sábado, 10 de enero de 2015

Perpetuum mobile de la maldad humana



El inefable dibujante Quino, ya sabéis, Joaquín Lavado, premio Príncipe de Asturias 2014 de Comunicación y Humanidades, en una de sus viñetas que suelen ser un compendio de psicología cada una de ellas, nos presenta a un señor indignado por la apariencia bohemia de un paseante, que exclama "¡Esto es el acabóse!", a lo que la entrañable Mafalda, que pasaba por allí, puntualiza: "No exagere. Esto es el continuóse del comenzóse de ustedes"

Bromas aparte, se confirma cada día que hay cosas que, pese a que a algunos parezcan novedosas, ni son nuevas ni, por el momento, se ponen remedios eficaces, más allá de palabras grandilocuentemente huecas para atajarlas. Y no, no parece que este 2015 tenga trazas de ser excesivamente halagüeño.

En ese sentido, se ha publicado en este 2015 un informe de la ONU que se editó y se presentó oficialmente a finales del pasado mes de noviembre (el drama sigue, no es un "acabóse") con el nombre de Global report on trafficking in persons 2014 (Informe mundial sobre la trata de personas 2014), elaborado por la Oficina de las Naciones Unidas contra la Droga y el Delito (ONUDD - UNODC en su acepción en inglés) y que muestra que uno de cada tres víctimas conocidas de la trata de personas es un niño – un aumento del 5 por ciento en comparación con el período 2007-2010. Las niñas constituyen 2 de cada 3 niños víctimas, y junto con las mujeres, representan el 70 por ciento de las víctimas en general de este delito grave, en todo el mundo.(Puede consultarse el informe completo, en inglés, clicando  aquí o el resumen ejecutivo en español clicando aquí)   

No comentamos esta atrocidad y nos limitaremos a extractar algunos puntos de la nota de prensa del día de la presentación del informe por el director ejecutivo de ONUDD, Yuri Fedorov: 

“Desafortunadamente, no hay lugar en el mundo donde los niños, las mujeres y los hombres están a salvo de la trata de personas y hay que señalar que los datos oficiales reportados por las autoridades de cada país, representan solamente lo que se ha sido detectado. Es claro que la escala de la esclavitud moderna es mucho peor .
Ningún país es inmune – hay por lo menos 152 países de origen y 124 países de destino afectados por la trata de personas, y más de 510 corrientes de tráfico cruzan el mundo. La trata se produce principalmente dentro de las fronteras nacionales o dentro de la misma región, con el tráfico transcontinental que afecta principalmente a los países ricos.(un inciso: resulta revelador que, más allá del cliché de que es un problema limitado a los países pobres, el informe se esrtructura también en perfiles de países, por zonas geográficas, a saber: Europa central y occidental - Europa del Este y Asia central - Norteamérica, CentroAmérica y el Caribe - Sudamérica - Asia Oriental y el Pacífico - Asia del sur - Norte de África y Cercano Oriente - África subsahariana) 



En algunas regiones – como África y el Medio Oriente – el tráfico de niños es una preocupación importante, y constituye el 62 por ciento de las víctimas.
El tráfico para trabajos forzados – incluyendo en los sectores manufactureros y de la construcción, el trabajo doméstico y la producción textil – también ha aumentado de manera constante en los últimos cinco años. Alrededor del 35 por ciento de las víctimas detectadas de trata con fines de trabajo forzado son mujeres.

Hay, sin embargo, variaciones regionales: las víctimas en Europa y Asia Central son objeto de trata en su mayoría con fines de explotación sexual, mientras que en Asia oriental y el Pacífico el trabajo forzoso impulsa el mercado. En las Américas, se detectan los dos tipos en casi igual medida.
La mayoría de los flujos de tráfico son interregional, y más de 6 de cada 10 víctimas han sido objeto de trata, a través de  una frontera nacional. La gran mayoría de los traficantes condenados – 72 por ciento – son hombres y ciudadanos del país en el que operan.

La impunidad sigue siendo un problema grave: el 40 por ciento de los países registró pocas o ninguna condena, y en los últimos 10 años hubo un aumento apreciable en la respuesta mundial de justicia penal para este delito, dejando una porción significativa de la población vulnerable a los delincuentes de forma que aunque la mayoría de los países tipifiquen la trata, muchas personas viven con leyes que no están de conformidad con las normas internacionales, que proporcionen una protección completa, como el Protocolo sobre trata de personas.

Esto tiene que cambiar. Cada país tiene que adoptar la Convención de la ONU contra la Delincuencia Organizada Transnacional y el protocolo y se comprometen a la plena aplicación de sus disposiciones.”

¿Hacen falta más comentarios?

miércoles, 7 de enero de 2015

Realidades contra triunfalismo

En este inicio de año sigue percibiéndose por parte del gobierno una decidida voluntad de ofrecer a la ciudadanía un escenario de felicidad que no acaba de corresponder con lo que se observa en la calle, sin cambiar su criterio de que las cifras de la macroeconomía son reflejo fiel de las que se viven en cada casa, y así se echan las campanas al vuelo por que baje la prima de riesgo, por ejemplo (un inciso: cuando subía, era culpa de la influencia de otros países; cuando baja, es mérito de las medidas del gobierno), o porque las grandes corporaciones o los bancos (endeudados con la ciudadanía, que no se olvide) vuelven a los beneficios  mientras se pasa por alto que los desahucios van en aumento, que la sanidad funciona gracias al sacrificio de los sanitarios, que la educación sigue hecha unos zorros o que el paro está enquistado en cifras escandalosas (sin admitir, dicho sea de paso, que la cacareada reforma laboral no ha servido para crear empleo sino para bajar los salarios).

Lo chusco de estas situaciones es que, cuando se critican, el crítico pasa por antipatriota sin que los adalides de la pésima gestión tengan, aparentemente, la facultad de poder caer en la cuenta de que a la mayoría de críticos les encantaría alabar la gestión de cualquier gobierno siempre que ésta se enfoque a solucionar las necesidades del ciudadano.

Pues bien, ahora ya no es sólo que se perciba por el ciudadano un  desconocimiento de la realidad por parte de nuestros gobernantes: ayer, día 6 de enero, publicó el diario alemán Die Welt un artículo cuyo título juega con las palabras "trabajo" en inglés y "optimismo", JOBtimismus für Europa (que puede consultarse, eso sí, en alemán, clicando aquí) basado en un informe de la consultora EY (antes Ernst & Young) y que echa por tierra cualquier asomo de triunfalismo en el terreno de la creación y/o destrucción de empleo en toda la Unión Europea.

Por mucho que se ufanen nuestros próceres en presentar lo contrario, las cifras son demoledoras. Según el informe, el país que lidera tristemente el ranking de destrucción de empleo desde el inicio de la crisis es, con diferencia, España, ya que en el total de la UE se han destruido 3,8 millones de empleos desde 2007, y de ellos, la friolera de 3,3 millones corresponden a nuestro país (una caída del 16 % del mercado laboral) frente al millón de Grecia (aunque en porcentajes, resulte más castigada con un 23 % de su mercado), los 871.000 de Italia o los 570.000 de Portugal.

Paradójicamente, sólo en dos países se ha registrado creación de empleo desde el inicio de la crisis: en Alemania se han creado 2,2 millones de puestos de trabajo y como resultado, la tasa de desempleo se redujo en 3,6 puntos hasta el 5,1 % y, en Malta, la tasa de desempleo se redujo ligeramente en 0,5 puntos porcentuales.

El informe, con datos propios de EY, apunta algunos signos de esperanza, basados en la previsión de aumento del PIB en la eurozona del 1,2 % (aunque sea muy alejado del que se registraba al inicio de la crisis, del 2,3 %). En España, en concreto, la tendencia a largo plazo parece consolidarse y se vaticina que, después de una tasa de desempleo récord de 26,1 % el año pasado, la tasa podría caer hasta el 23,8 % en el 2015, y se prevé una progresiva disminución (sin alcanzar la tasa de desempleo de 2007, de la que se augura se quedará muy lejos) hasta 2020, lo que el informe plantea como la imposibilidad de que se retorne a los buenos viejos tiempos. 

Ante cifras tan preocupantes como estas, cualquier triunfalismo chirría y, en su lugar, parece más sensato trabajar en la dirección adecuada  con el objetivo de dejar cortas las cifras de crecimiento, empezando por políticas que alienten de verdad la creación de empleo, acompañadas por medidas económicas y fiscales que lo faciliten, sin olvidar en este punto que cuando se habla de empleo quiere decir trabajo que permita vivir dignamente. 

Pero eso es otra historia...

domingo, 4 de enero de 2015

Homenaje a Serrat en TVE

Como ya recordamos hace unos días, Joan Manuel Serrat ha cumplido 71 años fecundos y creativos.

TVE, la misma en la que estuvo proscrito a raíz del episodio de la canción La, la, la, que le prohibieron cantar en catalán y que, curiosamente, después obtuvo el primer premio del festival de Eurovisión, al que se presentaba, interpretada en castellano por Massiel, esa misma televisión, decíamos, le ha rendido un merecido homenaje por la conmemoración, también, de 50 años de carrera, en un programa especial cuyo visionado se puede recuperar clicando aquí.

El hecho de que la emisión del programa haya servido a un grupo de fanáticos intolerantes a expresar su intransigencia con otro idioma que no sea el suyo y que, incomprensiblemente, hayan extendido esa intransigencia a quienes han mostrado públicamente respeto por el artista, acompañándole en parte de la actuación, no nubla la validez del homenaje.


Recibiendo el doctorado Honoris causa por la Universidad Complutense en 2006

Y vienen a cuento sus palabras, precisamente al recibir el doctorado Honoris causa: “…Un hombre que disfruta del privilegio de dedicarse a una profesión que le hace feliz, que hace lo que le gusta hacer, que le pagan por hacerlo y que además constantemente percibe que la gente le quiere, más que un mérito tiene una bendición. Y éste es mi caso.”

Va por él y repetimos: felicidades y enhorabuena, maestro

Año nuevo, viejos dramas

Cada año se hace presente por estas fechas la misma catarsis colectiva de considerar el cambio de año poco menos que como un antes y un después en la vida, incluso haciendo creer por algunos que todo cambiará (a mejor, por supuesto) y que con el año se cierra un compartimento estanco y se abre otro que no tiene nada que ver con el pasado.
La ilusión es necesaria, naturalmente, máxime en estos tiempos oscuros y difíciles que nos ha tocado vivir en los que, ante el desdén general de los poderes públicos de todos los países, se están subvirtiendo los valores y los pilares de la sociedad en un deslizamiento, por el momento, incontrolable, que está poniendo patas arriba todo lo que se había logrado en aras de la eterna lucha por la armonía y la convivencia. Pero la ilusión necesita alimentarse de hechos, y los hechos son tozudos en demostrar tendencias contrarias, precisamente, al sentido de esas ilusiones.

Si algo tiene el cambio de año es (aparte del número) la facultad de ejercer de contable/controlador y poder revisar la evolución numérica, desde el cierre del año anterior, de las magnitudes que influyen en la vida cotidiana, no quedándonos con la cifra fría del cierre del año, es decir, la evolución desde el día 1 de enero del año que se ha ido hasta este nuevo 1 de enero de cosillas tales como los precios, los sueldos, el dramático porcentaje de paro, y menudencias similares, que nos ayudarán a ver la realidad de las tendencias más allá de insulsos discursos grandilocuentes centrados en una palabra como recuperación, desmentida una y otra vez por los hechos.

A fuer de sincero, a uno le gustaría llenar todas y cada una de las entradas de este blog de noticias y comentarios que confirmaran sin ninguna duda la ansiada recuperación y, particularmente, aquellas referidas a la reconquista de unos valores globales que hacen aguas por todos sitios.
Pero no.

Por ejemplo, a la hora de cerrar contablemente el año, se comprueba, según Bloomberg, que en 2014, las 400 personas más ricas del mundo han incrementado sus fortunas en 92.000 millones de dólares, de tal modo que su valor colectivo ahora alcanza 4,1 billones de dólares.
Es verdad que a nivel mundial, la riqueza de los hogares ha sido en 2014 superior a los niveles previos a la llegada de la crisis, de forma que, según The Guardian, en Estados Unidos dicho índice se ha incrementado un 11,4%, en Europa un 10,6%, en África un 6% y en Asia Pacífico, un 3,4%.

En particular, en España la recuperación de los mercados financieros desde comienzos de 2013 ha hecho aumentar en un 25% el número de millonarios, en una tendencia que se explica técnicamente por la subida del valor de la bolsa y de la deuda pública en ese periodo, junto a la apreciación del euro.Pedro no nos engañemos; el aumento de millonarios no equivale a recuperación, Por desgracia, la desigualdad humana sigue creciendo: los ricos se hacen cada vez más ricos, mientras millones de personas continúan atrapadas en la pobreza. Las 85 personas más ricas del mundo concentran la misma riqueza que el 50% de la población más pobre. Dicho de otra forma, los 85 multimillonarios más ricos del planeta, entre ellos nombres conocidos como los de Carlos Slim, Bill Gates y Mark Zuckerberg, disponen de tanto dinero como las 3.500 millones de personas más pobres. En palabras de una periodista de Oxfam, "Estas personas son tan grotescamente ricas que si, por ejemplo, Bill Gates decidiera gastarse un millón de dólares al día, tardaría 218 años para agotar sus fondos"


Sólo como información estadística, según los cálculos de los analistas de Credit Suisse, para poder formar parte de la mitad más rica de la humanidad una persona debe tener un patrimonio neto equivalente a 3.650 dólares estadounidenses. Las personas que pertenecen a la mitad inferior poseen entre todas menos del 1% de la riqueza total del planeta.


Para integrar el 10% de la clase acomodada, el umbral es mucho más alto: 77.000 dólares. Finalmente, hace falta contar con un patrimonio evaluado en casi 800.000 dólares para pertenecer al 1% de los más ricos. Estos son los que controlan el 48,2% de toda la riqueza acumulada en el mundo.



El Reino Unido es el único país del grupo de los siete países más desarrollados económicamente donde las diferencias en los niveles económicos hacia la igualdad social han mermado en lo que va de siglo XXI. Pero la creciente desigualdad sigue siendo una tendencia muy propia de los países en desarrollo.  

 Quizá, con todo, lo peor de todo es la falta de respuesta de los gobiernos, que parecen aceptar la situación como una maldición divina sin tomar ninguna iniciativa para intentar enmendar el rumbo. Y, en este escenario, es de agradecer que sean personajes como Warren Buffet, Bill Gates, .. encuadrados en la sección de multimillonarios quienes llamen la atención sobre los desequilibrios (sin renunciar a sus fortunas, obviamente). 
El último a apuntarse al carro ha sido el fundador y director ejecutivo del consorcio Alibaba Group (la pesadilla de Amazon), Jack Ma, que dice que haber sido declarado en la revista Forbes el hombre más rico de China le hace infeliz, y que eso le causa "gran dolor" al ser consciente de la responsabilidad que eso implica. El multimillonario dice que"solo quería hacer cosas"pero ahora no solo le preocupa el precio de las acciones y pensar en el futuro de sus negocios, sino que la gente lo mira diferente por la calle, lo tratan mejor a causa de su riqueza y no por ser como es. En estas condiciones el empresario se ve obligado a buscar cómo utilizar su enorme riqueza para retribuir a la sociedad. Al mismo tiempo quiere ser él mismo y que la gente lo vea como "un tipo que se divierte siendo quien es". 

Acabamos con una referencia a los resultados de una encuesta mundial realizada a finales de 2014 por el portal de negocios Business Insider relativa al índice de percepción de la felicidad (la encuesta es, cuando menos, curiosa, y puede leerse - en inglés - clicando aquí),  y su comparación a los obtenidos 7 años atrás.

En 2007, el 57% de los encuestados en los países ricos contestó con cifras definidas en la encuesta como de "personas satisfechas con su vida". En países considerados emergentes, el porcentaje fue entonces del 33% y en los países pobres únicamente del 16%.
Sin embargo, las respuestas han variado considerablemente desde entonces. Este año, el 54% de los encuestados en países ricos respondió que se considera feliz, mientras que en naciones emergentes, el porcentaje aumentó al 51%. Los países más pobres continúan, sin embargo, siendo los más infelices.
Según 'Business Insider', por lo tanto, los resultados de la encuesta ponen de manifiesto que existe una clara correlación entre la sensación de felicidad y el aumento de ingresos que permitan afrontar los problemas cotidianos.  

¡No me diga!