miércoles, 3 de junio de 2026

Verdad o no



"
Indian Reservation (The Lament of the Cherokee Reservation Indian)"-"Reserva india (El lamento de los indios de la reserva Cherokee)" es una canción escrita por el cantante y compositor John Dee Loudermilk y grabada por primera vez como country por Marvin Karlton Rainwater, de ascendencia cherokee, en 1959 como "The Pale Faced Indian"-”El indio pálido, pero ese lanzamiento pasó desapercibido. La primera versión exitosa fue la de 1968 de Don Fardon, y la de 1971 de los Raiders, que hoy recordamos, vendió más de un millón de copias. La canción fue el único éxito del grupo y su última canción entre las 20 mejores del Hot 100. La letra varía algo entre las versiones grabadas. Pero todo parece un montaje; una historia contada por el propio Loudermilk es que cuando en el programa de radio Viva! NashVegas le preguntaron sobre los orígenes de la canción, inventó la historia de que la escribió después de que una tormenta de nieve parara su auto y fuera acogido por un pequeño grupo de indios Cherokee. Un bromista contó la historia de que un jefe Cherokee, "Bloody Bear Tooth", le pidió que hiciera una canción sobre la difícil situación de su pueblo en el Camino de las Lágrimas, y más tarde se le concedió "la primera medalla de la Nación Cherokee", no por escribir la canción, sino por su "sangre". Continuó inventando el detalle de que ese día la tribu reveló que sus abuelos, Homer y Matilda Loudermilk, figuraban en los Dawes Rolls (las listas de ciudadanía de la Nación); si este detalle de su cuento fuera cierto, habría sido ciudadano de la Nación Cherokee, cosa que no era. A pesar del título de la canción, la Banda Oriental de Indios Cherokee, la Banda Unida Keetoowah de Indios Cherokee y la Nación Cherokee de Oklahoma no son conocidas como "reservas", y cantar que algún día podrían "regresar" está en desacuerdo con el hecho de que estas naciones Cherokee todavía existen. En la letra se pueden ver algunas inexactitudes: los cherokee nunca han vivido en tipis (tienda cónica, originalmente hecha de pieles de animales como el bisonte, y palos de madera, utilizada por los pueblos indígenas nómadas de Estados Unidos) ni utilizan el término "papoose" (palabra del inglés americano cuyo significado es "niño o bebé nativo americano" o, incluso más generalmente, cualquier niño, generalmente utilizado como un término cariñoso, a menudo en el contexto de la madre del niño). Estos son estereotipos e ideas erróneas, con reservas y suposiciones generalmente basadas en representaciones de Hollywood de los indios de las llanuras; sin embargo, los Cherokee son una cultura indígena de los bosques del sureste. Entre las cosas que les quitaron a los Cherokees se incluyen el hacha de guerra, el arco y el cuchillo. Además, el inglés reemplazó a su lengua materna. La versión de los Raiders menciona que "aunque uso camisa y corbata, todavía soy en parte un hombre de piel roja en el fondo"




¿Divertimento o no?



A pesar de un estreno desastroso en el que un cantante se rompió la nariz, a un músico se le rompió una
cuerda de la guitarra y un gato negro (símbolo de mal augurio) comenzó a maullar paseándose por el escenario en medio de la representación, El barbero de Sevilla (Il barbiere di Siviglia) con el tiempo se convirtió en una de las óperas más queridas y representadas de todos los tiempos, una “ópera bufa”, que es un tipo de ópera que surgió en Italia durante el siglo XVIII y alcanzó su apogeo en el XIX, que comenzó siendo una obra corta que se representaba a manera de intermedio entre dos óperas serias y poco a poco fue extendiendo sus dimensiones hasta alcanzar su independencia. Su principal característica es que tiene un tono cómico, muchas veces irreverente, que constantemente juega con el absurdo. Con El barbero de Sevilla, la ópera bufa alcanza la cumbre de la maestría y el compositor trasciende dicho género; Rossini aprendió la lección de Cimarrosa, pero llegó a superarle. Ni un detalle de mal gusto, ni una repetición, ni una obviedad, ni un pasaje aburrido. Es la obra maestra en estado puro. Gioachino Rossini, el compositor, fue especial incluso en su fecha de nacimiento: el 29 de febrero de un año bisiesto, 1792. Fue un músico precoz qued comenzó a componer a los 12 años y a los 18 estrenó su primera ópera. Los teatros le encargaban obras serias,

grandes tragedias al gusto de la época, pero él disfrutaba componiendo óperas cómicas o bufas, a la menor ocasión. Sus óperas están repletas de hermosas melodías que favorecen el lucimiento de las voces y que realzan su belleza y virtuosismo. No en vano, fue uno de los grandes exponentes del bel canto, siendo El barbero de Sevilla una de las obras maestras de este estilo. Rossini amaba la comida italiana tan apasionadamente como la ópera bufa y estos amores se reflejaban en su estilo de vida, alegre y despreocupado; era famoso por organizar grandes banquetes y exuberantes eventos sociales en su hogar, a donde acudían personalidades de la época. Así resumía su filosofía de vida: El apetito es para el estómago lo que el amor para el corazón… comer y amar, cantar y digerir: estos son en verdad los cuatro actos de esta ópera cómica que es la vida y que desaparece como la espuma de una botella de champagne. Quien lo deja pasar sin haberlo disfrutado es un tonto. El barbero de Sevilla es una ópera bufa en dos actos con música de Gioachino Rossini y libreto en italiano de Cesare Sterbini, basado en la comedia del mismo nombre de Pierre-Augustin Caron de Beaumarchais, que a su vez antecede a Las bodas de Fígaro, comedia del mismo Beaumarchais que es el origen literario a la ópera homónima de Mozart, se estrenó bajo el título Almaviva. La trama relata las peripecias de una pareja de enamorados integrada por el conde de Almaviva y la joven huérfana Rosina. Bartolo, preceptor de la muchacha, también la pretende pese a la diferencia de edad. Para evitarlo, la pareja se vale de la ayuda del barbero Fígaro, quien mediante enredos engaña a Bartolo y consigue unir en matrimonio a los enamorados. La obra ha demostrado ser una de las grandes obras maestras de la comedia dentro de la música, y ha sido descrita como la ópera bufa de todas las óperas bufas. Incluso después de doscientos años, su popularidad en la escena de la ópera moderna atestigua su grandeza; fue una de las primeras óperas italianas que se representaron en los Estados Unidos. En el mundo de la ópera, la obertura es una pieza instrumental que se interpreta al inicio, normalmente con el telón cerrado, y su contenido anticipa los acontecimientos musicales que vendrán, ya sea citando textualmente fragmentos de los pasajes principales u ofreciendo una atmósfera general de la historia. Las primeras oberturas operísticas datan del siglo XVI, aunque entonces se les denominaba “sinfonías”. A principios del siglo XIX la obertura adquirió un papel fundamental dentro de la narración operística, al punto que Beethoven escribió cuatro oberturas distintas para Fidelio, su única ópera. Hacia finales del del siglo XIX surgió una alternativa a la obertura operística conocida como “preludio” con la diferencia de que mientras la obertura es un género cerrado (es decir, una obra independiente), el preludio es parte integral de la ópera y se encadena con la primera escena sin pausas. Y, ¿qué nos dice la obertura de El barbero de Sevilla? Rápida, chispeante y encantadora, arroja de manera fugaz y fascinante fragmentos de los principales ejes temáticos de la historia en una especie de ingenioso resumen musical sobre lo que está a punto de ocurrir en el escenario.