domingo, 22 de marzo de 2020

Hoy, "Tears in heaven".

" La primavera ha venido, nadie sabe cómo ha sido", que diría Antonio Machado. Y la 
pandemia del Covid-19 que nos obliga a estar confinados en casa como medida para evitar 
la propagación del virus, ni te cuento si alguien sabe cómo ha sido. Pensando en términos 
musicales, esta semana que acaba, en concreto el pasado 20 de marzo, día de cambio de 
estación climática, que viene a representar el fin de los fríos invernales y el comienzo de la 
sensación de alargamiento de las horas de luz en detrimento de las de oscuridad en las 
noches, suele asociarse con Vivaldi y su Primavera, dentro de Las cuatro estaciones, o con 
Joan Manuel Serrat y su Vint de març, o con Johann Strauss y su vals Voces de primavera
aparte de las innumerables tonadas que quieren comunicar la alegría por el equinoccio.

 
 
Pero todas las monedas tienen dos caras y un 20 de marzo es también para la música el día 
que ocurren las cosas, más bien trágicas, que dan lugar a la composición de uno de los 
temas de más éxito de Eric Clapton, que alcanzó el número 2 en la lista de popularidad 
Billboard Hot 100 de Estados Unidos y que en el año 1993 ganó tres premios Grammy  en 
las categorías "Canción del año", "Grabación del año" y "Mejor interpretación vocal pop 
masculina". La canción ocupa el puesto 353 de las 500 mejores canciones de todos los 
tiempos según la revista especializada Rolling Stone. Nos estamos refiriendo a la balada  
Tears in Heaven (Lágrimas en el cielo), que tiene una desgarradora historia detrás que nos 
atrevemos a resumir.

Corría la década de los años 80 del siglo pasado. El primer matrimonio del músico, con la 
modelo Pattie Boyd, de quien Clapton se enamoró cuando ella estaba casada con su amigo, 
el exbeatle George Harrison, estuvo envuelto en problemas por las constantes infidelidades 
de él. En los estertores de su matrimonio con Pattie, el exguitarrista del grupo Cream conoció 
a la modelo italiana Lory Del Santo, con quien inició una relación que, a la postre, resultó 
muy difícil para ambos. Eric Clapton estaba en pleno proceso de divorcio y se recuperaba de 
su adicción a las drogas y Lory Del Santo pudo darse cuenta que el genio de la música, si 
era alcohólico, lo era debido a problemas mentales y emocionales. El músico incluso pasaba 
días en los que no quería que hubiera ningún ruido en casa y hablaba muy poco con su 
pareja. Luego volvía todo a la normalidad. Fue en uno de estos últimos periodos de calma en 
el que ambos hablaron de tener un niño pues una de las razones del divorcio de Pattie Boyd 
fue que no lograron tener descendencia. Eric Clapton, según Lory Del Santo, aceptó tener un 
hijo, pero cuando Lory le comunicó que estaba embarazada, Eric reaccionó fatal porque, al 
parecer, odiaba los cambios y prefería una vida simple y organizada, y tener un bebé 
afectaba a eso. 
 
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Los meses siguientes fueron duros. Eric se alejó de Lory y apenas si se comunicaban. 
Incluso el mánager del músico le pidió a ella que abortara, pero ella continuó adelante con 
su decisión de traer al mundo a su pequeño. Cuando la modelo decidió dar a luz en Londres, 
Eric Clapton se opuso en un principio. Luego aceptó hacerse cargo de su hijo, al que 
bautizaron como Conor. Los tres comenzaron a vivir como una familia y todo parecía felicidad. 
Lamentablemente, el caracter del músico volvió a emerger y no entendió que las necesidades 
de un niño son primero que todo. Cuando Conor tenía 3 años, sus padres se separaron, 
aunque la modelo decidió que Clapton viera cuando quisiera a su pequeño.

En marzo de 1991, Lory Del Santo y el pequeño Conor, de 4 años, viajaron a Nueva York para 
pasar la Semana Santa con el artista inglés, que vivía allí mientras durara la gira que estaba 
haciendo por Estados Unidos. El día 19, Eric paseó todo el día con su hijo y con su  expareja. 
Llevaron al niño al circo en Long Island y los tres pasaron “el día más feliz de sus vidas”, 
según recuerda la modelo en una entrevista 15 años después. Eric Clapton le dijo que había 
decidido hacerse cargo de su hijo porque ahora entendía lo que significaba tener un niño. En 
palabras de Lory al recordarlo en la entrevista citada, "Lo pasaron realmente bien. Cuando 
Eric regresó, me miró y me dijo que por fin entendía lo que significaba tener un hijo y ser 
padre. Estaba muy feliz. Era la primera vez que Eric había pasado unas horas a solas con 
nuestro hijo. Conor, por su parte, estaba muy emocionado por el día tan maravilloso que 
había pasado con su padre"

 
 
20 de marzo de 1991. Conor se levantó muy contento por el día que había pasado junto a 
su “papito”. Eric los iba a llevar al zoológico por la mañana y el niño aún estaba en pijama 
jugando con su niñera. Su madre había terminado de bañarse, estaba preparándose para la 
salida y le pidió que se diera prisa en dejar de jugar y prepararse.

Casualmente, en esa misma fecha, el conserje del edificio hacía trabajos de limpieza en el 
apartamento, por lo que Lory ordenó a la niñera y la sirvienta  no dejar al niño solo ni un 
segundo. Cuando Lory salía del baño, escuchó su fax sonar y se detuvo a ver el mensaje. 
En ese momento oyó que Conor salía de su cuarto a toda velocidad para jugar al escondite 
con la niñera. El pequeño se metió al cuarto donde el conserje estaba limpiando un gran 
ventanal y, sin darse cuenta, Conor atravesó el ventanal abierto del apartamento, ubicado en 
el piso 53 de un rascacielos en la calle 57 de Manhattan y cayó al vacío. Murió 
instantáneamente al impactar en la terraza de los bajos del edificio contiguo1. "Escuché un 
grito desgarrado que no era de Conor. Era la niñera. Corrí a la habitación gritando de forma 
histérica: '¿Dónde está Conor, dónde está Conor?'. Entonces vi la ventana abierta y 
comprendí lo que acababa de ocurrir. Sentí que me quedaba sin fuerza y me desmayé", 
relata Lory. A los 5 minutos, Eric Clapton llegó al apartamento, sin saber que su hijo había 
fallecido de forma tan trágica. “Lory me gritó: 'Está muerto'. No sabía de qué me hablaba. 
Entonces dijo: 'Se ha caído por la ventana", explica Eric Clapton "Sentí como si yo saliera de 
mí mismo, no podía entenderlo, no podía asumirlo. Fui con él hacia el hospital más cercano 
y me despedí de él. Perdí la fe”.

La gran tragedia es que Eric Clapton se dio cuenta de todo lo que Conor significaba para él 
justo el día antes de que su hijo muriera. "Conor fue lo primero que me pasó en la vida que 
realmente me llegó al corazón y me hizo pensar: 'Es hora de madurar”, recuerda el músico, 
ya de por sí con agitada vida personal. Su adicción a las drogas y al alcohol y una situación 
familiar cuando menos llamativa por lo desconcertante - quien creía que era su madre era en 
realidad su abuela y a quien consideraba su hermana era su madre - le llevaron a pasar por 
peligrosos periodos de autodestrucción que minaron muchas de sus relaciones personales. 
Si algo ha ido asociado a la imagen del músico es un aura de tristeza que alcanzó su máximo 
exponente con la dolorosa Tears in heaven.. La fatídica mañana de marzo en la que perdieron 
a su hijo, Lory confiesa que quiso matar al conserje al que acusaba de falta de sentido común 
por haber quitado los cristales en un apartamento donde correteaba un niño pequeño. "El 
conserje jamás nos pidió perdón y yo dejé de vivir a partir de ese momento. Cuando Conor 
cayó, el conserje llamó a la ambulancia, pero obviamente ya no había ninguna esperanza. 
Eric fue a ver a Conor en la morgue, pero yo no pude", señala.

Ya de vuelta en Londres, donde se celebró el funeral del niño, Lory recuerda esos momentos 
como irreales. "La gente me apoyó, pero no había nada que pudieran hacer. Durante cuatro 
años lloré todos los días y actualmente no pasa un día sin que piense, hable o rece por 
Conor". Lory asegura que nunca vio llorar a Clapton. "Cada uno lleva el duelo a su manera. 
Sé que Eric es una persona muy introspectiva. Nunca hemos hablado sobre lo que le 
sucedió a Conor. No lo necesitamos porque no hay palabras, y ambos lo sabemos”. Y
 cuenta Clapton: "Estábamos sólo yo y mis pensamientos. Empecé a abrir las cartas de 
condolencia, que eran miles, y entre ellas se coló una de Conor. La había enviado unas 
semanas antes, cuando estaba en Milán con su madre. Decía: ‘Te quiero. Un beso’2. En ese 
momento me di cuenta de que si podía pasar por superar aquello sin beber, podría hacer 
cualquier cosa", “Fui consciente de que podía hacer de esa tragedia algo positivo y dediqué 
mi vida a honrar a mi hijo. Cogí una guitarra española y durante meses la toqué y toqué para 
intentar afrontar la situación. La música me salvó, se llevó el dolor... Escribí Tears in heaven 
para mí porque me sentía terriblemente mal". 
 

Se dice que perder a un hijo es lo más doloroso que puede pasar un ser humano ya que va 
contra la lógica de la vida misma: son los hijos quienes entierran a los padres. Los que somos 
padres y madres sabemos el amor inmenso que se siente por una hija o un hijo, y no 
podemos ni imaginar el dolor que se debe sentir ante la muerte de tu propia criatura. Pero a 
Eric Clapton sí que le pasó eso, y supo sublimar esa desgracia componiendo la emocionante 
elegía “Tears in Heaven”, compuesta solo unos meses después de aquel desgraciado 
accidente. Eric Clapton se hundió con el accidente del crío, como es lógico, pero hizo lo que 
mejor sabía hacer: componer música. Y nueve meses después del accidente le salió de 
aquel dolor una canción redonda, en la que él se pregunta una y otra vez si volverá a ver a 
su hijo. Se imagina una conversación con él en el cielo, se pregunta si el hijo recordaría su 
nombre, si le cogería la mano, si sería lo mismo. Sabe que él no está en el cielo, que está 
aquí en la tierra sufriendo, que tiene que ser fuerte y continuar… Un chorro de sentimientos 
duros y bellamente expresados: el dolor, el desgarro, la ausencia, la melancolía, la 
incomunicación, la resignación, la lucha, la supervivencia. La travesía por el sufrimiento de un 
padre cualquiera, estrellas del rock incluidas. Cuenta Clapton en su autobiografía que, al 
menos, la dura experiencia le sirvió para abandonar definitivamente el alcohol, una fuerte 
adicción a la que había estado enganchado durante décadas. Tears in Heaven fue a la postre 
uno de los éxitos más grandes de la carrera de Eric Clapton y ha quedado como un clásico 
inmortal.
Como es comprensible, los sentimientos que despierta una canción que ha tenido un origen así no son universales ni siquiera para sus protagonistas y casi una década después de la tragedia, Lory Del Santo no había podido escuchar todavía Tears in Heaven. "Una vez, en Amsterdam, la estaban poniendo en la radio y sonaron los primeros acordes, pero me fui corriendo para no escucharla", aseguró Del Santo en una entrevista que concedió en 1999.

Alejado de esa especie de optimismo religioso que promete el reencuentro después de la 
muerte, Eric Clapton fue consciente de que no volvería a ver jamás a Conor, una certeza que 
expresó en las tres primeras líneas de la canción: “¿Sabrías mi nombre si te viese en el cielo? 
¿Sería lo mismo si te viese en el cielo? Debo ser fuerte y seguir adelante, porque sé que mi 
lugar no está en el cielo…” Desgarradora y llena de melancolía, la dureza de su letra no 
esconde, sin embargo, el intento de Clapton por resarcirse del peor momento de su vida y de 
emerger como el ave fénix de entre las cuerdas de su guitarra. Porque todo lo que no pudo 
llorar más lo depositó en el fondo de esta canción, en el alma de Tears in Heaven. 
 
 
 
La letra de la canción dice lo siguiente (traducido del original inglés):

¿Sabrías mi nombre

si te viese en el cielo?

¿Sería lo mismo

si te viese en el cielo? 
Debo ser fuerte,

y seguir adelante,

porque sé que no encajo 

aquí en el cielo.
¿Me tomarías de la mano

si te viese en el cielo?

¿Me ayudarías a mantenerme en pie

si te viese en el cielo?
Encontraré mi camino

cruzando la noche y el día,

porque sé que no puedo quedarme

aquí en el cielo.
El tiempo puede hacerte caer,

el tiempo puede hacer que te arrodilles,

el tiempo puede romperte el corazón,

tenerte suplicando por favor,

suplicando por favor.
Más allá de la puerta,

hay paz, estoy seguro,

y sé que no habrá más 

lágrimas en el cielo.
¿Sabrías mi nombre

si te viese en el cielo?

¿Sería lo mismo

si te viese en el cielo?
Debo ser fuerte,

y seguir adelante,

porque sé que no encajo 

aquí en el cielo. 


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1Este nivel de detalle está extraido del informe policial y de los recuerdos publicados de Lory Del Santo.

2Cuenta Lory: "El pequeño había aprendido a escribir algunas palabras y me dijo:" Oh, mami, quiero escribirle una carta a papá, ¿qué debo escribir? "Le dije:" Bueno, escribe, <te quiero> ". Escribió eso y lo enviamos como una carta normal a la dirección de Clapton en Londres, donde la recibió justo después del funeral"

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