miércoles, 27 de marzo de 2024

Vals, pero no Strauss.



El vals, género musical de origen europeo, cobró fuerza en México desde las últimas dos décadas del siglo XIX, convirtiéndose en uno de los bailes favoritos durante el porfiriato y la revolución. El vals es la base rítmica de la canción ranchera mexicana y actualmente figura como un elemento musical de diversas conmemoraciones; muchos compositores mexicanos incursionaron en este género, desde el siglo XIX y hasta las primera mitad del siglo XX; por ejemplo: Juventino Rosas, Abundio Martínez, Rodolfo Campodónico, Alfonso Esparza Oteo, Lorenzo Barcelata, María Grever, Gonzalo Curiel y Agustín Lara, entre otros. Tenía sólo 26 años cuando el compositor mexicano Juventino Rosas (1868-1894), originario de Guanajuato, murió en Batabanó, Cuba, cerca de La Habana, a causa de una enfermedad hepática. Sepultado en la isla caribeña, su lápida tenía la siguiente inscripción: “La tierra cubana sabrá conservar su sueño”. Se reconocía así al joven músico, autor de polkas, valses, danzas y marchas, que habría de alcanzar la inmortalidad con su célebre vals Sobre las olas, respecto de cuyo origen existen varias versiones: unas señalan que lo escribió en la población de Tláhuac, en la Ciudad de México, donde vivió un tiempo al huir de la leva militar, y su primer nombre fue “Junto al arroyo‟; otra versión refiere que al desertar de una banda musical, tuvo que esconderse en la casa de su amigo Pepe Reina, que vivía en el pueblo de Contreras y una mañana, después de una noche de fiesta, se fue a bañarse al manantial de la ciudad de México del río de La Magdalena y estando en el agua, le vino de pronto una melodía que empezó a tararear, salió del agua y extrajo de su saco un pequeño libro en el que escribió apresuradamente los primeros apuntes de la pieza. Al regresar a la casa, pidió quedarse solo y empezó a escribir el vals. Juventino Rosas aprendió música de su padre Jesús Rosas, quien tocaba el arpa y había sido músico militar. Luego de aprender a tocar el violín y su hermano mayor la guitarra, formaron con su padre un trío que actuaba en bailes, bautizos y otros acontecimientos que les permitía obtener algunos ingresos. Autor de más de 90 obras durante el corto periodo que dedicó a la composición como corta fue su vida, Juventino Rosas compuso de manera prácticamente autodidacta, ya que su permanencia en el Conservatorio Nacional de Música, donde ingresó para estudiar violín, solfeo y teoría musical, fue por breve tiempo. El vals se estrenó en 1891 y adquirió una fama inusitada, aunque su autor nunca obtuvo las ganancias que le hubieran correspondido. Los valses de Juventino Rosas fueron publicados por una casa editora que se encargó de su reproducción y distribución, y fomentó la fama de Rosas como compositor popular. Desafortunadamente, el autor le vendía la propiedad intelectual y los derechos de reproducción de sus piezas por muy poco dinero, debido a la difícil situación económica en la que se encontraba. Juventino Rosas podría considerarse el primer mexicano que logró con su música el reconocimiento internacional. En el extranjero se hicieron numerosas ediciones, no sólo de Sobre las olas, sino de unas 40 piezas, según consta en archivos musicales de Austria, Estados Unidos y Francia. Durante los 50 años posteriores a su muerte, fue el mexicano más grabado en el mundo. Refiere una anécdota que la idea de llevar a la pantalla la vida de Juventino Rosas (como así se hizo) se le ocurrió a Miguel Zacarías, director, productor y escritor de cine mexicano hijo de padres libaneses cuando, durante un viaje en barco a Marsella, se interpretó el famoso vals y le costó trabajo convencer a sus compañeros de travesía de que la pieza era de la autoría de un músico mexicano, no de alguno de los miembros de la dinastía Strauss.



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