domingo, 16 de octubre de 2016

Cafrune como excusa

Hace pocos días teníamos la ocasión de recordar la figura y obra del poeta Pablo Neruda en el 43º aniversario de su muerte, por motivos aún no del todo esclarecidos, a los pocos días del golpe de Estado del general Augusto Pinochet contra el legítimo gobierno chileno, presidido por Salvador Allende (quien, por cierto, también murió en el ataque de las tropas sublevadas al Palacio de la Moneda, palacio presidencial). Tangencialmente, apareció también en esas líneas la evidencia de la incomodidad que le causa a ciertas formas de Poder el que haya personas que no callan lo que ven e intenten denunciar ciertos excesos oficiales, aún con riesgo de su propia vida, como sucedió en el citado golpe de Chile con el cantautor Víctor Jara, de quien se supo desde el primer momento (¿escarmiento público previo a sus seguidores/imitadores?) que fue apresado, torturado y asesinado en el estadio de Santiago, reconvertido esos días en prisión.

No es conveniente generalizar con la forma de manifestar esa incomodidad que, en tanto queda al arbitrio del capricho, a veces personal, de quien actúa en nombre del Poder, recibe respuestas muy diferentes, que abarcan desde multas, más o menos cuantiosas, a encierros cortos, "de aviso" en los calabozos policiales hasta querellas judiciales según se hubiera desarrollado el evento en el que participaban los "díscolos", evento que, dicho sea de paso, solía estar rodeado por una nutrida presencia policial, de agentes uniformados y de paisano. Así es como se solía responder en la llamada España de la transición (con alguna excepción sonada de algún exilio forzado) a las denuncias de la situación social por parte de una pléyade de autores y artistas con un declarado compromiso político.
Hemos de pensar en este punto que la concesión del Premio Nobel de Literatura de 2016 a Bob Dylan (no a Robert Allen Zimmerman, su nombre auténtico, ojo, indicativo de a quién y por qué se le da el galardón), pese a que muchos de los textos de sus canciones primeras causaban sarpullido al Gobierno americano, puede representar un cambio en la tendencia del tratamiento de esa cultura popular, no necesariamente alineada con las tesis oficiales. De hecho, aquí ya tenemos experiencia, pues entre nosotros apenas levantó polvareda la concesión en 2011 del Premio Príncipe de Asturias de las Letras a Leonard Cohen, mucho más conocido por su música.

Pero el Poder, decimos, es caprichoso, y frecuentemente, el que haya alguien que concita a la gente a su alrededor y, ¡oh, sacrilegio!, le permite pensar, lo convierte en enemigo a anular, no sea que se le ocurra decir esas verdades que resultan tan embarazosas... y la gente le preste atención, cumpliendo lo que ya cantaba el gran folclorista argentino Héctor Roberto Chavero, mundialmente conocido como Atahualpa Yupanqui;

"Si uno canta coplas de amor,
de potros, de domador,
del cielo y las estrellas,
dicen "que cosa más bella,
si canta que es un primor"
Pero si uno, como Fierro1,
por ahí se larga opinando,
el pobre se va acercando
con las orejas alertas
y el rico bicha la puerta
y se aleja reculando."

Eso es lo que pasó con el hoy olvidado (pese a que vivió seis años en España) trovador argentino Jorge Cafrune, con muy bajo perfil político, que se autodefinía simplemente como cantor y guitarrero, a quien cabe recordar precisamente este año 2016, que se cumple el 40 aniversario de su histórica actuación en la sede de las Naciones Unidas, en New York,

En realidad, Cafrune (1937 – 1978), llamado "el turco" por ser hijo de emigrantes libaneses, fue uno de los cantantes folclóricos argentinos más populares de su tiempo, además de un incansable investigador, recopilador y difusor de la cultura nativa. Su carrera como cantor se inicia en 1960, cosechando un éxito tras otro. Con el tiempo y con la fama que poco a poco iba alcanzando con su gente, deja las giras y es llamado para integrar una comitiva Argentina que iría a los Estados Unidos de América, siendo, para sorpresa de todos, junto a Hugo del Carril (gran cantante de tango, ya desaparecido) el más aplaudido allí.

 Cafrune canta "Orejano", que así se le llama en el campo al ganado 
que no tiene marca de dueño, y es libre para ir donde quiere.

De allí, pasa a España, en una época en la que también triunfaron aquí Los Calchakis, Gauchos 4 (como se conoció en España el grupo Los arribeños), Los Panchos, Los Chalchaleros, Mercedes Sosa, Alfredo Zitarrosa, Eduardo Falú u Horacio Guaraní por citar algunos. Y así llegó a ser Madrid su segunda casa, y, desde esa ciudad, a la que tomó como referencia, se dirigía a toda Europa, a la que fue ganando poco a poco y, donde, para lo que a la postre sería su mal, era considerado un verdadero representante del pueblo (por extensión, de todos los pueblos oprimidos por la economía y la sociedad consumista). Es por ello, que si bien era masiva y popular su fama que ya era muchísima, había personas a las que le molestaba su canto y su forma de decir las cosas.

Tras la muerte de su padre, a pesar de la realidad política que vivía la Argentina, y habiendo varios artistas similares a él a los que los "habían hecho irse" de su país, él volvió a su lugar de origen para cantar lo que todos esperaban escuchar de él.

Fue entonces, a su vuelta, en el Festival de Cosquín de 1978, cuando Cafrune le dio un contenido político a su actuación mientras cantaba a petición del público la "Zamba de mi esperanza",canción que, según la Junta Militar que gobernaba el país, debía ser censurada por la excesiva importancia que concedía al sentimiento de la esperanza2, junto a otros temas “problemáticos”. Haciendo caso omiso de la prohibición, antes de entonarla dijo: “Aunque no esté en el repertorio autorizado, si mi pueblo me la pide la voy a cantar”. López Rega3 dijo entonces que Jorge Cafrune con una guitarra en la mano era más peligroso que un Ejército bien armado.

A principios de 1978, bajo la presidencia de Rafael Videla en el país, inicia una gira para rendir homenaje al general San Martín en su lugar de nacimiento con motivo de su bicentenario. Pretendía hacerlo a caballo desde Buenos Aires acompañado por su amigo Fermín José Gutiérrez, y al final depositar en Yapeyú la tierra que había traído de Boulogne-sur-Mer, ciudad francesa donde falleció al gran Libertador. Al anochecer del 31 de enero de 1978, cuando todavía no había salido de la provincia de Buenos Aires, Jorge Cafrune es atropellado por una camioneta sin luces conducida por un menor en estado de ebriedad. Su caballo quedó descuartizado en el atropello, "el turco" estuvo tirado en el pavimento muchas horas sin que llegara ayuda. Las costillas enterradas en sus pulmones fueron fatales, en el lugar del accidente no contaban con los medios suficientes, y Cafrune fallece durante el traslado en ambulancia con tan solo 40 años

En la localidad de Benavidez, donde sucedieron los hechos, se rumoreaba el nombre de un tal "Héctor", que supuestamente fue quien conducía la camioneta que embistió al caballo que montaba el folclorista. Debió ir a una velocidad impresionante para destrozar un animal que pesaba más de la media tonelada, y terminar con la vida del folclorista que era un tipo de complexión fuerte.

La hija de Cafrune,Yamila, que tenía 12 años cuando murió su padre, siempre sostuvo la hipótesis del crimen político simulado de accidente. Pero el testimonio más válido para conjeturar que Jorge Cafrune fue víctima de un complot para asesinarlo, lo dijo una superviviente del campo de concentración cordobés, La Perla. Efectivamente, Graciela Geuna dijo haber escuchado estando en cautiverio, que un carcelero llamado Carlos Enrique Villanueva prometió matar a Jorge Cafrune por haber desobedecido la orden de no cantar en Cosquín una zamba que el artista había presentado en la lista de temas que interpretaría sobre el escenario (la directiva militar de aquel entonces era que los músicos tenían la obligación de hacer conocer la lista de temas que cantarían en público).Este personaje llamado Villanueva fue quien decidió que la zamba no fuera cantada, pero al final Cafrune la interpretó y el militar juró matarlo.

Volviendo al principio, Pablo Neruda merece que se sepa la verdad sobre su muerte, también Jorge Cafrune tiene ese derecho, y tantos y tantos otros que, en Chile, en Argentina,... en España, son merecedores, cuando menos, de un descanso decente en un lugar donde se les pueda demostrar respeto y no en una cuneta o en una ultrajante fosa común clandestina. Los cirujanos, que algo saben de eso, afirman  que la única posibilidad de reabrir heridas es porque no estén bien cerradas. Cerrémoslas, en la seguridad de que "no es para mal de ninguno sino para el bien de todos", como termina el Martín Fierro.
                            "Provocador" poema de José Pedroni interpretado por Cafrune en la sede de la ONU, en 1976
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1Se refiere a El Gaucho Martín Fierro, poema narrativo, escrito en verso por José Hernández en 1872, obra literaria considerada ejemplar del género gauchesco y libro nacional de la Argentina. De alto contenido social, el poema es realmente, en parte, una protesta en contra de la política del presidente argentino de entonces Domingo Faustino Sarmiento de reclutar forzosamente a los gauchos para ir a defender las fronteras internas contra los indígenas.

2La letra de “Zamba de mi esperanza” no tiene un claro contenido político o social, pero aún así fue prohibida por la dictadura militar que ocupaba el poder en Argentina. En apariencia se trata de una canción que trata de la relación entre el compositor, su proceso de creación y el resultado final de su obra: la zamba. Desde su primera estrofa habla de la esperanza, un “sueño del alma” que “a veces muere sin florecer”, para pasar a explicar en las siguientes el proceso de la “mezcla” con frases como “tu canto derrama amor” o “va envolviendo su corazón”. Todas ellas adornadas por la fuerza de un estribillo en el que el autor cambia el destino de sus versos para dirigirse a la “estrella”, símbolo de la noche, que lo “escucha” y es testigo “de su padecer”, a la vez que le ruegan poder seguir cantando y queriendo. Sus últimas estrofas encierran ya un mensaje más “existencial” hablando del desamor y la muerte; son más pesimistas por el implacable paso del tiempo, “el tiempo me va matando”, y terminan con un “soy polvareda que al viento va”, pidiéndole a la “zamba” que no lo deje porque… “sin tu canto no vivo más”.
3José López Rega (1916 – 1989), político, ministro y policía argentino, creador de la Triple A, un grupo terrorista paramilitar que persiguió y asesinó a los que él consideraba como infiltración marxista. Apodado el Brujo ocupó el cargo de Ministro de Bienestar Social y organizó la Alianza Anticomunista Argentina, un grupo terrorista de ultraderecha que practicó atentados y asesinatos selectivos para combatir la influencia de la izquierda y de organizaciones progresistas opositoras al Gobierno.A consecuencia de drásticas medidas económicas, en 1975 se produjo una violenta reacción popular que derivó en la renuncia de López Rega y su fuga hacia España como "embajador itinerante". Tras permanecer más de 10 años prófugo, fue detenido en un viaje a Estados Unidos en 1986 y extraditado a la Argentina donde fue procesado por asociación ilícita, secuestro y homicidio en el marco de los juicios a los responsables del Terrorismo de Estado, realizados durante el gobierno de Raúl Alfonsín. Murió a los 72 años mientras cumplía prisión preventiva a la espera de la sentencia.

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