y subraya que se han identificado ya 70 países que han "hecho los deberes" (teóricos, hay que puntualizar) y han publicado bien una estrategia nacional única e integrada o bien un conjunto de documentos que combinadamente constituyen un marco coordinado anti corrupción como el previsto en la decisión de Kuala Lumpur.

Lo dicho: está comprobado que aún no hay sincronización real, en muchas ocasiones, entre lo que se dice (y se firma, y se asume un compromiso) y lo que se hace.

jueves, 10 de septiembre de 2015

La crisis de los refugiados - Updated

Desde la anterior entrada del blog en la que se pretendía echar un vistazo crítico a la ligereza con que se está enfocando de inicio desde la acomodada e insensible Unión Europea, foco de atracción, pensando en posibilidades de conseguir un futuro digno para multitud de personas que huyen de un conflicto armado que los está destruyendo (no es ninguna metáfora), los acontecimientos y las reacciones oficiales se han precipitado.
Para empezar, después del bochornoso espectáculo ofrecido por las autoridades húngaras, finalmente se consiguió que permitieran la marcha de los retenidos (de los que habían, y hay que recordar que siguen llegando a la UE por tierra o atravesando el Mediterráneo) y los primeros trenes, autocares y, en muchas ocasiones, automóviles de voluntarios,empezaron a llegar a Viena o Munich atiborrados de refugiados lógicamente eufóricos por haber finalizado una etapa muy dura. Hungría avisó que esa "permisividad" era temporal y, realmente, habría que estar muy atentos al próximo día 15, en que entrará en vigor la ley de urgencia que promulgaron endureciendo los castigos a emigrantes.

La reacción de la sociedad ha sido envidiable en su solidaridad, y ha obligado a los gobiernos a posicionarse de manera, en general, favorable a la acogida de refugiados, no solo los de los estados europeos, sino también Chile, Venezuela y algún otro americano,... y Australia, que ha sorprendido admitiendo un cupo de unos  miles de refugiados de esta crisis cuando su política migratoria tiene ganada fama de ser extremadamente rigurosa.

Hay que recordar también la oferta/propuesta del Papa Francisco de que cada parroquia católica acoja a una familia, y da ejemplo con las dos que existen en El Vaticano (falta saber si en estos lugares de acogida se incluyen, por ejemplo, las "chabolas" de Monseñor Bertone o de nuestro Rouco-Varela entre otros "necesitados" de la Jerarquía).
El (pen)último acto registrado sobre la atención al tema ha sido el dramático, intenso e imprevisto discurso de Juncker en el Parlamento Europeo (el discurso se preveía centrado en el Estado de la Unión, desde la seguridad y las cuestiones agrícolas hasta la posible salida del Reino Unido de la Unión Europea pero ha sido desviado a la crisis griega y la dramática afluencia de refugiados e inmigrantes, como se puede leer en el resumen de prensa del propio Parlamento) en el que ha exigido hoy a los 28 Estados de la UE que reubiquen a 120.000 refugiados llegados a Italia, Grecia y Hungría, e insiste en que este reparto debe ser "obligatorio". Para algunos, estos (números) dan miedo. Pero ahora no es el momento de tener miedo, sino la hora para "la humanidad y la dignidad humana", y para Europa también es un asunto de justicia histórica porque los europeos deberían recordar bien que Europa es un continente en el que casi todos en algún momento han sido refugiados". La reacción de los diferentes estados miembro ha sido variopinta, desde los que se han unido al lamento de Juncker hasta la de países como Hungría y sus acólitos, de rechazo a las cuotas (pese a que realmente Polonia -que ciñe su ayuda a refugiados cristianos -, la República Checa y Eslovaquia no han dado un NO rotundo), a los que se ha unido Dinamarca, que hace unos días publicó en la prensa libanesa el anuncio de que no acogería a más refugiados y que ahora impide el paso por su territorio a los grupos de refugiados que, procedentes de Alemania, quieren llegar a Suecia, país que también ha declarado su predisposición a acogerlos.

¿Y España? Pues finalmente acogerá la cuota que le ordena la UE, de unos 15.000 refugiados, pero hay que resaltar que durante unos días hemos estado inmersos en la ceremonia de la confusión, con declaraciones de integrantes del gobierno contradictorias cada día que se realizaban respecto del anterior. El ministro García Margallo, que en principio se oponía a acoger refugiados por la alta cifra de paro que nos azota, cambiaba de opinión y los admitía, eso sí, esgrimiendo casi como una amenaza, la obviedad de que no todos los solicitantes accederán al status de refugiado, lo que es cierto, pero no "es estético" tomarlo como posicionamiento inicial.
El ministro Fernández Díaz que se oponía en redondo justificando su posición en evitar el efecto llamada que, a su juicio, provocaria la admisión de los refugiados, dice ahora que España acogerá a cuantos ordene la UE.
Ya se han levantado voces identificando como electoralista este cambio público de criterios y algunos, incluso, afirman que si no hubiera unas elecciones en ciernes no se hubiera producido. es un tema que se ha de escuchar con prudencia y, en principio, darle una credibilidad relativa (por el simple hecho de que algo así, de ser verdad, definiría a sus protagonistas con calificativos difíciles de admitir como corresponsables con la sensatez y el humanitarismo). No tendría lógica, por otra parte, que se negara el asilo cuando hay un movimiento ciudadano amplísimo que el gobierno debe canalizar (y, eventualmente, financiar) para potenciar su eficacia dado que el problema puede alargarse mucho más tiempo del que cabe suponer hoy. Sea como sea, en un ejemplo práctico de la atención rápida a un problema urgente, ya se ha creado una comisión interministerial que sentará las bases para el estudio de las condiciones en las que se han de formar los comités autonómicos y se definirán los canales a través de los que las plataformas provinciales recogerán durante la próxima legislatura las demandas de los subcomités locales.... y así, Pero menos da una piedra.


Una vez que parece canalizada la situación y visto que hay compromiso de futuro para atender a los refugiados que vayan llegando además de los actuales, en el repaso global de la crisis quedan puntos oscuros o, al menos, que generan dudas razonables.
Una de esos espacios neblinosos es cavilar por qué los países árabes, con fama de ser hospitalarios, parecen ajenos al conflicto, cuando geográficamente son vecinos. La respuesta está, sin duda, en el petróleo, de forma que los países de la península arábiga, los ricos (Arabia, Kuwait, EAU,...) viven en un mundo diferente que los del continente, los pobres (Siria, Irak, Líbano,...) y una forma de perpetuar su status es impedir la entrada de quien huye de esos países, de unos conflictos en los que, además, los países ricos financian a uno u otro bando, aunque con esta actitud hacen trizas esa fama de hospitalario del mundo árabe. En realidad, se dice que es mucho más fácil que entre en Arabia un occidental que un sirio.
Otro terreno pantanoso es el de Estados Unidos, muy reacio a admitir refugiados de estos países (hay que decir en honor de la verdad que un grupo de senadores ha propuesto al presidente Obama que autorice el asilo de 6.000 refugiados), por el temor de que entre ellos se infiltre algún yihadista.

 Este temor confirma que el compromiso más serio de la comunidad internacional debe ser trabajar para eliminar las fuentes de origen de los refugiados, en el caso que nos ocupa, tanto el Estado Islámico (EI) como el régimen de Al-Assad, al que muchos en Siria colocan al mismo nivel de crueldad que el EI.

En cualquier caso, barajar la posibilidad de infiltrados yihadistas entre los miles de pacíficos refugiados no es un asunto menor, y obliga al trámite (que se ha de hacer de manera rápida y eficaz) a identificar a todas las personas que acceden a la UE o a otros países de asilo, de forma que los diferentes Servicios de Inteligencia cuadren la información de cada una y tome las medidas adecuadas en cada caso que puede descubrirse.

Viene a cuento sobre esto, aunque evitando caer en el alarmismo o el sensacionalismo, la noticia aparecida en el Sunday Express (del grupo británico de comunicación del Daily Express) en la que, citando fuentes del propio EI, afirman que más de 4.000 extremistas del Estado Islámico han entrado a la UE haciéndose pasar por refugiados. De acuerdo con la fuente citada, los extremistas se mezclan en el flujo de refugiados en las ciudades portuarias turcas de Esmirna y Mersin, de donde parten y atravesando el Mediterráneo llegan a Italia. Luego los terroristas se dirigen a otros países europeos, en la mayoría de los casos a Suecia y Alemania, lo que confirman contrabandistas locales.
Por otra parte, la fuente en el EI confirmó que la infiltración de extremistas es el comienzo de una venganza por los ataques aéreos de la coalición internacional liderada por Estados Unidos.
"Queremos establecer un califato no solo en Siria, sino en todo el mundo", aseveró, aunque no es menos cierto, en opinión de los expertos que los Servicios de Inteligencia Europeos "saben perfectamente quien de ellos puede estar viniendo entre toda esa muchedumbre de refugiados"

A la vista de estas noticias, y con toda la cautela que el asunto merece, cabe recordar que sería nefasto que la lucha por admitir o no las cuotas impidiera la visión de lo realmente importante. Sin olvidar, claro, que la prioridad inmediata es la atención de los refugiados. Queda claro que si en este escenario no se implican los países musulmanes, nunca se llegará a una solución satisfactoria para todos, máxime si se tiene en cuenta que el auto proclamado califa del EI, Abu Bakr al-Baghdadi, mantiene y difunde (mayo de 2015) de forma inexcusable para sus seguidores la consigna de que "El Islam no es una religión de paz, sino de guerra contra el infiel y cualquier musulmán debe hacer la guerra hasta que sólo Alá sea adorado". Corresponde al mundo musulmán confirmar o rectificar esta proclama.

martes, 8 de septiembre de 2015

Un vistazo a la crisis de los refugiados (y 2)



La dramática comitiva, que nos ofrece unas imágenes espeluznantes de un esforzado viaje a través de Turquía, Grecia, Macedonia y Serbia, llega por fin a Hungría, primer país de la UE, con la intención de, desde aquí, poder viajar más relajados y reposados a las vecinas Austria y Alemania, destino final escogido por muchos de ellos. A todo eso, los numerosos periodistas que cubren in situ el éxodo, dan fe de que muchas de estas personas, contradiciendo las tesis de García Albiol, del PP, no vienen a Europa a delinquir, sino a recuperar una perspectiva de futuro que antes tenían en su país y que han perdido; en efecto, muchos de ellos son empresarios, abogados, ingenieros, maestros, médicos... que simplemente buscan un nuevo futuro esperanzador para ellos y sus familias y que en muchas ocasiones ya han solicitado visados que la insensibilidad, indiferencia y burocracia de los "países de asilo" (en teoría) les han denegado. 


Y el ciudadano europeo empieza a asistir perplejo a un desfile de horrores para vergüenza de todos.

1- "Comprensión" de las autoridades de los países de paso hacia la situación de esta marea humana, que se traduce en indisimulado acoso policial, inasistencia humanitaria y trabas para permitir atravesar su territorio, verificable en imágenes tanto en Grecia, como en Macedonia y Serbia.

2- Evidencia de la actuación de las mafias. Hasta ahora se nos dice que las mafias actúan al atravesar los inmigrantes el Mediterráneo en frágiles embarcaciones o insalubres barcos de carga, pero un espantoso descubrimiento indica que las mafias también operan por tierra ofreciéndose a quien intenta eludir los farragosos y coartantes trámites legales para viajar a su destino: en Austria, cerca de frontera con Hungría se descubre una furgoneta abandonada con 71 (s-e-t-e-n-t-a  y  u-n-o) cadáveres en su interior y al día siguiente. otra con treinta personas, de ellas 3 niños en estado crítico que, hay que resaltar, son sustraídos por sus padres al día siguiente del hospital donde han sido ingresados con el fin de continuar el viaje todos juntos, ve a saber con qué medios.

3- "Legalidad". A estas alturas, el flujo de personas se concentra en Hungría, pese a la dificultad de atravesar el muro de concertinas que el gobierno húngaro ha colocado a lo largo de su frontera con Serbia (fabricadas, por cierto, por una empresa malagueña), apiñándose en la estación de tren de Budapest con el objetivo de abandonar Hungría cuanto antes y, en modo alguno quedarse en el país. Pues bien en un alarde de sensatez, los viajes internacionales son cancelados por las autoridades con lo que la estación se convierte en una ratonera para los miles de desesperados que esperan salir de allí. Viktor Orban, el primer ministro de Hungría (del partido xenófobo Fidesz-Union cívica) acude a Bruselas a explicar su postura ante el problema, y suelta unas cuantas lindezas ante los micrófonos al lado del Presidente del Parlamento Europeo, Martin Schulz, a saber, que el problema de los refugiados no es europeo sino de Alemania, que su país nunca dará asilo a musulmanes porque "socavan las raíces cristianas de Europa" (esas raíces cuya carencia él exhibe), que los inmigrantes sirios deberían quedarse en Turquía,... y se queda tan ancho. (Otro inciso: ¿dónde están, ante estos excesos los adalides de "la ley está para cumplirla"? Porque Hungría es firmante del Protocolo de asilo a los Refugiados de 1967, y sus declaraciones lo vulneran. Conviene, en todo caso, que se den prisa las autoridades europeas, porque ya se han adherido públicamente a la tesis de este personaje otros países miembros de la UE como Polonia, Eslovaquia y la República Checa). Pero no acaba aquí la repugnante falacia del gobierno húngaro: engañan a los exhaustos refugiados, a los que impiden, por ejemplo, recibir la comida de voluntarios, e incluso periodistas (que divulgan el hecho), pretenden facilitar (hay testimonios de haber inyectado por las fuerzas húngaras laxantes o droga en la comida de los refugiados para hacerles enfermar), haciéndoles creer que se reanudan los viajes en tren a Alemania y, una vez que atiborran los trenes, los llevan, no a Alemania o Austria, sino a campos de refugiados en el interior de Hungría. La última noticia legal es que el Parlamento húngaro ha aprobado de urgencia una serie de medidas para impedir por la fuerza la llegada de refugiados que, incluye, por ejemplo, penas de cárcel a quien atraviese el muro de concertinas. No es exageración decir que Orban es, sencillamente, inhumano.  Coincidiendo con esta vorágine, la fotografía del niño Aylan Kurdi, ahogado en la playa turca de Bodrum junto a su madre y hermano, sacudió la sensibilidad del mundo entero y parece que ha provocado el inicio lento y tímido de reacciones oficiales, entre las que se encuentra la propuesta de Merkel de aumentar de 40.000 a 120.000 el número de refugiados - y la instrucción de la televisión pública húngara sde no mostrar imágenes de niños, según confirman periodistas húngaros - y el reparto obligatorio de asilo de los mismos entre los países miembros (Rajoy se ha apresurado, ahora sí, a proclamar que España estará a la altura asumiendo los 15.000 refugiados del nuevo reparto, pese a declaraciones no precisamente en ese sentido de García Margallo y de Fernándes Díaz, y Orban y sus nuevos "socios" han dicho que no aceptarán ninguno. Veremos). Pues bien, ante la dramática imagen del niño fallecido, el tal Orban hizo gala de su historial de declaraciones vergonzosas con un "Que no vengan" que nos abstenemos de comentar. Y para redondear el tema del "cumplimiento de la legalidad" y su influencia en estas cosas, se ha publicado que el padre del niño fallecido había elegido esta alternativa de huida a través de Europa después de que Canadá, donde vive su hermana, le denegara el asilo por "documentación incompleta", aunque Canadá niega este extremo.


¿A que seguir con los horrores? De todos son conocidas las escalofriantes imágenes de la actuación de muchos cuerpos policiales en los países de paso "protegiendo" a los refugiados,  del abatimiento y la desesperación de las familias, de las caras de los niños, de la insensibilidad de las autoridades,... y estas líneas no pretenden ser una crónica sino tan sólo un vistazo global que conduzca a la reflexión en términos que, obviamente, pueden ser compartidos o no por los lectores.

Esta crisis humanitaria, televisada en directo en toda su evolución, ha puesto de manifiesto la inacción (rayana en la ineptitud) de las autoridades, incapaces de afrontar el problema al margen de la desahogada agenda, incapaces de acordar soluciones positivas y comunes para todos y convencidas de que estamos ante algo meramente burocrático, de número de personas que se distribuyen a desgana entre países y no ante un trance dramático que, por cierto, puede repetirse, y que afecta a personas con nombre, apellidos, sentimientos, afectos,... y no sólo números.

Ante tal muestra de indiferencia e inacción oficiales, se ha ido conformando un movimiento ciudadano que comenzó con la oferta de alojamiento por personas anónimas en Austria y Alemania, cercanas al foco de la crisis; siguió con la oferta, ya organizada, de 2.000 personas en Islandia, que ponía a disposición de refugiados sus casas y la convivencia en ellas, y así en varios países.

¿Y en España?  Pues hay que decir que Barcelona ha sido pionera, no quiere mantenerse al margen de la crisis migratoria que vive la UE y planea dar asilo a los refugiados sirios que intentan instalarse en Europa. Su alcaldesa, Ada Colau, se ha comprometido a hacer todo lo que esté al alcance de su mano para lograr constituir una "red de ciudades refugio" para las víctimas de la crisis migratoria, al tiempo que hace un llamamiento a abordar el "drama humano desde la capacidad de amar que nos hace humanos".
Colau ya ha abierto un diálogo con el ACNUR con el objetivo de estudiar las posibles maneras de dar refugio a los inmigrantes refugiados sirios, o de donde sea, aunque reconoce que la crisis también debe ser abordada desde el Gobierno y la UE. Esta iniciativa consolida el espíritu de asilo de Barcelona, en el que consta lo que ya se hizo con Bosnia durante la guerra de los Balcanes (en aquella ocasión se "creó" un nuevo distrito urbano con el nombre de distrito Sarajevo)

 Cuando se escriben estas líneas, la red ya está formada por ciudades como Madrid, Zaragoza, Pamplona, Córdoba,... además de Barcelona, y también se han adherido ciudades más pequeñas como Badalona, Sant Feliu de Llobregat o Sabadell en Barcelona, Villatorres en Jaén,.. además de otras iniciativas totalmente privadas como la de un grupo de personas en Asturias, al margen de toda institución. 

No es necesario resaltar que los gobiernos se han visto totalmente sobrepasados en su inacción por los ciudadanos, pero no hay que olvidar que precisamente ellos han de ayudar a diseñar y canalizar eficazmente las acciones de la gente, dado que, sin ir más lejos, nadie puede saber hoy la duración en el tiempo y dimensión del compromiso de quien quiere contribuir ante la evidencia de que nos encontramos ante algo estructural y no coyuntural.

De ahí a las declaraciones de la presidenta de la Comunidad de Madrid, Cristina Cifuentes (casualmente, del PP. dentro del Grupo Popular Europeo)  tildando esta iniciativa y a su cabeza visible en Madrid, Manuela Carmena, de "demagógica, porque la iniciativa corresponde a los gobiernos", va un abismo. Efectivamente la iniciativa corresponde a los gobiernos QUE NO HAN HECHO NADA, lo que no faculta a la seóra Cifuentes para criticar iniciativas privadas que suplen, precisamente, esa inacción, sin aportar además ninguna idea como si el drama fuera totalmente ajeno y ya lo arreglarán otros, sin apoyarla humanitariamente y sin alentar al gobierno (de su partido) a que actúe y aporte algo positivo (y a poder ser no con tintes electoralistas) al conficto.

Pero tiene razón la señora Cifuentes; los mismos gobiernos que hasta ahora no han hecho nada tomando el tema sólo en su vertiente burocrática, son los que han de tomar la iniciativa, aprendiendo de las enseñanzas que la no-gestión de la crisis proporciona, 
Las iniciativas, pues, para afrontar la actual crisis y para prevenir otras que pudieran venir en el futuro (no es exagerado: hace cinco años era impensable que en Siria pasara lo que está pasando) han de contemplar dos aspectos fundamentales y complementarios:

   a) la acogida y la atención de los refugiados. Sólo un ignorante vocacional puede desligar la evolución humana y el progreso de los países (incluso Hungría en su pasado turco o austríaco, por decir algo) de los movimientos migratorios, y no hay que citar para ello a auténticas potencias actuales, en la mente de todos, que son fruto de la emigración. Viene a colación en este punto las declaraciones del mexicano Ángel Gurria, secretario general de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE), que no está de más recordar, cuando apoya el nuevo plan, el franco alemán, para acoger a los refugiados que huyen de Siria. "Los líderes europeos deben dar un paso adelante porque Europa puede salir de esta crisis más fortalecida política, económica y socialmente. Los análisis de la OCDE demuestran el potencial benéfico que las migraciones bien gestionadas tienen para la economía y las sociedades que las gestionan" Corrobora esta idea el hecho de que ya se han manifestado algunos representantes de organizaciones empresariales alemanas, que dicen estar esperando con impaciencia la incorporación de muchos profesionales de gran valía que llegan entre la masa de refugiados y a los que solo les falta dominar el idioma alemán para ser "de ellos".

   b)  Una de las imágenes del drama que se han repetido estos días en la televisión ha sido las de las lúcidas declaraciones, en inglés, para sonrojo de la mayoría de nuestrs fuerzas vivas que se suelen expresar, y mal, sólo en castellano, de un niño sirio (13 años, dicen) a un periodista que le preguntaba sobre lo que buscaban en su éxodo. Las palabras del chaval no tienen desperdicio: "No buscamos que nos ayuden. Sólo paren la guerra". Directo al estómago. Sin ambages. Y con toda la razón del mundo. La esclerotizada e indiferentemente acomodada sociedad occidental tiene bastante responsabilidad en las causas que originan las olas de refugiados. Sea por actuar aún con vestigios de metrópoli hacia sus colonias, o por mirar hacia otro lado cuando se producen enfrentaminetos entre facciones que fácilmente derivan en conflictos armados.Ciñéndonos al caso sirio, es de dominio público el bochornoso circo que protagonizan apoyando (y armando) primero a Al-Assad, luego a los rebeldes, luego a los anti-rebeldes, después otra vez a Al-Assad (para que éste ahora masacre a su pueblo, acusando a la población civil de apoyar a los rebeldes),.. y la progresión sigue con la aparición en escena del Estado Islámico, nacido en parte gracias a los errores de Occidente y ante el que nadie sabe ahora qué hacer pero al que ¡ojo! alguien está financiando.

Seamos sensatos. Se ha de dar cobijo a los refugiados, indiscutiblemente, pero se ha de trabajar, muy en serio entre todos, para eliminar los motivos que originan su existencia. La mejor atención a futuro de estos y cualquiera otros refugiados es trabajar para que no haya motivos que obliguen a nadie a abandonar su casa.