sábado, 25 de enero de 2014

El blanqueo de capitales a través de bancos y el Comité de Basilea

Se dice que los mayores paraísos fiscales, refugio de dinero de procedencia ilícita,  no se encuentran en lejanas y exóticas islas, sino en el distrito financiero de las grandes ciudades, donde habitualmente se encuentra la sede de las grandes entidades y grupos bancarios.
Ciertamente, la banca, como uno de los agentes económicos más codiciados, a la vez que vunerables, para su utilización por organizaciones criminales en procesos de blanqueo de capitales de procedencia delictiva y de financiación de actividades ilícitas, siempre ha tenido buen cuidado de que su imagen no se asocie de ninguna manera a estas redes mafiosas, de forma que la posición institucional siempre ha estado inequívocamente alineada en el lado de la prevención: Otra cosa es que haya personas vinculadas a la banca, a diferentes niveles, que se han alineado del lado del delincuente, y otra cosa también es que frecuentemente, reputados representantes, ejecutivos y directivos de bancos no sean conscientes de la exposición a que está sometida su entidad... hasta que salta a la luz su implicación en vete a saber qué escándalo oscuro, en cuyo momento, las medidas de prevención exigidas por la ley pasan de ser un fastidioso (y costoso) requisito legal a la tabla de salvación que impide penetrar más el veneno en la savia de la organización. 

Así las cosas, ha de reconocerse que una cosa es establecer normas teóricas para su cumplimiento y otra distinta armonizar éstas con la actividad cotidiana, máxime si aparentemente se contradice el necesario control operativo con la voluntad de captar negocio limpio. Una ayuda conceptual que va calando en los standards normativos es considerar la prevención del blanqueo de capitales un asunto más dentro de los riesgos bancarios, porque no lo olvidemos, lo es, tanto por el posible quebranto que pueda suponer como por el daño a la reputación de la entidad. Bien, pero ¿cómo enfocarlo de manera homogénea habida cuenta de que pueden haber sesgos operativos y target de clientela diferentes?

El Comité de Supervisión Bancaria de Basilea (Basel Committee on Banking Supervision), Comité de Basilea a secas para los amigos, consciente de la dificultad, hace tiermpo que trabaja en el tema, y en las últimas semanas ha divulgado dos iniciativas que van,  se podía decir, en cascada, o sea, en primer lugar, lo que el Supervisor de cada país espera y controla de todos los bancos y, en segundo, el tratamiento del riesgo en cada banco.

En el mes de diciembre pasado, el Comité conjunto de Autoridades de supervisión europeas  (básicamente ESMA para seguros y EBA para banca) publicó un documento contra el blanqueo de capitales, que no interfiere en  las deliberaciones actuales sobre la cuarta directiva, cuya finalidad es ayudar a los supervisores de las instituciones financieras a adoptar un enfoque basado en riesgo.
El documento se centra en cómo se puede utilizar una aproximación basada en el riesgo en la vigilancia de las instituciones financieras con fines de prevención del blanqueo de capìtales y de la financiación del terrorismo, aunque no de cómo las autoridades de vigilancia vigilan ese enfoque.
El documento ni es obligatorio para los estados ni persigue convertirse en una lista de chequeo, de tal manera que cada autoridad de supervisión necesitará pensar detenidamente sobre su propio sistema legal y diseñar su propio enfoque de supervisión basado en riesgos.
El documento, llamado "Preliminary report on anti-money laundering and counter financing of terrorism Risk Based Supervision", puede consultarse (en inglés) clicando aquí

 
Más recientemente, este mismo mes, el Comité de Supervisión Bancaria de Basilea ha publicado una serie de directrices para que los bancos puedan incorporar la gestión de los riesgos relacionados con el blanqueo de capitales y la financiación del terrorismo en su marco general de gestión de riesgos.
La gestión prudente de estos riesgos, junto con una eficaz vigilancia supervisora, es clave para proteger la seguridad y solidez de los bancos, así como la integridad del sistema financiero internacional. La incapacidad de gestionar estas vulnerabilidades puede plantear graves riesgos a los bancos, en especial riesgos de reputación, operacional, de cumplimiento y de concentración.
Estas directrices respetan, como es previsible, las normas publicadas hace ya dos años por el GAFI (y que pueden recordarse en su redactado original en inglés clicando aquí) con el fin de facilitar a los bancos el cumplimiento de los requisitos nacionales basados en ellas.
La fase consultiva para este documento ya se inició en junio de 2013, y la versión actual del mismo (en inglés), con acceso a todos sus apartados, puede consultarse clicando aquí

Veremos para cuando los avances significativos en el campo de los paraísos fiscales. 

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