jueves, 30 de marzo de 2023

Cumpleaños que sería de un iconoclasta.



Y seguimos con cumpleaños que son pero que no pueden ser: hoy, 30 de marzo, le toca el turno a Javier Krahe. Las vueltas que da la vida; encumbra a unos... A principio de los años ochenta del pasado siglo, actuaban en directo en el sótano del bar La Mandrágora en el barrio La Latina, en Madrid (cueva de ladrillo que se hizo un nombre como refugio subterráneo de La Movida Madrileña para un grupúsculo de artistas e intelectuales como Forges, Peridis, Aute, Morente,.Almodóvar, Jaime Chavarri, Camilo José Cela, Rosa Montero, ..), los cantautores Joaquín Sabina, hoy en la cumbre, Javier Krahe y Alberto Pérez, hoy apartado de la música, acompañados por el guitarrista Antonio Sánchez, Joaquín Sabina era prácticamente un total desconocido en aquella época, aunque ya interpretaba una de sus canciones que se convertirían en todo un clásico y un himno generacional, Pongamos que hablo de Madrid y colaboraba, además, en las ocurrencias de Krahe, acompañado por Alberto Pérez. Vamos, que el “importante” era Krahe, que tenía quizá menos talento lírico, pero un mordiente mucho más acusado en lo que a cuestiones sociales se refiere. Sabina estaba buscándose la vida por la capital cuando se topó con Krahe, que se convirtió en su referente, y a su lado, crece como letrista, pule su sentido del humor, aprende. También destacaba Krahe por su independencia frente a la “izquierda oficial” hasta el punto de que fue así como, por ejemplo, se permitió componer una canción contra Felipe González (“Cuervo ingenuo”) en la que, parodiando el lenguaje de los pieles rojas de las películas, lo acusaba de hablar con lengua de serpiente y de cambiar su posición en relación con el tema de la permanencia de España en la OTAN. La cancioncilla –que le costó a Krahe el ostracismo de la televisión pública y años de veto en la contratación por ayuntamientos socialistas– se popularizó rápidamente. Krahe exponía su admiración por el cantautor francés Georges Brassens, provinente de su etapa de residencia en Canadá, interpretando interesantes versiones de sus canciones; una de ellas fue la famosa «Mariette», que Krahe convirtió en «Marieta» (que hoy recordamos), y cantaba la historia de aquel infeliz que fue sufriendo una desventura tras otra a causa de Marieta «la bella, la traidora». Al término de cada estrofa y de cada desdicha cantada, Krahe indicaba con un rostro que era un verdadero poema que él se había quedado «como un gilipollas, madre». La estrofa –no educada ni fina ni sutil, pero sí graciosa– provocaba una hilaridad creciente entre el respetable. Pese a que su filiación con Brassens era clara, Joaquín Sabina lo emparenta con otro grande: "Los dos eran escritores metidos a cantante, y Krahe, como Leonard Cohen, nunca fue viejo, porque nunca fue joven". Autor de ácidas letras; graba lo que se le antoja, se permite decir no a las televisiones que le ofrecen sueldo de contertulio y no obstante, mantiene bien alto su prestigio de cantautor, tanto es así que sus propias exigencias creativas le llevan a no complacer nunca, sobre el escenario, peticiones del oyente. Una antiestrella por excelencia. Krahe era tan escrupuloso con el lenguaje que, acerca de la todopoderosa influencia de Georges Brassens, dijo que dejó de traducir sus canciones porque era más fácil inventarse una nueva. “No tenía popularidad, pero tenía prestigio. Krahe se merece en España, como mínimo, el reconocimiento que tiene Brassens en Francia, aunque Brassens vendía millones y Krahe miles”, dice su biógrafo. Por cierto, un infarto de miocardio se lo llevó hace ocho años.



 

miércoles, 29 de marzo de 2023

El caso es que me suena...



Hoy toca capricho
de una pieza oída mil veces en anuncios de tv, en películas y en infinidad
de ocasiones más. Lakmé es una ópera en tres actos, con música de Clement Philibert Léo Delibes, para los amigos, simplemente Léo Delibes (1836 – 1891), cuyo estreno mundial tuvo lugar en el Teatro de la Opéra-Comique, en París, en 1883 (en España se estrenó en 1898, en el Teatro Novedades de Barcelona), que sigue la estela popular de ambientar óperas en lugares exóticos. Es el caso de Los pescadores de perlas o Carmen, de Bizet, Turandot o Madama Butterfly, de Puccini, Nabucco, de Verdi, etc. Se ha de reconocer que Lakmé es la única ópera relevante del compositor quizás porque ha sido la única que no ha sucumbido ante el éxito de su afamada ópera/ballet Coppelia..El argumento es el siguiente: a finales del siglo XIX, durante la colonización británica de la India, muchos de los habitantes locales fueron obligados a practicar su religión en secreto;Gerald, un oficial inglés, entra sin querer a un templo secreto hindú. Ahí encuentra a Lakmé, hija de Nilakantha, principal sacerdote del templo. Gerald y Lakmé se enamoran al instante. Nilakantha se entera del allanamiento al templo por parte de Gerald y busca vengarse de la referida profanación..En el bazar, Nilakantha hace que Lakmé cante con el fin de identificar al oficial Gerald. Una vez que lo reconoce, Nilakantha lo apuñala, dejándolo malherido, pero Lakmé lo recoge y lo lleva a un escondite, donde lo atiende durante su recuperación. Mientras Lakmé busca agua sagrada para confirmar su amor con Gerald, su amigo, el oficial Frederic encuentra a Gerald y le recuerda sus deberes como miembro del regimiento. Cuando Lakmé regresa, se da cuenta de que, debido a las palabras de Frederic, Gerald ha cambiado y su amor se ha perdido. Ella prefiere morir con honor que vivir en desamor, y decide quitarse la vida comiendo una hoja de planta venenosa. Su padre regresa y, al encontrarlos, quiere matar a Gerald, pero Lakmé le cuenta que ambos han bebido del agua sagrada y ahora es uno de ellos. Muere serenamente. Actualmente, sus dos arias más conocidas son interpretadas regularmente como «piezas de concierto»: el maravilloso «Dueto o dúo de las flores», es una de las obras más emblemáticas de la historia de la música, posiblemente la pieza más popular de la ópera (aunque la letra sea “mejorable”: ven, Lakmé, vamos a juntar flores, qué lindas las flores, cantemos juntas, qué lindos están los jazmines, juntemos algunos lotos azules, y así. Y sin embargo, esa letra que no dice nada, al juntarse con la música que le compuso Léo, se vuelve, sutil e imperceptiblemente, en una canción de amor: un amor callado entre las dos mujeres -la rica y la pobre, la rosa y el jazmín-, que lo pueden sentir pero no decirlo abiertamente, en principio, porque son dos mujeres y estamos en 1880); lo encontramos en el acto I cuando Lakmé y su esclava Mallika están recogiendo flores para el templo, poco antes de conocer a Gerald. Como curiosidad, antes de que llegase la ya semiolvidada saga Crepúsculo y todo su merchandising, se realizó una película de vampiros dirigida por Tony Scott e interpretada por Catherine Deneuve, Susan Sarandon y David Bowie, El ansia (The Hunger).en la que podemos observar como la música de Lakmé se utiliza para ambientar una fantástica y famosa escena de amor entre Susan y Catherine. Mucha culpa de la fama de la película la tuvo esta escena, y mucha culpa de la belleza y calidad de la misma la tiene la música.




 

martes, 28 de marzo de 2023

Buenas y malas vibraciones.



En 1966 se dio a conocer una de las melodías más bellas de la historia de la música pop en las voces del quinteto californiano Beach Boys. Se trata de "Good vibrations", cuya gestación tuvo un montón de problemas que, seguramente, merecieron la pena, al comprobar que, más de medio siglo después, cuando se revisan las canciones de aquella época, es una de las que el tiempo no ha borrado de la memoria de millones de oyentes. "Una sinfonía de bolsillo", la definió su autor, Brian Wilson. The Beach Boys es considerado el grupo más representativo del estilo de vida californiano y de la música y cultura “surf“ de los años 60; sus singulares arreglos de guitarra, unas armonías vocales perfectas y un sonido característico basado en el surf-rock y el pop eran sus señas inconfundibles. Sin embargo, y contra todo pronóstico, en plena cresta de la ola, decidieron dar un golpe de timón pasándose con igual éxito al pop psicodélico del que forma parte Good vibrations. El rock, que tanta importancia tuvo en el decenio anterior entre la juventud, atravesaba una época inestable por los cambios constantes de la sociedad y los acontecimientos socio-políticos. La guerra de Vietnam acarreó, entre otras cosas, una protesta generalizada entre la población norteamericana. Los jóvenes manifestaban airadamente su oposición al conflicto y acabaron abrazando el pacifismo reuniéndose en comunas en San Francisco, proclamando el amor libre, envueltos entre nubes y sueños bajo los efectos de las drogas psicodélicas. "Haz el amor y no la guerra", decían al unísono. Ese movimiento dio paso a un proceso creativo de canciones inspiradas en tales sentimientos y proclamas. Conscientes de esa problemática bélica y la respuesta de gran parte de las nuevas generaciones, los Beach Boys se afanaron en componer un repertorio afín, en cierto modo creemos que pionero, cuya influencia posterior fue evidente en conjuntos como Queen, Abba, Ramones y Elton John, que bebieron en las fuentes del quinteto norteamericano. Los Beach Boys rivalizaron en popularidad con Los Beatles, desarrollando un género denominado surf rock y también pop psicodélico. La canción Good vibrations estuvo durante un tiempo censurada en España por “su sentido totalmente erótico, en el que se subliman las excitaciones sexuales. Esta letra pertenece a los ambientes de los grupos USA drogadictos del lumpen: los HIP -hippies- cuya filosofía está basada en el sexo. La acción sexual según sus efectos determina la bondad o maldad de la acción. De ahí que esta subclase USA que está tratando de cambiar radicalmente la moralidad se haya convertido en una amenaza social. La letra habla de ‘Good Vibrations’ -buenas vibraciones- frente a ‘Bad Vibrations’ -malas vibraciones-, que equivale a los actos sexuales. Esta filosofía no es conocida por el público español, pero aún y todo, si se tiene en cuenta que el disco es para la juventud y que está en un inglés que se entiende demasiado fácil la letra, y que psicológicamente las vibrations se asocian inmediatamente al orgasmo, creo que daría pie a muchísimos jóvenes a bailar por parecer graciosos en forma procaz. Considero, además, que su autorización induciría a las revistas de tipo musical a ofrecer la letra en castellano. Por todo ello, considero que no debe autorizarse”. Por fortuna enseguida se impuso la cordura y, a tenor de referencias posteriores, nada más lejos de la realidad lo atribuido por el censor. En su libro biográfico «I just wasn’t made for these times» publicado en 1995, Brian Wilson, uno de los tres hermanos Wilson que formaban parte de The Beach Boys, menciona que la génesis del título «Good Vibrations» viene de un comentario de su madre sobre los perros cuando eran niños. Les explicó que “los perros captan las vibraciones humanas y reaccionan según que reciban, siendo el ladrido una respuesta a una mala vibración”. Esas palabras siempre estuvieron rondando la mente de Brian, autor de la canción, que se dedicó a indagar sobre la idea general de las vibraciones y llegó a la conclusión de que las personas pueden hacer lo mismo, pero en este caso con las emociones. En el mundo del espectáculo hay por lo común luces y sombras y aquellos chicos bien peinados, vestidos deportivamente con elegantes cazadoras, que tan felices hicieron a sus generación con sus canciones, resulta que acarreaban un drama íntimo familiar y serios problemas de adicciones. Mejor que los sigamos recordando con sus "Good vibrations".



 

domingo, 26 de marzo de 2023

Carne de cañón.



Ahora que se ha cumplido un año del inicio del, llamémosle, conflicto de Ucrania, es hora de afirmar con contundencia que las guerras
(todas, sean más o menos mediáticas, desde las que están en la boca de todos a aquellas de las que nadie habla o, peor aún, nadie se acuerda) son nefastas, crueles, estúpidas e injustas. No debe existir motivo jurídico, político, económico o moral que las justifique porque, en el fondo, siempre es jugar con las vidas humanas. El ser humano está llamado a vivir en paz, fraternidad y comunión. Es cierto que existen egoísmos, avaricias, diferencias y puntos de vista contrarios, pero es necesario recurrir a la vía del diálogo, generosidad, comprensión y tolerancia. En La Batracomiomaquia1, un antiguo relato, poema épico (y cómico) atribuido a Homero, con fina ironía se hace una parodia y denostación de la epopeya bélica. La historia de la literatura nos ha emocionado con la épica de las grandes batallas, desde la mítica toma de Troya hasta los feroces combates del Abismo de Helm, pero es de justicia recordar que la más cruenta batalla no fue entre aqueos y troyanos, ni en ella participaron elfos ni orcos: la más épica batalla que ha dado lugar la historia de la literatura enfrentó a ranas y ratones. La Batracomiomaquia es un texto rico en lecturas: para los conocedores de la obra de Homero, funciona como una divertidísima parodia de la batallas narradas con estilo épico, con sus epítetos, sus fórmulas y la sucesión de interminables sintagmas. Pero lo que ha convertido a este texto en un clásico que resiste el paso de los siglos no son solo sus rasgos paródicos, sino el profundo antibelicismo que rezuma. Si una guerra entre ranas y ratones nos parece absurda, es quizá porque todas las guerras, al margen de quien combata, lo son. Como en todas las batallas (y en todas las épocas), los problemas de los dirigentes desencadenan las desgracias. En este caso, dos príncipes, el de las ranas y el de los ratones, tienen un encontronazo que acaba con la muerte del príncipe ratón. Semejante ratonicidio no puede ser pasado por alto, la tensión bélica crece entre los dos bandos y acabará desatándose la guerra. “La guerra -como apuntó Igino Giordani (político, periodista y escritor italiano que perdió su escaño en el Parlamento por algunas elecciones políticas presentadas, el pacifismo y la unidad a pesar de las diferencias ideológicas sobre todo, por lo que es considerado un democristiano demasiado fuera de los esquemas y no es reelegido)- es siempre una matanza inútil”. Y cuando parecía que Europa (al menos nuestra querida Europa) estaba libre de conflictos bélicos dentro de su territorio, alguien parece reírse de la diplomacia y abre una guerra de consecuencias impredecibles. Ya había antecedentes cercanos en la Guerra de los Balcanes, en el corazón de Europa, muy cerca de nosotros y que cada día se cobraba decenas de víctimas, muchas civiles: hombres, mujeres y niños. Un conflicto que por mucho que leyera, nunca se llegaba a comprender el por qué., un sinsentido, como el de ahora; romper la paz y matar por religión, territorio, poder... Oriente y occidente de nuevo separadas y divididas en dos bloques. Cuando acabó aquella terrible guerra que, afortunadamente quedó limitada al espacio de la antigua Yugoslavia y no se extendió por el resto de Europa (algo que en el conflicto de hoy aún está por verse), el mensaje de los países europeos fue que nunca más debía repetirse algo similar. Sin embargo ha vuelto a suceder, salvando claro está las diferencias puesto que las razones del actual conflicto bélico entre Rusia y Ucrania difieren de las que motivaron la Guerra de los Balcanes. Ha vuelto a romperse el 'statu quo' de los últimos años y se corre el riesgo de que la guerra se extienda más allá del territorio ucraniano, cuyas imágenes son dramáticas con la población. Ahora que parece que hemos vencido a la pandemia por el Covid se nos presenta una guerra de consecuencia impredecibles.

Y luego, aparte de la sordidez y la destrucción de la guerra, la anulación de la esperanza, el horror y el sufrimiento (la degradación del ser humano en todos los aspectos: física -muerte, mutilaciones, cuerpos despedazados...-, civil -fosas comunes con cadáveres anónimos-, psíquica -locura y enajenación- y humana -violencia y asesinatos-), están los “daños colaterales” de los conflictos. En palabras del Papa Francisco (no es el único que piensa así, sea religioso o no, creyente o no, católico o no) “¡Cuántos pobres genera el sinsentido de la guerra! Mires donde mires, puedes ver cómo la violencia afecta a los indefensos ya los más débiles. Deportación de miles de personas, especialmente niños y niñas, para desarraigarlos e imponerles otra identidad. Hay millones de mujeres, niños, ancianos obligados a desafiar el peligro de las bombas para salvarse buscando refugio en países vecinos; los que quedan en las zonas de conflicto, viven cada día con el miedo y la falta de alimentos, agua, atención médica y sobre todo afectos. En estas situaciones, la razón se oscurece y quienes sufren las consecuencias son muchas personas comunes y corrientes, que se suman al ya gran número de pobres. La guerra de Ucrania ha venido a sumarse a las guerras regionales que en los últimos años vienen segando muerte y destrucción. Pero aquí el cuadro es más complejo por la intervención directa de una ‘superpotencia’, que pretende imponer su voluntad contra el principio de autodeterminación de los pueblos. Se repiten escenas de trágico recuerdo y una vez más el chantaje mutuo de algunos poderosos tapa la voz de la humanidad llamando a la paz. La experiencia de debilidad y limitaciones que hemos vivido en los últimos años, y ahora la tragedia de una guerra con repercusiones globales, nos debe enseñar algo decisivo: no estamos en el mundo para sobrevivir sino para qué cada uno se permita la vida digna y feliz. La pobreza que mata es miseria, resultado de la injusticia, la explotación, la violencia y la injusta distribución de los recursos. Es una pobreza desesperada, sin futuro, porque la impone la cultura del descarte que no otorga perspectivas ni salidas. Es la miseria que, si bien empuja a uno a la condición de extrema pobreza, afecta también la dimensión espiritual que, aunque a menudo se descuide, no existe o no cuenta”.

Posiblemente se hayan de cuestionar los valores nacionalistas que romantizan las guerras,
ocultan información veraz e invitan a “morir por la patria”; si al inicio de los conflictos, sus intervinientes buscan la gloria de convertirse en héroes, rápidamente descubren que en la guerra no hay gloria ni tampoco honor porque tan sólo la muerte sirve de escolta, una muerte con mil formas grotescas; una muerte indigna, sucia, grotesca. No es una crítica retórica fácil; la escritora bielorrusa Svetlana Alexievich, ganadora del XXXIV Premio Internacional Catalunya, fue galardonada con el Nobel de Literatura, por primera vez por obras de no-ficción, obras (prohibidas en Rusia) en las que se contrapone el mensaje “patriótico” oficial y la realidad de la gente de la calle. Pero esta manipulación no es nueva; retrocedamos unos cuantos siglos y cambiemos a otras latitudes históricas para verlo con un ejemplo. La batalla de Azincourt (o Agincourt, según las fuentes) tuvo lugar el 25 de octubre de 1415, día de San Crispín, en un campo espinoso y pelado cerca de la minúscula villa del mismo nombre del norte de Francia, en el marco de la Guerra de los Cien Años (que en realidad duró 116 largos años). Los ingleses con una fuerza muy inferior, de 6.000 soldados extenuados, enfermos y hambrientos, derrotaron a los 30.000 franceses a los que se enfrentaron, lo que les permitió apoderarse de media Francia de entonces. De hecho, antes de la guerra, ya poseían unas cuantas plazas, como Burdeos, Calais o Bayona y los derechos dinásticos al trono de Francia. Enrique V de Inglaterra (cantado por Shakespeare) dijo que renunciaría a su derecho al trono de Francia si los franceses le pagaban 1,6 millones de coronas y le entregaban los territorios de Normandía, Touraine, Anjou, Bretaña y Flandes, además de Aquitania, y también la mano de la princesa Catalina, hija de Carlos VI de Francia, junto con una dote de 2 millones de coronas para el matrimonio. Los franceses solo accedieron al matrimonio con una dote de 600.000 coronas y el territorio completo de Aquitania, con lo que un ultrajado Enrique clamaba que los franceses habían ridiculizado su propuesta y movilizó un ejército de 10.000 efectivos para una guerra que no era de incursiones como habían hecho sus precursores, sino de conquista, su objetivo era ir a París y de aquí a Burdeos pero, tras las primeras escaramuzas, su ejército quedó muy menguado por las bajas del combate y por las enfermedades, sobre todo la disentería, las bajas fueron 2.000 muertos y 2.000 enfermos o heridos evacuados. Venciendo las adversidades, Enrique no se arredró, y le informaron que una gran concentración de tropas enemigas se encontraba a menos de 4 kms. La situación de los ingleses era precaria, se estaban quedando sin comida y estaban a merced de las enfermedades y la disentería; y para colmo ejército francés bloqueaba el camino hacia Calais. Retrasar la batalla solo debilitaría más a los ingleses y fortalecería a los franceses con más refuerzos. Los franceses intentaban retrasar la batalla, porque sabían que el tiempo estaba a su favor, y cuanto más tiempo pasase, más refuerzos irían llegando, mas los hombres de armas franceses con su armadura, el yelmo puesto que les impedía la visión; y con la lanza que habían acortado en ristre avanzaron penosamente por el barrizal, muchos de los caballos heridos embistieron contra la formación, causando la pérdida de cohesión. Cuando llegaron cerca de los arqueros ingleses, estos disparaban las flechas en tiro tenso y con más precisión, usaron las flechas de punzón que eran capaces de atravesar las armaduras, causando numerosas bajas. Los hechos relatados por los distintos cronistas son difíciles de conciliar, se dice que el rey Enrique y su séquito, se abrieron camino hasta la segunda línea de combate (puede que aquí fuera cuando recibió un golpe que abolló su yelmo que se encuentra actualmente expuesto en la abadía de Westminster). También hablan de montones de cuerpos franceses que eran más altos que la altura de un hombre. Al final la segunda línea se retiró dejando el campo lleno y cadáveres y muchos prisioneros.

La batalla de Azincourt había comenzado y concluido en apenas una hora. Llegaba el mediodía y los ingleses reunían a sus prisioneros, saqueaban a los muertos y hacían cuentas acerca de los suculentos rescates que obtendrían por las vidas de los nobles capturados. Muchos de ellos llevaban la armadura puesta, el guantelete derecho se lo habían entregado a su captor y se habían quitado los yelmos para su identificación. Enrique ordenó pasar por las armas a todos los prisioneros, los nobles y caballeros ingleses consideraron la orden como poco honorable y se negaron a cumplirla por ser contrario al honor de un caballero; entonces Enrique recurrió a los arqueros que estaban fuera del sistema caballeresco, un escudero con 200 arqueros empezaron a acometer la tarea, empezando por los de menos valor, es decir los que no podían pagar rescate; es muy posible que usasen los ballock o dagas de la misericordia que solían usar para rematar a los heridos muy graves en el campo de batalla. La conclusión fue una victoria completa por parte inglesa en la que murieron 500 hombres de todos los rangos y tuvieron más de 1.000 heridos. Los franceses enterraron a 6.000 muertos y se hicieron 2.000 prisioneros que fueron llevados a Inglaterra. Y todo por un supuesto agravio personal. Pero hubo algo más. Los ingleses estaban casi de retirada debido a la disentería, que los había diezmado y agotado antes de la batalla. Fue entonces cuando Enrique V ordenó que sus arqueros pelearan desnudos de la cintura para abajo, lo que les permitiría defecar al mismo tiempo que disparar como solo ellos sabían hacer. Casi ningún arquero, a despecho de sus ridículas desnudeces, fue muerto por las armas francesas, pero aquellos hombres sin ropa, con sus vergüenzas al aire, cambiaron la historia militar para siempre

Para acabar, a lo largo de la guerra de los Cien Años, ingleses y franceses habían peleado por las tierras de Normandia y Bretaña, disputadas desde los tiempos de Guillermo el Conquistador. Como los señores franceses conocían lá habilidad de los arqueros ingleses, habían hecho correr la voz de que les cortarían el dedo medio para que no volviesen a combatir contra los franceses lanzando sus flechas. Los caballeros franceses caían al barro con sus pesadas armaduras y los arqueros ingleses, desprovistos de corazas, aprovechaban la dificultad para moverse de los caballeros caídos a fin de capturarlos o matarlos con sus cuchillos. Azincourt concluyó con una humillante derrota gala en apenas media hora y fue entonces que los ingleses se burlaron de los franceses exhibiendo que aún conservaban sus dedos del medio. Este gesto dio origen a un soez agravio que persiste hasta nuestros días. Todo lo que ha quedado de esa histórica jornada es el gesto del dedo medio enhiesto como expresión, en principio, de desprecio y superioridad del vencedor.

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1La Batracomiomaqtiia es una obra que ha suscitado poco entusiasmo en los últimos años, dado que los principales estudios a ella dedicados se realizaron en los siglos pasados. Como su nombre indica, se trata de una batalla entre ranas y ratones en la que, finalmente, intervienen los dioses para terminar el conflicto. Un príncipe de los ratones fue a beber agua a un estanque en el que se encontró a un rey de las ranas, quien lo invitó a pasear sobre su lomo en el lago. De pronto, surgió una serpiente acuática y la rana se hundió para escapar, mientras el ratón se ahogó; otro ratón observó la escena y corrió a dar aviso. Los ratones declararon la guerra a las ranas y pidieron el favor de los dioses. Atenea no quiso apoyarlos porque le habían roído muchas prendas. Zeus tampoco quiso intervenir sino hasta el final, al ver que los ratones estaban depredando totalmente a las ranas, por lo que envió a unos cangrejos que evitaron la hecatombe. En esta narración, los ejércitos de animales ridiculizan a los hombres que se animalizan en la guerra. Los dioses rehúsan intervenir porque no apoyan las proezas militares.

 

jueves, 23 de marzo de 2023

In memoriam.



Hoy, 23 de marzo, cumpliría años Franco Battiato, tenaz autodidacta y una personalidad entre las más eclécticas y originales de cuantas han aparecido en el panorama cultural italiano de las últimas décadas; musicalmente, pasó por múltiples estilos: los inicios románticos, el rock progresivo en la década de los setenta, el pop filosófico, la música culta o la música étnica. En 1997, los astrónomos Piero Sicoli y Francesco Manca descubrían, desde el Observatorio Astronómico Sormano, en Italia, un asteroide perteneciente al cinturón de asteroides al que inicialmente bautizaron como 1997 CC7 y al que más adelante cambiarían el nombre por el de Battiato en honor al cantante italiano que era miembro honorario de una asociación astronómica siciliana, la Associazione Astrofili Ionico-Etnei y que a través del telescopio observaba el Universo, buscando la inspiración en canciones como la archiconocida ‘Centro de gravedad permanente’. El cantautor husmeaba en profundos abismos y galaxias lejanas, mientras se zambullía en la música sacra con su éxito 'Genesi', un tema a tres voces -soprano, tenor y barítono- con letra en sánscrito, persa o griego. El binomio 'experimentación + electrónica + música culta' estaba trazado y seguiría a lo largo de toda su dilatada carrera. El músico era en realidad un 'monje cantor' de la Modernidad que se imbuía con frecuencia en los textos de místicos como San Juan de la Cruz y Santa Teresa. Rodeado siempre de un fuerte misticismo y un gran universo interior, Battiato recogía las influencias de grandes pensadores que iban moldeando las letras de sus canciones, pero también su propia forma de ser, de vivir. Tomando como hilo conductor para el recuerdo esa “Centro de gravedad permanente”, uno de los pensadores que más impacto tuvo a lo largo de su carrera fue el maestro armenio George Gurdjieff, considerado como un "maestro de danzas"; una de la teorías de este pensador era que el hombre necesitaba "abandonar el mundo" para poder recorrer su propio camino, porque todos los demás caminos artificiales existentes en Occidente no llevaban a ninguna parte. Battiato acogió las ideas de Gurdjieff como propias y fruto de ello llegaría la letra de la canción 'Centro de gravedad permanente', donde el compositor italiano hablaba de la armonización de los centros emocional, corporal e intelectual escritos en las teorías de Gurdjieff y que el propio pensador había denominado los "centros de gravedad". De esa manera, el hombre ordinario podría reorganizar su fragmentada y caótica personalidad en una renovada y más pura. "Después del sufismo encontré el sistema de Gurdjieff, que fueron siete años maravillosos, en el que estudias, te preparas, cambias… Cambias hasta tu signo zodiacal”. En su nómina artística el cantautor no ignoró la política, tema que aborda en canciones como 'Bandiera bianca' o 'Radio Varsavia', como opositor del 'berlusconismo'; su tema 'Povera patria', rápido se convierte en himno protesta. Además fue consejero de Turismo y Espectáculos en el gobierno regional de Sicilia en 2012, en manos del centroizquierda.



 

miércoles, 22 de marzo de 2023

Las raíces... aunque no lo sean.



Recuerdo hace muchos años que, cuando visitaba a la tía Pepa, casi siempre abría una cajita de música que había en el mueble del comedor con una música relajante y pegadiza que yo entonces desconocía, pero que a ella, que había salido de Andalucía en circunstancias dramáticas, le evocaban su tierra. Tiempo después supe que esa música era la danza Andaluza, que de andaluz tenía poco más que el nombre, pues era del compositor catalán nacido en Lleida Enric Granados Campiña (1867-1916), curioso personaje este gran pianista, pedagogo y catalanista: hijo de militar, dio muestras a temprana edad de poseer un talento musical envidiable, a sus siete años la familia debió trasladarse a Barcelona. Tal era la facilidad para aprender que mostraba el muchacho que al poco tiempo sus padres decidieron proporcionarle una educación musical formal; fue el inicio de un camino sin baches solo interrumpido por las penurias que debió enfrentar a raíz de las dificultades económicas que, muerto el padre, llevaron al joven Granados a convertirse en el proveedor de una familia numerosa. Calificado por uno de sus profesores como el alumno más brillante que había tenido nunca, el joven debió abandonar sus estudios para ofrecer sus servicios como pianista en los cafés de Barcelona, llegando a tocar hasta cinco horas diarias en uno de ellos. Pero simultáneamente tuvo la fortuna de ser contratado por un acaudalado empresario como profesor de sus hijos y marchó a París, visto que en España no estaba garantizado que pudiera completar sus estudios musicales pero al poco de llegar, enfermó de tifus, y cuando quiso postular al Conservatorio ya había superado la edad máxima de ingreso, por lo que debió tomar clases privadas con un destacado profesor qu, por cierto, para ese momento contaba entre sus discípulos a un alumno bajito elegantemente vestido, de nombre Maurice Ravel. Enric Granados fue bastante descuidado en la conservación de la cantidad ingente de sus obras (Bocetos, Goyescas, 12 Danzas españolas, Piezas sobre cantos populares, Valses poéticos, Madrigal, la ópera Maria del Carme, Follet, Picarol, Liliana, Sardana, Rapsodia aragonesa, El Pelele, El canto de las estrellas, Canciones amatorias, Tonadillas, Elegía eterna, el poema sinfónico Dante, etc.) , regalando algunas de ellas mientras otras fueron a parar a editores que nunca llegaron a publicarlas. Muchos de sus manuscritos ni siquiera cuentan con la fecha de la composición y con frecuencia están escritos primero a lápiz y repasados después a tinta, con el resultado de que muchas páginas son de difícil lectura. Su muerte fue de novela (si no fuera de aquí, seguro que ya se habrían hecho, por ejemplo, incontables películas sobre él); tras un exitoso concierto en New York, incluyendo una recepción en la Casa Blanca, viajaron (con su esposa) a Londres, desde donde se dirigieron al puerto de Folkestone para embarcarse en el buque SS Sussex con destino al puerto francés de Dieppe, desde donde tomarían el tren con destino a Barcelona. Durante la travesía del canal de la Mancha, en plena I Guerra Mundial, la nave fue detectada por un submarino de guerra alemán, que aparentemente lo confundió con un barco minado y le lanzó un torpedo que partió en dos al barco, hundiéndose rápidamente la proa en la cual se encontraba en aquellos momentos el matrimonio. Granados se lanzó al agua siendo recogido por una de las barcas de salvamento pero al ver a su esposa debatiéndose entre las olas se volvió a lanzar al agua con la intención de salvarla y ambos fueron engullidos por el mar junto con otras entre 80 y 100 víctimas (nunca se supo). En cuanto a lo que yo oía en la cajita de música, la Danza Española Nº 5, denominada Playera o, con más propiedad, Andaluza, debido a su no oculto aire flamenco, subrayado por las apoyaturas de la mano izquierda que intentan evocar el rasgueo de una guitarra, andantino, quasi allegretto, es, quizá, la más conocida, empezando mediante una amplia frase melancólica. El episodio central es más sosegado. Luego se reanuda el tema de la primera sección. Aunque fue compuesta para piano, traemos, en recuerdo de la tía Pepa, una versión con cello y guitarra española.

 

martes, 21 de marzo de 2023

A medio camino del acaramelamiento.



Si uno entra en Google, que “lo
sabe todo” (a su manera) encontrará múltiples entradas en las que se deshacen en elogios del dúo Alejandro Fernández junto a Christina Aguilera a cuentas de la canción Hoy tengo ganas de ti, ¡de Alejandro Fernández! olvidando” que está escrita, e interpretada casi cuarenta años antes que por ellos, por el cantautor español Miguel Gallardo y que hay versiones anteriores a la suya, por ejemplo, del dúo Azúcar Moreno y Ricardo Montaner. Sin desmerecer la calidad de las versiones, deshagamos el entuerto echando la vista atrás. La familia de José Miguel Gallardo Vera (Miguel Gallardo de nombre artístico) siguió en los años 50 del siglo pasado, tras la guerra (in)civil el habitual éxodo de muchas familias del Sur, de Granada en este caso, hacia la supuesta prosperidad del Norte y tras unos años en Sevilla, acaban por afincarse en Barcelona en 1958 donde ponen una frutería, haciendo de esta ciudad su verdadero hogar. Allí estudia Miguel, iniciando Ingeniería Técnica, pero a él lo que le tira es la música. Forma su primer grupo, Los Kifers, con los que grabará un par de discos sin ningún éxito, pero sus dotes como compositor no pasan inadvertidas y a instancias de la discográfica compone algunas canciones para otros artistas, siendo los primeros que grabarán un tema suyo Los Sirex. Por la edad le toca marchar a la inevitable y frustrante “mili” y estando allí conoce que su primer disco ha sido editado con el nombre de Eddy Gallardo, lo que le cabrea no poco. Ya el año 1975, con los deberes militares cumplidos, Miguel lo pasa componiendo y actuando, pero acercándose poco por los estudios de grabación. Sabe que está componiendo bien y sabe también que le falta la canción definitiva. Se convierte casi en obsesión y su faceta creativa anda algo atascada. Y por fin llega su gran triunfo, una balada bien construida con ribetes de erotismo light en la letra, una balada redonda con letra cargada de insinuaciones, plena de sentimiento interpretativo y un acompañamiento orquestal de corte deliberadamente clásico en el que sobresale las intervenciones del oboe hacen el resto para convertirla en uno de los más grandes temas de amor de la música española en toda su historia. “Hoy Tengo Ganas de Ti” ocupará el nº 1 absoluto de ventas durante tres semanas. La foto de Miguel Gallardo se hace familiar y levanta más de un suspiro entre las jóvenes y no tan jóvenes. La canción es grabada en varios idiomas y publicada en Europa y América, alcanzando un total de ventas por encima del millón y medio de ejemplares. Ha contado personalmente Miguel que tras una larga conversación telefónica con una ex se sienta al piano y en unos minutos nace la canción. Al tiempo, su prestigio como compositor se acrecienta. Miguel Gallardo es entonces en Barcelona el equivalente a Camilo Sesto en Madrid. Su imagen de galán moderno y sus canciones le convierten en auténtico ídolo, todo lo que toca se convierte en oro y tiene más de un hit. Pero Miguel nos dejó víctima de un rápido cáncer en el 2005. Fue uno de los baladistas más completos de su tiempo con un don para hacer letras a la vez comerciales y poéticas. Sus canciones arrullaron los besos de la generación que se ha dado en llamar “de la transición” (las canciones de Miguel Gallardo junto con las del dúo Ana y Johnny ponen banda sonora a la desinhibición sexual de una generación que por primera vez hace el amor sin tapujos ni culpabilidades) y varios de sus temas de los años 70 están por derecho propio en el Olimpo de la música española.

 

domingo, 19 de marzo de 2023

¿Dónde están los besos que no hemos dado?



Ya casi olvidada la pandemia provocada por el Covid-19 (aunque el virus está bien vivo),
es probable que antes de que diera comienzo la crisis sanitaria nunca habíamos dedicado unos minutos a pensar en la importancia que tenía un simple apretón de manos, un abrazo, un beso. Eran gestos que repetíamos con tanta frecuencia, tan habituales en nuestra vida que simplemente pasábamos por alto su valor sentimental y emocional. Pero llegó 2020 y el mundo tal y como lo conocíamos desapareció, en el sentido más literal de la palabra. La pandemia no solo limitó nuestros movimientos, también nuestra forma de relacionarnos con los demás, de mostrar cariño. Y algo tan básico como dar un beso se convirtió en un imposible. El confinamiento (pero no sólo él) del coronavirus provocó que este acto cotidiano dejara de estar presente en nuestras vidas. El distanciamiento social o el miedo al contagio nos robaron besos de despedidas, de reencuentros, de agradecimiento, de amor. Besos de esos que despiertan mariposas en el estómago y que nos hacen tomar decisiones. Besos que, al fin y al cabo, ya no volverán. Los besos incluso son importantes en la evolución humana y animal, y así lo sugiere un estudio hecho por la antropóloga Helen Fisher. Para esta experta en la biología del amor, dar un beso es un mecanismo de adaptación muy importante y está presente en más del 90% de las sociedades humanas. Sin descontar que animales como los chimpancés también se dan besos o los elefantes ponen sus trompas en las bocas de otros miembros de la mandada, para poner algunos ejemplos. Toda una evolución y necesidad biológica que se ha visto tocada por la pandemia; vivimos una situación de incertidumbre muy grande y todas las indicaciones que recibimos son contrarias a esta necesidad. Hemos asociado cuidarnos al hecho de no tocarnos, cuando nuestro deseo es podernos tocar. Vemos el hecho de tocarnos como ponernos en riesgo. Por eso, del mismo modo que durante meses se ha estado haciendo esta campaña para concienciar a la población, cuando todo esto acabe se tendría que hacer otra campaña que ayude a restablecer los beneficios de poder tener contacto físico, sobre todo con la gente mayor, que es la que más necesita este contacto en el ámbito neuronal. En otras palabras, tendremos que perder el miedo y aprender a acercarnos a los otros sin la percepción de que esto pueda suponer un peligro.¿Dónde han ido a parar esos instantes previos, esos segundos eléctricos que pasan antes de darse el primer beso? ¿Cómo se pueden robar hoy los besos en medio de la calle? Y ya no solo esto: ¿cómo está la situación de los besos en general? La frontera física en tiempo de pandemia es evidente, pero esto también ha creado una frontera mental. Desde hace meses nos han dicho que, para protegernos, hay que distanciarnos. ¿Dónde han quedado los besos, en toda esta ecuación? El beso no es sólo un bálsamo para el alma, sino una poderosa herramienta que ayuda a establecer y afianzar relaciones, y a perpetuarse, tiene la increíble cualidad de implicar nuestros cinco sentidos, igual que otras cosas naturales que disfrutamos en nuestra vida, como comer un plato exquisito o abrir los brazos al sol en pleno día de primavera. Para besar, implicamos el tacto de una de las zonas más sensibles y con más terminaciones nerviosas de nuestro cuerpo: los labios. Pero también este acercamiento tan estrecho nos permite captar al otro mediante su olor, a través de la mirada, y, según qué tipo de beso, a través de su gusto. En los labios tenemos muchas terminaciones nerviosas que activan toda el área neuronal del placer y el bienestar. Los besos son una puerta a ampliar los sentidos de conexión emocional. Unas sensaciones que con la pandemia se han echado mucho de menos ya que cuando se da un beso, se accede al espacio más próximo de la otra persona, el espacio más personal, lo que nos hace conectar de manera más íntima con el otro.


No siempre ha sido así y no siempre ha tenido el beso el mismo significado que ahora; haciendo un poco de historia, una de las primeras referencias documentadas en las que se habla de los besos en un sentido sexual se encuentra en la India, el
Mahabharata, el gran poema épico del siglo III a. C. y en el Kamasutra, donde se registran varios tipos de besos. Hay una teoría que dice que el hábito amatorio de los besos se habría extendido desde el subcontinente asiático hasta Europa gracias a las tropas de Alejandro Magno tras conquistar el Imperio Persa. En cuanto a los romanos, se cree que tenían hasta tres palabras diferentes para distinguir los besos: estaba el osculum, que tenía un sentido protocolario; el basium, para las relaciones de amistad, y el suavium, de carácter amoroso; incluso el poeta romano Cátulo tiene numerosos versos en los que se dirige a su amante, Lesbia, pidiendo que le dé besos hasta que pierdan la cuenta. “La vida es breve”, decía. En la Edad Media el beso se convirtió en uno de los símbolos de la relación entre el vasallo y el señor y también era la manera de dar la paz durante la liturgia de la misa cristiana. Además, durante las transacciones legales se daba un beso sobre la firma del contrato, que era una X (primaba, por descontado, el analfabetismo), como muestra de compromiso con lo que se acababa de firmar. De ahí la expresión "sellar con un beso".


Aunque durante esta época se han encontrado indicios de que los besos también formaban parte del erotismo, no es hasta el siglo XVIII cuando en el arte del Rococó se presentan pinturas de amantes muy sensuales besándose, como las de Jean-Honoré Fragonard. Más tarde, durante el Romanticismo, se empezó a otorgar poderes mágicos a los besos. Es el caso de los cuentos como los de los hermanos Grimm, en el que la Bella Durmiente se despierta gracias a un beso o la rana que se convierte en príncipe. Sin embargo, los besos solo estaban permitidos en momentos de intimidad. Tendrían que pasar muchos años para que la unión de los labios se normalizara y fuera aceptada públicamente. Sobre todo fue gracias a la aparición del cine, con sus películas románticas y pasionales, cuando los besos pasaron a formar parte del público de masas. Desde entonces, querer dar "besos de película" es una de las metas de muchos jóvenes enamorados.


Y, ya puestos, exploremos los misterios del beso; poco tienen que ver los besos de amor fraternal y filial, el beso de Judas, el beso de la paz, o el beso como saludo, con el beso erótico y, posiblemente, el más interesante es el último, el único que se da con la boca abierta. El beso erótico, en particular el beso en la boca y el beso con la lengua, que ya aparecía evocado en los versos de la Biblia, en el Cantar de los cantares, es, físicamente, el más complejo, el más sofisticado de todos los besos, en primer lugar porque es un beso que se da y se recibe a la vez, y en segundo lugar porque requiere mucho más que el mero contacto con los labios. Del beso erótico participan la lengua, los dientes, la saliva, el aliento, las manos, los brazos, el cuerpo entero. Más historia: sabemos que el beso erótico, lejos de ser una práctica moderna u occidental, es algo propio del ser humano y universal; antiguas estatuillas, bajorrelieves, pinturas, frescos y mosaicos hallados en templos hindúes y aztecas, en cuevas del País Vasco, en lupanares pompeyanos, en iglesias bizantinas celebran el beso como intercambio de almas y fundición de cuerpos, como origen de la vida, acaso influidos por las varias estatuas romanas de Cupido y Psique besándose que sobrevivieron de la Antigüedad, En el arte, por poner ejemplos, Canova, Rodin y Brâncusi exploraron el tema en la escultura, y Klimt, Hayez, Magritte y otros hicieron lo propio en la pintura mientras Hollywood hizo del beso una marca registrada. Sin embargo en todos estos casos, el beso en sí, lo que sucede adentro de las bocas, es un misterio que permanece sellado. Pintores y escultores representan la cadencia de los cuerpos de quienes se besan, sus expresiones extasiadas, sus bocas entreabiertas o cerradas, pero el beso en sí permanece inaccesible. Es en la poesía, y en cierta tradición poética en particular que se origina en la Grecia helenística, florece en la Roma imperial y resurge con vigor en el Renacimiento, donde uno encuentra algunas de las más explícitas y exhaustivas evocaciones del acto de besar. Esta tendencia en la poesía de los siglos XV, XVI y XVII florece al tiempo que filósofos, médicos e intelectuales se dedican a pensar los fenómenos del amor y del erotismo con inusitado entusiasmo.


Hacia fines del siglo XVI Francesco Patrizi di Cherso (italiano de la actual Croacia) escribió la única breve obra de filosofía exclusivamente dedicada al tema del beso. El diálogo Il Delfino, ovvero del bacio (hacia 1577) constituye un meticuloso análisis de la sensación de placer que produce el beso erótico1. Si durante el Renacimiento, poetas y pensadores se ocuparon de este tema más que en ningún otro momento de la historia occidental es porque durante los siglos XV y XVI la cuestión del tacto pasó a un primer plano, pero esta novedosa y desinhibida atención al beso también se debió a que el renacimiento de los clásicos greco-latinos y la invención de la imprenta, que ayudó a divulgarlos, iniciaron una verdadera revolución estética y promovieron el cultivo de sensibilidades poéticas menos pudorosas. Y así fue como los poetas se lanzaron a explorar la experiencia corpórea del erotismo. Dando un salto al siglo XIX, al Copenhague de Søren Kierkegaard, de la pregunta por el beso a un intento de respuesta. En una de las entradas del Diario de un seductor, Johannes (álter ego del autor, un neurótico donjuán protoexistencialista) confiesa que ha estado reuniendo material para escribir una Contribución a la teoría del beso; el tipo de beso que interesa a Johannes es el beso romántico heterosexual. "Un beso perfecto es aquel que se dan un hombre y una mujer. Un beso entre hombres es de mal gusto, o peor: tiene mal gusto." Para Kierkegaard el beso por sí solo no tiene valor alguno: un beso robado, un beso por error, un beso entre hombres o entre mujeres, un beso entre niños no es un beso sino una mera instancia de contacto entre dos bocas; el beso que tiene interés filosófico es aquel producto del deseo erótico que produce placer sensual. A continuación, el seductor propone una taxonomía de los besos, una clasificación de los besos por su sonoridad aunque lamentablemente el lenguaje carece de onomatopeyas suficientes como para dar cuenta de la abrumadora variedad de sonidos que puede producir un beso, advierte Johannes. El autor, Kierkegaard, intenta, sin embargo, una breve clasificación: el beso aplastado, el beso explosivo, el beso silbado, el beso fangoso, el beso resonante, el beso lleno, el beso hueco, el beso algodonado, etc, pero los besos también se pueden clasificar de acuerdo con parámetros táctiles o temporales, sigue Kierkegaard. Está el beso tangencial, el beso de pasada, el beso pegote, el beso largo, el beso corto. Y si de distinciones temporales se trata, concluye el autor, la más interesante es la que existe entre el primer beso y todos los demás. "Esto nada tiene que ver con el sonido, el tacto o el tiempo en general. El primer beso es cualitativamente diferente de todos los demás. Muy poca gente se detiene a pensar estas cosas.".


Si, como sostenía Sócrates, la filosofía no es más que un entrenamiento para la muerte, dado que es la práctica que nos enseña a separar el cuerpo del alma, el beso es, en la fantasía de estos poetas
ciados, filosofía pura. Para Sócrates y Platón la filosofía se pone en funcionamiento y se ejercita en el diálogo, y ¿no es el beso una forma alternativa de diálogo que prescinde del verbo (aunque no de la lengua)? Con justa razón, que dirían Patrizi y Kierkegaard, amonestaban a los filósofos por no haber apreciado el potencial filosófico del beso. ¿Existe el beso perfecto? He aquí la pregunta del millón. O quizás la pregunta más bien sería: ¿hasta qué punto es importante dar un buen beso? Según un estudio publicado en la revista Evolutionary Psychology, el 59% de los hombres y el 66% de las mujeres pierden el interés por la otra persona si ésta no domina este arte amatorio. Pero ¿hay alguna manera de saber cómo dar besos de manera correcta? Se han hecho estudios para todo, uno incluso indica que uno de los secretos es inclinar siempre la cabeza a la derecha, no importa si eres zurdo. Si con esta información no es suficiente, el autor de The art of kissing, William Crane, asegura que existen diferentes preferencias por género: a ellos les gusta profundizar más mientras que ellas prefieren un estilo más suave. Pero está claro que, sobre besos, como parte de la filosofía, no hay nada escrito.

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1El texto nunca se publicó y hace unas décadas se encontró sepultado en los archivos. Tradicionalmente, Patrizi ha sido etiquetado como filósofo completamente neoplatónico y con este texto sorprende con un diálogo sobre un amor carnal, sensual, físico, con un diálogo que habla de besos, espíritus luminosos, cosas, que, en teoría, muy poco interesaban a aquellos neoplatónicos casi obsesionados con un amor teológico y metafísico

 

jueves, 16 de marzo de 2023

Sólo son palabras.



Ahora que el
país se encuentra a la puertas de unas elecciones municipales hay una canción que calza perfectamente. ¿Os imagináis cuántas parodias a políticos se pueden hacer a partir de este tema? Musicalmente, la historia de Parole, parole comenzó cuando la RAI (la TV pública italiana) decidió que Mina fuera la cantante invitada permanente del programa Teatro 10, que venía siendo conducido por Alberto Lupo. Un buen día, a los creadores del programa, el escritor Leo Chiosso y el periodista Giancarlo del Re, se les ocurrió que Mina y Lupo grabaran también la canción de cierre del programa pero, obviamente, Lupo no era cantante, así que se decidió que el director de orquesta, Gianni Ferrio, compusiera una canción que incluyera una parte recitada. Parole, parole se volvería no solo una exitosa canción, sino también parte de la memoria colectiva italiana que no se circunscribió a Italia, sino que dio la vuelta al mundo. De hecho, uno la puede escuchar en muchísimos idiomas: en francés (con Dalida y el sex symbol Alain Delon, que hoy recordamos aquí), en inglés, en portugués, en alemán, en neerlandés, en castellano (por ejemplo, con Carmen Sevilla y el gran Francisco Rabal o, con teléfono incluido, con los argentinos Pimpinela), en catalán, en húngaro, en croata, en ruso, en turco y hasta en japonés. La canción muestra las lamentaciones del final del amor de la cantante y las mentiras que ha tenido que escuchar, mientras que el hombre simplemente habla con cumplidos “a su aire”. Ella reacciona a esos cumplidos que él le da, y simplemente va respondiendo «parole», con lo que da a entender que no cree en las palabras que le dice el hombre. Hablando de la versión de Dalida, su hermano y productor, Orlando, estaba en Italia en ese momento y escuchó la canción, conoció al titular de los derechos y se ofreció a grabar su versión para Dalida, y a ella le gustó la idea. Para la voz masculina, Dalida decidió ella misma que le preguntaría a Alain Delon, su amigo durante 17 años, que quedó encantado con la oferta y aceptó de inmediato. En 2011, Delon reveló que en la década de 1960 tuvieron un romance con el que nadie más estaba familiarizado. Orlando le pidió a la joven escritora Michaële que escribiera la letra porque ella, como Dalida, nació en Egipto y entendería el acento italiano de Dalida. La escritora aceptó y a Delon le gustó especialmente su texto, al igual que a Dalida, que quería cambios menores, lo que no sucedió debido a la insistencia de Michaële. La canción fue una parte básica del repertorio de Dalida, llevándola de giras por Europa, Japón, América Latina, el mundo árabe y países de habla francesa en África; hoy en día, se considera su canción insignia y uno de los clásicos de la canción francesa. Si la expresión "palabras, palabras" entró en el lenguaje cotidiano, tan pronto como salió fue adoptada por los políticos y desde entonces se ha utilizado para evocar a quienes hacen promesas y nunca las cumplen. Como anécdota, se cuenta que en el Studio Des Dames, de París, Dalida grabó primero su parte, entonces Delon apagó las luces, pidió un taburete y, mientras miraba a Dalida en la oscuridad, recitó su parte de la banda sonora. Alain Delon declaró en una entrevista en 2006 que al final de la canción, mientras repetía la letra "eres hermosa", Dalida se reía constantemente y recuerda haberle dicho: "No te estoy diciendo 'lo hermosa que eres' porque lo diga el texto, ¡sino porque lo eres!"




 

miércoles, 15 de marzo de 2023

La música, siempre reivindicativa.


Una de las óperas más queridas de Giuseppe Verdi es una historia de amor, opresión y esperanza en la liberación, "Nabucco", bello canto de libertad. La obra narra la conquista y expulsión de los judíos de Jerusalén por parte del rey Nabucodonosor de Babilonia (Nabucco en la ópera). El Sumo Sacerdote Zaccaria anuncia a los hebreos que no teman, pues tiene en su poder a la hija de Nabucco, Fenena (enamorada del judío Ismaele). En medio de la crisis, Abigaille, supuesta hija mayor de Nabucco y examante de Ismaele. El furioso Nabucco manda destruir el Templo de Jerusalén y expulsar a los hebreos de su tierra. A orillas de los ríos de Babilonia, los judíos se sentaron y lloraron. Pensaban en Sión, de donde Nabucodonosor los había expulsado, como tantos otros pueblos oprimidos en su hogar. Contra la violencia, solo quedan la esperanza y la dignidad; su himno es la ópera Nabucco. Tras intrigas y venganzas en la familia real, así como la locura de Nabucco y atentados contra las princesas, el rey retoma el trono y adopta la fe judía. Nabucco era el relato de la locura de los tiranos que restringen las libertades de los individuos. La analogía con Italia sometida al dominio austriaco, era evidente y, de una forma u otra, impregnó la creación del artista, cuidándose de extralimitarse en su mensaje independentista porque la dominación austriaca acechaba con una censura feroz. Sin embargo, la sutileza del mensaje en un relato bíblico fue aceptado por el órgano censor de los austriacos y Nabucco se estrenó el 9 de marzo de 1842 en Milán; cayó el telón y el público estalló en una ovación: Nabucco era la ópera que todos esperaban, el canto que encendió el fervor patriótico:con Italia ocupada por los austríacos, la gente tomó el coro de Nabucco, el Va pensiero, como bandera de libertad. Culturilla: durante las campañas napoleónicas, la aldea de Le Roncole, donde nació el músico, pertenecía a Francia luego de haber sido anexada a esa nación por lo que Verdi, al nacer en 1813, fue inscrito en el registro civil como ciudadano francés bajo el nombre Joseph Fortunin François Verdi. Años más tarde y gracias a su talento innato se le abrió las puertas a una educación superior a la que su padre, un humilde posadero, podía costearle. Finalizados sus estudios y ya con una carrera en auge, hacia 1840, una serie de acontecimientos llevan a Verdi a atravesar un momento crítico con la muerte de su esposa y sus dos hijos. Entonces, el empresario Bartolomeo Merelli le entregó el libreto de un drama bíblico, la historia de la conquista de Israel por Nabucodonosor y su violenta tiranía. Verdi contaba que al momento de recibir el libreto, llegó a su casa “y con un gesto casi violento tiré el manuscrito en la mesa… el libro se abrió al caer” y fue entonces que leyó la frase que, tiempo después, todo Italia cantaría como un himno, “Va, pensiero, sull’ali dorate” (“Vuela el pensamiento con alas doradas”). Esa noche leyó el libreto, no una, sino tres veces; casi lo podía recitar de memoria. Es así cómo se formó un movimiento alrededor de su persona, representando los ideales de unidad en los movimientos populares. Se encendió en obras que ahondaban en su filosofía política como en Simón Boccanegra o Don Carlo, pero también surgen para defender a su amada Giuseppina de las habladurías hipócritas que criticaban a la soprano, acusada de haber llevado una vida aireada en su juventud y que, junto al maestro, estuvieron años conviviendo sin casarse (lo harán años más tarde en secreto). A ellos, a esos hipócritas burgueses los desafía Verdi con La traviata (La perdida), la historia de una cortesana –Violetta Valery– quien demuestra ser una auténtica heroína, más digna y leal que los miembros de esa sociedad pacata que la rodea. Verdi alzó un monumento musical a su compañera como antaño lo hiciera por la libertad de Italia. Y no acaba así la historia del coro de los pueblos sometidos, porque al cumplirse 150 años de su estreno, el director Riccardo Muti, después de dirigir la obra y ante la petición de un bis por parte del público, entre el que se encontraba el premier Silvio Berlusconi, dijo a los presentes “Hoy siento vergüenza de lo que sucede en mis país… Así vamos a matar la cultura sobre la cual se construyó nuestra historia” y mirando al palco presidencial, declaró, “Yo he callado durante muchos años. Ahora deberíamos darle sentido a este canto”… y a continuación invitó al público a entonar todos juntos este “Va, pensiero”, la libertad en alas doradas de la patria “si bella e perduta”.Es esta la que recordamos de YouTube. Por cierto, cuando murió Verdi, en sus multitudinarios funerales, frente a su casa, el pueblo entonó Va pensiero como un homenaje.