miércoles, 27 de junio de 2018

La Cultura, el Poder, el odio...

Hace unos días tuvo lugar en Nueva York la entrega de los Premios Tony, galardones que celebran logros en el teatro estadounidense, y más en concreto obras estrenadas o al menos representadas en los teatros de Broadway (la calle de Nueva York que ES el teatro por antonomasia). Los premios Tony son considerados el más alto honor del teatro en Estados Unidos, el equivalente a los Premios de la Academia (Oscars) para las películas, los Premios Grammy por la música o los Premios Emmy para la televisión. Cuando se producen estos eventos, generalmente retransmitidos en directo, lo normal es que después se hable, lógicamente, de las obras premiadas (este año, sobre todo, «The Band’s Visit», «Harry Potter and The Cursed Child», «Angels in America» o «Three Tall Women») o del glamour de los y las asistentes. Pero este año, no; este año el protagonismo de la noche fue para un indignadísimo Robert De Niro, que, cuando le tocó presentar la actuación en la gala de Bruce Springteen, sorprendió con un contundente "¡Fuck Trump!" (¿hace falta traducirlo?) que, por cierto, arrancó de los asistentes el mayor aplauso de la noche.
Y es que, aunque fuera el más contundente, directo y sin matices, no fue el único que criticó esa noche a Trump y sus políticas; también lo hicieron Ari’el Stachel, Andrew Garfield, Lindsay Méndez o Glenda Jackson al recibir sus galardones. No hace falta recordar que, desde la campaña de las votaciones a la Presidencia, Trump no ha parado de "hacer amigos" entre los que se encuentran Robert Downey Jr., Mark Ruffalo, Scarlett Johansson, Neil Patrick Harris, James Franco, Martin Sheen, Julianne Moore, Meryl Streep, George Clooney o el propio De Niro, entre muchos otros. 


A lo largo de la historia, se constata que las relaciones entre la Cultura y el Poder frecuentemente distan mucho de ser una balsa de aceite, con la excepción de aquellas manifestaciones, creativas o no, ligadas a lo que el Poder de turno define como SU cultura oficial y en todas partes se considera normal que lo que se conoce como "el mundo de la cultura" critique y denuncie con su música, humor, obra escrita, teatro, etc. todos los excesos, contradicciones, injusticias que, a su juicio, observa en el ejercicio del Poder. Y hay que reconocer que Trump y su política se lo ponen muy fácil con su incomprensible (a la larga) abandono de la UNESCO (¿hablábamos de Cultura?), de los acuerdos comerciales con el resto del mundo, del Comité de Derechos Humanos de la ONU (!!!), su inhumana política migratoria (algo difícil de entender en alguien como Trump -¿o hemos de llamarle Drumpf, su apellido original antes de cambiarlo por el actual?-, nieto de Frederick, inmigrante alemán e hijo de Mary Anne MacLeod, inmigrante escocesa ilegal). Pero, más allá de la controvertida figura del Presidente, lo cierto es que el propio sistema implantado por él ofrece aspectos cuestionables como es, por ejemplo, que la Jefa de Seguridad del gobierno justifique la salvajada de separar a niños de sus padres inmigrantes con el argumento de que éstos son criminales (sic) por haber vulnerado la ley estadounidense al haber entrado ilegalmente en el país. Dejando a un lado que, según ese criterio llevado a rajatabla, el mismo Presidente Trump sería el hijo de una peligrosa delincuente, lamentablemente se comprueba que usar, como en este caso, ese mantra de apelar al cumplimiento de la ley para justificar no pocos excesos legales no es privativo de los Estados Unidos ni de la política de Trump, que usa la asombrosamente eficaz herramienta de inculcar odio por quien es o piensa diferente o viene de fuera, presentándolo como un peligro para la comunidad ¡en un país que debe su grandeza a quienes han venido a él! olvidando al parecer que la ley (particularmente en una democracia auténtica) ha de ajustarse a la realidad social en evolución, que por eso mismo no hay ninguna ley intocable y que cuando los conceptos de "ley" y "justicia" no van parejos, resulta complicado exigir su cumplimiento, si no es por la fuerza.

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Fruto de esas neuras, dudas conceptuales y contradicciones es la promulgación de algunas leyes chocantes (y no hace falta acudir para ello al declaradamente xenófobo Grupo de Visegrad -Hungría, Polonia, Eslovaquia y República Checa-, no, venimos a nuestro país para ver cosas cercanas más sutiles) como es la del "delito de odio" (no "apología del odio", cuidado con los conceptos) sin tener en cuenta de que es un tema muy delicado en el que un tratamiento erróneo lo envía todo a hacer puñetas toda vez que el odio es un sentimiento y no debe legislarse para canalizar y gestionar odio sólo en la dirección que convenga a los legisladores de turno. Intentemos explicarlo: supongamos que un grupo de gente uniformada, siguiendo órdenes, apalea pública e impunemente a un ser querido en actitud pacífica y que no se revuelve contra el agresor. En este supuesto, sentir odio contra el uniformado (no contra la institución, ojo, no confundamos; sólo los politicastros rastreros manipuladores propugnan las ideas de "todos los X son Y" -todos los del PP son corruptos- porque promueven poner las etiquetas de grupo antes que a la persona) y contra quien le jalea, alienta, felicita o premia, forma parte de la condición humana y es legítimo. Por ello el sentido común previene del error que es intentar legislar sobre el odio en cualquier sentido, porque, a ver, ¿Delito? ¿Un sentimiento? Bien mirado, delito es (debería ser) legislar y fomentar actitudes/actuaciones que alimentan esas situaciones generadoras de odio aunque sea disfrazadas con el señuelo de que "eso es lo que quiere la mayoría (¿cuál?), es decir, actuar en sentido opuesto a lo que debe ser analizar de qué pie cojea la convivencia (en particular la futura, no la que convenga para captar votos a corto plazo) y gestionarlo sabiamente.

Y no digamos cuando se promueve la banalización del término. No sería justo tachar de incultos, ignorantes, mal informados o meros manipuladores a fiscales, jueces, medios de comunicación, partidos políticos, etc., pero aún es reciente el caso de un concejal de Madrid que fue acusado, juzgado y condenado por "delito de odio" por unos chistes (gustos personales y sensibilidades muy respetables, aparte) publicados en su página de Twitter, algunos de los cuales ya figuran en las antologías del humor político1.

Pero volvamos a la relación entre la cultura y el Poder, y para ello escucharemos unos versos de Luis de Góngora, musicados por Paco Ibáñez.


Visto desde hoy, pasados cuatro siglos desde que se escribiera, el poema puede parecernos sólo jocosa e inocentemente satírico, pero, si ahondamos, podemos comprobar que tiene una importante carga crítica (que tendría sus consecuencias para el autor), de lo que lo primero que se observa es su voluntad de disimulo, alternando la crítica política con la picaresca al uso en la época. Veamos con todo el poema, y no sólo los fragmentos musicados:

Dineros son calidad,
¡verdad!
Más ama quien más suspira,
¡mentira!

El método es que en cada una de las estrofas de esta letrilla Góngora denuncia alternativamente una verdad y una mentira: que el dinero todo lo puede y que muchos amores son falsos y sólo están movidos por el interés.

Cruzados hacen cruzados,
escudos pintan escudos,
y tahures, muy desnudos,
con dados ganan Condados;
ducados dejan Ducados,
y coronas Majestad:
¡verdad!

Con cruzados (moneda de oro portuguesa) se arman los caballeros de las órdenes militares; con los escudos (monedas) se pintan escudos nobiliarios; los ducados (monedas) proporcionan territorios a cargo de un duque y las coronas (monedas) proporcionan realeza.
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Pensar que uno solo es dueño
de puerta de muchas llaves,
y afirmar que penas graves
las paga un mirar risueño,
y entender que no son sueño
las promesas de Marfira:
¡mentira!

Cambiamos de tercio a la picaresca; aquí puerta = mujer casquivana = sitio por donde entra y sale mucha gente. Afirmar que los tormentos del enamorado quedan pagados con el mirar risueño de la amada,... ; la mención a Marfira, podría entenderse poéticamente relacionada con la ninfa de los ríos, pero resulta más creíble que Góngora se refiera a la Marfira que es el seudónimo tras el que muchos especialistas creen adivinar a una mujer real y apasionada que debió vivir en Valencia y que sería una de las escasas voces femeninas de poesía profana durante la primera mitad del siglo XVI, de la que sabemos ciertamente que amó y fue amada pues "regaló delicados vasos lusitanos y, ante un oportuno ramo de flores, se dispuso a entregar «cuerpo y alma, todo junto» al poeta Dardanio" ¿la promesa de la que habla Góngora?

Todo se vende este día,
todo el dinero lo iguala:
la Corte vende su gala,
la guerra su valentía;
hasta la sabiduría
vende la Universidad:
¡verdad!

Volvemos a las andadas: en 1601 la Corte se trasladó de Madrid a Valladolid. Madrid ofreció cien mil ducados al duque de Lerma si impedía el traslado, mientras que Valladolid le prometió un palacio al rey (un ejemplo de cómo las coronas compran majestad). La valentía queda a sueldo de los mercenarios. Por cierto, podemos imaginar lo que diría el poeta de que algunas universidades hoy no venden sabiduría sino títulos acreditativos falsamente de ella, precisamente a políticos ligados al Poder.

En Valencia muy preñada
y muy doncella en Madrid,
cebolla en Valladolid
y en Toledo mermelada,
Puerta de Elvira en Granada
y en Sevilla doña Elvira:
¡mentira!

Algo de crítica sociológica disfrazada de picaresca: Valencia era famosa entonces por sus burdeles. Habla Góngora de mujeres que en Madrid presumían de doncellas y mientras en Valencia se prostituían, comían cebolla en Valladolid (comida vulgar) y en Toledo mermelada (comida refinada), en Sevilla eran señoras y en Granada eran puertas (otra vez, sitios por donde entra y sale la gente). Notemos que Madrid, Toledo y Sevilla eran grandes capitales frente a Valencia, Valladolid y Granada, más provincianas.
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No hay persona que hablar deje
al necesitado en plaza;
todo el mundo le es mordaza
aunque él por señas se queje;
que tiene cara de hereje,
y aun fe la necesidad:
¡verdad!

"La necesidad tiene cara de hereje" era una versión popular de Necessitas caret leges, (la necesidad carece de leyes, es decir, quien se ve acuciado por la necesidad no respeta ley alguna). Góngora añade que la necesidad no sólo tiene cara de hereje, sino que tiene fe de hereje, es realmente hereje. (Por supuesto lo dice con ironía: está denunciando que a quien no tiene dinero no se le tiene ninguna consideración.)

Siendo como un algodón,
nos jura que es como un hueso,
y quiere probarnos eso
con que es su cuello almidón,
goma su copete, y son
sus bigotes alquitira:
¡mentira!

¿Y una concesión a la picaresca procaz? Aunque la tiene blanda como un algodón, jura que la tiene dura como un hueso, y para probarlo se pone duro todo lo que es blando: se almidona el cuello, se pone goma en el pelo y alquitira en el bigote (una goma destinada a atiesar los bigotes).

Cualquiera que pleitos trata,
aunque sean sin razón,
deje el río Marañón,
y entre el río de la Plata,
que hallará corriente grata
y puerto de claridad:
¡verdad!

El sistema judicial tampoco escapa a su mirada inquisitiva: Marañón era el nombre antiguo del río Amazonas, y aquí sugiere la dimensión de la maraña que supone un pleito largo, frente a la rapidez con que puede resolverse si se usa adecuadamente el dinero (la plata). La expresión "Salir a puerto de claridad" era poder descansar, no tener ya que preocuparse por algo.

Siembra en una artesa berros
la madre, y sus hijas todas
son perras de muchas bodas
y bodas de muchos perros;
y sus yernos rompen hierros
en la toma de Algecira;
¡mentira!

Termina Góngora su diatriba con la picaresca "para dejar buen sabor de boca" al censor y facilitarle que olvide todas las críticas políticas anteriores. Sembrar (y hacer crecer) berros en una artesa es una forma de decir que la madre era una hechicera. Las hijas son perras que han pasado muchas "noches de bodas" (pues la madre hechicera recompone su virginidad para la siguiente) y dichas bodas eran bodas de perros (pues tales eran los hombres involucrados). Los yernos (de la madre) rompen hierros (lanzas) al tomar Algecira[s] precisamente porque se la encuentran virgen.
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Si, con lo visto, nos atrevemos a estudiar, de manera amplia, las a menudo tormentosas relaciones entre Cultura y Poder, veremos de inicio que son dos conceptos aparentemente diferentes, pero que en la realidad se cruzan, y se han cruzado en numerosas ocasiones a través de la historia de la humanidad. Hay que convenir que el poder es mas antiguo y visceral que la cultura, aparece con los primeros homí­nidos, y se encuentra presente en prácticamente todas las relaciones de seres vivos dentro de la naturaleza, íntimamente asociado a la supervivencia, a la ley del más fuerte, el más oportunista también por cierto. Por otro lado la cultura va apareciendo poco a poco, en paralelo a la evolución social, y comienza a ponerse al servicio de intereses, religiosos o del grupo. Con el correr de los siglos la Cultura se posiciona como un bien de prestigio dentro de las distintas sociedades, si bien con matices de servicio al Poder en las distintas épocas: medioevo, renacimiento, revolución francesa,... Es en el siglo XX en el que el intelectual/artista deviene mas independiente, riguroso en su juicio de la sociedad que lo rodea, pese a que paralelamente la Cultura retorna nuevamente a los círculos del poder, (Europa oriental, Asia,.. ) y cuando, más que tomar un valor patrimonial público, adquiere un valor dentro del mercado, y por lo tanto pasa a ser y se convierte en una pieza de colección, una pieza de trofeo de ciertos museos en el orbe, un polo de atracción para la recaudación, por medio del aumento de las visitas artísticas o ventas, en fin, se torna al fin y al cabo, en un medio para incrementar los índices económicos de los círculos de poder. Es este aspecto, precisamente, el que hace poner en valor la expresión de la disidencia del intelectual crítico, ya que su actitud se puede ver, no como denuncia de puntos a mejorar sino como un torpedo a la línea de flotación del sistema económico, que no se vería perjudicado sin esa denuncia. Y entonces, lo habitual es que se ponga en marcha la maquinaria contra el "verso suelto" en forma de la razón de la fuerza y no de la fuerza de la razón, como ya ha empezado a ocurrir en el contencioso De Niro – Trump del inicio de estas reflexiones.

¡Ah1 ¿Y qué consecuencias tuvo, si es que las tuvo, la crítica de Góngora al poder hace 400 años?
Pues, un castigo sibilino, ya que Felipe III llamó a Góngora a la Corte para "contar con sus valiosos servicios" y, una vez cerca (hay que pensar que las críticas eran algo más que la letrilla analizada), le hizo la vida imposible hasta el punto de acabar sus días más pobre que las ratas, además de aquejado de lo que hoy identificaríamos como Alzheimer. Peor le fue en sus relaciones con el Poder a otro representante de la Cultura, crítico, coetáneo y "enemigo íntimo" de Góngora, Francisco de Quevedo, pero eso es ya otra historia.

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Resultado de imagen de humor de combate

1Josep Pernau (1930 – 2011), periodista y maestro de periodistas, es autor, entre otros libros "más serios" del recomendable Humor de combate (en catalán, Humor de combat, Ed. La Campana, Barcelona, 2007), con el subtítulo de Cómo sobrevivir a las dictaduras, y que es un ensayo sociológico con chistes de autor anónimo sobre el uso del humor como herramienta pacífica contra las políticas totalitarias de todo el mundo: Hitler, Mussolini, Franco, Fidel Castro, la Unión Soviética, Pinochet, En el capítulo dedicado al humor en la época de Hitler (y aquí enlaza con el caso citado del concejal madrileño), Pernau se apoya en los trabajos del escritor y psicoanalista judío Eliahu Tocker, que recopiló documentadamente los chistes en los guetos y en los campos de exterminio (donde se entraba por la puerta y se salía por la chimenea, según consta que decían los propios internos), entre los que se encuentra documentado aquel de
- ¿Cómo viajarían cincuenta judíos en un coche?
- En el cenicero.
En palabras de Tocker, "¿Cómo podían reír los judíos confinados en guetos y campos? Precisamente porque no tenían otra salida, que no tenían nada que perder. Hacer humor constituía una actitud desafiante; sabían que arriesgaban la libertad y la vida, pero, como dijo una sobreviviente, “sentíamos que los nazis eran dueños de la última bala, pero nosotros teníamos la última palabra”. El chiste, a menudo negrísimo, elaborado en pleno infierno no era producto de la frivolidad, sino de una imperiosa necesidad de conservar el equilibrio frente a la NADA. Que quienes no lo sufrieron hagan bromas a cosas del Holocausto puede ser perverso, pero que quienes lo protagonizaron se hayan reído de él, resulta sublime".
Luego, según las teorías de Tocker, lo relevante no es el chiste en sí sino QUIÉN lo dice y en qué contexto. A partir de aquí, el problema social serio es, según han publicado varios estudiosos, que el humor, cada día más objeto de censura, está recuperando su protagonismo como herramienta política ante la deriva involucionista que afecta hoy a casi todo el mundo.

miércoles, 20 de junio de 2018

En el Día Mundial del Refugiado

Hoy 20 de junio, Día Mundial del Refugiado (todos podemos serlo), conviene dedicar unos minutos a leer el Informe que sobre el tema ha publicado la ACNUR, que algo de eso sabe, en tanto que la ACNUR, Oficina del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados fue establecida el 14 de diciembre de 1950 por la Asamblea General de las Naciones Unidas y acredita alguna experiencia. La agencia tiene el mandato de dirigir y coordinar la acción internacional para la protección de los refugiados a nivel mundial. El informe merece ser leído en su integridad y convenientemente digerido, particularmente en los datos que rebaten ciertas ideas de gobiernos (y ciudadanos) que justifican su hipócrita indiferencia en falsedades, mantenidas pese a todo. No añadimos ningún comentario personal a lo que se ofrece a continuación, correspondiente a la presentación del informe por ACNUR.
La refugiada rohingya, Mutaybatu, de 55 años, sostiene a su nieta adoptiva en un albergue en el sudeste de Bangladesh. Huyó de Myanmar en 2017.
(Todas las imágenes de esta entrada del blog son de ACNUR)
Las guerras, la violencia y la persecución desarraigaron a un número récord de hombres, mujeres y niños en todo el mundo el año pasado, lo que hace que un nuevo pacto global sobre refugiados sea más crítico que nunca, según un informe de ACNUR publicado hoy.

En su informe anual Tendencias Globales 2017, la Agencia de la ONU para los Refugiados descubrió que 68,5 millones de personas habían sido expulsadas de sus hogares en todo el mundo a fines de 2017, más personas que la población de Tailandia.

De esta cifra, los refugiados representaron 25,4 millones. Esto es 2,9 millones más que en 2016, también el mayor aumento que ACNUR haya visto en un solo año.

El nuevo desplazamiento también está creciendo, con 16,2 millones de personas desplazadas durante 2017, ya sea por primera vez o repetidamente. Eso es un promedio de una persona desplazada cada dos segundos. Y abrumadoramente, son los países en desarrollo los más afectados.

La crisis en la República Democrática del Congo, la guerra en Sudán del Sur y la huida a Bangladesh de cientos de miles de refugiados rohingya desde Myanmar. Entre ellos estaba la abuela Mutaybatu, de 55 años, que huyó a pie: “Caminamos durante 10 días y luego cruzamos en bote”, dijo, hablando en un asentamiento de refugiados en Bangladesh. “Fue un viaje lleno de dificultades, no teníamos comida, de vez en cuando comíamos lo que podíamos encontrar como hierbas y malezas u hojas de los árboles” “Mi mensaje al mundo es que no quiero ser refugiada. Quiero que podamos regresar a nuestro hogar”. “Quiero que podamos regresar a nuestro hogar en Myanmar, pero quiero estar segura de la seguridad y vivir en paz... no siempre viviendo con miedo al próximo ataque”.

El número de solicitantes de asilo que esperan el resultado de sus solicitudes ha aumentado en aproximadamente 300.000, alcanzado los 3,1 millones, para fines de diciembre de 2017. Las personas desplazadas dentro de su propio país representaron 40 millones del total, un poco menos que el 40,3 millones en 2016.
Una familia huye de la violencia en Kamonia, provincia de Kasai.

Estamos en un punto de inflexión y para que la gestión del desplazamiento en el mundo tenga éxito es necesario un nuevo enfoque mucho más integral, que no deje solos a los países y a las comunidades frente a estas situaciones”, dijo el Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados, Filippo Grandi, que encontró esperanza en un nuevo plan para responder a situaciones de refugiados, promovido por 14 países. Un nuevo Pacto Mundial sobre Refugiados, que busca una cooperación internacional más estrecha en respuesta a las crisis de refugiados, estará listo para su aprobación por la Asamblea General de las Naciones Unidas en cuestión de meses. “Hoy, Día Mundial del Refugiado, me dirijo a los Estados miembros para pedirles que lo apoyen”, dijo. “Nadie se convierte en refugiado por elección, pero cada uno de nosotros sí podemos elegir cómo ayudar”.

Los hallazgos en el informe Tendencias Globales desafían algunas de las percepciones sobre el desplazamiento forzado, en comparación con la realidad. Entre ellos está la noción de que los desplazados del mundo se encuentran principalmente en países desarrollados. Los datos demuestran lo contrario, pues el 85% de los refugiados se encuentra en países en desarrollo, muchos de los cuales son extremadamente pobres y apenas reciben ayuda para atender a estas personas. Cuatro de cada cinco refugiados se queda en los países vecinos al suyo.
Dinai y sus hermanos pasan el día juntos en el Campamento Gure Shombola, Etiopía.

Los desplazamientos a gran escala más allá de las fronteras del país también son menos frecuentes de lo que podría pensarse con 68 millones de personas desplazadas en el mundo. Casi dos tercios de quienes se ven forzados a huir son desplazados internos que no han salido de sus propios países. De los 25,4 millones de refugiados, más de una quinta parte son palestinos bajo la protección de UNRWA. Del resto, que se encuentra bajo el mandato de ACNUR, dos tercios proceden de tan solo cinco países: Siria, Afganistán, Sudán del Sur, Myanmar y Somalia. El fin del conflicto en cualquiera de estos países tendría un impacto muy significativo en el panorama mundial del desplazamiento.

De la misma forma que el número de países que provoca desplazamientos masivos es reducido, el número de países que acogen a un elevado número de refugiados es relativamente pequeño: Turquía sigue siendo el país que más refugiados acoge en todo el mundo en términos absolutos, con una población de 3,5 millones de refugiados, principalmente sirios. El Líbano por su parte, es el país que más refugiados acoge en relación a su población nacional. En total, el 63% de todos los refugiados bajo el mandato de ACNUR se encontraban en sólo 10 países.

Lamentablemente, las soluciones para abordar esta situación siguen siendo escasas. Las guerras y conflictos continúan siendo las principales causas de desplazamientos, al tiempo que se han constatado pocos progresos para el restablecimiento de la paz. Cerca de cinco millones de personas pudieron volver a sus hogares en 2017, siendo la gran mayoría desplazados internos, aunque muchos lo hacían bajo coacción o en condiciones precarias.

Los niños recién llegados esperan el transporte de ACNUR desde el centro de tránsito de Nadapal al campamento de refugiados de Kakuma en Kenia.



sábado, 9 de junio de 2018

Azorín, Lone Star y la vida.

Decía Azorín1, de quien precisamente ayer, día 8, se cumplieron los 145 años de su nacimiento en Monòvar (Alacant), que "la vida está hecha de pequeñas cosas". Y algo de razón tenía, ya que los grandes hitos, esos que figuran en el listado de efemérides de cada día, tienen, sin duda, gran relevancia social y pueden tener gran influencia en el devenir colectivo posterior a cuando ocurren, pero son esas otras"pequeñas cosas" las que marcan la vida íntima cotidiana, porque son las que modulan las sensaciones, sentimientos, aspiraciones,... que conforman la vida de cada persona.

Un ejemplo comparativo: quien más, quien menos, seguramente es capaz de decir sin vacilaciones dónde estaba y qué hacía cuando la televisión retransmitió en directo el desastre del atentado y posterior hundimiento de las neoyorkinas Torres Gemelas el famoso 11-S de 2001; nadie cuestiona que estos acontecimientos marcaron un antes y un después en numerosos aspectos, que podían influir en el desarrollo de las actividades cotidianas, no sólo en New York... pero no en la vida íntima de nadie (salvo los afectados directamente, como es natural). Por el contrario, hay "pequeñas cosas",que no constan como hitos, que sí afectan a la vida: a aquel amigo que te trajo de Londres a escondidas el "single" de la canción Je t'aime, moi non plus, de Gainsbourg/Birkin (prohibidísima entonces en España) lo tenemos plenamente identificado,tal vez también representaran, como los atentados de las Torres Gemelas, un antes y un después en un ámbito mucho más reducido, e incluso seríamos capaces de enumerar la influencia que produjo, quizá excediendo el aspecto estrictamente musical, tal regalo en los parámetros de la vida cotidiana.
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Llegados a este punto, no parece descabellado poner en valor la idea de Azorín y admitir que las tendencias y objetivos en el ámbito privado nada tienen que ver con lo que nos comunican las efemérides colectivas. Ya que nos hemos referido a la música, que se confirma como elemento con capacidad para potenciar/modular sensaciones, sentimientos, estados de ánimo, y, en definitiva, todo aquello que condiciona la forma de vivir, sigamos con ella para ver las diferencias: hace 50 años tuvo lugar, básicamente en París, el Mayo-68, sobre el que no nos extenderemos, cuyas consecuencias sociales todos conocemos, y que hoy vemos como algo lejano (en el tiempo y en el espacio), ajeno y en modo alguno personal. El mismo año, el grupo musical Lone Star, dedicado en principio a la música rock, veía reconocida su labor con el éxito popular de su canción Mi calle, convertida en un estándar desde ese momento.

Pero, ¿quienes eran los Lone Star? ¿Quién los recuerda hoy? Pues era un grupo español de rock creado en Barcelona a finales de los años 50 con la pretensión de potenciar aquí todas las manifestaciones musicales (no sólo rock) que venían del mundo anglosajón, así que empezaron tocando (en inglés) temas de blues y de Ray Charles (que eran una auténtica revelación para muchos que lo escuchaban) por bares y locales de Barcelona. En 1964 llega uno de sus grandes éxitos: la grabación de la versión en castellano de La casa del sol naciente, traducción de House of the rising sun de The Animals (en España, la versión de Lone Star llegó a vender más sencillos que la de la propia banda británica y llegó a ser número uno en toda Sudamérica), lo que propició que grabaran otras versiones como, también de The Animals, Comprensión" (Don't let me be misunderstood), o de Rolling Stones, como Satisfacción entre otras.
A partir de 1966 consiguen que la discográfica acepte que la mitad de los temas que graban sean propios y es a partir del citado boom con Mi calle cuando los temas son todos propios.

Lone Star alterna sus actuaciones como grupo de rock y los conciertos como grupo de jazz, algo completamente inaudito por aquel entonces, y en 1976 se convierten en el segundo grupo en hacer rock en catalán (el primero fue Els Corbs que hacían versiones en catalán de temas de Kinks, Rolling Stones, Hollies y Animals).
El grupo tiene como auténtica seña de identidad la inconfundible voz, potente, llena de matices y personalísima de Pere Gené (en activo a sus casi ochenta años), creador, alma y cerebro del grupo, líder indiscutible a lo largo de toda su existencia. Su acusada personalidad y especial carisma se verán reflejados en todos los movimientos ocurridos en su seno. Con una sólida formación musical previa (como concertista de piano actuó en el Liceu y en el Palau de la Música Catalana, ambos en Barcelona, entre otros), es compositor y arreglista de unas 350 canciones. En lo concerniente a las registradas para el grupo, el cantante está considerado como verdadero laboratorio musical en la búsqueda de formas musicales diferentes y profundas, aunque en muchos casos contará con la colaboración de sus "camaradas" a los que luego hará participes, a partes iguales, en los créditos del disco. Por otra parte, es posible que también le condicionara de forma negativa ese espíritu de mejora e investigación a la hora de encontrar la piedra filosofal con la que hacer canciones "light" o meramente comerciales, con las cuales él y su grupo tal vez hubieran conseguido otras metas mucho más fructíferas.

Dejémoslo ahí, aglutinando, para acabar, en una canción el pensamiento de Azorín y la música, indicativa de una vida, de Lone Star.

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1Seudónimo principal de José Martínez Ruiz (1873 - 1967) - también publicó con su propio nombre, así como con los seudónimos Cándido o Ahrimán y alguno más en sus colaboraciones periodísticas-, novelista, ensayista, dramaturgo y crítico literario, miembro "menor" de la llamada generación literaria del 98. Pese a sus inclinaciones anarquistas de juventud, pronto su pensamiento y literatura están ya instalados en el conservadurismo. Es tentado por la política, y durante más de una decena de años ejerce como diputado a la vez que colabora en el periódico barcelonés La Vanguardia como crítico literario (no es de extrañar que un prominente representante de la cultura castellana publicara en las páginas de un diario barcelonés como La Vanguardia, ya que Barcelona fue la capital donde se impulsó y se dio a conocer, según los estudiosos, la generación del 98). Cuando estalló la Guerra Civil huyó del Madrid del Frente Popular y se refugió en Francia, de donde regresó terminada la contienda. Su obra literaria, que se divide fundamentalmente en ensayo y novela aunque también escribió algunas obras teatrales, experimentales y de escaso éxito, tiene gran valor estilístico. Su forma de escribir, muy peculiar, se caracteriza por el meticuloso impresionismo descriptivo, por el característico uso (que "hizo escuela" para la descripción de personas, lugares o situaciones) de una frase corta y de sintaxis simple, por el menudeo de un léxico castizo y por las series de dos adjetivos unidos por una coma. Como ensayista dedicó especial atención a dos temas: el paisaje español y la reinterpretación impresionista de las obras literarias clásicas. Como seña de la generación del 98, también en la obra de Azorín abunda el escepticismo y el pesimismo, les preocupa España (tras la pérdida de las colonias) y sienten un gran amor hacia Castilla.

domingo, 3 de junio de 2018

A propósito de Muñoz Molina.

Hace pocos días me enviaron para su lectura una colaboración del por mí respetado Antonio Muñoz Molina1 en una revista de divulgación y sociología; conviene recordar que al escritor se le considera ya un clásico viviente de la literatura en español en el que el universo histórico reciente conforma buena parte de los decorados de sus obras que exploran la relación entre el pasado y el presente. El escrito se deslizaba por temas pseudo-políticos y he de confesar que, leídos los primeros párrafos, iban creciendo las discrepancias entre lo que yo sabía y tenía contrastado del tema (básicamente por haber acudido a las fuentes) sobre el que versaba el artículo y el contenido de lo que estaba leyendo. Conociendo de antemano la obra del autor, caracterizado por la claridad de estilo y limpieza de sus exposiciones, unido a su conocida primera época de militancia antifranquista que, sin embargo, extirpó pronto de su obra para desligar la ideología de la literatura, y conocedor de su sentido de la ética porque no pretende ser un escritor aséptico, sino que interpreta los hechos y años vividos desde su propio modelo moral (que no lo neguemos, es el de todos… o eso decimos ahora) dando así sentido a todo lo que escribe, deduje que su falta de información, seguramente sin saberlo, de lo que hacían/decían todas las partes afectadas por el tema de que hablaba le hacía llegar a opiniones/conclusiones parciales e incompletas. Es sólo una opinión, claro.
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Pero seguí leyendo. Primero, por respeto al autor, que "se ha desnudado" ante los lectores; segundo porque conocer las discrepancias de otros a las ideas propias (al margen, incluso, de que sean fruto de la desinformación) ayuda a crecer (contrariamente a lo que nos quieren hacer creer nuestro gobierno y sus altavoces, de que expresar la discrepancia se ha de prohibir y castigar), ya sea debatiéndolas cuando hay oportunidad de hacerlo o ya sea simplemente reflexionando sobre ellas y sus razones cuando no hay esta oportunidad para mejorar las conclusiones, y eso porque parece evidente que existe (debe existir) la moral universal como suma de acuerdos, como contratos éticos que las sociedades "formalizan" a través de sus miembros y agentes, sin olvidar que la ética puede ser relativa y cambiar con el tiempo y la evolución social.

Y en este contexto, en el que se pondera la importancia de la información para, en base a ella, tomar las decisiones adecuadas, ¿a qué nos referimos cuando hablamos de información? "Informare" es la palabra latina que origina el término información y significa, originariamente, dar forma o aspecto a algo, producir una idea o una noción. Una definición teórica conocida es la de que “Es tanto la clasificación de símbolos y de sus relaciones y conexiones, como la organización de los órganos y de las funciones de un ser vivo o la organización de un sistema social cualquiera”pero, paralelamente, para el filósofo y sociólogo francés de origen judío Lucien Goldman, profesor de la universidad de La Sorbona, es la transmisión de cierto número de mensajes, de afirmaciones verdaderas o falsas a un individuo que las recibe, las deforma, acepta o rechaza, o bien permanece sordo por completo y refractario a toda recepción; sea como sea, siempre se produce un llamado proceso informativo, en el cual un determinado grupo, sistema, objeto o fenómeno, logra transmitir, transferir o generar uno o varios de sus rasgos o propiedades a otra persona, sistema, objeto o proceso (procesos informativos pueden ser la propiedad de adaptación de los seres vivos a diferentes entornos, la transmisión hereditaria de los rasgos de los padres a los hijos, el conocimiento del mundo material a través del cerebro humano, la comunicación humana y, dentro de ella, la comunicación mediante el documento escrito...)

Y así podemos analizar la colaboración de Muñoz Molina, ya que, en sentido teórico e intrínseco, la lectura es un proceso informativo, y mediante ella se moldea la estructura conceptual de nuestro pensamiento; adquirimos con su comprensión nuevas formas y nuevos contenidos. Solemos decir, muchas veces, que la formación de un individuo es, en gran parte, resultado de sus “lecturas”; y no nos equivocamos. Cuando queremos conocer el ideario de alguien es imprescindible recurrir a las fuentes bibliográficas en las cuales se ha nutrido.
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Entender la lectura como un proceso informativo, equivale a plantearnos este problema dentro de las características propias de los procesos informativos. Así podremos resolver adecuadamente esa pregunta que siempre ronda por ahí: qué es la comprensión lectora. En el caso de la lectura, el proceso informativo es un ciclo completo que se inicia en un estado de información absoluta, original o inicial, en la que el autor compone y registra el mensaje; la edición y distribución que el editor realiza; el almacenamiento, la organización y la diseminación de los diversos medios de documentación hasta que, finalmente, aparece el lector quien asimila el mensaje. Por ello, podemos concluir, que la razón de ser del documento escrito es el propio lector y que la lectura, como proceso de información, tiene la característica de ser un proceso dinámico que interviene y afecta al lector. La lectura no es un acto inocente, carente de un determinado objetivo en el lector ya que cuando un lector se encuentra ante una obra, no solo extrae de ella ideas, sino también las posibilidades de acción. El lector tiene, pues, en el proceso de información que es la lectura una invitación no sólo a la reflexión, sino también a la acción.

Esto es así porque la lectura como proceso informativo es, además, un proceso de comunicación social en el que se da la concurrencia necesaria de los siguientes elementos:
- El emisor (quien informa algo)
- El receptor (quien recibe la información)
- El referente (el objeto del cual se informa)
- El canal (medio de comunicación)
- El mensaje (contenido de la información)

Podemos hablar entonces, del emisor-autor, para identificar el elemento que emite el mensaje; de un receptor-lector, para referirnos al elemento que recibe el mensaje; el mensaje-contenido de la obra; cuyo referente-tema, estamos interpretando mediante un canal-documento. Y, no cabe duda, de que el conocimiento del autor hará la lectura y la comprensión lectora mucho más productiva. Comprender al autor (¿identificarse con él?) ya es un paso en la eficacia buscada de comprender, tal cual, el mensaje, porque todo proceso de información tiene una “corriente”, o sea un sentido. Dependiendo de la mayor o menor fuerza, (contenido, estilo y forma) de un mensaje, éste arrastra o no al lector. Se genera una corriente.

Y, mira por dónde, llegamos a desembocar a un tema complejo: la diferencia entre información y opinión, que recoge la inmensa mayoría de los códigos éticos de los principales periódicos del mundo. Separar opinión e información es una de las trincheras que defienden con más ardor los profesionales del periodismo (no los editores), en España y en cualquier país del mundo. Todos estamos seguros de que es uno de los principios que más debe defenderse y, sin embargo, todos sabemos que es uno de los más difíciles de proteger y no son pocas las ocasiones en que se sabe de osados periodistas que justifican la credibilidad de sus argumentos a partir del falso «información, no opinión». «Lo que estoy afirmando es información, no opinión», arguyen con atrevida vehemencia. Lo que equivale a un «esto es más creíble que cualquier otra cosa porque no se trata de una valoración mía, sino que estoy relatando los hechos tal y como son; tengo la exclusiva». Luego vemos que lo que se aventuraba como patraña encubierta efectivamente lo era, pero el sonrojo por la cara dura de algunos tiene límites insospechados.
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Se cuenta en las facultades de periodismo algo parecido a lo siguiente: si un racista tonto quisiera fundar un medio, lo que haría es crear una revista de opinión con firmas que apoyaran la apología del racismo e hicieran abiertamente todo tipo de declaraciones racistas. En cambio, un racista listo seguiría otra estrategia: crearía un medio donde en la sección de opinión escribieran autoridades que combatieran el racismo, quizá de ONG's u otras asociaciones bien consideradas socialmente; sin embargo, en la sección de información, publicaría noticias del tipo "Cuatro inmigrantes subsaharianos acuchillan por la espalda a una joven de quince años" con lo que la presunción de veracidad -¿a quién le interesaría engañarnos?- que el lector otorga casi involuntariamente a la información lo deja indefenso; inocentemente inerme frente a lo que esa información -muy conscientemente por parte del ideólogo de la misma- le da a entender.

Por lo tanto, para una razonable formación de conclusiones, se debe preferir un medio al que se le vea el plumero a la legua antes que otro que se erija como independiente y su independencia se quede sin la "in". Estos segundos son realmente nocivos: maquinan con nocturnidad y alevosía las informaciones que convienen para tratarlas de un modo que influya directamente a quien las lee. Pero el periodismo no debería consistir en decirle al lector cómo o qué tiene que pensar. Al menos no desde la información. Desde la opinión quizá valga, pues cualquiera puede apreciar que lo que lee no es un fiel relato de hechos, sino la percepción de un sujeto con unas características propias, de las cuales no se puede predicar presunción de veracidad alguna. Pero desde luego, no desde la información, que no se percibe como algo subjetivo -que lo es-, sino como el mero traslado de los hechos desde la realidad hasta el ombligo de cada uno.

La irrupción/eclosión de Internet en nuestra vida cotidiana ha supuesto la aparición de nuevos matices porque el canal de comunicación autor-lector permanece abierto a través de la red, de modo que a veces la lectura no acaba cuando se termina la última línea, sino que continúa con preguntas que no sólo hace el lector, a veces incluso es el mismo autor el que busca ese diálogo con sus lectores que surge tras la lectura (o durante la misma) de la obra escrita y eso puede conducir en ocasiones a una modulación/matización/puntualización de la opinión (salvo que el autor sea de los que se limitan a dogmatizar) y, en definitiva, a una mejora de la confianza con el autor.

Hay, no obstante, algunas excepciones clamorosas en estas nuevas formas de mejora de comunicación; el propio Muñoz Molina, en el artículo que da pie a estas reflexiones, toca tangencialmente una de ellas que, dicho sea de paso, no queda limitada a las redes, y que consiste en la plasmación práctica de que la doctrina de inteligencias múltiples, expuesta por Howard Gardner2 en 1983. trasciende los marcos teóricos y de estudio. En efecto, se dan casos de excelentes profesionales en su ramo que, cuando salen de su despacho, laboratorio, etc., demuestran su carencia de inteligencia para la comunicación interpersonal y se comportan como auténticas acémilas, frecuentemente "en posesión de la verdad absoluta" en cosas en las que, además, suelen exhibir ignorancia y parcialidad a partes iguales. Esta falta de esa parte de la inteligencia se traduce (consciente o inconscientemente) en la necesidad de segmentar a sus interlocutores/destinatarios de sus escritos en función de origen, ideas políticas, credo, etc., con lo cual lo que dice/escribe se dirige a un nicho determinado de personas convirtiendo su presunto ideario en una retahila de consignas parciales y auto-retroalimentadas. No hace falta decir que cuando esta actuación la protagoniza un "creador de opinión", la manipulación está servida.
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Y aún, dentro de las particularidades en las redes de los comunicadores, para acabar, encontramos un perfil, a priori, inclasificable, cual es el de la persona culta, reputada de sensata y abierta, que es incapaz de mostrar sus ideas propias, limitando prácticamente su uso de las redes como canal de comunicación a la reproducción de "frases lapidarias" (tan de moda en Internet), a menudo contradictorias o, lo que es peor, a hacerse eco de "ocurrencias" hirientes, cuando no directamente insultos o injurias, destinadas a quien piensa de otra forma.

Vamos, que no es descartable que Robert Louis Stevenson se inspirara "avant la lettre" en las actuales redes para su conocida novela El extraño caso del doctor Jekyll y el señor Hyde.

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1Antonio Muñoz Molina (ubetense, paisano y casi coetáneo del popular cantante y "poeta urbano" Joaquín Sabina) es un escrito, académico de número de la Real Academia Española, que en 2013 fue galardonado con el Premio Príncipe de Asturias de las Letras. En su obra abundan referencias a la cultura popular, que es una de las principales fuentes de inspiración del autor. Reconocido admirador de Rulfo, García Márquez y otros integrantes del boom latinoamericano, sus eclécticas influencias abarcan desde Julio Cortázar o Jorge Luis Borges a la novela francesa e inglesas decimonónica, con las innovaciones estrucuturales de Gustave Flaubert o William Faulkner. El cine, el jazz y la precisión del buen lenguaje son las otros influjos apreciables en sus prosa. Títulos como Beltenebros, El jinete polaco (premio Planeta), El invierno en Lisboa o La noche de los tiempos, figuran en su antología.
Repasemos rápidamente algunos rasgos de su obra. Es curioso que fuera el poeta catalán Pere Gimferrer (¿cuándo admitirán "los poderes" que es una estupidez inculta el querer poner fronteras/barreras a la cultura o sus manifestaciones?) quien lo alentó a publicar su primera novela, Beatus Ille, tras leer las compilaciones de sus artículos periodísticos. En esta novela figura la ciudad imaginaria de Mágina, trasunto de su natal Úbeda (que reaparecerá en otras obras suyas) y cuenta la historia de Minaya, un joven que regresa a Mágina para realizar una tesis doctoral sobre el poeta Jacinto Solana, muerto en la guerra civil, pero cuya apasionante vida le llevará a una serie de indagaciones que darán como resultado un final magistral.
Otra obra característica de Muñoz Molina es Ardor guerrero, de la que el autor dice: «Yo me llamaba J-54.» En el otoño de 1979, un joven que sueña con ser escritor se incorpora por leva obligatoria al Ejército español. Su destino es el País Vasco. Su viaje en un lúgubre tren que atraviesa la Península de sur a norte es el preludio de una pesadilla. «Conejo, vas a morir.» Así serán recibidos los nuevos reclutas. Tendrán que olvidar su identidad y, en gran medida, su condición humana. En las paredes de los cuarteles colgaban todavía los retratos de Franco y su mensaje póstumo. Aquel recluta, J-54, se llamaba Antonio Muñoz Molina. La obra es una memoria valerosa y desnuda, documento implacable, alegato contra la intolerancia, crónica incisiva de unos años clave en la historia de España,
Por último, en esta antología que no es tal, una mención al ensayo (no novela) Todo lo que era sólido, en la que Muñoz Molina se desliza entre la maleza de la confusión y analiza las décadas anteriores a esta crisis, aquellas en las que todo parecía sólido y España vivía en su propio castillo de naipes, bien apuntalado, pero de naipes al fin y al cabo. Analiza los años de la furia, los del exceso, los días en los que España era “el país donde más rápido uno se puede hacer millonario”, según palabras de un ministro de economía socialista. Los años del gasto y del desgaste, aunque fuéramos incapaces de apreciarlo ya que, como bien describe Muñoz Molina, hemos vivido de espaldas a la ética y moral que asumíamos como propia. Sabíamos que lo que se hacía (y todavía se hace) estaba y está mal, pero nos beneficiábamos de ello y nos dejábamos mecer por un cinismo ético que nos acunaba entre contratos y beneficios más o menos confesables. . Muñoz Molina hace un repaso de los años de democracia, casi desde el inicio de la misma, y separa cada átomo de nuestra sociedad para analizarla desde una perspectiva ética, económica y social.

2Howard Gardner es un psicólogo, investigador y profesor de la Universidad de Harvard, de Estados Unidos, conocido en el ámbito científico por sus investigaciones en el análisis de las capacidades cognitivas y por haber formulado la teoría de las inteligencias múltiples (musical, físico-kinestésica, lógico-matemática, lingüística, visual-espacial, interpersonal, intrapersonal y naturalista). Por esta teoría y por sus implicaciones en la mejora global de la educación, le fue concedido el Premio Príncipe de Asturias de Ciencias Sociales en 2011.