domingo, 23 de abril de 2023

Pues no es nueva, no...



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Unchained Melody» (en castellano, Melodía desencadenada y también Desencadenando melodías) es una de las canciones más grabadas del siglo XX (algunos expertos aseguran que ha sido versioneada más de 500 veces): la letra es obra de Hy Zaret y la melodía fue compuesta por Alex North en 1955 para un obscuro film carcelario llamado «Unchained«. Ese mismo año, la canción, interpretada por el tenor afro-americano Todd Duncan, fue nominada al Óscar (que no consiguió) y el tema se convirtió inmediatamente en un éxito. De hecho, se hizo tan tremendamente popular que en una sola semana se llegaron a grabar hasta cuatro versiones, todas las cuales entraron en el top 30 de las listas británicas, lo que figura en el libro de los record Guinnes. A lo largo de la historia grandes figuras de la música han interpretado esta canción. Por citar a los más conocidos mencionaremos a Gene Vincent, Harry Belafonte, the Righteous Brothers (probablemente la más conocida a causa de la película «Ghost», versión ahora considerada la definitiva; la voz del desaparecido Bobby Hatfield en la grabación original en particular es muy elogiada; ha sido descrito como "poderoso, lleno de hambre romántica, pero etéreo", y un "tour de force vocal"), Roy Orbison, Elvis Presley, U2 (que suelen interpretarla en directo pero no hay grabación en estudio), Barry Manilow o Il Divo (versión en italiano llamada Senza Catene). “Unchained Melody” fue famosa en las décadas de los cincuenta y sesenta, y volvió a tener otro momento de fama gracias a una película de 1990, que nada tiene que ver con Unchained, que dirigió Jerry Zucker. Hay secuencias del cine y melodías que conforman matrimonios perfectos, tanto que algunos films sobreviven a su propio tiempo por esos breves minutos o segundos. Como esa secuencia de la película Ghost (y que conste que no es spoiler) en la que el personaje de Demi Moore pone en marcha un torno para cerámica, se moja las manos, comienza a modelar y al cerrar sus ojos aparece su “fantasma”, Patrick Swayze, que la abraza apasionadamente. Todo eso ocurre mientras detrás se escucha la voz de los Righteous Brothers con la clásica modulación de las baladas de la década del cincuenta quedando así definitivamente adherida la canción a esta escena icónica, a “la sombra del amor” (que es como se conoció la película en otros países). La canción tiene un comienzo pequeño intimista, que va creciendo a medida que pasan los compases hasta alcanzar formas corales o sinfónicas. Por eso es común que las versiones tengan esa dinámica que va desde esa declaración íntima hasta el gesto musical grandilocuente.



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