miércoles, 25 de enero de 2017

Índice de percepción de la corrupción 2016

La organización Transparency International, respetada organización supranacional erigida en observatorio y denunciante de la corrupción en todo el mundo, acaba de hacer público hoy mismo su Corruption perceptions index 2016 (Índice de percepción de la corrupción 2016), con el revelador subtítulo este año de "Urge abordar círculo vicioso de corrupción y desigualdad -El ascenso de políticos populistas en numerosos países es una señal de alerta" (la nota de prensa en castellano de la presentación del informe se puede leer aquí), que es un ranking del nivel de corrupción por países de todo el mundo.

Como se puede leer en la presentación del documento, "Durante 2016, vimos que en todo el mundo la corrupción sistémica y la desigualdad social se refuerzan recíprocamente, y esto provoca decepción en la gente hacia su clase política y un contexto propicio para que se impongan los políticos populistas.
El 69 por ciento de los 176 países incluidos en el Índice de percepción de la corrupción 2016 obtuvieron una puntuación inferior a 50, en una escala de 0 (percepción de altos niveles de corrupción) a 100 (percepción de ínfimos niveles de corrupción), y esto dejó en evidencia el carácter masivo y generalizado de la corrupción en el sector público a nivel mundial. Este año, fueron más los países que descendieron posiciones en el índice que los que escalaron puestos, y esto alerta sobre la necesidad de tomar medidas urgentes.

La corrupción y la desigualdad se refuerzan mutuamente, creando un círculo vicioso entre corrupción, reparto desigual del poder en la sociedad y desigualdad en la distribución de la riqueza. Los Papeles de Panamá mostraron que para los ricos y poderosos sigue siendo demasiado sencillo aprovechar la opacidad del sistema financiero global para enriquecerse, en desmedro del bien común."
Corruption Perceptions Index 2016
El Índice al primer golpe de vista. el color claro es el más transparente, y el oscuro, el más corrupto.

¿Y España?
Lamentablemente,  España está dentro del segmento de países citados en el informe cuya situación ha empeorado respecto del año anterior y ocupa el lugar 41 de 176 en un listado encabezado al alimón por Dinamarca y Nueva Zelanda,  mostrando así que la ubicación geográfica es indiferente.
Causa sonrojo ver gráficamente que nuestro país, acompañado de Italia, Grecia y los países del Este, queda lejos del color medio en Europa, y en particular, de los países bálticos.

La lectura del documento es, por supuesto, altamente recomendable para que cada uno (debería ser que empezando por el Gobierno) saque sus propias conclusiones.




https://www.transparency.org/news/pressrelease/indice_de_percepcion_de_la_corrupcion_2016_urge_abordar_circulo_vicioso_de

lunes, 23 de enero de 2017

Trump: "O el caos (yo) o el caos"

Consumatum est. Con la ceremonia de la toma de posesión en el exterior del edificio del Capitolio, de Washington, el magnate americano nieto de emigrantes alemanes Donald John Trump se ha convertido en el 45º Presidente de los Estados Unidos de América. Y el mundo, conteniendo la respiración. Y los estadounidenses, con un elevado grado de cabreo hacia sus instituciones porque un porcentaje importante de población sostiene que la elección de Trump es un fraude. ¿Lo es? Echemos un vistazo superficial al sistema electoral de los cargos políticos en Estados Unidos.

En principio, tanto los cargos de nivel federal, o sea, el Congreso de los Estados Unidos (depositario del poder legislativo, compuesto por la Cámara de Representantes y el Senado) como otros de nivel estatal como el gobernador y legislador de cada Estado, y de nivel local (se calcula que en todo el país, más de un millón de cargos se eligen en cada ciclo electoral) son elegidos directamente por los ciudadanos. No vamos a entrar en la complejidad (para nosotros) de su Ley Electoral, las primarias, la elegibilidad de candidatos, los Colegios Electorales o algo que compartimos con ellos, como es la permanente controversia alrededor de la financiación de los partidos y las campañas electorales.
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Sin embargo, en las elecciones presidenciales, en las que se elige al presidente y vicepresidente, la elección es por sufragio indirecto, es decir, que el ganador se determina por los votos de los electores del Colegio Electoral de Estados Unidos y no por los votos populares. Para entenderlo, los votantes de cada estado escogen un conjunto de electores de entre los de una lista de distintos partidos o candidatos. Naturalmente, estos electores designados hacen la promesa de votar por el candidato de su partido de forma que, en teoría, aquellos electores que voten en contra del voto popular de su estado son llamados "electores deshonestos". Las leyes estatales regulan cómo los estados escogen los votos de los colegios electorales y pese a que, para liarlo más, cada estado tiene su propio sistema para elegir a los miembros del Colegio Electoral, en casi todos los Estados, el candidato que gane la mayoría de los votos recibe todos los votos electorales del estado.

Este sistema ha sido muy criticado por varias razones, empezando por la evidencia de que es anti-democrático por definición, ya que a través de él el Presidente es elegido indirectamente en lugar de por un sistema electoral directo, además de porque, como usualmente solo los votantes en estados decisivos (por su población) determinan el resultado de las elecciones, crea desigualdad entre los votantes en diferentes estados durante la Elección Presidencial1. Si este sistema de elección fuera eliminado y todo el país fuera tratado como un solo distrito para las elecciones presidenciales, entonces los resultados no dependerían de los estados cruciales, pero ello requeriría una enmienda a la Constitución que, como ocurre aquí con la revisión de la norma D'Hont, se piensa que no sería aprobada, dados los requerimientos de número de votos que necesita.

Históricamente ya se registran casos con divergencias de resultados y aunque, en general, el ganador del voto electoral suele coincidir con el vencedor del voto popular, cuatro presidentes han sido elegidos tras perder en cuanto a número de votos en las urnas: En 1824, John Quincy Adams recibió unos 38.000 votos menos que Andrew Jackson, pero se hizo finalmente con la Casa Blanca. En 1876, Rutherford B. Hayes ganó en el Colegio Electoral por un solo voto, pese a salir derrotado por Samuel T. Tilden por unos 264.000 sufragios populares. En 1888, Benjamin Harrison se impuso en el Colegio Electoral por 65 votos, si bien perdió frente a Grover Cleveland en las urnas. En el 2000, George W. Bush perdió el voto popular frente a Al Gore por un 0,51 por ciento, aunque acabó venciendo por 271 votos electorales frente a los 266 de su adversario. Pero lo que ha ocurrido con Trump rompe todas las estadísticas ya que ha perdido en voto popular contra Hillary Clinton nada menos que por tres millones de votos, aunque con los votos electorales haya ganado de calle.
http://www.radioformula.com.mx/images/notas/20160303_10_34_TrumpTime_Sit.jpg
Se veía venir. La portada es de marzo-16
No es un buen augurio, y siembra más dudas que certezas sobre el futuro de manera que ya se han producido las primeras manifestaciones populares que pregonan la ilegitimidad del nombramiento. Pero el análisis no debe simplificarse en las protestas populares por su elección ya que el caso tiene todos los números para alimentar un debate encendido y continuado a todos los niveles. ¿O hay que menospreciar la preocupación mostrada por el mismísimo Fondo Monetario Internacional acerca de la zozobra generada ya en el mundo económico por sus ideas en economía divulgadas en campaña y confirmadas una vez elegido? ¿O la prevención expresada por Francia, Alemania, China (ésta, nada menos que en el Foro de Davos),.. por sus declaraciones?
Lo curioso de la situación es que (vista a toro pasado) era una entrega por fascículos de una victoria anunciada pese a las muchas señales de alerta que iban apareciendo y que pueden resumirse en:

- Perfil del personaje. Es, por lo que se recuerda, la primera vez que se reúnen en un candidato a la Presidencia del primer país del mundo una serie de características que harían ruborizar a un profesional de cualquier ámbito, incluso del político sin que la admisión de su evidencia represente ni siquiera un arañazo superficial en este caso: desprecio por las mujeres, desprecio por quienes son de otro color de piel u otra confesión religiosa, desprecio por quien se atreve a criticarlo, fraude fiscal a través de sus múltiples empresas (eso sí, guiado por un ejército de asesores, dentro de lo legalmente permitido aunque no se haya finalizado la investigación del fraude), ausencia de matices en lo que piensa/dice, exhibición de ignorancia de la política internacional,...

- Campaña. El desarrollo de la campaña, desde las primarias en las que se impuso a veces contra los criterios de su propio partido, ofrece tantos puntos llamativos que ni cabrían en estas líneas. Como corresponde al sujeto wasp2 al que nos referimos, su campaña se ha basado en ideas racistas, antiminorías, clasistas, xenófobas3, buscando siempre en el exterior el enemigo a destruir... Curiosamente,como novedad, en esta campaña se ha admitido el uso de la divulgación de noticias falsas (además, claro, del tan traído y llevado posible hackeo de comunicaciones y manipulación de las mismas ordenados desde Rusia por Vladimir Putin) creadas con el fin de influir en el sentido del voto4 pero culpando de ello a los medios de forma recurrente. De todas formas, esos elementos no son nuevos: basta recordar que la campaña sobre el reciente Brexit se basó en la descalificación del adversario con noticias, cuando menos, intencionadamente inexactas, y no en la exposición de ventajas y desventajas de una u otra opción.

- Elección. Con los mimbres urdidos en la campaña, el resultado de la elección, si no recurrido legalmente, sí que es objeto de ácida controversia ya que demuestra (como lo expuso acertadamente en su portada la revista Time al elegir a Trump como personaje del año) la profunda división que domina hoy la sociedad estadounidense. Es perceptible el resquemor (miedo, sin ambages) en su propio partido, el Republicano, en horas bajas a pesar de este triunfo y sumido en un grado de confusión interno, originado precisamente y de manera principal porque muchas de las ideas del nuevo Presidente no se parecen en nada a las tradicionalmente defendidas por el partido, cuya solución no se vislumbra pronta. Al haber conseguido la victoria, Trump manifiesta sin empacho su odio declarado a la incómoda prensa , le declara la guerra abierta y la sustituye por su página de Twitter, que pasa a convertirse en guía de actuación de los suyos y "aviso para navegantes" de los contrarios (es notorio que, antes de ser investido, un tweet suyo bastó para cambiar el sentido del voto del partido Republicano en el Senado sobre el Comité de Ética), si bien la inexistencia de matices en los tweets ya le han obligado a alguna rectificación. Veremos si en Estados Unidos tiene el valor que debe tener la hemeroteca o, como en España, es un mero elemento decorativo.

- Investidura. Estamos acostumbrados a oír que una cosa es lo que se dice en campaña y otra, más moderada, lo que se hace en el ejercicio del poder (por cierto, ¿no eso, pues, la institucionalización del engaño al votante? Pero eso no toca hoy...), pero con Trump no ha sido así, como confirma la elección de su equipo de gobierno, formado en su abrumadora mayoría por hombres, casualmente millonarios, y con perfiles ideológicos, wasp confesos, preocupantes: ultranacionalistas, racistas, negacionistas del cambio climático, antiabortistas, creacionistas, homófobos,...y con limitada experiencia política.
Y ateniéndose, además, a la cita bíblica de "por sus obras los conoceréis", sus primeras iniciativas no son muy tranquilizadoras: derogación del sistema asistencial conocido como Obamacare, exhibición impúdica de la aplicación (¡sin que a nadie llame la atención!) del donde dije "digo", digo "Diego" cuando se declara rendido admirador de la misma CIA a la que puso a bajar de un burro durante la campaña,... por culpa de la deshonesta prensa, naturalmente. No puede acabarse este somero análisis sin fijarnos en dos detalles que nos pueden afectar a todos5: el primero es el de citarse YA con la Sra. May, primera ministra del Reino Unido, para negociar una postura común contra la UE (así se ha anunciado) tras el éxito del Brexit, y el segundo el apoyo incondicional a la actual política de Netanyahu, que busca algo que no es la paz en la zona. Y Europa a verlas venir...
Desde el punto de vista meramente estético no deja de chocar ver el acto de toma de posesión ante el Capitolio (sin entrar en la polémica del número de asistentes) como una copia, misma apariencia, que los actos de masas del venezolano Maduro, con todos sus seguidores "uniformados".
http://www.abc.es/media/internacional/2016/12/07/time-poy-cover-trump-today-161206_cbe454aa529a192dd0e276627cd43f31.today-inline-large-kvXG-U201649952688RBC-510x670@abc.jpg
Presidente de los "Estados Divididos" de América
Malos tiempos para la lírica. No es difícil entender que el pueblo (pese a ser, no lo olvidemos, quien en definitiva permite con su voto que personajes así estén en el Poder) contenga la respiración.

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1Esto, que también ocurre en España en las Elecciones Generales, se observa en el sistema americano si se compara. por ejemplo, el Estado de Wyoming, con una población de 493.782 habitantes y 3 votos de Colegio Electoral (164.594 habitantes por voto de CE) con el de California, con una población de 33.871.648 habitantes y 55 votos de Colegio Electoral (615.848 habitantes por voto de CE). En el caso de Estados Unidos, sin embargo, hay que decir que este sistema democráticamente deficitario fue creado por los propios autores de la Constitución tras descartar en su día la elección directa del Presidente por voto popular con el fin de proteger a los Estados pequeños ante el poder de los grandes.

2Wasp son las iniciales de quienes defienden una preponderancia determinada en la sociedad estadounidense: "White, anglo-saxon, protestant", que no necesita traducción.

3Sorprende este aspecto en alguien que es nieto de inmigrantes y está, además, casado con una inmigrante. Lo que viene a corroborar la teoría, muy estudiada, del nacionalismo exacerbado excluyente que se suele manifestar en la segunda o tercera generación de los inmigrantes en cualquier país.

4El examen de cómo han influido esas noticias falsas nos lleva a constatar la fragilidad y vulnerabilidad de las Redes Sociales, ya que, aparte de los casos en que TODA la noticia era falsa, lo usual es que el titular fuera sesgado, tendencioso o, simplemente ajeno a la noticia, pero si como tal titular conseguía el objetivo de ser extendido vía Redes, conseguía una alta credibilidad como si fuera cierto.

5En clave interna, para que repiensen su postura los defensores acérrimos de eso de "Un país, una lengua" despreciando y atacando las minoritarias, Trump se ha cargado de un plumazo en el primer día de su mandato la versión en castellano de la página web de la Casa Blanca pese a que el castellano, segunda lengua de los Estados Unidos, según los datos del Censo de 2015, es hablado por 56.496.122 hispanos, el 17,6% de la población de EE. UU., sin incluir la población de Puerto Rico ni los inmigrantes indocumentados hispanos, con lo que la cifra superaría los 60 millones de hispanos, cifra superior, incluso, a la población de España. Pero es minoritaria.

domingo, 8 de enero de 2017

Con "Historias de una historia" (M. Andújar), hipótesis de análisis

Las, en general, vistosas cabalgatas de los Reyes Magos han puesto punto final por este año a esa época de desenfreno consumista en que se ha ido convirtiendo la Navidad, en una magna operación comercial orquestada globalmente con el señuelo de la sensibilidad personal y la solidaridad social y con influencias culturales cristianas, sajonas y otras. No es una mera opinión personal el constatar esta indisimulada preeminencia comercial en estos días: el mismo Papa Francisco (de quien se dice que sus palabras son infalibles... siempre que no afecten las iniciativas de los poderes fácticos, esencialmente económicos), en la homilía de la misa de la Epifanía, celebrada el 6 de enero en la Basílica de San Pedro, del Vaticano, ya nos alerta sobre no dejarnos engañar por las apariencias, por aquello que para el mundo es grande, sabio, poderoso. No nos podemos quedar ahí. No podemos contentarnos con las apariencias, con la fachada. Tenemos que ir más allá, donde en la sencillez de una casa de la periferia resplandece la luz.

Pero, ciertamente, son unos días que todos aprovechamos (aunque sea de manera inducida) para recordar y a veces reactivar algunas relaciones personales ahora cubiertas de telarañas y a expresar nuestros buenos deseos para las personas de nuestro entorno, a la vez que solemnizamos, esta vez en serio, la conocida serie de propósitos permanentemente incumplidos. En este ritual de felicitaciones por un año nuevo, que, por el momento, de nuevo sólo tiene el número, mi buen y viejo amigo Manuel G. López Payer, aprovecha para hacer pública en las Redes su queja del estado de abandono, tras el continuado incumplimiento de las promesas de los políticos, en que se encuentra su pueblo, La Carolina, con tanto por hacer, precisamente en este año (él no lo dice en su felicitación pero sé que lo piensa) que se cumplen los 250 años de su fundación como capital de las Nuevas Poblaciones de Sierra Morena, en el reinado de Carlos III, a quien se dedica su nombre.

Con esta premisa de esas quejas publicadas por mi amigo D. Manuel, me permitiré ampliar el foco de atención y reflexionar en voz alta sobre algunos aspectos relacionados. En principio, acudiendo a la vertiente política, es un hecho, y no se va a cuestionar ahora, que los gobiernos (incluso los democráticos en todos los países) tienden a priorizar las atenciones y/o inversiones en las instituciones, corporaciones o grupos de igual color político, de forma que puede ocurrir que llegue a la sensación de abandono la demora recurrente en esas atenciones. No es menos cierto, sin embargo, que, sea coincidente o no el color político del peticionario con el del que ha de atender, ayuda que en la petición haya convicción, argumentos sólidos y una demostración de cohesión en el solicitante casi como el Fuenteovejuna de Lope, tanto en la tramitación como en su seguimiento y puesta al día si cabe.

Viene bien, por tanto, ver con claridad qué elementos de unión hay para conseguir esa necesaria unidad de criterio. Y, por supuesto, deben de quedar desechados los histórico/políticos, pese a ser los primeros que esgrime la parafernalia oficial1. E identificar personas con valores que pueden asumirse como comunes, no está de más. Y en el caso de La Carolina, con tan escaso tiempo de vida desde su fundación (pensemos que, en teoría, sus habitantes actuales son sólo los tataranietos de los tataranietos de los fundadores), la cosa se complica en este aspecto; es difícil que, en tan poco tiempo, haya habido ciudadanos preclaros que tengan la capacidad de aunar voluntades y de convertirse en paradigma, salvo que se inventen como ya hizo Pidal con Castilla/España. Descartados los políticos ya que, por definición, despiertan simpatías y rechazo a partes iguales2 (otra cosa es que se puedan expresar libremente esos sentimientos), y no valgan, por tanto, como paradigma de toda la población pese a que, en estos casos, los favorables a la figura política suelen ejercer toda la presión para que sea aceptada por sus contrarios, ¿quién queda? San Juan de la Cruz no, porque no era del pueblo y además su paso por el convento de La Peñuela fue muy anterior a la propia existencia del pueblo... Eso no quita que no haya habido y haya excelentes profesionales que han dejado y dejan bien alto el nombre de La Carolina pero de ahí a ser un paradigma para todos, va un trecho. ¿Qué hacer?
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Se me ocurre que, aprovechando que hace unos días fue el 104 aniversario del nacimiento de un, este sí, carolinense universal (aunque casi desconocido aquí pero de obra mundialmente reconocida que ha sido objeto de tesis académicas en Francia, Suiza, México, Argentina, Canadá, etc.) como Manuel Andújar, podemos hacer un ejercicio analítico de aplicación de él como paradigma, dejando claro que no se pretende en estas líneas propugnar su nominación para ello, sino, llanamente, proponer un análisis teórico.

Hagamos primero, sin necesidad de reescribir su biografía ni el catálogo de sus libros, un acercamiento a la persona y, particularmente, a su nexo emocional con La Carolina. Por azares del destino, Manuel Andújar Muñoz nació en La Carolina el 4 de enero de 1913 (y murió en San Lorenzo del Escorial, en 1994), sin lazos familiares en el pueblo (lo que explica inicialmente el general desconocimiento posterior sobre él), y vivió sus primeros años en La Carolina y Linares antes de recalar en Málaga donde inicia sus estudios de peritaje mercantil que acaba en Madrid. Se traslada a trabajar como administrativo a Lleida y, a finales de 1935, a Barcelona; milita en el Partido Comunista clandestinamente y durante la Guerra Civil Española trabaja como periodista. Acabada la contienda bélica parte hacia Francia, donde sufre el horror de los campos de concentración habilitados por Francia para “acoger” a los refugiados españoles, en patética respuesta que el país que había sido ejemplo y símbolo de la democracia ofreció a la moribunda República española. Andújar padeció en el campo de Saint Cyprien un infierno similar al que se vivió en otros de infausta memoria como Argèles-sur-Mer, Gurs, Septfrand, Rivesaltes o Barcarés. Fruto de estas vivencias son las crónicas-testimonio recogidas en Saint Cyprien, plage. Campo de concentración3 (1942), que se convierte en su primer libro.
Ya liberado del campo de concentración francés y trasladado a México sigue escribiendo relatos, Partiendo de la angustia (1943) y una primera novela, Cristal herido (1945), en lo que hoy es la prehistoria de su escritura. Vísperas apareció primero como tres novelas sueltas, en el exilio mexicano: Llanura (1947), El vencido (1949) y El destino de Lázaro (1959) y sólo en su reedición española, en 1970, el escritor las reunió como si se tratara de una trilogía. Se habían publicado como libros independientes, y de hecho lo son desde el punto de vista argumental, pero una extraña unidad subyace bajo ellos, aparentemente dispares: se trata de la unidad dada por el tema, la exploración de aspectos de la realidad española anterior a la Segunda República y a la Guerra Civil.
Vísperas se inicia con Llanura, una historia que se desarrolla en un ambiente rural manchego habitado por caciques y labriegos (identificado por algunos estudiosos como El Viso del Marqués), sigue con El vencido, donde recuerda su pueblo natal de La Carolina para contar la historia de un pueblo minero (en palabras del propio Andújar es aleación de La Carolina y Linares y quiere ver lo que es el movimiento obrero español frente a otros movimientos obreros europeos) y en la última entrega, El destino de Lázaro (1959), el escenario escogido es el mar y el puerto malagueños, un territorio que conocía bien porque había vivido allí en sus años de estudiante.
Su obra posterior abarca narrativa, ensayo, poesía, teatro... y activismo, ya que, en México publicó los imprescindibles Literatura catalana en el destierro o Grandes escritores aragoneses en la narrativa española del siglo X, en una muestra de generosidad y benevolencia con la obra de los escritores a los que ha estudiado y fundó junto con José Ramón Arana la revista Las Españas, donde defendía el mestizaje cultural y lingüístico de los pueblos de España y los de Hispanoamérica.

Manuel Andújar es uno de esos escritores injustamente olvidados, triste destino de buena parte de la generación que tuvo que abandonar España después de la derrota del ejército republicano en la Guerra Civil. Ese olvido hace que la literatura española contemporánea pasee mutilada y coja por los manuales. Matizando el discurso de la ministra De Cospedal en la Pascua Militar, la Historia y sus personajes sólo son los vencedores, con intenciones, a veces indisimuladas de menospreciar hasta su anulación al vencido. Sin embargo, más allá de ese burdo intento de menospreciar la obra y la causa de los escritores republicanos en el exilio, el escritor también exiliado Francisco Ayala suscitaba, ya en 1981, un problema apasionante que todavía está sin resolver, cual es “la exclusión de nuestro nombre del cuadro de la literatura contemporánea para arrinconarnos en una especie de lazareto”; una exclusión que tenía sus causas en la marginación política derivada de la derrota republicana en la guerra civil y que, efectivamente, no tenía ya ninguna razón de ser en los años ochenta. Desde entonces, un buen número de críticos e historiadores de la literatura se han interrogado acerca de la manera de terminar con esa marginación –con ese apartheid, como lo denominan algunos autores– una vez que se suponen desaparecidas las causas políticas que lo provocaron, y de cómo elaborar una historia de la literatura española que otorgue un lugar bajo el sol de nuestra cultura a la producción de aquellas escritoras y escritores que se vieron forzados a abandonar el país a causa de su compromiso con la legalidad republicana. El problema no tiene fácil solución e, inevitablemente, entraña una revisión y una crítica severa de la manera en que se ha realizado la historia de la literatura española del siglo XX, y exige, al mismo tiempo, una reflexión en profundidad acerca de las nociones fundamentales de toda historia literaria.

A su regreso a España, tras casi treinta años de exilio en México, Manuel Andújar tuvo varias ocasiones de comprobar cómo las gastaba la censura franquista, pese a que, ya en la distancia, en 1949, había asistido a la ridícula prohibición de importar ni más ni menos que ¡20 ejemplares! de su novela Llanura (recordemos que entonces no era parte de trilogía) que había solicitado el empresario Alfonso Martín Escudero (creador de la Fundación para la investigación que lleva su nombre) aduciendo que: Por su carácter tendencioso en cuanto al principio de autoridad, o bien por las suposiciones que se permita exponer de cohecho de un Benemérito Instituto armado de España, así como por su tendenciosidad amoral e irreverente, presentando el campo Español como algo salvaje y atrasado, con sus rancias costumbres, estimamos rechazable por entero esta obra. [Expediente 2378-49].

Años más tarde, ya en tiempos de la conocida popularmente como “Ley Fraga”, Andújar retiró una de sus obras de una antología que se iba a publicar porque los cortes exigidos por la censura para autorizarla desvirtuaban completamente el sentido del texto. Así que, en lugar de negociar, de hacer ruido en la prensa nacional o extranjera, o de aceptar la publicación de su obras con las mutilaciones impuestas por el censor, Andújar decidió eliminar sin más ese cuento. Quiere vivir en Madrid sin que nadie le turbe su prudencia, su misteriosa contención, su deseo de no alzar iras ni entusiasmos.
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La censura se cebó también en una de las novelas más importantes de Andújar, Historias de una historia, escrita en México entre 1964 y 1966, ambientada en la guerra civil y reiteradamente considerada de publicación “no aconsejable”, tardando tres años en obtener autorización, y con unas mutilaciones que, en palabras de Rafael Conte, dejaron la obra “destrozada”. Manuel Andújar subrayaba el lastre que suponía para la cultura española la existencia de la censura de libros, “uno de los más graves atentados contra el patrimonio nacional. Condicionar una obra en “nombre” de una ideología, de una máquina estatal, de una ordenanza ética oficializada, no sólo menoscaba el pleno y multiforme desarrollo cultural y literario, sino que atenta contra el principio, singular y plural, de la dignidad humana, noción de tan neta y reivindicable índole española. Mi repulsa categórica, sin distingos ni fronteras, de la censura, aplíquese, con particular agudeza, a la que España ha sufrido durante sus últimas décadas en su conjunto..."

Desde luego, Manuel Andújar demostró una dignidad y una valentía encomiables al intentar publicar en la España de Franco textos escritos durante su etapa mexicana –es decir, libremente– que además no contaban con premios que los avalaran ni con la probabilidad de ser publicados con éxito fuera de España (argumentos que a veces conseguían reblandecer la censura).

No nos resistimos a acabar estas reflexiones para reivindicar la figura de gente como Manuel Andújar como patrimonio de todos con las palabras del propio escritor cuando, en 1985, entregó a la Diputación de Jaén gran parte de su archivo personal y su biblioteca: "El volver a mis lugares natales, a su entero y fronterizo entorno, favoreció la mejor terapia contra el añejo mal del prolongado desarraigo".

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1En este sentido viene al pelo el discurso de la Ministra de defensa María Dolores de Cospedal en la reciente ceremonia de la Pascua Militar: la ministra glosó episodios del pasado de los ejércitos para aseverar que "lo que fuimos explica lo que somos" y que "la historia de la construcción de nuestra España se lee siempre a la par que la historia militar. Y así seguimos, haciendo historia, haciendo Fuerzas Armadas y haciendo España" lo que requiere el matiz, nunca explicado, de que la Historia oficial, en todos los países, es la narración de unos hechos de forma tal que justifican el presente, y que, seguramente, se narrarían de otra forma si el presente político fuera otro. Modestamente, en las entradas de este blog del 8 de mayo del pasado año y siguientes, reflexionábamos sobre algunas trampas de la Historia.

2No hay que olvidar, en este punto, lo que afirma el conocido luchador británico por los Derechos Humanos Stafford Scott: El sentido de fidelidad o rencor políticos se transmite de una generación a otra dado que a la sensación de justicia o injusticia que tienen los jóvenes por cómo son tratados se suma la sensación heredada de sus padres y abuelos.

3En la advertencia preliminar del libro, reeditado hace pocos años por la Diputación de Huelva, Andújar confiesa que las memorias se publican rigurosamente como fueron escritas allí, «con las rodillas por pupitre». El escritor narra las escenas estremecedoras de un tiempo imposible, estampas dramáticas con «cieno, piojos, hambre y pura miseria». «Lo que vi en el campo de concentración era esa terrible situación que pone de manifiesto lo más noble y lo más íntimo de la condición humana. Allí no hay teatro. Hay que defecar en la playa. Había gente con colitis, sarna, etc. Pero a pesar de tantas calamidades, había ejemplos de generosidad, como esas gentes que lo que recibían de afuera lo repartían con los de su barracón. El campo de concentración es una escuela de tal crudeza que resulta imborrable. Yo, por un instinto vital, procuré no quedarme quieto ni tranquilo. Iba de un campo a otro, tenía preparada una charla sobre Antonio Machado, que no llegué a dar porque me trasladaron a México», reveló en una interesante entrevista realizada por Gerardo Piña-Rosales en el libro Narrativa breve de Manuel Andújar