miércoles, 22 de febrero de 2023

Una famosa pieza musical reencontrada.



Para Elisa
es una de las piezas más populares que hay en el mundo de la música clásica, o mejor dicho, en el mundo de la música de las piezas para piano. Es difícil encontrar a alguien que no la haya escuchado alguna vez: el que no la escuchó en piano, o no la tocó, seguramente la ha escuchado alguna vez en una película, en una serie, en un ringtone de celular, en el sonido de espera de las llamadas telefónicas o incluso en dibujos animados (si uno busca en Tom y Jerry, seguro la encuentra). Pero más allá de eso, Para Elisa se hizo muy popular por ser una pieza simple para empezar a estudiar música, porque si bien es una pieza que tiene tres partes (y la más popular es la primera), es bastante simple de tocar porque se intercalan las manos, y al no tener que tocar las dos al mismo tiempo la cuestión se vuelve más simple .Compuesta por Ludwig van Beethoven en 1810, el Para Elisa fue dado a conocer 40 años después de la muerte del compositor alemán, y descubierta por un musicólogo que encontró esta melodía entre los manuscritos de una ex alumna y pretendiente del músico. Como probablemente sucedió con muchas obras maestras que nunca fueron publicadas, Para Elisa parecía estar destinada a formar parte de este conjunto invisible de piezas que nunca conoceremos; fue una decisión del propio autor que compuso la bagatela, y que por algún motivo decidió dejarla inconclusa. A veces uno tiene en la imaginación que un compositor se sienta, escribe de principio a fin una obra y luego la publica, y no es así. Beethoven probaba mucho, tenía muchos bocetos. El manuscrito estaba en posesión de Therese Malfatti von Rohrenbach, una alumna y amiga del compositor, con quien aparentemente existió una propuesta de casamiento. Pero no se concretó y ella se terminó casando con otra persona; ella tenía este manuscrito, con una anotación firmada que supuestamente decía: “Para Elisa, en recuerdo de Ludwig van Beethoven”. Esto es lo que llegó a nuestros días, aunque el documento que encontró el musicólogo se perdió, es decir que nunca se pudo encontrar ni nadie lo pudo siquiera ver, lo que generó conjeturas, porque nadie sabía quién era Elisa, y entonces algunos especulaban que pudo haber sido un error de comprensión de lectura, porque Beethoven no era especialmente prolijo para escribir. Se decía entonces que en vez de Elisa decía Theresa. También existía la posibilidad de que fuese un juego del músico. A Beethoven le gustaba jugar con el nombre de la gente y le daba vueltas. O tal vez era para Theresa, y Elisa era una forma cariñosa de llamarla. Hay varias posibilidades.





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