miércoles, 25 de enero de 2012

Conejos para la chistera

 Jean Baptiste Colbert (1619 – 1683), ministro de finanzas de la corte de Luis XIV y sucesor en el cargo del  Cardenal Mazarino, fue precursor de la doctrina política conocida como colberismo, antecesora del dirigismo, según la cual el gobierno ejercita una fuerte influencia directiva en los sectores económicos, pero no a través del intervencionismo sino mediante el uso de incentivos para promover prácticas que son de interés general.
Durante su mandato, Colbert acabó con la corrupción que había marcado la era de Mazarino y abrió un periodo de prosperidad económica. Siguiendo en gran medida la línea política de Richelieu, creó y fomentó manufacturas; frenó las importaciones e incentivó las exportaciones; construyó carreteras, canales y puertos; impulsó el comercio creando compañías con participación estatal; amplió la flota; y puso las bases de la expansión colonial francesa.
Se cita como verdadero, aunque, en honor a la verdad, podría ser apócrifo, un diálogo mantenido entre Colbert y Mazarino (cuando Colbert era asistente de éste) que dice así:
- Colbert: Para conseguir dinero, hay un momento en que, engañar al contribuyente ya no es posible. Me gustaría, Señor, que me explicara cómo es posible continuar gastando cuando ya se está endeudado hasta al cuello...
- Mazarino: Si se es un simple mortal, claro está, quien está cubierto de deudas, va a parar a la prisión. Pero el Estado es distinto. No se puede mandar el Estado a prisión. Por tanto, el Estado puede seguir endeudándose.
- Colbert: Pero precisamos de dinero. ¿Y cómo hemos del obtenerlo si ya creamos todos los impuestos imaginables?
- Mazarino: Se crean otros.
- Colbert: Pero ya no podemos lanzar más impuestos sobre los pobres.
- Mazarino: Es cierto, eso ya no es posible.
- Colbert: Entonces, ¿sobre los ricos?
- Mazarino: Sobre los ricos tampoco. Ellos no gastarían más y un rico que no gasta, no deja vivir a centenares de pobres. Un rico que gasta, sí.
- Colbert: ¿Entonces cómo hemos de hacer?
- Mazarino: Hay una cantidad enorme de gente entre los ricos y los pobres. Son todos aquéllos que trabajan soñando en llegar algún día a enriquecerse y temiendo acabar siendo pobres. Es a ésos a los que debemos gravar con más impuestos. Ésos, cuanto más les quitemos, más trabajarán para compensar lo que les quitamos. Son una reserva inagotable.


Hay que decir que, como se ha apuntado, cuando Colbert sucedió a Mazarino "sugirió" la colaboración de los aristócratas en las arcas del Estado consiguiendo el odio eterno de la nobleza
Jean-Baptiste Colbert

Hasta ahí la historia. Y ahora empiezan las analogías. Es difícil estrechar hoy, con esta crisis tan nuestra, más el cinturón a las clases medias, por lo que no puede ser casual (aunque sean iniciativas con tufos electoralistas) que, finalmente, actores tan dispares como Obama y Sarkozy apunten sus armas hacia "los ricos", el primero anunciando nuevos impuestos para ellos y el segundo promoviendo una ley que intenta atajar el fraude fiscal mediante el gravamen de capitales depositados en el exterior, con especial dedicación a los paraísos fiscales.
No es magia. Realmente hay nichos muy importantes de dinero que, si se consigue que se aporten a la economía productiva de cada país, solventarían, prácticamente de un plumazo,  muchos quebraderos de cabeza de las Administraciones. Y hacerlos aflorar es, casi, como hacer aparecer el conejo de la chistera. Claro, que se requiere un Colbert...

2 comentarios:

  1. En este momento el panorama es tan negro, que aquí ni se ve conejo, ni chistera de la que pueda salir... esperemos que desaparezcan pronto los nubarrones del horizonte, porque estimado amigo, nos hace falta mucha magia para seguir adelante

    Ptnts

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    1. Y sin embargo hay una enorme población de conejos, sólo que corriendo de forma incesante (la abrumadora mayoría de transacciones monetarias internacionales son de carácter especulativo) sin detenerse a reposar, o bien en sus confortables madrigueras (con parte de los fondos depositados en los paráisos fiscales, incluso ciñendo ese porcentaje sólo a los fondos ilícitos, podría solventarse el problema de la deuda de más de un país hoy en el ojo del huracán).
      Pero sí, tienes razón: hay que confiar en una cierta forma de magia para seguir adelante.
      Gracias por el comentario.

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