De nuevo contar con la guía del libro 1001 Discos Que Tienes Que Escuchar Antes De Morir (1001 Albums You Must Hear Before You Die) de Robert Dimery nos permite recuperar para el blog a uno de los cantantes y compositores más importantes del siglo pasado que es una delicia escuchar por la gran versatilidad de registros de su voz como por su capacidad de producir sus propias canciones llenándolas de melodías de gran fuerza emocional y sensualidad. Marvin Gaye (Marvin Pentz Gay, Jr., que añadió la “e” a su apellido posteriormente para evitar chistes fáciles) nace dentro de un hogar regido por su padre, predicador adventista fanático que le prohibió la práctica del deporte y sólo le dejaba cantar en el coro. El padre era alcohólico y solía agredir a sus hijos, las palizas que recibían, sin motivo alguno, eran brutales. El miedo dominaba el hogar. Así que con 15 años se marcha de casa y, tras recalar en varias bandas musicales, se enrola en la fuerza aérea de la que es expulsado por fingir una enfermedad mental que le permitiera regresar a Estados Unidos. Lanza sus primeros discos en solitario que le encumbran como el “príncipe del soul” junto a duetos con solistas femeninas como Kim Weston o Tammi Terrell, con la que consiguió recrear a los ojos del público el romance perfecto hasta el punto de que circularon insistentes rumores acerca de las relaciones entre ambos que fueron, eso sí, grandes amigos, en versiones como esta que traemos hoy, I Heard Through The Grapevine, escrita en 1966 para Gladys Knight & The pips, con la que será número uno en las listas americanas. What´s Going On, su obra maestra indiscutible, considerado por la crítica especializada como el mejor álbum de soul de todos los tiempos y uno de los más influyentes e importantes en la historia, marcó un nuevo rumbo para el soul. La muerte de Tammi por un tumor cerebral le sume en una depresión que le empuja a las drogas y, aunque sigue haciendo grandes discos, sus problemas le obligan a exiliarse a Bélgica donde grabará algunas de sus mejores canciones que le llevarán de nuevo a lo más alto de numerosas listas. Sus adicciones le provocan varios episodios paranoides por lo que se refugia en la casa que había comprado para sus padres en Los Ángeles. El regreso a Estados Unidos no lo alejó de sus fantasmas y tormentas internas, y en la casa donde vuelve será asesinado por su propio padre; el 1 de abril de 1984 el gran cantante recibió tres balazos en el cuerpo. La historia de una relación violenta marcada por el desamor, los intentos de suicidio y las adicciones. Al padre de Gaye lo encontraron culpable del asesinato, pero el juez tuvo en cuenta las agresiones previas de Marvin y su adicción, y le dio seis años en suspenso con una libertad condicional de cinco años. Marvin Gaye estaba abrumado por sus adicciones, por las deudas y por la paranoia; estaba convencido de que alguien lo quería matar, en su última gira había dado varios recitales con un chaleco antibalas, compraba armas hasta casi poseer un arsenal, gastaba gran parte de sus ingresos en personal de seguridad y hasta le había regalado en la Navidad de 1983 a su padre el 38 que lo terminaría matando. En la actualidad, Marvin Gaye es recordado como la gran voz masculina del soul, el que introdujo la conciencia donde solo había bailes. Sus discos, aún los maltratados en vida, recuperaron apoyo crítico y siguen ganando oyentes. Sus canciones resisten el paso del tiempo, permanecen invictas. Su música ha sido utilizada en un gran número de películas, series de televisión, documentales, spots publicitarios e incluso en videojuegos, por lo cual sigue siendo uno de los artistas más influyentes de la historia. La letra de la canción con la que lo recordamos es el lamento y la recriminación que hace a su pareja por haberse enterado por terceros de que se va a marchar con un tío que conoció antes, primero porque su pérdida le destroza el corazón llevándole al llanto, y después porque haya traicionado su confianza. La música arranca con unas notas graves de teclados a los que se le une primero la percusión, después la guitarra, seguido de la sección de cuerda para dar paso a la voz aguda y al mismo tiempo rota del cantante que viene al pelo para narrar este desamor.