domingo, 16 de noviembre de 2014

Deslocalizaciones operativas y fiscales


Es éste, el de “deslocalización”, un término que se puso de moda hace algún tiempo como consecuencia de algunos episodios en los que determinadas empresas multinacionales decidieron migrar su producción, aún registrando beneficios, a países en los que obtenían una mayor rentabilidad. Recientemente, sin embargo, en un bucle aparentemente sin fin, parece que, con el consentimiento de quienes, en teoría, deben de velar por el ciudadano y por el cumplimiento con ese fin de nuestra (de cada uno) cuota de contribución al sostenimiento de la sociedad, la deslocalización ya ni siquiera se escuda en la fabricación, sino que la empresa busca su rentabilidad en el hecho de montar intrincados (o no) vericuetos que le permiten fabricar donde quiere, distribuir su producto o servicio donde le conviene... y no tributar en ningún sitio. Este hecho demuestra, entre otras, dos cosas: que los ciclos económicos, de una u otra forma, existen y que las multinacionales (con honrosas excepciones) exhiben una obscena patente de corso a la hora de asumir sus responsabilidades.


Respecto de la primera, parece evidente que la alegría con que en este país se acogieron hace unos años algunas inversiones foráneas que venían, nos decían, a reanimar el páramo industrial una vez que se demostró la toxicidad del ladrillo, se ha trasladado a otros países, con una situación quizá similar a la nuestra de entonces, siguiendo un ciclo inexorable aunque impredecible en la evolución económica. Otra cosa es que aquí no se haya hecho nada en todo ese tiempo por conseguir crear una cierta dependencia de esas multinacionales hacia los servicios o componentes de importancia (particularmente los ligados a I+D, ligados, por tanto, a las estrategias de continuidad) creados y suministrados por empresas nacionales.


En la reflexión sobre el segundo punto, conviene recordar que, mientras aquí entramos en una de las eternas espirales de debate sobre si galgos o podencos, sobre si boicot a productos sí o no, sobre si advertencias previas al destino de subvenciones concedidas sí o no, en USA, paradigma de muchas cosas, no tienen rubor en afirmar que, NATURALMENTE, si se han concedido facilidades a la instalación de una empresa y ésta decide trasladarse por razones de estrategia (que no de pérdidas), han de devolver las ayudas y, además, sus productos dejan de ser OFICIALMENTE  “bien vistos”. Y no digamos la incoherencia que se está originando entre las clases "de alta cuna" en su intento de justificar su inacción fiscal ante el poder económico demostrado en la facilitación de deslocalizaciones con objetivo fiscal.

Mejor dejarlo aquí.

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