viernes, 25 de agosto de 2017

Sobre el Alzheimer con la excusa de Glen Campbell

Hace pocos días, en concreto el 9 de agosto pasado, nos hicimos eco a través de Facebook de la noticia que informaba que el músico Glen Campbell, con 81 años, había sido derrotado al final en su lucha contra el Alzheimer, lucha que libraba hace años (lo que, mirado con objetividad, tampoco es una novedad absoluta, habida cuenta de que todos, de una forma u otra seremos vencidos; el quid de la cuestión es sólo el cuándo y el cómo de esa derrota). Decíamos en esa nota apresurada en Facebook que Glen Campbell no era excesivamente conocido en España (he de confesar que a quien suscribe se lo dio a conocer, hace muchos años, un amigo japonés que lo había descubierto en Londres) y posponíamos el hablar de su música a otro día.
Pero la verdad es que calibrar unas vivencias ante la adversidad como las experimentadas por Glen Campbell ante el Alzheimer nos hace abrir el foco desde su música hasta la enfermedad que lo condicionó. Y eso haremos: con la excusa de Glen Campbell reflexionaremos someramente (algo nada técnico, como es natural) sobre esa lacra, por el momento imparable, que es el tipo de demencia conocido como enfermedad de Alzheimer.

Así pues, para ir por orden, y especialmente para quien no lo conociera, ¿quién fue Glen Campbell?

Nació en 1936 en una familia muy humilde de Arkansas, EE.UU. y comenzó en el mundo de la música muy niño admirando desde pequeño como guitarrista al gran Django Reinhardt. Con algo más de veinte años se fue a Los Ángeles, donde ganó fama como excelente músico de estudio y en donde trabajó a las órdenes de estrellas como Elvis Presley, Dean Martin o Frank Sinatra.
Cuando Brian Wilson, el genio y alma de The Beach Boys, sufrió problemas de salud a mitad de los años 60 que le alejaron de la banda, Campbell se incorporó al grupo durante unos meses como músico para las giras. Pero él no cejaba en su empeño por desarrollar una carrera en solitario, que despegaría triunfalmente en 1967 con sus exitosos singles Gentle on my mind y By the time I get to Phoenix. La marca de la casa del artista, a lo largo de toda su carrera, fue una melancólica mezcla de country y pop en la que su voz suave y muy natural bordaba con facilidad los temas más románticos y nostálgicos. Posteriormente, siguió coleccionando triunfos gracias a canciones como Galveston, Southern nights o Rhinestone cowboy. Campbell vendió a lo largo de su vida más de 45 millones de discos y, además, tuvo tiempo para debutar en el cine gracias a True Grit (Valor de ley), de 1969, cinta que protagonizó John Wayne y que, por cierto, en 2010 sería objeto de un "remake" a cargo de los hermanos Coen.
Los años 80 fueron una época oscura para el músico, que sufrió problemas, como muchos otros personajes del mundo del espectáculo de esa época, con las drogas y el alcohol.
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 En 2011 anunció que sufría Alzheimer, una enfermedad contra la que luchó de manera pública, para concienciar a la sociedad, a través, por ejemplo, del documental que muestra su deterioro Glen Campbell: I'll Be Me (2014), que dirigió James Keach y donde se registró también su última gira. También 2011 fue el año en el que editó su último disco con canciones originales, Ghost on the canvas, aunque su despedida final fue publicada este mismo año 2017: un álbum de versiones titulado elocuentemente "Adiós" (en español).

Según ha declarado el que fue su médico, Ronald Petersen, director del Centro de Investigación de la Enfermedad de Alzheimer de la Clínica Mayo, de Estados Unidos, la reacción de Campbell y su familia al conocer el diagnóstico fue valiente y envidiable; el impacto en la consciencia de cualquier ciudadano cuando se confirma el Alzheimer es tremendo y hace ver que cualquiera puede contraer esta enfermedad, independientemente de sus antecedentes, inteligencia u ocupación. Realmente atraviesa todos los sectores. Glen no sólo no ocultó el diagnóstico, sino que, apoyado por su familia, se mostró dispuesto a filmar ese documental que mostrara cómo lidiar con la enfermedad, lo que puede ser reconfortante para otras familias que también están tratando con este problema al ver que no están solos.

La enfermedad puede tener efectos diferentes para cada persona, y, en el caso de Campbell le provocó el olvido, entre otras cosas, de letras de canciones que había repetido durante décadas pero no el dominio de la guitarra, con la que era capaz hasta los últimos tiempos de improvisar un solo perfecto de cinco minutos, lo que demuestra, en opinión del Dr. Petersen, que las diferentes regiones del cerebro se ven afectadas de manera diferente en cadacaso por el proceso de la enfermedad y que, por tanto, el paciente de Alzheimer tal vez no deba detenerse en lo que no puede hacer debido a la enfermedad, sino concentrarse en lo que todavía puede hacer. Una interpretación del documental de Campbell es exactamente eso: ver a una persona que realmente fue afectada por la enfermedad, pero siguió haciendo lo que le gustaba hacer, estaba rodeado de su familia y amigos y con todo ello mantenía una calidad de vida muy alta en la enfermedad.

Glen Campbell, para asegurarse que la gente lo recordaría como era cuando estaba sano, escribió e interpretó, ya dominado por el Alzheimer y dentro del documental citado, la hermosa canción (que hemos vuelto a elegir para su despedida en lugar de alguna otra suya, más conocida pero más intrascedente respecto al tema que tratamos), sincera, dura y tierna a la vez, llamada “I’m not gonna miss you” (“No te voy a extrañar”), cuya letra traducida adelantamos en Facebook y repetimos aquí:


Estoy aquí, pero también me he ido
No toco la guitarra ni canto mis canciones
Ellas nunca definieron lo que soy
El hombre que te amó hasta el final

Tu eres la última persona que voy a amar
Tu eres la ultima cara que voy a recordar
Y lo mejor de todo, no te voy a extrañar
No te voy a extrañar

Nunca te voy a abrazar como lo hice
O decirle "te amo" a los niños
Tu nunca vas a verlo en mis ojos
No me va a doler cuando llores

Nunca voy a saber todo lo que tú pasaste
Ni las cosas que digo o hago
Ni todo el daño y el dolor
Alguna cosa sigue siendo egoísta

No te voy a extrañar
No te voy a extrañar



Es hora de dejar ya a Glen Campbell que descanse en paz, con un recuerdo respetuoso de su música  y el agradecimiento por su ejemplo de lucha ante el Alzheimer, y revisemos lo que sabemos de cómo comportarse ante la enfermedad.

Tiene razón el Dr. Petersen, en opinión seguro que compartida por la totalidad del colectivo médico, de que la confirmación de un diagnóstico de Alzheimer es un mazazo para el enfermo y su entorno, pero no puede olvidarse la angustia previa desde la primera observación por ese entorno, generalmente en la persona que hasta ese momento ha sido referencia para ellos, de cualquier síntoma alarmante (y todos hemos vivido, directa o indirectamente, esas situaciones en que se instala el desasosiego lacerante previo a la depresión), más allá del manido de la pérdida de la memoria cercana, como puede ser el notar problemas para encontrar las palabras con las que expresar lo que se quiere decir, cierta desorientación espacial o alteraciones repentinas en el comportamiento, en un proceso que, psíquicamente, culmina en el desconocimiento de la realidad circundante. Y lo peor es que, como afirma la Fundación Pasqual Maragall para la Investigación sobre el Alzheimer (https://fpmaragall.org), una de cada diez personas mayores de 65 años tiene Alzheimer y que cada 3 segundos se diagnostica un nuevo caso de algún tipo de demencia (el Alzheimer lo es) en el mundo, de forma que si no se encuentra una cura efectiva, en el año 2050 el número de casos, que son actualmente 46 millones en todo el mundo, se habrá triplicado.

Quizá haya que puntualizar que no todos los casos en que algunas funciones dejan de funcionar y el enfermo necesita ayuda cotidiana son Alzheimer; hay bastantes enfermedades neurodegenerativas con síntomas globales parecidos, con una nula expectativa de curación, como el Alzheimer, pero que, a diferencia de éste, la persona afectada es plenamente consciente del deterioro que sufre, de la desaparición paulatina de capacidades, habilidades y destrezas, pero el mecanismo que regula la capacidad de respuesta anímica a estímulos (positivos o negativos) físicos, psíquicos o sentimentales recibidos, permanece inalterado, lo que se traduce en una mayor tranquilidad del entorno, que puede evaluar en todo momento la validez y efecto de sus acciones, cosa que no pasa con el Alzheimer.

No sería justo ni correcto pensar que estas líneas tuvieran voluntad de convertirse en guía en un tema tan delicado y con tantas aristas, ni mucho menos, por lo que lo conveniente es aconsejar en este punto a las personas interesadas acudir a la abundante literatura publicada sobre el tema, bastante de ella de libre acceso vía Internet. Únicamente una última reflexión sobre esta literatura: la mayoría de las obras publicadas se centran (con un criterio del todo respetable, por supuesto) en la eficacia del qué hacer, y pocas en qué siente el cuidador y, eventualmente, el enfermo, en el proceso.

Algunos autores han acudido a la ficción para intentar comprender/explicar el progreso del cambio, y ahí están, por ejemplo, Los artistas de la memoria, de Jeffrey Moore o Siempre Alice, de Lisa Genova, entre otras, pero, en mi opinión, hay tres obras, duras, incómodas, que recogen la narración de casos reales vividos por el autor, cuya lectura (si se aguanta hasta el final) puede ayudar a más de una persona que se encuentre en tan difícil tesitura al ver cómo han ido evolucionando los sentimientos (no los actos en sí) de otra persona en una situación como la suya.

La primera es No recuerdo si lo hice, de Alice LaPlante (Editorial Maeva) La autora explica que tras muchos intentos de escribir una novela sobre la angustiosa enfermedad de su madre creyó encontrar la manera de hacerlo convirtiéndola en protagonista de una novela de intriga policíaca. El misterio sería el marco, una estructura para abordar el Alzheimer: un asesinato y una sospechosa aquejada de esa enfermedad, alguien que no puede recordar sus acciones. Jennifer White (la madre en el relato) era una mente brillante, una cirujana ortopédica antes de entrar en el abismo. Su mejor amiga y vecina, Amanda, aparece muerta con cuatro dedos de la mano amputados. Jennifer, por su antigua profesión, es la principal sospechosa, pero ni siquiera recuerda que su amiga ha muerto y mucho menos si fue ella quien la mató. Toda su mente esta desintegrada en fragmentos pero todavía se aferra a pequeñas porciones de realidad, a veces a través del enfado y la agresividad, otras veces haciendo emerger los oscuros secretos de su familia. Es una novela angustiante que se adentra en esa enfermedad que realmente asesina mentes y familiares próximos a la víctima.

La segunda, Las amapolas del olvido, de Andrea Gillies (Editorial Temas de Hoy). La autora, Andrea Gillies, es una periodista británica que en la vida real decidió dejarlo todo para dedicarse a cuidar a su suegra, Nancy, con principios de Alzheimer, en una vieja casa en el norte de Escocia, y relatarlo. Las amapolas del olvido es el relato estremecedor, enternecedor, maravillosamente bien narrado, de su experiencia como cuidadora, como persona que se dedica íntegramente al bienestar de otro y a intentar ayudarle a vivir y a morir. La historia de Andrea y Nancy y su día a día (unas veces cómico, otras trágico) compone un extraordinario diario novelado que incluye reflexiones sobre el ser, la falta de pasado o el funcionamiento de la mente y alberga toda una lección de humanidad.

La última es Mi madre, de Tahar Ben Jelloun (Editorial El Aleph), una novela excepcional en la que el lector se adentra en una habitación que poco a poco va quedando vacía. No es un libro amable. Es duro, y nunca mejor dicho, como la vida misma. Repasos que, a través de la literatura, todos debemos acercar a nuestra mesita de noche, porque no existe vacuna, ni inmunidad para vivir el Alzheimer en carne propia o en cercano cuerpo ajeno. El autor lo explica así:

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"Durante los últimos meses de su vida, mi madre fue perdiendo su memoria, recayó en su infancia. Convertida de golpe en una niña pequeña, después en una joven recién casada, mi madre empezó a hablar, a confesar, invocando a (los) vivos y (los) muertos. El amor filial, fuerte y apasionado, se ve a veces envuelto en el pudor y los sobrentendidos. Al revelar su pasado, mi madre se liberó de una vida en la que casi nunca fue feliz. Durante largos días la escuché, siguiendo como podía el hilo de sus incoherencias; sufrí y al mismo tiempo la descubrí.
Este relato fue escrito a partir de los retazos de recuerdos que ella me confió. Fragmentos que me permitieron reconstruir su vida en el viejo Fez de los años treinta y cuarenta, de imaginar sus momentos de alegría, de adivinar sus frustraciones. Tuve que leer entre líneas o incluso traducir sus silencios, y casi siempre restituir sus emociones”.

No nos resistimos a ofrecer el comienzo de este último libro por un pequeño detalle de la narración:

Desde que cayó enferma, mi madre se ha convertido en una cosita diminuta de memoria quebradiza. Convoca a los miembros de su familia, muertos hace tiempo. Habla con ellos, se sorprende de que su madre no vaya a verla, dice maravillas de su hermano menor que, según ella, siempre le lleva regalos. Uno tras otro, se suceden junto a su lecho y le hacen compañía. Yo no quiero llevarle la contraria. Ni molestarlos. La señora que la cuida, Keltum, se lamenta: «Cree que estamos en Fez, en el año en que naciste».
Mi madre regresa a los tiempos de mi infancia. Su memoria ha tropezado, se ha caído y se desparrama por el suelo mojado. El tiempo y la realidad ya no se llevan bien. Ella se deja arrastrar por unas emociones que brotan del pasado.
Cada cuarto de hora, me pregunta: «¿Cuántos hijos tienes?». Siempre le contesto en el mismo tono. Keltum se pone nerviosa, interviene y dice que no soporta más esas repeticiones.
Mi madre tiene miedo de Keltum...

Este párrafo final es ese “pequeño detalle” de que hablábamos y es que, en el mundo que se crea el enfermo, es habitual que se administren nuevos afectos y odios, confianzas y miedos... y hay que estar preparado para ello, porque puede afectar enormemente y pasar en un abrir y cerrar de ojos de ser el hijo predilecto, pongamos por caso, al odioso y temido controlador que intenta dominarme.

No es fácil, no. Ojalá casos como el de Glen Campbell contribuyan a impulsar la necesaria investigación para mejorar la calidad de vida del enfermo... y de su entorno.

lunes, 14 de agosto de 2017

Corea del Norte, Estados Unidos... y la MarcaEspaña.

Estos días es noticia preocupante en todos los medios de comunicación mundiales el juego de dramático toma y daca que se llevan entre manos, mientras todo el mundo aguanta la respiración, esos dos personajes que me niego a calificar que son el Presidente de los Estados Unidos de América, Donald J. Trump, y el de Corea del Norte, Kim Jong-un. La última amenaza divulgada por Corea es la de lanzar un misil nuclear sobre la isla de Guam, donde Estados Unidos tiene instalada una base militar.

Y aquí dejamos la política, eso sí, con el ferviente deseo, por el bien de todos, de que todo quede en palabras, y pasamos, con la excusa de la noticia, a otro campo, cual es la indiferencia con que se ha tomado en España la amenaza, precisamente contra la isla de Guam, lo que demuestra que:
1.- eso de la MarcaEspaña es sólo un instrumento político al servicio del gobierno de turno sin conexiones con la Cultura (con mayúscula)
2.- la Historia (constatamos una vez más en estas líneas) es otro instrumento de la lucha partidista que aplica sonoros silencios sobre lo que decide que le conviene ocultar.

Porque, vamos a ver, ¿en algún medio habéis leído acerca del pasado hispano de Guam? Es más, ¿alguien nos ha recordado que allí se habla el chamorro, derivado del castellano, cooficial con el inglés? Pues recordémoslo para quien pueda sentir curiosidad.

Hay que empezar diciendo que isla de Guam y las islas Marianas del Norte junto con las Carolinas, y otras de Oceanía estuvieron vinculadas a España desde 1521 (ocupación por Magallanes -meses antes de su muerte en las Islas Filipinas- y Elcano) hasta 1898 (cesión por España a Estados Unidos tras ser derrotada en la guerra hispano-estadounidense). En todas ellas, el chamorro (para ellos: chamorru1) es la lengua hablada, compartiendo la oficialidad con el inglés. También se habla, ya puestos, en las islas de Yap y Ponapé, donde también está oficialmente reconocido y en los Estados Unidos, por algunos inmigrantes y descendientes de éstos. El chamorro tiene muchas influencias del español, llegando a haberse considerado lingüísticamente por algunos estudiosos, en un debate que sigue abierto, que el chamorro hablado era un criollo de base española por tener, por ejemplo, igual que el español, en su alfabeto, la letra ñ y casi un 50 % de las raíces de las palabras de su vocabulario procedentes del español.

Por desgracia, siguiendo la tendencia de las lenguas minoritarias, el número de hablantes de chamorro ha decaído en los años recientes, y por lo general, entre los jóvenes se muestra cada vez más preferencia por el inglés, y tienden a mezclar chamorro e inglés en la conversación. En concreto en Guam (Guåhan en chamorro) el número de hablantes nativos ha disminuido desde la última década, mientras que en las Marianas del Norte los jóvenes todavía hablan el idioma con fluidez, y ello sin que conste ninguna iniciativa cultural en España, con el respaldo oficial de la MarcaEspaña, por ejemplo, por contribuir en intentar evitarlo.
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En su día sí se conocía y cuidaba
Para que cada uno tome sus conclusiones acerca de lo que parece una exhibición (una más) de insensibilidad cultural, algunos ejemplos de chamorro:
 
Adios
adiós
Saludu
saludos
Si Juan yo'
Yo soy Juan
Amego
Amigo
Buena suette
Buena suerte
 
Felis Kumpliañus
Feliz Cumpleaños
Buenas Dihas
Buenos días
Buenas Tåtdes
Buenas tardes
Buenas Noches
Buenas noches
 
Asta otru diha
Hasta otro día
Asta agupa'
Hasta mañana
Buen probecho, Tåya' Guaha
De nada, no hay de qué
Felis Nabidat yan Añu Nuebu
Feliz Navidad y Año Nuevo
Hu Guaiya Hao
Te quiero
 
Más llamativo es que el chamorro actual utiliza todo el sistema numeral tomado del español excepto cuando cuentan dólares, en que usan espontáneamente numerales en inglés (verídico según nos aseguran nuestras fuentes).

  • 1-10: Unu, dos, tres, kuåtro, sinko, sais, siete, ocho, nuebi, dies
  • 11-19: onse, dose, trese, katotse, kinse, diesisáis, diesisiete, diesiocho, disinuebi
  • 20-90: beinti (benti), treinta (trenta), kuarenta, sinkuenta, sisenta, sitenta, ochenta, nobenta
  • 100-900: sien(to), dos sientos, tres sientos, kuåtro sientos, kinientos, sais sientos... nobesientos (nuebe sientos)
  • 1000-9000: mit, dos mit, tres mit...
  • > 1 000 000:un miyón, dos miyón, tres miyón...

Por todo ello resulta hiriente la indiferencia (¿desprecio?) oficial hacia la situación actual del chamorro, algo a lo que, por otra parte, ya estamos acostumbrados en nuestra clase política, que sólo sabe aplicar miopes criterios partidistas a cuanto desconocen (¿de verdad son cultos?) o no saben gestionar. ¡Ah! Si hay alguien interesado en profundizar en el tema, encontrará excelentes estudios sobre esta lengua... en inglés, empezando por cuidadísimos y actualizados diccionarios Chamorro-Inglés.


De pena...

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1El nombre "chamorru" es un endónimo derivado de la pronunciación nativa del mismo exónimo hispano "chamorro" con el que los españoles comenzaron a referirse a los autóctonos de las Islas Marianas tras su conquista ya que la sociedad precolonial en las islas se basaba en el sistema de castas y "Chamori" fue el nombre de la casta gobernante.

sábado, 12 de agosto de 2017

El humor, esa herramienta política

Tal día como hoy, 12 de agosto, festividad de San Fortino en México, nació en ciudad de México hace 106 años Mario Fortino Alfonso Moreno Reyes, conocido simplemente como Mario Moreno, y más como Cantinflas, que fue un actor y comediante, ganador del Globo de Oro en 1956 con una gran trayectoria cinematográfica, que lo hace ser uno de los comediantes más grandes y recordados de habla hispana y como el más reconocido comediante mexicano de todos los tiempos. Se dice de Mario Moreno que es el «Charles Chaplin de México».
Salió de los barrios pobres donde tuvo origen su personaje Cantinflas, que gozó de una enorme popularidad, y que venía a ser el típico «pelado» asociado con parte de la identidad nacional de México, sobre todo de las clases bajas.
Además de actor y empresario, Mario Moreno también llegó a entrar en la política de su país y, aunque de perfil conservador, su reputación como portavoz de los desprotegidos le proporcionó autenticidad y se convirtió en una figura importante en la lucha contra el "charrismo" sindical, que es la práctica del gobierno de un solo partido, para manejar y controlar a los sindicatos.

Hoy día, las generaciones jóvenes ni lo conocen, y en los adultos seguramente queda fijado el cliché del personaje capaz de hablar y hablar... sin decir nada pues entre las cosas que lo hicieron querido por el público estaba el uso cómico del lenguaje en sus películas; sus personajes (casi todos una variación del mismo personaje, pero en diferentes papeles y situaciones) entablaban una conversación normal para después complicarla al punto de que nadie entendía lo que estaba diciendo. El personaje de Cantinflas, en sus películas, era particularmente proclive a ofuscar la conversación cuando hablaba con alguien a quien le debía dinero, cuando cortejaba señoritas o cuando trataba de salir de problemas con las autoridades, arreglándoselas, por cierto, para humillarlas sin que se dieran cuenta.

Hay que decir en su honor que la Real Academia Española incluyó el verbo cantinflear y las palabras cantinflas y cantinflada en su diccionario en 1992. Posteriormente añadió los adjetivos cantinflesco, cantinflero y acantinflado y el sustantivo cantinfleo.

Cantinflas, con su estilo, demostró que el humor se puede utilizar como herramienta contra los abusos de las autoridades. No es nuevo; entre otros muchos autores, Josep Pernau, en su libro Humor de combate: cómo sobrevivir a las dictaduras (Roca Editorial, 2007) reconoce el poder del humor como herramienta de resistencia política y desde un anonimato inevitable, la risa clandestina y mordaz se alza siempre como la mejor arma en tiempos difíciles; en este caso, recoge en el libro historias que han servido de desahogo a multitud de personas en épocas de opresión1.
Se dice que el humor es la mejor combinación de la tragedia con el tiempo. Esta máxima aumenta el mérito de tantos anónimos personajes que, desde su trinchera de ingenio, y cuando fue necesario, combatieron la incidencia de la dictadura con su humor de combate. El libro es, en realidad, un reconocimiento a todos ellos.

Por eso es tan preocupante la deriva actual en este terreno; comparar la libertad con que se hacía humor en los años 70 y 80 del pasado siglo (novedad de tetas y culos aparte) en todos los sentidos de ideologías con el corsé de pensamiento y expresión de hoy, causa alarma. Un país que permite (y sigue votando) con normalidad e indiferencia que un gobierno elegido por recuento de número de votos favorables (no confundir con democrático; que sea democrático es otra cosa, más ligada con sus acciones) se atreva a procesar ¡por lo penal! a través de SU fiscalía a quien hace chistes políticos o similares, curiosamente sólo en una dirección ideológica (teniendo en cuenta que, naturalmente, esos chistes no tienen por qué ser del agrado de todos y haya quien los considere, legítimamente, de mal gusto o incluso irreverentes) mientras participa, alienta y jalea la burla, chanza, menosprecio y amenaza de quien piensa diferente al estándar oficial, consagrando de esta manera (aunque culpe al otro, claro) la idea permanente de las dos Españas inentendibles e irreconciliables, ese país, decíamos, jamás podrá diseñar un futuro común.


Pero volvamos hoy con Cantinflas en su aniversario. A medida que fue haciendo películas, sus cintas muestran un cambio: del personaje de la picaresca urbana y popular sólo quedaría un humor basado en el uso reiterativo del "cantinflismo", es decir, de esa habilidad ya mencionada para hablar mucho y no decir nada. Poco a poco, Mario Moreno (no su personaje) se convirtió en un portador de juicios y críticas contra la sociedad "pueblerina", en particular, y contra la humanidad, en general. De este modo, arremetió con singular énfasis contra la "aristocracia desnaturalizada" del Poder, haciendo que triunfara lo auténtico sobre lo falso. Y eso sí que se entendía ¡vaya, si se entendía! Se constituyó en el hombre que siempre decía la verdad, aunque en forma sarcástica, y sufrió las consecuencias, en el ejercicio de su profesión, de esa fidelidad a sí mismo.
Si en sus interpretaciones denunciaba las desigualdades sociales y la insolidaridad, en la vida real obraba en paralelo, realizaba obras caritativas y llegó a montar una oficina para los necesitados. La última etapa de su vida, después de enviudar, estuvo marcada por su participación en actos sociales y políticos (incluso llegó a pronunciar un discurso en la Asamblea de las Naciones Unidas). 

Precisamente rescatamos aquí el discurso ante la ONU, pero no el real sino el de la ficción (?), de la película de 1966 Su Excelencia

Sin comentarios, salvo el de que el discurso tiene 51 años y, con matices, es de rabiosa actualidad.

¿Tiene vergüenza quien debe tenerla?

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1Como muestra, un ejemplo: "En una dictadura, cuando uno se planta en medio de la plaza del pueblo y empieza a gritar que el tirano es un imbécil, le pueden detener por dos cosas: por escándalo público y por divulgar un secreto de Estado".

miércoles, 9 de agosto de 2017

¿Así se escribe la Historia?

King Crimson es, con más de cuarenta años de trayectoria, una de las bandas más longevas de la historia de la música y uno de los más importantes representantes de lo que se conoció como rock progresivo. Además, sus componentes (cambiantes a lo largo del tiempo) están considerados como músicos de gran calidad técnica e interpretativa. En 1969 el grupo debutó como telonero de los Rolling Stones en un concierto en el Hyde Park londinense, y ese mismo año grabó su primer disco, In the Court of the Crimson King, cuya cara A (estamos hablando de vinilo, naturalmente) cerraba "Epitaph", canción marcada, por un lado, por su letra apocalíptica, de Ian McDonald y, musicalmente, por la presencia dominante en ella del mellotron (instrumento musical electro-mecánico polifónico que apareció a mediados de los años 1960 y que hizo furor por su utilización en la música rock). En la canción, antes de repetir el estribillo de "La confusión será mi epitafio" (Confusion will be my epitaph), se explica, entre otras cosas, que "El destino de toda la humanidad, veo, está en manos de tontos" (The fate of all mankind, I see, is in the hands of fools)


Lo que pasa es que esa verdad latente en cualquier observador no fanatizado, de que, con frecuencia, ciertas acciones de los gobiernos de turno carecen totalmente de sentido, son hábilmente escamoteadas o justificadas en la Historia oficial; por ejemplo, este mes de agosto se cumplen 103 años de una carnicería de soldados franceses a manos de las tropas alemanas en el frente de Metz y Estrasburgo (o de Alsacia y Lorena, como queráis) durante la 1ª Guerra Mundial, originada porque el Alto Estado Mayor francés ordenó a su Infantería atacar en tromba las posiciones enemigas porque sus espías le habían asegurado que los alemanes rehusaban usar la bayoneta. Lo que no le habían dicho es que esto era así porque disponían de unos artilugios novedosos llamados ametralladoras que eran capaces de hacer quinientos disparos por minuto y que hacían innecesarias las bayonetas. Fue la primera gran carnicería de esa guerra, disimulada en los libros de Historia por el hecho de que Alemania resultó perdedora, con lo que la masacre se presenta como un heroico sacrificio necesario en lugar de un fallo garrafal del Mando, con consecuencias trágicas.

¿Cómo lo explicarían si Francia hubiera quedado en el bando de los vencidos? Pues hay que suponer que con pocas diferencias. Y es que, en los casos en que es más evidente la inoperancia, ignorancia, ineptitud, arrogancia, incompetencia (a veces, la suma de todas) de un gobierno, más descarada es la manipulación para culpar a otros de la propia ineficacia, adobado todo ello con copiosas dosis de eso que ahora se llama postverdad y que antes conocíamos llanamente como mentiras, cuando no con falta de información sobre los hechos y el imbuir a la ciudadanía de que creer a pie juntillas los postulados oficiales aún sin explicaciones, es como creer un dogma de fe. Y que eso es lo que se debe hacer. Eso nos pasa ahora, sin ir más lejos, con el cansino, y cada vez más peligrosamente enrevesado tema "de Catalunya", que empezó siendo la voluntad de presentar un memorial de agravios al Gobierno de Madrid y que vete a saber lo que acabará siendo.

Sin entrar en el fondo ni la evolución de la cuestión, nos limitaremos a señalar algunas muestras (ya conocidas, por otra parte) de manipulación insana, siguiendo los casos comentados, encaminada a apelar a unas "esencias patrióticas" previamente manipuladas también para tapar la manifiesta ignorancia en gestionar el tema.

Para empezar, resulta cansina esa cantinela aplicada desde el principio para todo lo que rodea el tema, y repetido con llamativo seguidismo por la mayoría de medios y por todos los partidos, "constitucionalistas" (¿o hay que decir "inmovilistas"?) de que estamos ante algo ilegal, prescindiendo de que en sus orígenes hace 6 años numerosos dictámenes de reputados juristas (entre los que habían padres de la Constitución) certificaban que la consulta planteada entonces estaba perfectamente amparada en la Constitución de 1978 y que su celebración estaba supeditada sólo a la simple voluntad política. La respuesta del Presidente del Gobierno fue "Yo no quiero", sin aportar ni una sola razón a la negativa.
Lo curioso es que mientras en 6 años los legisladores (?) no han tenido tiempo para evaluar la razonabilidad y forma de las demandas ciudadanas con el fin de hacer su trabajo y ver si conviene revisar (o no) la normativa para canalizarlas adecuadamente (vamos, que no se ha hecho NADA), el Gobierno ha puesto en marcha una Ley (votada en el Parlamento, todo hay que decirlo) por la que, quebrantando esa Constitución que pregonan defender, confiere atribuciones anticonstitucionales al Tribunal Constitucional para que vaya haciendo trajes sancionadores a medida para cada iniciativa anunciada por la Generalitat y que el Gobierno se manifiesta incapaz de gestionar políticamente.

Otra muletilla que no resiste ni un análisis superficial (y hay que trasladarse para ello varios años atrás) es aquello de que presentar agravios es romper y dividir España. Si hay que poner una fecha y nombrar un protagonista de esa ruptura y división de España, esta fecha es anterior al inicio del actual "tema Catalunya" y el protagonista no es la Generalitat. El 31 de julio de 2006 el Partido Popular presentó ante el Tribunal Constitucional un recurso de inconstitucionalidad contra el nuevo Estatut de Catalunya, en el que se recurrían 114 de los 223 artículos y 12 disposiciones del mismo mientras que no hubo recurso contra otros Estatutos de contenidos similares. Paralelamente el Partido Popular inició una campaña de recogida de firmas "contra los catalanes" (sic) con la que consiguió numerosos votos viscerales, espurios pero válidos en una votación. Resulta palmario, pues, que España se rompió entonces al enfrentar artificialmente, por motivos partidistas, a unas comunidades con otras (al margen de cuál sea la elegida para hacer de pim-pam-pum. Lo relevante es alentar el enfrentamiento), criminalizando desde ese momento cualquier iniciativa, hasta que la ciudadanía, jaleada sólo con slogans y no con información veraz, apoya sin pensar esa muletilla del gobierno. Además, pensemos, alguien medianamente inteligente que realmente busque la unidad (no impuesta por la fuerza) será el primer interesado en conocer si hay agravios e identificarlos para gestionarlos conjuntamente de manera adecuada; jamás prohibir expresarlos. Y mucho menos amenazar con castigos por hacerlo.

Pero donde se observa un salto cualitativo en la demostración de incompetencia para entender y gestionar el tema es en esa apelación inmoral a que presentar agravios es atentar contra la soberanía de todos los españoles. Parada obligatoria. ¿Qué es soberanía? ¿La facultad de elegir que sean recortados los gastos superfluos de los ministerios y no la sanidad? ¿La seguridad de que será tenida en cuenta y tramitada siempre la presentación de una Iniciativa Legislativa Popular? ¿La confianza de que serán expulsados y castigados todos los cargos públicos envueltos en corrupción? ¿La idoneidad de reprobar y remover a los representantes públicos que voten sin más para aprobar leyes claramente lesivas para los intereses de sus representados?.... ¿O sólo se habla de soberanía para impedir que una minoría (sobre el conjunto estatal, claro) exprese las razones de unos agravios, no sea que se identifiquen con ellos? Porque, mirado sin pasión fanática, ¿quién soy yo para prohibir las razonadas aspiraciones de un tercero, esté o no de acuerdo con ellas?
Bien haría el Gobierno en extremar la prudencia con la manipulación interesada de conceptos delicados como el de soberanía, con el que se le pueden sacar los colores en un momento. Por recordar sólo acontecimientos recientes sobre los que se observa que se corre un tupido velo que los oculta, el 12 de octubre de 1968 (hace menos de 50 años, un suspiro en términos de períodos históricos), en plena dictadura, se concedió la independencia a la entonces Guinea Española, sin que haya constancia de que se apelara a la recia y viril soberanía ciudadana para concederla o no; es más, no consta que votasen en su referéndum, del 11 de agosto de 1968, Murcia o Extremadura, pongamos por caso, sino sólo los ciudadanos guineanos.
Tampoco consta que se apelara a la soberanía para consolidar el traspaso a Marruecos de Ifni y otros territorios ni, sobre todo, cuando, en 1976, España abandonó ignominiosamente el Sahara Occidental y sus habitantes (españoles de pleno derecho) en manos de Marruecos y Mauritania según los Acuerdos de Madrid de 1975, no válidos, por cierto, según el Derecho Internacional. Paradójicamente se presentó como un triunfo de la soberanía el desenlace del chusco incidente del deshabitado islote de Perejil, que no llegó a más por la sensatez del gobierno marroquí frente a la belicosidad del entonces ministro Trillo.
Mucho cuidado con el uso de determinadas expresiones para alimentar un sentimiento anti-algo que se quiere basar en la creación de falsos bajos instintos.
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Mención aparte merecen los discursos elaborados por la Casa Real, aparentemente más comedidos y que utilizan lugares comunes para llegar a la misma conclusión que el Gobierno. Si hay un leit motiv repetido machaconamente para negar el derecho a expresar agravios es sacar rápidamente a colación "lo que nos une" (si bien no se define nunca qué es eso que nos une), y "la Historia común". Pues, siento decirlo, pero los redactores deberían saber que una Historia, relato por definición de vencedores y vencidos jamás puede ser común; nunca se puede equiparar el rol del vencido con la justificación del triunfador. Si existen lo que se conoce como agravios históricos, difícilmente se puede defender con ellos la existencia de una Historia común, sino de una Historia impuesta a la que se ha de llamar "común".¿O alguien con dos dedos de frente, por muy redactor de discursos que sea, es capaz de mantener que la historia de sacrificios, renuncias y humillaciones (que aún colea) de los vencidos en nuestra guerra (in)civil es la misma que la de los excesos (que ídem) de los vencedores? Por eso mismo, la Historia nunca puede servir de base en los planes de futuro de las personas salvo que se diseñe de forma que los vencidos sigan siéndolo, al igual que los vencedores. Es más, la Historia no sólo no es incuestionable (veleta que sigue el viento dominante en cada momento) sino que es un conocidísimo instrumento de manipulación de las "esencias del poder1" hasta el punto de que a veces es difícil distinguir la realidad de la ficción e, incluso a veces, se venera la ficción sabiendo que lo es. ¿Quién no ha oído hablar de la Sindone, Sudario de Turín, Sábana Santa o Santo Sudario? Ya sabéis, esa tela de lino que muestra la imagen de un hombre que presenta marcas y traumas físicos propios de una crucifixión y que se venera como el sudario que albergó el cuerpo de Jesús cuando lo bajaron de la cruz, desde que en 1958 el papa Pío XII autorizó la imagen en relación con la devoción católica hacia la Santa Faz de Jesús. No se desvela ningún secreto al decir que la Santa Sede autorizó en 1988 la datación por carbono-14 de la sábana, que se realizó en tres laboratorios diferentes, y los tres laboratorios dataron la tela entre los siglos XIII y XIV (concretamente entre1260 y 1390) pero, en 1998, Juan Pablo II dictaminó como válido el peso de la tradición.... y se siguen obteniendo royalties por su contemplación en la capilla real de la catedral de San Juan Bautista, en Turín, pese a saberse que es un fiasco.

La verdad es que, a desgrado de los historiadores vocacionales no políticos (que los hay), en todo el mundo se teje una maraña entre la realidad y la ficción interesada que frecuentemente es complejo identificar en el imaginario histórico colectivo lo que es o ha sido real. En el caso de la Historia de España, hay un antes y un después del noventayochismo que impulsa la creación de una historia "común". Efectivamente, en una época en la que España está agotada por la pérdida de las últimas colonias, arruinada económicamente y con incipientes problemas con sus posesiones en Marruecos, necesita mitos a los que agarrarse para levantar la moral y los encuentra en las ideas de, entre otros, el filólogo e historiador Ramón Menéndez Pidal y su fascinación por el Romancero medieval de Castilla. De ahi a convertir las leyendas de Castilla en el crisol de los mitos de toda España, un paso, unido a la concepción centralista de la sociedad que tan bien le vino al nacionalcatolicismo posterior y que llegó a considerar los nacionalismos periféricos como un accidente morboso de la Historia de España, en contraposición con la idea imperante desde la invasión napoleónica de que España es una gran nación compuesta de pequeñas naciones2.
A decir de los expertos, la idea de España y de los españoles que defendía Menéndez Pidal es hoy difícilmente sostenible y, además, hay muchos historiadores recientes que han demostrado la falsedad de los mitos fundacionales de Castilla. La figura del Cid, de Fernán González, de los jueces de Castilla… no eran tan importantes en la historia de Castilla y se demuestra, en definitiva, que todas las naciones que conocemos son inventadas, todas nacen de manera artificial, no hay ninguna nación elegida por motivo divino, no hay ninguna que sea una realidad natural eterna.

Para acabar estas reflexiones, nada mejor que un divertimento consistente en el análisis de la evolución de una historia (ajena, para no herir susceptibilidades) y las ramificaciones que puede generar a lo largo del tiempo.

Cuando uno se desplaza por la autopista francesa des Deux Mers adentrándose en el Midi desde el Mediterráneo, encuentra en un altozano cercano a Narbona, ya en camino a Carcasona, una escultura monumental de cemento de más de 10 metros de altura que representa a tres "caballeros", con los que se consolidan los avisos que se han podido encontrar si venimos de Nimes, Montpellier, Beziers..., es decir, en todo el Languedoc, "Vous êtes en pays cathare" (Estais entrando en el país cátaro) y se publicita la ruta de los castillos cátaros y toda una industria turística temática.


Los cátaros... El catarismo fue un movimiento religioso gestado muchos siglos antes de que apareciera por Europa, nacido de las antiguas creencias paganas orientales, cuya principal doctrina contenía dos principios fundamentales y contrapuestos, el Bien y el Mal, que representaban respectivamente, la parte espiritual del hombre, contra el mal, representado por el diablo en todo lo material, que se consideraba impuro. En Europa, los cátaros consideraban a la Iglesia de Roma, desorientada y perdida de la primitiva esencia con la que los primeros cristianos vivían su Fe, con sencillez, pobreza y humanismo, que según los cátaros, había perdido en gran manera, convirtiéndose en una religión, prepotente, intransigente, cuyos fieles vivían en continuo temor al castigo divino por cualquier falta o desvío de sus actos, que pudiera reportarles la condenación de sus almas, estaban los cristianos obligados bajo pena de excomunión, obediencia ciega hacia los dogmas que la Iglesia, consideraba inamovibles. Por eso a los cátaros se les llamaba "perfectos". Se conoce su implantación en Asia Menor, norte de Italia, sur de Francia, y en zonas del Camino de Santiago de España, Navarra, Aragón y muy extendidos en Catalunya (donde eran conocidos como bons homes). Su evolución está muy documentada, aunque parece que poco estudiada realmente, en las crónicas de la época, "El libro de los dos principios"... y las actas de la Inquisición que los persiguió.
¿Por qué, entonces, un movimiento tan extendido se asocia hoy sólo con el sur de Francia? Pues por razones políticas posteriores, como en muchas Historias oficiales.
En 1872, Napoleón Peyrat, escritor de fértil imaginación aunque poco preocupado por la veracidad, publica su Histoire des Albigeois: les Albigeois et l'Inquisition en la que viene a glosar que la victoria definitiva de los cruzados papales sobre los cátaros en Montsegur significó la desaparición de los derechos dinásticos del Rey de Aragón y el Conde de Barcelona (que toleraban o protegían a los "perfectos") sobre Occitania, el Rosellón, el Languedoc, la Provenza, etc., que pasaron, como agradecimiento de su apoyo al Papa, a manos del Rey de una Francia, que era entonces un reino minúsculo en el norte, en permanente conflicto con Bretaña. Para dar más valor a esa naciente expansión de Francia, Peyrat dió al Languedoc una importancia económica y estratégica que no tenía, y se sacó de la manga la existencia de un gran tesoro cátaro, que los vencidos consiguieron ocultar, antes de ser aniquilados, en unas cuevas en el entorno de Montsegur. Tampoco importa en el relato de Peyrat que, tras la capitulación de 1244 en Montsegur, el movimiento cátaro aún durara 77 años (hasta 1321, con la ejecución del último "perfecto" occitano), aunque ya fuera del Languedoc y sus líos dinásticos
Para seguir liando la madeja, y aprovechando la eclosión en busca de la espiritualidad que supuso el fin de la 1ª Guerra Mundial, el filósofo y magistrado Deodat Roché puso de moda que los garabatos que se habían encontrado en las "cuevas del tesoro de Montsegur" eran en realidad mensajes cátaros para la posteridad3. La siguiente vuelta de tuerca hay que atribuirla al escritor Maurice Magre, que en su obra de nombre larguísimo Magiciens et Illuminés. Apollonius de Tyane. Le Maître inconnu des Albigeois. Les Rose-Croix. Le Mystère des Templiers. Nicolas Flamel et la Pierre philosophale. Saint-Germain l'immortel. Cagliostro le charlatan. Mme Blavatsky et les Théosophes hace un prolijo examen de la secreta influencia en la civilización occidental de los sabios orientales, con gran protagonismo de los cátaros. Magre conoció al alemán Otto Rahn,que internacionaliza el mito del tesoro cátaro, con especial atención al Santo Grial4 o cáliz que contuvo la sangre de Jesús en la Última Cena en su Kreuzzug gegen den Gral. Die Geschichte der Albigenser (Cruzada contra el Grial. La historia de los albigenses). Hay que decir que Rahn se afilió después a las SS nazis y equiparó en sus escritos a los cátaros (“perfectos”) con la raza aria.

Para rizar el rizo, en 1982, los escritores Baiget, Leigh y Lincoln publican conjuntamente El enigma sagrado (The Holy Blood and the Holy Grail en su original en inglés) en el que dan a conocer la hipótesis de que Jesús de Nazaret se casó con María Magdalena, tuvieron uno o más hijos, los cuales emigraron a lo que hoy en día es el sur de Francia. Una vez allí, se involucraron con las familias nobles que se convertirían en la dinastía merovingia, cuya reclamación por el trono de Francia es defendida por una sociedad secreta llamada el Priorato de Sion.
Siguiendo esa línea de ficción, el escritor estadounidense Dan Brown publica en 2003 su conocidísima novela El código Da Vinci, en donde narra los intentos de Robert Langdon, Profesor de Iconografía Religiosa de la Universidad Harvard, para resolver un misterioso asesinato ocurrido en el Museo del Louvre en París. El desarrollo de la historia requiere la solución de varios acertijos y anagramas. La solución a cada uno de ellos se encuentra íntimamente ligada a la posible ubicación del Santo Grial y lo relativo a la misteriosa sociedad secreta del Priorato de Sion, así como a los Caballeros templarios. La historia también envuelve a la organización católica del Opus Dei. Lo más chocante del caso, viendo el tránsito constante entre Historia, leyenda, invención,... es que el Opus Dei se embarcó en una feroz campaña de desprestigio contra la novela y su autor como si los hechos novelados fueran algo así como la Nueva Verdad Revelada que se ha de combatir. La pregunta pertinente que cabe hacerse, pues, es si los Poderes suelen fabricar a sabiendas leyendas falsas a las que dan categoría histórica para crédulos, como temían que pasara con la ficción de Brown.

¿Así se escribe la Historia?

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1No me resisto a recordar en este punto unos artículos leídos recientemente en una página de Internet de Historia (??) en los que se afirma seriamente que el hombre que realizó las pinturas en las Cuevas de Altamira fue un español tal como se considera hoy el término, equiparándolo por ejemplo con Séneca. No eran españoles, sin embargo, Maimónides (cordobés pero judío) ni mucho menos Almanzor (andaluz de pura cepa aunque azote de las tropas cristianas de su época).

2Eso de "nación de naciones" no es un fruto del marasmo político actual como muchos creen en una exhibición de ignorancia política. El término fue acuñado por el militar y lingüista, colaborador de Olavide, nacido en Barcelona, defensor a ultranza de la unidad de España, anticatalán acérrimo (pese a lo que defendía que Catalunya era una pequeña nación en la que su burguesía era dinámica y el motor económico de España frente a la sociedad castellana, que definía como ociosa) y destinado en Cádiz (en donde  colaboró en la redacción de "la Pepa") Antonio de Capmany en su publicación de 1808 El Centinela contra los franceses en la que incitaba a los españoles a una lucha a muerte contra el invasor Napoleón, al que consideraba la Anti-España.

3Quizá cueste creerlo, pero estas teorías estrambóticas tuvieron gran aceptación y se cuentan entre sus defensores personajes de prestigio, como la filósofa Simone Weil.

4Poca broma. Cuando el lugarteniente de Hitler y líder de la SS Heinrich Himmler visitó España en octubre de 1940, se desplazó al Monasterio de Montserrat (que, según le habían informado, era el trasunto del Montsalvat del Parsifal wagneriano) buscando allí el paradero oculto del Grial.

martes, 1 de agosto de 2017

De Costa-Gavras a las patrias

El Premi Internacional Catalunya (menos publicitado y promocionado que otros como el Princesa de Asturias, por ejemplo) es un premio otorgado cada año desde 1989 por la Generalitat de Catalunya con el que se reconoce el trabajo de personas que no sólo han contribuido al desarrollo de la cultura, la ciencia, la economía, etc., sino que además hayan destacado por haber realizado sus trabajos con un alto compromiso ético y humanístico. Entre los galardonados encontramos a Karl Popper, Mstislav Rostropóvich, Václav Havel, Pere Casaldàliga, Jimmy Carter o Malala Yousafzai entre otros. Este año 2017, la distinción ha recaído en el director de cine greco-francés Costa-Gavras1, reconociendo así el jurado, por un lado, "la contribución del cine a la sociedad como una de las grandes formas de representación artística" al ser el primer cineasta al que se concede el premio y, por otro lado, al galardonado en concreto, “la calidad de su extensa e intensa filmografía, así como su mirada crítica sobre el mundo y su compromiso social”.
De la lectura de sus declaraciones y entrevistas (además, claro está, del visionado de sus películas) es fácil deducir su compromiso político-social y su coherencia y hoy nos quedamos con aquella reflexión suya de que la desinformación es la base de la manipulación.

No es ninguna novedad; la falta de información o la información sesgada, parcial o incompleta ha existido siempre como instrumento de influencia en las voluntades, y, por tanto, de poder. Sin ir más lejos, la Iglesia Católica llegó al extremo de excomulgar a quien se atreviera (era ilegal, ¿os suena?) a traducir la Biblia a la lengua vulgar, ya que ello podía dar pie a quien la leyera a interpretaciones diferentes de las que la Jerarquía ordenaba, en un claro ejercicio de información controlada. Por eso resulta tan preocupante ese tipo de periodismo (?) tan en auge hoy día en que se exige al colaborador del programa o a la persona entrevistada "un titular" o una respuesta de sí o no, pedida con insistencia, a cuestiones llenas de matices en las que la información razonada previa es indispensable. Y eso cuando no, como a veces se observa, el titular se parece como un huevo a una castaña al contenido de la propia noticia que viene desarrollada a continuación del titular. El (pen)último ejemplo a que he asistido de este alarde de manipulación interesada (todo sea por las audiencias) prescindiendo del valor de la información, ha sido el de una pizpireta conductora de un programa de tertulia política televisivo preguntando insistentemente a un entrevistado: Dígame sí o no: ¿usted iría a votar en el referéndum ilegal de Catalunya del 1 de Octubre? ¿Sí o no? Y se quedó tan ancha. La pregunta que cabría hacerse, ya que estamos en un tema tan delicado como éste, es si la audiencia tiene información razonada y completa del mismo o se han quedado en la superficie del visceral es ilegal y no te dejo antes de formarse una opinión sólida en uno u otro sentido.
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Enfatizando según conviene
No es este el lugar para desgranar la información de algo tan complejo y con tantas aristas, a lo sumo para recordar que tras la partidista recusación del Estatut de Catalunya por parte del Partido Popular (algún día alguien tendrá que explicar por qué la "Andalucía, realidad nacional" que consta en su Estatuto, por ejemplo, no se recusa, y, en cambio, decir que "El Parlamento de Catalunya, recogiendo el sentimiento y la voluntad de la ciudadanía, ha definido Catalunya como nación" merece la presentación fulminante de recurso) y de algún que otro portazo del gobierno de Madrid a las aspiraciones catalanas, mostradas en continuadas manifestaciones pacíficas de millones de personas, impele al entonces President de la Generalitat, Artur Mas, a plantear la celebración de una consulta (factible y constitucional en opinión de muchos juristas e incluso de algún padre de la Constitución) para que la ciudadanía se expresara sobre su encaje dentro de España, ante lo que el PP arguyó que eso crearía agravios con el resto de territorios y que rompía España (la expresión es cosa del PP en ese contexto, ahí está la hemeroteca) y el gobierno de Madrid se cerró en banda, sin hablar y sin dar alternativas. De cómo una consulta constitucional se convirtió en el cepo en el que todos estamos metidos es un monumento, precisamente, a las consecuencias de lo que aparece como incapacidad exhibida por el gobierno para gestionar el tema (pese a que su Presidente no cesa de proclamar que es hoy "el principal problema de España") y, acudiendo a Costa-Gavras, a una manipulación a gran escala, para poner a todos los españoles en contra, por una sonora desinformación perfectamente orquestada.

Porque, vamos a ver: ¿alguien recuerda en estos 6 años un solo argumento del gobierno, sus partidos afines y su coro mediático que no sea "es ilegal", "no os dejo" o "es un invento de cuatro visionarios", incluso cuando, en primera propuesta, era una consulta legal sobre un deseo manifestado por millones de personas? Su único argumento ha sido la prohibición permanente (incluso a hablar), el ponerse trascendente excusándose en algo tan difuso como eso de la soberanía (soberanía ¿sobre qué? ¿sobre la voluntad de terceros? Si es eso lo que se pretende, eso no es democracia sino dictadura de mayorías, que es otra cosa), la judicialización a medida que se iban dando avances que no se sabían (o no se podían, en función de estrategias anteriores del partido) gestionar... o el apelar a la fibra sensible de la población, por los perversos efectos emocionales de una presunta separación administrativa.

Craso y pueril error. No vamos a caer ahora en la tentación, seguramente enriquecedora, de transitar sobre el concepto "patria" y sus múltiples variantes (mira por dónde, señuelo frecuente para la manipulación), pero define el Diccionario de la Real Academia de la Lengua Española como Patria, en su primera acepción a la Tierra natal o adoptiva ordenada como nación, a la que se siente ligado el ser humano por vínculos jurídicos, históricos y afectivos. Si recientemente se han conmemorado los 250 años de la fundación de las Nuevas Poblaciones de Sierra Morena y Andalucía por colonos a los que no se les discute que vinieran de Stuggart, pongamos por caso, para luchar por lo mejor en su nueva tierra, no se entiende que se cuestione que alguien llegado a Catalunya desde Azuaga, por ejemplo, quiera lo mejor (sin faltar a la solidaridad, por supuesto) también para su tierra de acogida. El futuro de las personas nunca debe anclarse a la historia, al pasado de los Estados, siempre basado en vencedores y vencidos.... salvo que lo que se busque sea perpetuar estos roles.
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Dejadme compartir en este punto una historia real de la que tengo conocimiento fidedigno cercano. En los años 30 del pasado siglo había en la zona a caballo entre Almería y Murcia (allí donde el acervo popular dice que el terreno, a diferencia de otros que dan frutas, verduras, cereales, pastos, etc. ése sólo da pena) una familia numerosa, como muchas otras, que veía con desesperación cómo, a pesar de trabajar de sol a sol como esclavos, incluso los niños, a duras penas conseguían comer casi cada día. Como en aquellos años no estaba España para alegrías, alguien les habló de buscar suerte en el extranjero ¡total, poco había que perder! y, tras muchas dudas porque eso representaba separarse de su familia, amigos, ambiente,... finalmente tomaron la decisión de marchar, embarcando todos en Cartagena, en un pesquero que les llevaría a Barcelona, de donde, en un viaje penoso, se trasladaron a buscar trabajo en los campos de una ciudad del sur de Francia. Cuando, al cabo de poco tiempo, la madre comprobó que (eso sí, trabajando como negros) sus hijos no tenían problema para poder comer cada día ¡y podrían ir al colegio, francés pero colegio!, se guardó celosamente y con cariño todos sus recuerdos y se entregó a la nueva tierra en la que sus hijos tenían un futuro. Jamás volvió al terruño. Y lo que son las cosas; por cuestiones amorosas, los hijos mayores regresaron después a establecerse en España, sin que ello les afectara ni a los unos ni a los otros en sus relaciones con los suyos pese a que, ocasionalmente, los gobiernos de España y de Francia no estuvieran a partir un piñón, en una demostración (otra más) de que lo importante es la persona, no su "etiqueta", lejos de las decisiones administrativas de los gobernantes de turno de los territorios, que en nada pueden influir en los sentimientos y afectos.
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Es evidente, volviendo en este caso a nuestro gran Costa-Gavras, que tiene razón en que la desinformación es la madre de la manipulación, aunque al final es cada uno de nosotros quien decide buscar y contrastar información antes de tomar decisiones, en el sentido que sea, de acuerdo con su ideología, experiencia y sentimientos o se conforma en acatar sin más el slogan fácil que sabe que se lanza para manipularlo.

P.S.- En las líneas que anteceden no hay opinión que no esté respaldada por hechos que se pueden hallar y contrastar en la hemeroteca de los últimos seis años.

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1Konstantinos Gavras, más conocido como Costa-Gavras, nació en Atenas en 1933, hijo de padre ruso y madre griega, y se nacionalizó francés tras llegar a París a comienzos de los años 50 para estudiar cinematografía.
Si se repasa brevemente su filmografía, la película que lo dio a conocer al gran público fue "Z", del año 1969, interpretada por Yves Montand y Jean Louis Trintignant, con guión escrito al alimón con nuestro Jorge Semprun, en la que se reconstruye el asesinato organizado por la policía de un líder izquierdista, y el intento de disfrazarlo de accidente. Posteriormente vinieron "La confesión", sobre las torturas del estalinismo; "Estado de sitio", en la que denuncia la connivencia de la CIA con la asesina dictadura cívico-militar en Uruguay de 1973 a 1985, "Desaparecido", que trata de la complicidad de Estados Unidos en el golpe de Augusto Pinochet en Chile (y que, por cierto, estaba proyectado rodar en Barcelona pero al coincidir el tiempo previsto para el rodaje con el golpe de Estado de Tejero, hubo rápido cambio de planes y se rodó en México). "La caja de música", que habla de los criminales de guerra aún ocultos, etcétera.
Realmente, cada película que dirige le sirve para hacer patente su compromiso político, desde las de su primera época (puro thriller político),o las posteriores de drama sentimental, hasta las de los últimos años, en que se dedica más a la ficción social. En definitiva, como dice el conocido crítico Diego Galán, "su cine compone una crónica política de las principales páginas de la segunda mitad del siglo pasado… y que aún continúa reflejando el presente".