miércoles, 24 de febrero de 2016

Los tiempos de/en la memoria




John Ray (o Wray, variante del apellido que él mismo usó al principio de su carrera) fue un naturalista y pensador inglés de finales del siglo XVII, perfectamente conocido por los estudiosos de la botánica (no en vano se le conoce como el padre de la botánica moderna); fue el primero que usó el concepto "especie" que después popularizaría Charles Darwin en sus estudios, inspirados en parte en la obra de Ray, cuyas citas filosóficas, por otra parte, están incorporadas en nuestra cotidianidad aunque la mayoría de las veces, ciertamente, sin que se le atribuya el reconocimiento de su paternidad. Algunas de ellas están teñidas de un acendrado puritanismo religioso que le hacía creer, por ejemplo (contrariamente a lo que desarrolló Darwin con posterioridad), que el número de especies vegetales y animales estaba fijo desde la creación del mundo y nunca concibió la posibilidad de una cierta evolución, como expondría en The Wisdom of God Manifested in the Works of the Creation (La sabiduría de Dios manifestada en la obra de la Creación).
Una de sus citas, profusamente utilizada en manuales de autoayuda, es la de “Aquellos que quisieran ser jóvenes cuando son viejos han de haber sido viejos cuando eran jóvenes”. No es mi ánimo contradecir ni cuestionar a Ray, pero creo que, en el mejor de los casos, la cita peca de ligera y debe matizarse.

Aleksandr Pushkin, escritor ruso de principios del siglo XIX, descendiente de un esclavo etíope a quien el zar Pedro el Grande concedió la libertad, fue un poeta, dramaturgo y novelista, considerado el fundador de la literatura rusa, pues fue pionero en el uso de la lengua vernácula en sus obras, ya que, en aquella época, el francés era el idioma culto en Rusia, creando un estilo narrativo —mezcla de drama, romance y sátira— que fue desde entonces asociado a la literatura rusa, encuadrándose su obra en el conocido como movimiento romántico. A él se debe la cita que parece más apropiada que la de Ray, similar fonéticamente, aunque radicalmente diferente de la del naturalista: “Feliz aquel que fue joven en su juventud, feliz aquel que supo madurar a tiempo”.

La vida es una eterna búsqueda de la felicidad, con la particularidad de que es una búsqueda siempre orientada hacia adelante pero de aquello que nos marcó en un pasado que ahora descubrimos inaprensible, de manera que, queramos o no, la memoria es el soporte de referencia para esa búsqueda; no cabe duda que la memoria es inconscientemente selectiva y que, por un mero mecanismo de autodefensa, tendemos a olvidar todo lo que nos es molesto, incómodo o desagradable, pero resulta indiscutible que la memoria hace inconscientemente el ejercicio de asociar los hechos con el tiempo en que sucedieron (sería mas apropiado expresar "con el tiempo en que NOS sucedieron") .
Y así sucede que, cuando volvemos la vista atrás, es conveniente reinterpretar lo que decimos, y cuando acudimos al tan socorrido “cuando yo era como tú, todo esto era campo…”, lo que en realidad queremos decir es “cuando yo tenía tu edad, todas estas naves industriales no existían y por lo tanto yo, junto con mis amigos de entonces, correteaba feliz por estos campos, escondiéndonos entre los espesos cañaverales que ocultaban la fuente del manantial del Bullidor, con su agua siempre fresca…Y comíamos de los frutos que nos ofrecían los árboles del camino, sin sulfatar y sin necesidad de certificado de origen…


No es igual, claro. Sin darnos cuenta, nos hemos dejado dominar por el "cualquiera tiempo pasado fue mejor" de Jorge Manrique, y, también sin darnos cuenta, transmitimos ese poso de nostalgia personal. Y es porque, en esa eterna búsqueda de la pasada niñez, uno no sabe a ciencia cierta si realmente añora más el paisaje, como resume, que a los amigos perdidos en el tiempo y la distancia, pero lo que parece evidente es que la afirmación de Ray resulta excesiva porque, con toda seguridad, el tiempo añorado no fue vivido como viejos, sino justamente como lo contrario, como niños que, sin saberlo, no tenían el objetivo de crecer y sí el de disfrutar. Porque hoy, con otro paisaje, con otros amigos, nuestros hijos y nietos tambìén irán atesorando vivencias, seguramente distintas de las que queremos redescubrir nosotros PARA NOSOTROS ahora, pero igual de válidas para que ELLOS diseñen SU vida. Y su "cuando todo esto era campo..." (cuando llegue) tendrá en ellos la misma motivación que el nuestro ahora.

En definitiva, como dijo Pushkin, “Feliz aquel que fue joven en su juventud, feliz aquel que supo madurar a tiempo”.

domingo, 21 de febrero de 2016

La apertura de cuentas en la banca y el blanqueo de capitales




De un tiempo a esta parte empieza a ser normal que, en los escándalos financieros a los que asistimos día sí día también, veamos que al investigado, que es seguro indecente y que se nos presenta como presunto inocente, se le acusa también del delito de blanqueo de capitales. Hay que recordar que el marco de este delito, que nació ligado casi exclusivamente al narcotráfico, ha ido evolucionando y adaptándose a la dura realidad y hoy se admite que contemple toda aquella actividad (financiera o no) cuyo propósito es dar apariencia de legalidad a un dinero que se ha conseguido mediante la comisión de un delito, como puede ser, sin ir más lejos, el soborno y la consecuente corrupción. Uno de los instrumentos más extendidos para llevar a cabo el blanqueo de este dinero delictivo es la utilización de entidades financieras "limpias", a las que resulta realmente difícil cribar si entre su clientela honrada se ha colado algún delincuente y, sobre todo, si hay forma de evitar esta circunstancia antes de que ocurra. Ciertamente, siempre hay casos que alimentan las dudas alrededor de la rectitud de ciertos bancos, como la reciente detención (por estas cosas) de la cúpula directiva de la sucursal en Madrid del ICBC (Banco industrial y comercial de China, primer banco del mundo), con absoluto respeto por lo que la Justicia determine en su día, el levantamiento de la vigilancia por el departamento del Tesoro de Estados Unidos a la Banca Privada d'Andorra por operaciones de blanqueo.... si cambia su staff directivo y se mantiene la intervención por el gobierno andorrano, o, más jugoso, el historial de incumplimientos del grupo Citibank, la desaparición obligada hace unos años del Bank of Credit and Commerce International, inmerso en redes de blanqueo, etc., por no hablar de entidades off-shore ni, directamente, de operativa en paraísos fiscales.

Pero la pregunta sigue siendo pertinente: en la banca, en general, ¿exste algún sistema efectivo para prevenir que el cliente que llama a la puerta no sea un delincuente que lo único que pretende es utilizar el banco y la operativa que pueda desarrollar en/con él en beneficio de oscuros manejos?

El Grupo de Acción Financiera Internacional contra el blanqueo de capitales (GAFI, o FATF en su acepción en inglés), institución intergubernamental cuyo objetivo es desarrollar políticas que ayuden a combatir el blanqueo de capitales y la financiación del terrorismo, no es ajeno a esta preocupación y desde hace años viene trabajando, junto con representantes del sector financiero, en la implantación de sistemas de diligencia de conocimiento de clientes que permitan ayudar a identificar ciertos rasgos comportamentales de presuntos delincuentes (no es casual en este punto que el GAFI considere a las personas con responsabilidades públicas - del ámbito político especialmente - como particularmente vulnerables al delito de blanqueo de capitales y sugiera que, para ellas, se determine en las legislaciones nacionales una diligencia de conocimiento de mayor rigor).



Partimos de la base de que la mayoría de relaciones banco-cliente comienzan con el procedimiento de apertura de cuenta, por lo que la información de los clientes recogida y verificada en esta etapa es crucial para el banco con el fin de dar cumplimiento a sus obligaciones de prevención del blanqueo de capitales uy de la financiacion del terrorismo, tanto al inicio de la relación con el cliente  como  posteriormente, pero también es útil en el sentido contrario, en la protección contra abusos potenciales a clientes, tales como el fraude o robo de identidad. Fruto de los trabajos evolutivos del GAFI fue la publicación en octubre de 2014 de dos documentos de ampliación de sus Recomendaciones: Guidance for a risk-based approach: The banking sector (Orientaciones para un enfoque basado en el riesgo: El sector bancario) y Transparency and beneficial ownership (Transparencia y propiedad efectiva), que han servido de base para la última iniciativa, ésta ya del sector bancario.

Efectivamente, el Comité de Basilea (conviene recordar que ésta es la denominación usual con la que se conoce al Comité de Supervisión Bancaria de Basilea - BCBS en inglés - organización mundial cuya función es fortalecer la solidez de los sistemas financieros. Entre las normas de importancia que el Comité ha emitido, se encuentran precisamente las recomendaciones sobre blanqueo de capitales) publicó el pasado 4 de febrero  la versión final revisada de la guía general publicada por primera vez en 2003.  Considera el organismo que vale la pena emitir esta guía como un anexo (el número 4 del documento) a las directrices sobre la gestión racional de los riesgos relacionados con el blanqueo de capitales y la financiación del terrorismo, publicado por primera vez en enero de 2014.

La guia, de larguísimo nombre, ya indica en el subtitulo la diferencia importante respecto de la anterior como es la inclusión de la Guía para la apertura de cuentas: Sound management of risks related to money laundering and financing of terrorism  This document comprises the Guidelines issued in January 2014 unchanged except for the addition of Annex IV - General Guide to Account Opening) Buena gestión de los riesgos relacionados con el blanqueo de dinero y la financiación del terrorismo Este documento comprende las directrices publicadas en enero de 2014 sin cambios a excepción de la adición del Anexo IV - Guía general para la apertura de cuenta.

La Guía no pretende reforzar, debilitar o modificar los estándares GAFI en que se basa, sino que se dirige a apoyar a los bancos precisamente en la implementación de esos estándares que exigen la adopción de políticas y procedimientos específicos para la apertura de cuenta que todas las entidades deben establecer para prevenir el blanqueo de capitales y la financiación del terrorismo.


Lo chocante es comprobar por la propia Guía que la banca "no está haciendo los deberes", o al menos no con determinado tipo de clientes ya que, como se puede leer en el punto 6 de la Introducción al Anexo IV (Guía general para aperturas de cuenta), "De acuerdo con las normas del GAFI, los bancos siempre deben identificar a los clientes y verificar su identidad. Al hacerlo, los bancos deben ser conscientes de que algunos documentos aportados son más vulnerables al fraude que otros. Para aquellos que son más susceptibles al fraude, o cuando existe incertidumbre en cuanto a la validez de la información presentada, el requisito de verificación debe ser reforzado y la información proporcionada por el cliente debe ser verificada a través de estudios adicionales o de otras fuentes de información".

O sea, que no se hacía así si es necesaria la edición de este documento para recordarlo. Y hay que pensar que se distribuyò a principios de 2015 a las entidades una versión de carácter consultivo, y en el documento final se han recogido algunas sugerencias recibidas desde algunos bancos. El paso siguiente es conseguir, con la implementación efectiva de la Guia, el concienciar de la vulnerabilidad de las personas con responsabilidad pública y que la banca (también) obre en consecuencia.

lunes, 15 de febrero de 2016

Algunas propuestas contra la corrupción


 El pasado 27 de enero, la organización no gubernamental Transparency International (TI), que promueve medidas contra crímenes corporativos y corrupción política en el ámbito internacional, publicó su Índice de percepción de la corrupción 2015, indicativo de medida más utilizado para evaluar la corrupción en los países que son analizados, y que, en palabras del presidente de la organización, el peruano José Ugaz, "muestra claramente que la corrupción sigue siendo una plaga en todo el mundo. Pero queda registrado que 2015 fue también un año en el que los ciudadanos nuevamente salieron a las calles para protestar contra la corrupción. La gente de todo el mundo envía una señal inequívoca a quienes están en el poder: ahora es el momento para hacer frente a esa gran corrupción."

En esa línea, es significativo que la Nota de prensa editada para dar cuenta de la publicación del Índice, tenga por subtitulo "Transparency International insta a personas en todo el mundo a alzar su voz contra la corrupción" para lo que "invita a todas las personas a actuar contra la corrupción votando en la encuesta unmaskthecorrupt.org (desenmascarar al corrupto). Nos interesa saber cuáles son los casos que, en opinión del público, deben ser abordados de forma urgente para dejar claro que vamos a ejercer resistencia a la gran corrupción".

Yendo a los datos que aporta el Índice, que contempla la percepción de corrupción en el sector público en 168 países, la Nota citada explica que "los países en las primeras posiciones (puntuación más alta) presentan características comunes que son clave: altos niveles de libertad de prensa; acceso a información sobre presupuestos que permite al público saber de dónde procede el dinero y cómo se gasta; altos niveles de integridad entre quienes ocupan cargos públicos; y un poder judicial que no distingue entre ricos y pobres, y que es verdaderamente independiente de otros sectores del gobierno" mientras que "los países en las últimas posiciones del ranking (puntuación más baja) se caracterizan por su gobernabilidad deficiente, instituciones públicas frágiles como la policía y el poder judicial, y falta de independencia en los medios de comunicación".

En el cómputo final, España ocupa el lugar 36 de entre los citados 168 países. lo que induciría a pensar que, en la escena internacional y en ese tema oscuro, está en un lugar confortable, pero esta impresión se va al garete si nos fijamos en que su puntuación es de sólo 58 puntos (de 100 posibles) y se nos informa que el scoring inferior a 50 es indicativo de que el país en cuestión tiene serios problemas de corrupción en el sector público. Y desde luego no es ningún consuelo comprobar que más de dos tercios de los 168 países incluidos en el índice obtienen una puntuación inferior a 50.
Lo preocupante, pese a todo, no es el lugar poco honroso que ocupamos, sino que la evolución de la puntuación de los últimos años se mantiene en ese nivel con pequeñas oscilaciones de un punto arriba o abajo, y eso da a entender que el fenómeno se encuentra enquistado y que no se ha aplicado en realidad ninguna medida efectiva para atajarlo. Si a eso añadimos declaraciones de conocedores de la materia como el juez Luis Manglano, que viene a decir que el modus operandi de las tramas políticas corruptas descubiertas ahora es el mismo del que él tuvo conocimiento cuando juzgaba el caso de financiación ilícita del PP conocido como "caso Naseiro-Sanchís" ¡de 1989! y que no se admitieron como prueba por defecto de forma, es inevitable que se instale con fuerza en la ciudadanía la impresión de que la corrupción resulta impune si sigue igual 30 años después de que se alertara de su funcionamiento, con o sin defecto de forma.

Por esas palabras del juez y por otros muchos detalles (la abultada hemeroteca, por ejemplo, en esas cuestiones), es fácil comprobar que la corrupción no es nueva entre nosotros, que se remonta a épocas anteriores al inicio del período democrático actual y que, en mayor o menor grado, ha afectado a la práctica totalidad de los partidos políticos que forman el arco parlamentario, razón por la que parece un ejercicio poco útil el desgranar los casos conocidos y ver si salpican más o menos a según qué formación. Sí que es llamativo, en cambio, detenerse a analizar lo que han hecho los partidos en este campo hasta hoy, que bien puede resumirse en que han pretendido acorazarse con el argumento de que la corrupción es "una debilidad de la persona individual"  (las últimas diligencias judiciales apuntan a responsabilidades institucionales además de las de las personas implicadas) y que se había de respetar la presunción de inocencia jurídica, aunque resultara evidente la exhibición paralela de indecencia no presunta; es por eso que no tiene sentido la firma entre los partidos de un grandilocuente "pacto anticorrupción" cuyo solo nombre ya suena a corruptela y formalizado sólo de cara a la galería, porque, vamos a ver: si todos los partidos rechazan la corrupción, su labor es algo tan sencillo como acordar en el Parlamento las leyes que lo combaten y aplicarlas con rigor, castigando públicamente, a la vez, los casos que se van conociendo y en los que la premisa de partida debería de ser la devolución de lo substraído con carácter previo al inicio del proceso judicial (en ningún caso un mero atenuante sino, al contrario, un agravante su no devolución). Fijémonos en que el pretendido pacto sólo tendría sentido si fuera un compromiso de todos los partidos de tomar medidas contra aquel que permitiera la corrupción en sus filas.

Ante tal panorama, y vista la dimensión mundial del problema según la publicación de Transparency International, parece conveniente asomarse fuera y ver qué se hace en la materia, y vemos ejemplos como el de Guatemala, cuyo Parlamento (empezando por sus propios compañeros de partido) retiró el aforamiento al Presidente del país en 24 horas para que afrontara el juicio derivado de los indicios de su implicación en una trama corrupta. (Por cierto, resulta paradójico que, tras la entrada en prisión del expresidente Otto Pérez, se celebrara en Guatemala un Encuentro sobre el futuro de la justicia en Centroamérica, en el que participaron varios países, entre ellos España. No deja de producir cierta perplejidad que Rafael Catalá, ministro de un país con miles de aforados, perteneciente a un partido imputado - investigado, en la nueva acepción -, con modificaciones legislativas regresivas en el ámbito de la Justicia Universal o en el acceso a la Justicia, etc. dictara una ponencia encaminada a "facilitar el acceso universal a la justicia, reforzar la lucha contra la delincuencia y el narcotráfico y aplicar las nuevas tecnologías en la administración de justicia". Ni pío sobre la corrupción pero sí la cuña publicitaria partidista al afirmar que "mucho más natural un pacto del PSOE con PP y Ciudadanos que con Podemos").


Otra propuesta que nos llega de un país de esos "de segunda fila" es la que hace el experto peruano Luis Lamas Puccio, quien, según se recoge en el artículo publicado en La Ley, afirma que la normativa vigente impide una eficiente fiscalización sobre el dinero manejado por los partidos políticos; sobre todo, cuando este es especialmente destinado a la financiación de las campañas electorales. Para ello, sugiere la creación de la oficialías de cumplimiento, cuyos responsables tendrían la obligación de analizar, detectar y denunciar la existencia de ingresos de origen sospechoso o desconocido.
Hay que puntualizar que la figura del Oficial de Cumplimiento (Compliance Officer en su forma original en inglés) es de escasa implantación en  España y se suele asociar en exclusiva al campo de la prevención del blanqueo de capitales, donde se inició su actividad conocida. Es la persona, de alto nivel jerárquico en la organización, que controla el cumplimiento estricto de todas las leyes o normas correspondientes, a la vez que vigila la vertiente ética y de responsabilidad social, para lo que ha de disponer de los medios adecuados. Tal como está evolucionando su implantación, queda desechada la idea de que pueda ser un "hombre de paja" con sólo "efectos decorativos" en el organigrama, ya que, sin ir más lejos, el Tribunal Supremo de los Estados Unidos ha emitido sentencias condenatorias a Oficiales de Cumplimiento por hechos (o no-hechos) imputables a sus organizaciones.

Habrá que estar vigilante sobre el recorrido de éstas y otras propuestas.

jueves, 11 de febrero de 2016

Del dicho al hecho en ética y cumplimiento

Hace unos días comentábamos, con motivo de la celebración anual del Foro Económico Mundial de Davos, que, por su repercusión, el encuentro suele servir también para lanzar mensajes positivistas (casi siempre en reuniones previas, no en el propio macro-evento) que tienen un mucho de efecto escaparate, ya que suelen referirse a aspectos candentes de la actualidad... que no pasan del plano teórico, con lo que quedan recogidos como un catálogo de propuestas bienintencionadas y poco más. La prueba evidente de esta afirmación es el hecho verificable de que hay asuntos que se sacan a la luz y se reìteran posibles soluciones año tras año sin que se lleven nunca a la práctica, ni siquiera parcialmente.

La auditora PwC (anteriormente PricewaterhouseCoopers, fruto de la unión de Price Waterhouse y Coopers & Lybrand) es una de las firmas de servicios profesionales más importante y prestigiosa del mundo, y es costumbre quue cada año presente en Davos un estudio importante y documentado del mundo de la empresa que conviene tener en cuenta. Este año, a principios de la segunda quincena de enero, ha presentado la nueva edición de la encuesta con consulta a 1400 CEO de todo el mundo "PwC’s 19th Annual Global CEO Survey (19a encuesta mundial anual PwC a CEOs)" bajo el título de Redefining business success in a changing world - CEO Survey (Redefiniendo el éxito empresarial en un mundo cambiante - Encuesta de CEOs) (no tiene mayor importancia, pero hay que decir que hemos mantenido el término CEO - chief executive officer, que en español resulta más ambiguo que en inglés, ya que puede referirse a director ejecutivo, director general, director gerente, ejecutivo delegado, jefe ejecutivo, presidente ejecutivo, principal oficial ejecutivo, consejero delegado o primer ejecutivo).

Esta encuesta muestra la creciente importancia que va adquiriendo en las agendas de los altos ejecutivos de las empresas la gestión de la ética y del escrupuloso cumplimiento normativo, la confianza, y la conducta basada en valores y aplicada a los negocios.

En la presentación de la encuesta, decía Dennis Nelly, presidente de PwC que “un importante número de CEO reconoce la necesidad de situar los valores y el sentido de propósito en el centro de sus estrategias toda vez que con la falta de confianza que existe hoy día en el mundo de los negocios, más pronto que tarde habrá que pensar en cómo recobrarla y actuar en consecuencia”.

Es recomendable para los interesados la lectura del documento íntegro, incluyendo su presentación, lo que se puede conseguir clicando aquí, donde hay acceso al sondeo completo, algunas entrevistas a CEO’s sobre el tema principal de la encuesta e interesante material adicional, pero algunas cifras clave del estudio son:

-El 55% de los CEO a nivel global están preocupados por la falta de confianza en el ámbito de los negocios (cuando hace tres años no llegaban al 37%)
-El 59% de los CEO sostienen que en los negocios hay que hacer más por comunicar los valores y el propósito subyacente (no sólo, a veces, el declarado como actividad principal.
-El 41% de los CEO se están focalizando más en trabajar la cultura imperante en el lugar del trabajo y en los comportamientos.
-El 87% de los CEO dicen estar enfocados en priorizar la rentabilidad del largo plazo sobre la del corto plazo.
-El 76% de los CEO define el éxito en los negocios como algo más que rentabilidad financiera.

Y hasta aquí la teoría de las buenas intenciones, de la preocupación por la cultura de valores, la ética y el cumplimiento, pero ¿qué pasa en la realidad y en nuestro país, que es lo que interesa?
Un gráfico sobre los males del cronyism

Pues que no es exactamente así a juzgar por lo que publican estos días los economistas Josep Pijoan-Mas (investigador del Centro para la Investigación Económica y Política (CEPR) de Londres y de la Universidad de Pensilvania) y Manuel García Santana (investigador también del Centro para la Investigación Económica y Política (CEPR) de Londres y profesor de la Universitat Pompeu Fabra, de Barcelona) que, lejos de lo que asegura la encuesta de PwC en cuanto a la ética, cumplimiento y objetividad en los negocios, alertan de que muchas empresas españolas están afectadas por el cronyism (palabreja de moda utilizada en sus informes por Transparency International que puede traducirse por algo así como amiguismo), en especial las del sector público, lo que se traduce en que se asignan contratos a una firma, no por ser la mejor candidata, sino por las relaciones que ha tejido con la empresa que ha de decidir el concurso o porque ha conseguido cambiar la regulación de acuerdo con sus intereses. Los datos que maneja Transparency International no permiten segregar en estas actuaciones lo que es simple amiguismo de lo que es corrupción, pero, desde el punto de vista estrictamente económico, el deterioro provocado por la deficiente asignación de recursos con motivo de la aplicación (consciente o inconsciente) del cronyism, es responsable de que la productividad haya caído un 0,7% anual en lugar de crecer un 0,8%,  y eso es particularmente grave en un país como el nuestro, en el que, probablemente, la única forma de plantear un crecimiento sostenido se sustenta en el aumento de la productividad.

Mirado con calma, la corrupción y sus infinitas formas...

sábado, 6 de febrero de 2016

Esas justificaciones de gastos....



Para intentar entender algo del lío que se montan unos y otros (el gobierno, la oposición, las instituciones europeas y todo el que "pasaba por allí") con el tema de los presupuestos, de los que dependen la severidad y el alcance, siempre progresivos, de los recortes en los servicios sociales a los que el ciudadano de a pie está, a veces, supeditado hoy día y, por extensión, para entender la interpretación de los cálculos de las inversiones que se proyectan e incluso las cuentas que se presentan y que adquieren un asombroso grado de elasticidad (por razones varias, no todas ellas atribuibles a aspectos técnico/contables del proyecto en cuestión y sí a satisfacer debilidades humanas de alguno/s de los implicados) nos lleva a hacer un ejercicio teórico sobre la exactitud o no de las cuentas.

De entrada (es de Perogrullo) hay que recordar que para el cálculo de los presupuestos, proyectos y demás cuentas, se usan las matemáticas y, si bien los postulados filosófico/científicos de Kuhn y Popper, entre otros, apuntan que la epistemologia ("palabrejo" que define la ciencia que estudia el conocimiento y que, ¡ojo! viene del griego ἐπιστήμη epistḗmē, "conocimiento", y λόγος lógos, "estudio", es decir, que pertenece a la cultura helénica, herencia de la hoy baqueteada y menospreciada Grecia, bastantes siglos antes de que los americanos "inventaran", divulgaran e impusieran su Knowledge Management - Gestión del Conocimiento que no es sino algo así como la rama de la epistemología que se cuida de la transmisión del conocimiento dentro de la empresa) hoy ya no puede basarse en la inmutabilidad de las ciencias toda vez que se ha demostrado que el grado de certidumbre asignable a cada ciencia o a cada hecho científico es variable, lo que es particularmente visible en las llamadas ciencias sociales e incluso en las llamadas naturales o experimentales.
Sin embargo, el concepto de certidumbre que tienen las ciencias llamadas formales (como las matemáticas y la lógica), es más firme, aunque también tenga ciertos límites, con lo que, pese a Popper y Kuhn, la matemática que sirve para calcular los presupuestos es una ciencia exacta y lo que dice es verdad y no puede cuestionarse con el mismo énfasis que lo relativo a otra ciencia.

El misterio de cómo algo cobijado bajo el paraguas de una ciencia exacta se convierte en algo tan frívolo en su resultado no es tal misterio y hay (para quien lo quisiera atajar de verdad) numerosísimos casos de estudio que reflejan patrones comunes y que, por pudor, no citaremos aquí. Y no nos referimos a los escandalosos casos actuales, seguramente en la mente de todos porque la Justicia ha acreditado la existencia de un modus operaqndi prolongado en el tiempo, sino recordar que siempre ha habido situaciones de este tipo, hasta con protagonistas que conocemos por otras cosas, como por ejemplo Diego Hurtado de Mendoza, autor reconocido del durante mucho tiempo considerado de autor anónimo El Lazarillo de Tormes, o el mismísimo Miguel de Cervantes, que, al igual que muchos otros conocidos por otras actividades, estuvieron presos por pecadillos relativos a la recaudación de impuestos, finanzas y fruslerías similares.

Pero, partiendo de la base de que el mayor indicador de que los cálculos matemáticos utilizados no se han visto sometidos a movimientos sísmicos provocados y anormales con resultados (económicos, claro) catastróficos es la rendición de cuentas y la justificación de que los fondos presupuestados se han destinado a los fines previstos y no a otras cosas, existe un caso que es paradigma de la picaresca admitida en altos niveles e, incluso, utilizada como ejemplo de creatividad para soslayar los deberes; nos referimos a las nombradísimas "Cuentas del Gran Capitán"

Gonzalo Fernández de Córdoba, "El Gran Capitán", fue un militar andaluz al servicio de los Reyes Católicos, era pariente del rey Fernando y miembro de la nobleza andaluza, y se dice que distribuyó honores a sus valerosos auxiliares en la batalla con tal liberalidad que causó recelos en el rey, quien, instigado además por los envidiosos de la gloria y del talento del Gran Capitán, se vio obligado a pedirle cuenta de sus gastos. 
https://ppcarretero.files.wordpress.com/2011/11/las_cuentas_del_gran_capitan.jpg
La obra de Lope de Vega
Más allá de la obra homónima de Lope de Vega, se conservan documentos que parecen avalar la autenticidad de los hechos convertidos en leyenda. El texto que se reproduce a continuación, del Museo del Ejército en Madrid, nos recuerda lo ingrata (aunque imprescindible) que puede ser la justificación de los gastos incurridos para la consecución de una tarea, incluso cuando el resultado es excelente. Ya se ve, pues, que no es nuevo esto. 

                        
                 CARGOS PRESENTADOS:

Por los libros que produjeron, resultaba Gonzalo alcanzado en grandísimas sumas; mas él trató la demanda con alto desprecio y se propuso dar una severa lección, tanto al Rey como a sus tesoreros, del trato y consideración debidos a un conquistador de reinos.
Con indiferencia y serenidad respondió que al siguiente día presentaría sus cuentas por las cuales se vería si el alcanzado era él o el fisco, que le reclamaba:

-          Ciento treinta mil ducados remitidos por primera partida.
-          Ochenta mil pesos por la segunda.
-          Tres millones de escudos por la tercera.
-          Once millones de escudos por la cuarta.
-          Trece millones de escudos por la quinta...

... y así el grave, gangoso y cortado secretario, seguía relatando cargos por este estilo, dentro de un acto imponente y serio.
Libro de cuentas del Gran Capitán en el Archivo de Simancas
DESCARGO DEL GRAN CAPITÁN:

El Gran Capitán cumplió su palabra y en la segunda audiencia sacó un voluminoso libro con sus descargos, que principió a leer con alta y sonora voz, del siguiente modo:

-          Doscientos mil setecientos treinta y seis ducados y nueve reales en frailes, monjas y pobres, para que rogasen a Dios por la prosperidad de las Armas Españolas.
-          Cien millones en picos, palas y azadones.
-          Cien mil ducados en pólvora y balas.
-          Cien mil ducados en guantes perfumados para preservar a las tropas del mal olor de los cadáveres de los enemigos tendidos en el campo de batalla.
-          Ciento setenta mil ducados en poner y renovar campanas, destruidas, con el uso continuo, de repicar todos los días por nuevas victorias conseguidas sobre el enemigo.
-          Cincuenta mil ducados en aguardiente para las tropas en día de combate.
-          Millón y medio de ídem. para mantener prisioneros y heridos.
-          Un millón en misas de gracias y Te-Deum al Todopoderoso.
-          Tres millones en sufragios para los muertos.
-          Setecientos mil cuatrocientos noventa y cuatro ducados en espías, y ...
-          Cien millones por mi paciencia en escuchar ayer que el Rey pedía cuentas al que le ha regalado un reino.

Estas son, pues, extractadas, las célebres "Cuentas del Gran Capitán", que, originales, se conservan en su histórico y voluminoso expediente en el Archivo General de Simancas (Valladolid), primer archivo oficial, por su antigüedad, de la Corona de Castilla..

Lo chusco es que hoy, cinco siglos después, la rendición de cuentas de algo que tiene que ver con lo público parece seguir inspirada por el Gran Capitán, se jalea la audacia y nadie pide responsabilidades.