domingo, 8 de marzo de 2015

Boletín nº 45/1 - "Paraísos" de andar por casa



Este boletín es complementario a los 37, 38 y 40 pasados, dedicados al tema genérico de los paraísos fiscales, y pretende fijar la atención, con territorios cercanos, en la diferencia que se observa en la práctica entre las declaraciones voluntariosas habituales de las autoridades de todo el mundo y la tozuda realidad, casi siempre teñida de color político, en dirección contraria a esas declaraciones.

---0---0---0---0---

Cuando por la razón que sea (por ejemplo, para organizar en vacaciones una ruta que nos permita visitar y conocer mejor nuestro entorno) se piensa en los ríos que riegan nuestros paisajes, es usual que uno tenga noción, más o menos aproximada, de su localización en nuestra geografía e, instintivamente, se asocian con los lugares donde nacen, en las sierras de Fontibre, Urbión, Cazorla, … para el Ebro, Duero, Guadalquivir… excepto si se trata del Guadiana, envuelto en un halo de misterio en cuanto a su nacimiento, vinculado a las lagunas de Ruidera[1] y a las corrientes subterráneas de agua descubiertas entre ellas, lo que provoca el lugar común de que el río “aparece y desaparece” por tramos hasta el momento en que adquiere definitivamente continuidad como río, en su forma usual de corriente de agua superficial.

De esta figura natural nace en el lenguaje coloquial la expresión: "ser como el Guadiana", que se usa cuando nos referimos a algo que ocurre sólo a intervalos, normalmente irregulares, o cuando alguien o algo desaparece de improviso y vuelve a aparecer sin avisar.

Y convendremos en que el fenómeno (y la problemática real que se origina con él) de los paraísos fiscales puede calificarse, sin margen de error, de Guadiana, ya que un buen día se saca del cajón y se airea a los cuatro vientos para quitarle el polvo, se mantiene expuesto un tiempo y, repentinamente y en silencio se vuelve a guardar bajo siete llaves… hasta la próxima ocasión. Es curioso que en ambas acciones (la de sacarlo a la luz y la de volver a guardarlo), la motivación suele ser claramente política y no, como cabría esperar, de auténtica voluntad de regularización de la actividad relacionada en beneficio de todos.
Eso se traduce en que la “lucha” contra los paraísos fiscales, refugios financieros, territorios offshore,… no sea sino escaparate de divergencias entre las metrópolis de estas más que conocidas jurisdicciones laxas, y no pasa de su utilización como arma arrojadiza entre ellas sin deseo real de afrontar la necesidad de su desaparición.



Paraísos de andar por casa

Hay que recordar, para empezar, algo a lo que ya nos hemos referido en entradas anteriores, y es que el concepto de “paraíso fiscal” es cambiante en el tiempo y adaptable a la situación socio-política del momento, y que en unos tiempos en que la economía está basada en la globalización y, dentro de ella, en el libre movimiento de capitales en prácticamente todo el mundo, es difícil prohibir que cada hijo de vecino deposite su dinero o haga sus inversiones donde les convenga, cumpliendo, eso sí ciertos requisitos legales (aspecto éste a cuya influencia prestaremos atención más adelante). No es menos cierto, sin embargo, que la experiencia de seguimiento e investigación de numerosos episodios conexos con paraísos fiscales apunta a la evidencia de que no todos los titulares de cuentas en estos territorios son un ejemplo a seguir en sus acciones, por no decir que engrosan una larga lista de delincuentes de todo pelaje, amparados sobre todo por la tranquilidad que les proporciona el férreo secreto bancario habitual de estas jurisdicciones. Es por eso que, poco a poco, el caballo de batalla en la lucha contra los paraísos fiscales va dejando de ser el fijarse en las condiciones fiscales u operativas de estos territorios pasando a focalizar algo mucho más relevante y eficaz como es el poder llegar a un cierto grado de normalidad en el intercambio de información sobre los depositantes, sobre todo cuando se investiga la posible comisión de un delito económico.

Muestra evidente de este cambio de óptica lo da la existencia y actualización (semestral por el momento) de la lista de países inicialmente definidos como “no cooperantes” y actualmente llamados “con deficiencias” por el GAFI[2] en la lucha contra el blanqueo de capitales y la financiación del terrorismo[3], con independencia de los modelos fiscales que tengan implementados.

Según todo esto, parece lógico deducir que la lucha contra el pernicioso efecto de los paraísos fiscales empiece en las negociaciones, posiblemente duras, prolongadas en el tiempo y no exentas de cierta “agresividad diplomática” para conseguir un intercambio de información lo más fluido posible con todos estos territorios, hasta el punto no descartable de alcanzar el desinterés en mantener en ellos sus depósitos aquellos usuarios que puedan percibir que ha desaparecido de alguna manera el secreto que los protegía.

Siguiendo esta línea de pensamiento, parecería lógico empezar a negociar ese intercambio de información con aquellas jurisdicciones donde se conozca o presuma que puedan seguirse y regularizar un mayor número de depositantes y un mayor volumen de depósitos. En lo que respecta a España, por cercanía podríamos estar hablando de Andorra y de Gibraltar, ambos incluidos como paraísos fiscales en el Real Decreto 1080/91, de 5 de julio , documento oficial que detallaba por primera vez los territorios que cabía considerar “paraísos fiscales” y que, a fecha hoy, tienen igual consideración gubernamental[4].

Ciertamente, a la vista de la relación de países incluida en el Real Decreto (o de otras listas, como las de la OCDE[5]), cabe desechar, por aparente lógica, de unas primeras negociaciones, territorios que podríamos calificar de exóticos y dedicarse a países cercanos o que se presumen atractivos para potenciales usuarios españoles. Pero ¿es así? ¿Se han dado ya pasos en este sentido con paraísos cercanos como Andorra y Gibraltar, nuestros “paraísos domésticos”? No es que sus casos sean representativos ni sintomáticos (ni por volumen ni, seguramente, porque sean destino final de fraude fiscal de ciudadanos o empresas españolas) pero su análisis sí que puede proporcionar pistas del interés real de nuestro país en solucionar problemas más allá del eco mediático de ciertos comunicados oficiales.

Para tomar conciencia realmente de que la elección de un territorio considerado como Paraíso fiscal, sea Andorra, Gibraltar o cualquier otro, no debe olvidarse que la tendencia natural del uso de estas jurisdicciones ha ido pasando de forma natural desde una inicial evasión y puesta a resguardo de capitales a una actual más sofisticada evasión de impuestos (que frecuentemente se presenta como “elusión”, para convencernos de que es “`pecata minuta” en el océano general de las actividades financieras). En este sentido es interesante recuperar una publicación del OMAL (Observatorio de Multinacionales en América Latina) sobre el tema de paraísos fiscales que resulta ilustrativa: Los paraísos fiscales, como se entienden hoy, surgen en los años sesenta con el desarrollo del mercado de “eurodólares”, gestionados libremente por los grandes bancos internacionales esencialmente desde pequeñas islas y enclaves. Su actividad se multiplica en la segunda mitad de los años setenta debido al reciclaje de los “petrodólares”, extendiéndose a la City de Londres, las islas del Canal de la Mancha, Luxemburgo, Bahrein, Singapur y el Caribe. Pero cuando realmente florece este circuito financiero sumergido es con la liberalización de los movimientos internacionales de capital impulsada por las políticas neoliberales en los años ochenta…. Frente a los 25 que se contabilizaban en los años setenta, en 2011 la coalición de organizaciones no gubernamentales Tax Justice Network ha clasificado 72 jurisdicciones opacas según su grado de secretismo financiero[6]…. Además de lavar dinero procedente de actividades ilegales, servir de refugio fiscal a grandes fortunas, y permitir a los bancos y fondos de inversión sortear la reglamentación financiera que todavía queda en sus países de origen, los paraísos fiscales facilitan a las empresas multinacionales eludir el pago de impuestos de forma legal…. Así Google, una empresa en constante crecimiento, podía presumir en 2010 de haberse ahorrado 3.100 millones de dólares en impuestos en los últimos tres años, pagando un tipo medio del 2,4% sobre sus beneficios fuera de Estado Unidos. Para lograrlo, ha concentrado su actividad fuera de Estados Unidos en Irlanda, por su baja tasa impositiva sobre los beneficios (12,5%) y porque además le permite transferir la mayoría de sus beneficios a una filial radicada en las Bermudas…. Pero aun así, se detecta una la falta de voluntad política real para acabar con ellos, a pesar de solemnes proclamas como la del G-20[7]. Se antepone la libre circulación global de capitales a controlar una de las causas principales de las crisis financieras. Y se consiente una enorme elusión fiscal al permitir que bancos, despachos de abogados y firmas de contabilidad proporcionen opacidad legal y financiera a sus clientes.

Aquí, en esta síntesis documental, podemos encontrar varias claves útiles para nuestra reflexión:

-       - La evidencia de que, lejos de atajarse, es un problema que crece
-       - No hay voluntad  real de acabar con estos territorios
-      - Es escandaloso para un sistema económico en crisis permitir esos “juegos de manos” de ciertas multinacionales que, además, se ufanan de eludir su contribución a la sociedad presentando esto como producto de la aplicación de una “hábil ingeniería financiera”

Y es por este pequeño matiz, por el de conseguir que todos contribuyan en relación con su posición económica, por el que continuaremos reflexionando acerca de la situación de los paraísos “de estar por casa” en España.



[1] Para ser exacto, retórica de la exposición aparte, la fuente tradicional, o el punto de surgencia principal histórica en que se considera que nace el Guadiana, conocida como los “Ojos del Guadiana” se sitúan en el término municipal de Villarrubia de los Ojos; existe, no obstante, un tramo, llamado Guadiana Alto que nace en los alrededores de las Lagunas de Navalcudia y que, posteriormente, se infiltra un poco más abajo de las lagunas de Ruidera, por lo que se considera, de un modo mítico o legendario, que este Guadiana Alto vuelve a aparecer en los Ojos del Guadiana como si el río fuera una lombriz que volviera a ver la luz. Formalmente, la leyenda del río que emerge de nuevo, si no exacta, al menos desde un punto de vista hidrogeológico podría ser aceptada como un modelo real.

[2] El GAFI (Groupe d'action financière sur le blanchiment de capitaux o Grupo de acción financiera  contra el blanqueo de capitales) o FATF (Financial Action Task Force on Money Laundering), a la que ya nos hemos referido en boletines anteriores sobre esta temática, es una institución intergubernamental creada en el año 1989 por el grupo de países G7 (Estados Unidos, Alemania, Francia, el Reino Unido, Italia, Japón y Canadá) con el propósito de desarrollar y ayudar a implementar políticas que ayuden a combatir el blanqueo de capitales y la financiación del terrorismo. Actualmente el GAFI está integrado por 34 países más la Comisión Europea y el Consejo de Cooperación para los Estados Árabes del Golfo Pérsico.

[3] Es importante esta puntualización, que aboca a que, actualmente, la gran mayoría de comisiones rogatorias en búsqueda de información incluyen en la relación de delitos que se investigan y que justifican la citada comisión el de blanqueo de capitales, con la esperanza de que su inclusión facilite la obtención de información.

[4] Señal inequívoca de que con ellos no se ha podido aplicar lo que ordena el artículo 2 del propio RD 1080/91 (añadido por el apartado 2 del artículo 2º del Real Decreto 116/2003, de 31 de Enero), que dice: “Los países y territorios a los que se refiere el artículo 1 que firmen con España un acuerdo de intercambio de información en materia tributaria o un convenio para evitar la doble imposición con cláusula de intercambio de información dejarán de tener la consideración de paraísos fiscales en el momento en que dichos convenios o acuerdos entren en vigor.”

[5] No existe una lista de paraísos fiscales unificada, ya que cada país u organización aplica sus propios criterios de valoración, muchas veces con un grado de subjetividad importante. La clasificación más conocida, aparte del citado RD para España, es la efectuada por la OCDE (Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos). La lista fue elaborada por primera vez en junio del año 2000 incluyendo 31 países y se ha ido actualizando en diversas ocasiones, hasta el momento actual, según relación de noviembre de 2011, en que la integran 2 territorios: Naurú y Niué.

[6] El número de paraísos fiscales, insistimos, es diferente según se consulten las listas publicadas por la OCDE, el FMI, el Senado de EEUU o las legislaciones nacionales.

[7] La cumbre del G-20 de abril de 2009, en Londres, proclamó el fin de la era del secreto bancario dando a entender que, con base en una renovada lista elaborada por la OCDE, los paraísos fiscales iban a desaparecer ante la amenaza de fuertes sanciones. Pero todo quedó en una operación mediática.

No hay comentarios:

Publicar un comentario