domingo, 1 de noviembre de 2026

Un monstruo del soul


 


De nuevo contar con la guía del libro 1001 Discos Que Tienes Que Escuchar Antes De Morir (1001 Albums You Must Hear Before You Die) de Robert Dimery nos permite recuperar para el blog a uno de los cantantes y compositores más importantes del siglo pasado que es una delicia escuchar por la gran versatilidad de registros de su voz como por su capacidad de producir sus propias canciones llenándolas de melodías de gran fuerza emocional y sensualidad. Marvin Gaye (Marvin Pentz Gay, Jr., que añadió la “e” a su apellido posteriormente para evitar chistes fáciles) nace dentro de un hogar regido por su padre, predicador adventista fanático que le prohibió la práctica del deporte y sólo le dejaba cantar en el coro. El padre era alcohólico y solía agredir a sus hijos, las palizas que recibían, sin motivo alguno, eran brutales. El miedo dominaba el hogar. Así que con 15 años se marcha de casa y, tras recalar en varias bandas musicales, se enrola en la fuerza aérea de la que es expulsado por fingir una enfermedad mental que le permitiera regresar a Estados Unidos. Lanza sus primeros discos en solitario que le encumbran como el “príncipe del soul” junto a duetos con solistas femeninas como Kim Weston o Tammi Terrell, con la que consiguió recrear a los ojos del público el romance perfecto hasta el punto de que circularon insistentes rumores acerca de las relaciones entre ambos que fueron, eso sí, grandes amigos, en versiones como esta que traemos hoy, I Heard Through The Grapevine, escrita en 1966 para Gladys Knight & The pips, con la que será número uno en las listas americanas. What´s Going On, su obra maestra indiscutible, considerado por la crítica especializada como el mejor álbum de soul de todos los tiempos y uno de los más influyentes e importantes en la historia, marcó un nuevo rumbo para el soul. La muerte de Tammi por un tumor cerebral le sume en una depresión que le empuja a las drogas y, aunque sigue haciendo grandes discos, sus problemas le obligan a exiliarse a Bélgica donde grabará algunas de sus mejores canciones que le llevarán de nuevo a lo más alto de numerosas listas. Sus adicciones le provocan varios episodios paranoides por lo que se refugia en la casa que había comprado para sus padres en Los Ángeles. El regreso a Estados Unidos no lo alejó de sus fantasmas y tormentas internas, y en la casa donde vuelve será asesinado por su propio padre; el 1 de abril de 1984 el gran cantante recibió tres balazos en el cuerpo. La historia de una relación violenta marcada por el desamor, los intentos de suicidio y las adicciones.  Al padre de Gaye lo encontraron culpable del asesinato, pero el juez tuvo en cuenta las agresiones previas de Marvin y su adicción, y le dio seis años en suspenso con una libertad condicional de cinco años. Marvin Gaye estaba abrumado por sus adicciones, por las deudas y por la paranoia; estaba convencido de que alguien lo quería matar, en su última gira había dado varios recitales con un chaleco antibalas, compraba armas hasta casi poseer un arsenal, gastaba gran parte de sus ingresos en personal de seguridad y hasta le había regalado en la Navidad de 1983 a su padre el 38 que lo terminaría matando. En la actualidad, Marvin Gaye es recordado como la gran voz masculina del soul, el que introdujo la conciencia donde solo había bailes. Sus discos, aún los maltratados en vida, recuperaron apoyo crítico y siguen ganando oyentes. Sus canciones resisten el paso del tiempo, permanecen invictas. Su música ha sido utilizada en un gran número de películas, series de televisión, documentales, spots publicitarios e incluso en videojuegos, por lo cual sigue siendo uno de los artistas más influyentes de la historia. La letra de la canción con la que lo recordamos es el lamento y la recriminación que hace a su pareja por haberse enterado por terceros de que se va a marchar con un tío que conoció antes, primero porque su pérdida le destroza el corazón llevándole al llanto, y después porque haya traicionado su confianza. La música arranca con unas notas graves de teclados a los que se le une primero la percusión, después la guitarra, seguido de la sección de cuerda para dar paso a la voz aguda y al mismo tiempo rota del cantante que viene al pelo para narrar este desamor.

Clásica de ahora.

 


Los cambios notables en el estilo musical que se produjeron alrededor de 1900 constituyeron un punto de inflexión en la historia de la música occidental comparable a la dramática transformación de principios del siglo XIV, o del XVII. Pero nunca antes el cambio había sido tan rápido, ni tampoco se había visto tal diversidad de estilos resultantes. Las últimas décadas del siglo XIX fueron testigo de lo que podría denominarse la dispersión del romanticismo, cuando diferencias significativas con respecto al vocabulario musical vigente aparecieron en las obras de algunos compositores nacionalistas, y sobre todo en el estilo impresionista representado en Francia por Claude Debussy y Maurice Ravel. Los trabajos experimentales de Arnold Schoenberg e Igor Stravinsky alrededor de 1910 anunciaron una nueva época en la música. En contraste con esos experimentos durante la segunda década del siglo, otra línea de demarcación apareció alrededor de 1920 con un retorno generalizado a los ideales estéticos del siglo XVIII; el énfasis barroco en el contrapunto así como el formalismo clásico se vestían ahora del lenguaje melódico, armónico, rítmico, tonal y orquestal del siglo XX. El neoclasicismo se mantuvo como la tendencia dominante durante todo el período comprendido entre 1920 y la Segunda Guerra Mundial, al tiempo que las técnicas experimentales introducidas durante la revolucionaria segunda década del siglo eran gradualmente refinadas, modificadas, y asimiladas en el vocabulario musical reconocido. Después de la Segunda Guerra Mundial las dos posturas artísticas principales tendieron a la fusión cuando llevaron la composición serial a extremos tan rigurosos que su artesanía y orientación intelectual sugerían más bien Clasicismo que Expresionismo. Desde entonces, la música de vanguardia ha venido empleando las técnicas que el desarrollo tecnológico en electrónica ha hecho posibles. Desde alrededor de 1950, dos grupos comenzaron a experimentar con música electrónica, uno en Colonia y el otro en París. Al trabajo de este último grupo se le conoce como musique concréte en reconocimiento al principio que hace que los sonidos grabados preexistentes, o "concretos", sirvan de base a todas las sonoridades de la obra terminada. Los sonidos básicos, que pueden derivarse de cualquier fuente –musical, natural o mecánica– son modificados electrónicamente y dispuestos en cualquier combinación y sucesión adecuadas a los propósitos del compositor. Por su parte, el grupo alemán se ocupaba de una forma más pura del medio generando sus sonidos básicos eléctricamente en lugar de ser registrados desde fuentes externas a los aparatos electrónicos. Los dos enfoques comparten un nexo de unión con la música del pasado: todos los sonidos tienen tono, intensidad, duración y calidad. Todos los demás conceptos de organización musical han sido descartados, incluyendo la necesidad de un intérprete. Las composiciones electrónicas solo existen en cinta (o disco), y se accede a ellas por un sistema de altavoces. Esta “deshumanización” de la música ha sido llevada más allá mediante el uso de las matemáticas e incluso de los ordenadores para determinar la naturaleza de los materiales sonoros –ya sean electrónicos o producidos por medios más convencionales– y su organización. Es imposible arribar a una descripción completa y objetiva de un movimiento cultural mientras  está en desarrollo; sólo un cierto periodo de tiempo puede proporcionar la perspectiva necesaria. Debe reconocerse, sin embargo, que la música nunca antes pasó por una fase más anárquica que durante el siglo XX. La enorme cantidad y diversidad de diferencias estilísticas ha imposibilitado designar característicamente la primera mitad del siglo, y tampoco la segunda, porque está claro que los músicos del futuro necesitarán los términos "moderno" y "contemporáneo" para sus propios tiempos. Y, si se puede confiar en las lecciones de la historia, la mayor parte de la música continuará absorbiendo aquellas nuevas técnicas que contribuyan a la expresividad y la comunicación mientras descartará lo meramente novedoso y sensacional, por lo que la historia de la música seguirá siendo una evolución más que un proceso revolucionario, y si no, que se lo digan al poeta, teórico y compositor norteamericano John Cage (1912-1992), autor de la famosísima pieza (que hoy recordamos) en tres movimientos titulada 4'33, cuya partitura solo contiene el término “tacet”, que indica que el instrumentista debe guardar silencio.

Cosas de Agustín Lara.



Entre los romances más polémicos que han sucedido en México, sin duda, destaca el del músico, gran cantautor que marcó toda una época por su tono de voz y composiciones Agustín Lara, “El flaco”, y la actriz María Félix, “La Doña” (la actriz, que protagonizó 47 películas, fue uno de los rostros más emblemáticos de la época de oro del cine mexicano). Se sabe que sostuvieron una tormentosa relación, y pese a que no se tienen actas del matrimonio ni del divorcio, la pareja estuvo casada de 1945 a 1948; los celos de Lara y el carácter de Félix no abonaron a que la relación diera para más, en su momento el romance entre estas dos figuras dio mucho de qué hablar, su presencia en eventos públicos era ampliamente reseñada por los medios de la época, quienes destacaban la belleza de ella y lo poco agraciado del “flaco de oro”. “La cosa es tan sencilla que apenas vale el comentario, me divorcio, ¿qué de extraño tiene un divorcio , el mío, entre tantos que vemos todos los días”, expresó ella, que se sinceró al decir que el cansancio, sin duda, era una de las causas de la separación, y es que era sabido que los celos del compositor tenían harta a la actriz. “¿Quieren saber por qué nos divorciamos?... es igual un motivo que otro cualquiera ¿no implica acaso toda separación amorosa un principio de cansancio? ¿no puede señalarse como causa concreta el mutuo aburrimiento? … y sobre todo, ¿por qué debo decir el motivo de mi determinación cuando por ser tan íntimo debe considerarse sagrado?”, puntualizó. Fue una sorpresa la diferencia de edad entre los dos artistas, sin embargo, fue la actriz quien buscó conocer al llamado Flaco de Oro ya que cuando ella tenía 20 años de edad solía escuchar “La Hora Azul” en las tardes. Un día escuchó la seductora voz de Lara, interpretando una de esas baladas que embelesan a cualquiera, y aseveró: "Yo me voy a casar con ese señor". Se cuenta que María Félix quedó cautivada cuando lo escuchó cantar "Aventurera", entonces vivía en Guadalajara y no lo conocía personalmente, este encuentro ocurrió tiempo después, cuando ya vivía en México y en la cabina de teléfono del Bar California, ubicado en Paseo de la Reforma, el compositor la vio y le dijo “¿Qué está haciendo usted aquí?”. Desde que tuvo su primer encuentro con Lara, María se dispuso a conquistar a Agustín. Y así fue, los medios estaban pendientes de su relación, pues se trataba verdaderamente de una pareja épica: el mejor compositor y la mujer más hermosa de todo México. Pese a que se desconoce si el matrimonio entre estas dos personalidades fue verdadero y sobre todo, legal, sí es certero que su luna de miel la celebraron en Acapulco. Se hospedaron en un hotel llamado El Papagayo, lugar que fue testigo de la creación de una de las baladas románticas más sonadas; la canción fue escrita por Agustín tras una pelea entre la pareja. A modo de reconciliación, Lara escribió: "La luna, que nos miraba ya hacía un ratito, se hizo un poco desentendida. Y cuando la vi escondida me arrodillé pa? besarte y así entregarte toda mi vida. Habrás tenido muchos amores, María bonita, María del alma. Pero ninguno tan bueno ni tan honrado como el que hiciste que en mi brotara". Se rumorea que entre todas las cosas que le regalaba Lara a la actriz, le mandó un piano blanco hasta su domicilio con un mensaje que mencionaba que solo él tocaría canciones especiales para ella. Para ese momento, los medios de comunicación decían que “María Bonita” solo andaba saliendo con él para hacerse publicidad; la gente alrededor de María Félix le decía de manera constante que ella era “una mujer muy guapa y exitosa” mientras que él “era demasiado feo, delgado y su carrera comenzaba a estar en picada” a lo que ella respondía que eso no le importaba ya que para “La Doña” el “Flaco de Oro” era bello y su voz era su mejor atributo. La romántica canción es un vals, que más tarde el músico hizo acompañar de una orquesta. Los dulces versos y las inconfundibles armonías que constituyen esta canción resuenan hasta el día de hoy en la memoria de aquellos que disfrutan melodías clásicas mexicanas. Cualquier mujer que lleve el nombre de "María" cae rendida ante la dedicatoria de esta preciosa canción.

 

miércoles, 28 de octubre de 2026

Esas efemérides...


Según el Diccionario de la Real Academia Española de la Lengua, una efemérides (sí, señor, también es correcto el nombre para el singular) puede ser tanto un libro, listado o espacio donde se registran los hechos correspondientes a cada día del año como un hecho histórico o relevante que se recuerda en la misma fecha pero de años posteriores. De acuerdo con eso es perfectamente posible que un mismo día, mes o año se recuerden hechos absolutamente opuestos, como en este 2026, en su recta final, que recuerda hechos de distinto signo.

 

Por ejemplo, hace 90 años del fracasado levantamiento armado contra el gobierno legítimo (et documental de 1937 The spanish earth, del holandés Joris Ivens, con guion de Ernest Hemingway y narrado por Orson Welles, llega a la conclusión de que es el mismo pueblo, un sólido pueblo, el que lucha contra la sublevación. La batalla por el pan es la batalla por la libertad, y a la inversa), lo que, con la ayuda de Hitler y Mussolini a los sublevados, se convirtió en la guerra (in)civil en la que, en palabras de Luis Cernuda (poeta de la llamada Generación del 27, Sevilla 1902 -- Ciudad de México 1963), "...los vencedores, caínes sempiternos..", se cimentó sobre una base de silencios, miedo y odios disfrazados de política, mucho más allá en el tirmpo que la propia guerra. Pero eso ya excede de la efemérides. 


 Una efemérides de distinto signo, del mis
mo año, es el estreno cinematográfico de la exitosa obra teatral (1932 con 180 rep.,1946 con 418 rep., 1983 con 70 rep. y 1994 con  972 representaciones.)  The show boat (algo así como El teatro flotante), musical an dos actos con música de Jerome Kern y libreto de Oscar Hammerstein II considerado éste a menudo el "padre del musical estadounidense". Fue la primera película en combinar texto con canciones, en una especie de opereta estadounidense de fuerte contenido racial y crítica social. Narra la historia del barco Cottom Blossom, show boat del río Mississippi a lo largo de 47 años. 
 

Curiosamente, estas dos efemérides tan dispares tienen un nexo de unión en otra efemérides: la de que hace 50 años de la desaparición de Paul Robeson (1898-1976), que vivió ambas.
Difícil definir al personaje:  Robeson emergió como una de las voces más versátiles y decididas del siglo XX, capaz de aritravesar fronteras entre artes, deporte y activismo. Originario de Princeton, Nueva Jersey, su vida abarcó escenarios, pizarras de estudio y giras por continentes enteros, siempre acompañado de una conciencia social que le llevó a una dignidad humana con una intensidad poco común. Antes de que estallara la Guerra en España, Paul Robeson aparecía con frecuencia en la prensa española: "Un Otelo realmente negro" titulaba el diario ABC en agosto de 1930 sobre este hijo de un esclavo fugitivo que logró licenciarse en Derecho por la Universidad de Lincoln. Un hito en una época en la que todavía era considerado una ofensa para la mayoría de la población blanca en aquellos Estados Unidos racistas. En la citada noticia de ABC los elogios eran mayores: «Para dar al gran actor negro Paul Robeson la oportunidad de exhibir en Londres sus maravillosas facultades, se ha preparado en dicha capital una representación extraordinaria de la inmortal tragedia de Shakespeare. Robeson es uno de los más insignes actores trágicos del mundo y sus recientes triunfos en Berlín, como los anteriores en Estados Unidos, le han granjeado admiraciones apasionadas». Robeson no era solo actor. En las tres primeras décadas del siglo XX, el famoso intérprete también destacó como jugador de fútbol americano e ingresó en el Salón de la Fama de dicho deporte. También como escritor, abogado, activista de los derechos civiles y cantante. El actor hizo de todo antes de que la «caza de brujas» de McCarthy acabara con su carrera. Hablamos de la famosa persecución desencadenada por el senador republicano mediante acusaciones infundadas, denuncias públicas, procesos irregulares y listas negras contra todos aquellos sospechosos de ser comunistas.

A pesar de su sólida formación jurídica, encontró una barrera concreta: una cuestión de discriminación racial durante el proceso para incorporarse a una carrera de abogado en la que una trabajadora blanca se negó a rellenar su ficha y, mucho menos, a escribir al dictado de un negro. Este episodio marcó una determinación de explorar otros horizontes: dejó la exigencia de un despacho legal para abrazar la escena teatral y, con el tiempo, el cine (interpretó 12 películas, entre ellas la de la efemérides de este año, con la poderosa e icónica versión de la canción Ol'man river). Robeson empezó a cantar espirituals y obras que denunciaban la explotación y la esclavitud. Su voz grave y poderosa, capaz de transmitir una emoción contenida y al mismo tiempo contundente, se convirtió en una herramienta para comunicar una visión de justicia universal. Su repertorio abarcó también piezas que resonaban como antídotos frente a la opresión y la deshumanización, y su presencia escénica convirtió estas canciones en un acto político en sí mismo. Su mente curiosa y su cultura amplia lo convirtieron en un artista insólito, capaz de moverse entre la interpretación y la reflexión intelectual con la misma soltura.


Sufrió la persecución feroz del macartismo y del propio FBI. Durante un interrogatorio en el senado estadounidense, ante el Comité de Actividades Antinorteamericanas, fue interrogado por el diputado republicano Gordon Harry Schere acerca del porqué no se quedaba en la Unión Soviética, contestó:  «Porque mi padre fue un esclavo, y mi gente murió para construir este país, y yo me voy a quedar aquí, y voy a ser tan parte de este país como usted. Y ningún fascista me obligará a irme. ¿Está claro? Apoyo la paz con la Unión Soviética, apoyo la paz con China, y no apoyo la paz ni la amistad con el fascista Franco, y no apoyo la paz con los nazis alemanes. Yo apoyo la paz con la gente decente.»

El Comité de Actividades Antinorteamericanas acabó declarando que Robeson había intentado construir un Estado prosoviético en el sur de los Estados Unidos, y le privó de su pasaporte. Este hecho acabó con su carrera. Cerca de 80 de sus conciertos se cancelaron. En 1949, dos conciertos al aire libre en Peekskill (Nueva York) fueron atacados por grupos racistas sin que la Policía estatal hiciera nada para impedirlo. Para la ocasión, Robeson declaró: «Voy a cantar dondequiera que la gente quiera que cante... y no me asustan las cruces que arden [en alusión al Ku Klux Klan], ni en Peekskill ni en ningún otro sitio.»

Entre sus reivindicaciones y acciones, destacó una posición clara frente a las dictaduras y el totalitarismo. En particular, su voz se convirtió en un símbolo de oposición a la expansión nazi y a la penetración de estas ideas en diferentes países. Participó en la Guerra Civil española, formando parte de las brigadas internacionales antifascistas, concretamente de la Brigada Lincoln, y recorrió hospitales para alentar a quienes luchaban contra las fuerzas de Franco. Su presencia en ese frente solidario fue un testimonio público de su compromiso político y humano.

En un acto emblemático de su discurso público, Robeson afirmó que un artista debe escoger su bando cuando la libertad está en juego. Sus palabras, recogidas en múltiples momentos, resonaron con la idea de que la creatividad no puede permanecer al margen cuando se atropellan derechos fundamentales. Este posicionamiento le costó la tolerancia de ciertas instituciones y, en algunos momentos, desvaneció su carrera en los Estados Unidos, pero amplificó su influencia en comunidades y movimientos de todo el mundo.

La vida de Robeson ha sido objeto de ampliación desde la óptica de la memoria histórica y de la lucha por los derechos civiles. Su legado artístico, combinado con su compromiso por la igualdad, ha sido reinterpretado por generaciones posteriores que buscan entender cómo una figura pública puede influir en el discurso público sin abandonar su integridad personal. Su trayectoria continúa sirviendo como fuente de inspiración para movimientos que defienden la dignidad y la libertad de cada individuo.


Con ese historial no extraña que el nombre de Paul Robeson desapareciera de la España franquista, pero ¿y Show Boat? Afortunadamente para el Régimen, en 1951 se hizo una nueva versión del musical, en Technicolor y Cinemascope, que en España se llamó simplemente Magnolia (¿para intentar borrar la historia?) en alusión a la protagonista femenina, interpretada por Katrhyn Grayson y no por Ava Garnerd ("el animal más hermoso del mundo·, en palabras de Louis B. Mayer), entonces secundaria (los productores de la película eliminaron todos sus gorgoritos del musical), el mismo año que vendría a Tossa de Mar para interpretar a Pandora y los periodistas ampliaran sus romances, reales o supuestos