Dice la wikipedia que terraplanismo
es el nombre de la creencia de que la superficie de la Tierra es
plana. Se trata de un concepto arcaico, refutado en la Antigüedad,
pero reavivado a partir de la segunda mitad del siglo XIX por el
escritor y panfletista inglés Samuel Birley Rowbotham, quien propuso
la idea de que la Tierra era una superficie plana centrada en el polo
norte y que la astronomía estaba equivocada.
Aunque sus opiniones no tuvieron gran repercusión, fueron tomadas
por algunos grupos religiosos estadounidenses, pues
el universo
según la lectura literal de los textos bíblicos: la
Tierra es una extensa superficie soportada por pilares rocosos, en
su interior está el Sheol, o inframundo, y debajo las Aguas del
Abismo; grandes
montañas en los extremos del mundo soportan la cúpula de los
cielos, o Firmamento,
por encima del cual están las Aguas de Arriba. Unas aberturas,
poéticamente «las ventanas del cielo», comunican ambas regiones
del Universo. Por encima del Firmamento, están los Cielos, morada de
Elohim, pero pronto cayeron en el olvido. Cien años más tarde
fueron retomadas por grupos marginales adeptos a teorías
conspirativas y en la segunda década del siglo XXI, la falacia del
terraplanismo alcanzó difusión masiva junto con el crecimiento del
acceso a internet. A lo largo de la historia han existido diferentes
opiniones acerca de la forma de la Tierra, a partir de la idea
intuitiva de que se trata de una superficie plana, pero desde finales
de la Edad Antigua se reconoció mediante pruebas y métodos de
observación avanzados que se trataba de una esfera. A pesar de que
parezca sorprendente, llevamos siglos sabiendo que nuestro planeta no
es plano. Los cálculos clásicos de Pitágoras se remontan al 500
a.C. Sucedido por Aristóteles, la verdadera forma de la Tierra ha
sido un objeto de estudio desde la Antigua Grecia pero ¿estaban en
lo correcto Pitágoras y Aristóteles? La respuesta corta es sí,
para los recursos que tenían en su época. La respuesta larga es
mucho más compleja y, en gran medida, se sigue profundizando al día
de hoy. Hacia el año 250 a.C.,
un geógrafo, sin más herramientas que las matemáticas, llegó a la
conclusión de que la tierra es curva. Para ello se basó en un
razonamiento fruto de la observación. Eratóstenes contrastó la
manera en la que el sol proyectaba sobre diferentes lugares (Asuán y
Alejandría) a la misma hora. Si la tierra es plana, la luz debe
llegar de la misma manera a lugares con latitudes parecidas. Al no
ser así, solo podía ser por una curvatura hasta ahora desconocida.
Un hallazgo naturalista, casi romántico, en los albores de la
ciencia (alejados del método
científico, hay un grupo de gente que en pleno 2024 no se cree este
hallazgo ya milenario. ¿Cómo iba un griego a saber cómo caía el
sol en dos ciudades si en esa época no podían viajar?).
Más acá
en el tiempo, Copérnico nos anotició que dejábamos de ser el
“centro del mundo” para ofrecércelo al mismo Sol. A medida que
fuimos capaces de avanzar en este derrotero celestial, la frontera
del conocimiento se fue expandiendo, y con ella, nuestra percepción
acerca de quiénes somos y en dónde estamos, fue cambiando
significativamente. Poco a poco hemos ido tomando conciencia de
nuestra insignificancia cósmica. En los siglos XVI y XVII, los
geógrafos y astrónomos repudiaron muchas ideas heredadas de la
Edad Media para construir una nueva visión del mundo, la del
Renacimiento, pero
el centro de la polémica fue la localización de la Tierra en el
universo, no la tesis de la Tierra plana, que nadie defendía.
Tampoco la Iglesia. De hecho, Galileo fue acusado de herejía por
sostener que la Tierra se mueve alrededor del Sol, negando así el
sistema ptolemaico, es decir, la doctrina oficial de la Iglesia,
según la cual la Tierra es una esfera inmóvil rodeada por otros
cuerpos celestes esféricos que giran a su alrededor. Incluso en el
siglo XVIII, cuando los filósofos ilustrados acentuaron las
denuncias de las "imposturas supersticiosas" propias de la
Edad Media, nadie incluyó entre ellas la creencia en la Tierra
plana. Este concepto, el que la
tierra no es plana, fue
desarrollado de manera gradual y con mediciones cada vez más
precisas durante la Edad Media y la Edad Moderna y se hizo evidente a
partir de los descubrimientos geográficos europeos. En el siglo XIX,
se llegó al concepto moderno del geoide, esto es, la comprobación
de que la Tierra es una esfera ligeramente achatada en los polos, el
cual corresponde a los datos científicos y la observación desde el
espacio. Los terraplanistas han tratado de convencernos de que el
planeta es plano.
Sin
método científico, con religión de por medio y totalmente
convencidos, el
movimiento terraplanista dice estar seguro de sus ideas aunque la
comunidad científica cree que detrás de todo esto hay un simple
intento de lucrarse de un espacio que antes estaba vacío. Las
creencias modernas de la Tierra plana son promovidas por
organizaciones e individuos que afirman que niegan la esfericidad de
la Tierra, en contra de más de dos milenios de consenso científico.
Las creencias de terraplanistas son pseudociencia; las teorías y
afirmaciones no se basan en conocimientos científicos. Los
defensores de la Tierra plana son clasificados por expertos en
filosofía y física como negacionistas de la ciencia. Los grupos de
Tierra plana de la era moderna datan de mediados del siglo XX y,
por lo general,
están motivados por la
religión o teorías de conspiración; a
través del uso de los medios sociales, las teorías de la Tierra
plana han sido adoptadas y promovidas cada vez más por personas no
afiliadas a grupos más grandes. Los terraplanistas no tienen base
científica y la mayoría saben que están mintiendo. No olvidemos
que esta gente vende libros. Cada oportunidad de exposición es
fantástica para ello. Siempre enigmáticos y titulares esponjosos:
la
Luna no es lo que crees, la gran mentira de la ciencia, los secretos
del Vaticano, el truco de Hollywood... La Luna, por supuesto, también
tiene todo el descrédito por parte de los terraplanistas. Muchos
creen que es un artefacto artificial, colocado ahí por algún
motivo. Hay gente que cree que la tierra es plana, lo que supone un
problema derivado de la educación, pero los que divulgan el
terraplanismo en su inmensa mayoría saben la verdad, buscan
una fuente de financiación y siempre dicen cosas tipo 'para saber
más acude a mi libro, o a mi canal de YouTube', no falla. Desde
alumnos que han rechazado en sus tesis doctorales a Newton, Einstein
y Copérnico, hasta convenciones en EEUU. Cada vez hay más gente que
cree que la tierra es plana, y temen que el origen haya sido
provocado por ese manido concepto que es 'posverdad'. Existe el
síndrome del impostor1,
en el que cuanto más sabes, menos seguro te sientes. En el lado
contrario está el efecto Dunning-Kruger2,
en el que personas sin conocimiento en algo creen que dominan la
cuestión. Personajes como Trump en EEUU o Abascal en España han
destapado esta corriente que gira en torno a que todo es mentira:
todos os mienten menos yo,
y es que de verdad hay gente que necesita creer que los medios de
comunicación mienten. El libro La
secta de la tierra plana,
de Óscar Alarcia, relaciona el auge de la extrema derecha y de las
fake news con el terraplanismo. En tiempos donde las fuentes
oficiales se tambalean de credibilidad y cuando los lectores confían
al mismo nivel en un telediario que en un meme, es cuando este tipo
de alocadas teorías, alejadas del método científico, han podido
hacerse un hueco. A fin de cuentas, Internet es un lugar en el que
puedes encontrar los argumentos que quieras a la cuestión que
necesites. Y, ¿por qué?: “para ocultar a Dios, es el objetivo
final", dice un youtuber terraplanista que,
en una pirueta argumental, no se declara católico, porque cree que
el Vaticano también está
pringado en este intento de tapar la auténtica forma de la Tierra.
Es cierto que toda
persona tiene derecho a emitir opinión sobre lo que desee pero
no es menos cierto que no habrá
manera ni existirá explicación y/o fundamento alguno, que haga
cambiar de opinión a los “terraplanistas”.
Y
si la Tierra no es plana, ¿cuál es su forma? Aunque
no sea verdad que es plana,
la forma de la Tierra tampoco es una esfera. Si bien es cierto que la
teoría de que la Tierra es plana puede descartarse por completo,
decir que el planeta es redondo no es realmente preciso ya
que la forma de la Tierra está
achatada por los polos, es decir que la parte del Ecuador está más
abultada. Esta esfera ovalada es una descripción un poco más
acertada. Como
cuando se gira
una masa de pizza, la fuerza centrífuga resultante de la rotación
de la Tierra, provoca que la masa se acumule entre sus dos
hemisferios. Sin embargo, las fotos satelitales son tan parciales que
no nos permiten apreciar esta deformación en absoluto, pues sólo
podemos ver una pequeña parte de nuestro planeta. Al ser un planeta
compuesto en su mayoría por líquido, dar con su forma es difícil.
Además, sus valles y montañas hacen que una superficie regular sea
imposible. De acuerdo con la National
Oceanic and Atmospheric Administration,
la forma de la Tierra está cambiando todo el tiempo. Las mareas
afectadas por la Luna (y según nuevos estudios también por Marte)
provocan que nuestra Tierra no tenga una forma definitiva. Como las
mareas, la corteza debajo de nuestros pies se ve afectada por bruscos
movimientos tectónicos que también alteran la estructura de nuestro
planeta. Fenómenos como erupciones volcánicas y colisiones de
meteoritos pueden igualmente afectar el astro que habitamos.
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1El síndrome del impostor es un fenómeno psicológico que afecta a individuos que, a pesar de lograr éxitos y reconocimientos evidentes, dudan de su propia competencia y sienten que no merecen sus logros. Aunque no está tipificado como un trastorno psicológico clínico, muchas personas lo padecen. La expresión fue creada en primer lugar por Pauline Clance y Suzanne Imes en 1978. Las dos autoras hicieron además una indagación mayor sobre el síndrome de la impostora, es decir, cómo afectaba el síndrome del impostor especialmente a las mujeres. Así, ese mismo año publicaron el artículo: El fenómeno del impostor en mujeres de alto rendimiento: dinámica e intervención terapéutica ('The imposter phenomenon in high achieving women: Dynamics and therapeutic intervention'). En el libro se entrevistó a 150 mujeres de alto rendimiento que habían sido reconocidas formalmente por su excelencia profesional. Sin embargo, muchas de estas mujeres creían que su éxito se debía a la suerte o que sus logros eran exagerados.
2El efecto Dunning-Kruger podría definirse como la percepción que una persona con escasos conocimientos tiene de sí misma al creer que sabe más de lo que en realidad conoce. Este tipo de individuos suele opinar acerca de todo sin tener un conocimiento adecuado de las materias que se tratan. Intenta imponer su idea aunque sea errónea, tratando de hacer pensar a los demás que los ignorantes son los demás y no él mismo. Las razones por la que aparece el efecto Dunning-Kruger están relacionadas con la metacognición o teoría de la mente, que es la capacidad que tienen las personas de analizar y comprender su propio pensamiento y conocimiento, es decir, hacer una evaluación objetiva de sí mismas. Aunque el síndrome del impostor y el efecto Dunning-Kruger presentan características opuestas, ambos pueden tener consecuencias en las personas, como la falta de confianza, la toma de decisiones inadecuadas y la falta de disposición para recibir retroalimentación u orientación.
