lunes, 27 de mayo de 2013

La lucha contra los paraísos fiscales, el dicho y el hecho

La semana pasada, como es sabido, tuvo lugar en Bruselas la reunión de los jefes de estado y de gobierrno de los países de la UE dedicada a hablar de la lucha contra los paraísos fiscales, oficialmente contra la evasión y el fraude fiscal, en la que se llegó al compromiso de revisar, antes de que acabe el año, la directiva sobre fiscalidad del ahorro. 

Hay que recordar a Campoamor y aquello de que "todo es según el color del cristal..." porque los líderes están satisfechos sólo por haber llegado al consenso para avanzar hacia esta revisión. Sí que es cierto que ese acuerdo implica, por ejemplo, que Austria y Luxemburgo se comprometan a levantar el veto sobre tal iniciativa de revisión, que tenían vigente desde 2008, y admiten, en teoría, un mayor intercambio de información entre los Estados miembros, aunque a nadie se le escapa que estarán vigilantes de los progresos en las negociaciones con países vecinos y no socios de la UE, como Suiza o Liechtenstein, para no quedar en desventaja.

En palabras del presidente del Consejo, Van Rompuy, “Es el momento de dar un paso adelante en la lucha contra la evasión y el fraude fiscal", y recordó la pérdida para las arcas públicas de los 864.282 millones de euros (según un informe del Parlamento Europeo) originados por las prácticas con paraísos fiscales. Van Rompuy destacó que las noticias sobre fraudes y evasiones fiscales, además, alimentan laindignación pública” y que en el actual contexto en el que los países están haciendo esfuerzos de austeridad, luchar contra estas prácticas es “una cuestión de justicia y credibilidad”. Van Rompuy afirmó que la lucha es más necesaria “ahora que en el pasado, y si se pregunta qué es lo que ha cambiado, la respuesta es que la crisis económica marca la diferencia”, para acabar felicitándose porque el acuerdo “es un precedente, no podíamos hablar en estos términos sobre esto hace dos meses”.

En la misma reunión se autorizó a la CE para negociar con Andorra, San Marino, Mónaco, Suiza, y Liechtenstein de cara a revisar los convenios para aumentar el intercambio de información bancaria, como ya habían acordado días atrás sus ministros de Economía y Finanzas.

http://www.euractiv.com/sites/all/euractiv/files/gallery/tax%20haven.jpg


Otro avance "de intenciones" es que Gran Bretaña (precisamente Gran Bretaña, metrópoli de no pocos territorios que son paraísos fiscales), Francia y Alemania pidieron normas más estrictas para evitar que compañías como Google, Apple y Amazon sigan aprovechando las “lagunas” fiscales para evitar pagar impuestos. En palabras del presidente francés, Francois Hollande, “No podemos aceptar que un determinado número de empresas se aprovechen de normativas que les permitan no pagar impuestos y que eso sea legal. Hay que coordinar actuaciones a nivel europeo, armonizar nuestras normas y elaborar estrategias para detener esto”, intención corroborada por la cancillera alemana, Angela Merkel, que, aseguró, “Trabajaremos para asegurar que las compañías tengan que pagar más donde estén radicadas”. 

En definitiva, como catálogo de intenciones no está mal, pero triste resultado es, realmente, que el acuerdo para hablar, sea aireado como el más positivo de los logros.

viernes, 24 de mayo de 2013

Barcelona, 1 - España, 0

Que nadie se altere: ni se trata del resultado de ningún enfrentamiento deportivo ni nada con tintes soberanistas. Es simplemente una de las conclusiones que pueden extraerse de la lectura del último informe de Exceltur (asociación española centrada en la promoción del turismo como motor de recuperación económica) sobre la capacidad de atracción turística de 20 ciudades españolas.
Efectivamente, el documentado informe, Urbantur 2012, Monitor de competitividad turística de los destinos urbanos españoles, que puede consultarse clicando aquí, documenta la finalización del tradicional sol y playa como único polo de atracción y analiza, desde el punto de vista de la puntuación obtenida en las encuestas de usuarios, la potencialidad de las ciudades para cumplir las expectativas, cada vez más sofisticadas, de los viajeros que nos visitan.

Los "pilares" en los que se basa el análisis son:
- Capacidad de atracción de la oferta de productos de ocio
- Capacidad de atracción de la oferta de productos de negocios
- Condicionantes competitivos del entorno urbano y de la vida local
- Accesibilidad y movilidad
- Gobernanza y gestión estratégica
- Desempeño, resultados económicos y sociales

A través de un exhaustivo análisis, el ranking que se ofrece como resultado sitúa en primer lugar a Barcelona como destino predilecto, seguida a corta distancia por Madrid y más lejos por Valencia, Sevilla, San Sebastián,... hasta completar las 20 ciudades objeto de estudio.



Vale la pena destinar un tiempo a la lectura del informe (eso sí, asumiendo que son 168 páginas de apretado contenido), que ofrece claves de mejora para conseguir, no sólo no perder, sino potenciar la importancia del sector turístico en la recuperación, pero quizá la conclusión más evidente es la constatación de que, para atraer turismo, la marca Barcelona (y también la marca Madrid, la marca Valencia, etc.) vende, mientras que la marca España se percibe en franco retroceso.
Sería deseable que los poderes públicos tomaran buena nota de ello. Haciendo un símil, a nadie se la ocurriría en Estados Unidos desaprovechar el enorme magnetismo que ejerce la marca New York o la marca Los Angeles en el diseño de sus campañas turísticas para todo el país. ¿O no?

jueves, 23 de mayo de 2013

Adiós a un grande

Nos acaba de dejar el gran Georges Moustaki. Como siempre, no por esperada (estaba retirado de los escenarios y visiblemente enfermo), la noticia deja de impactar.
Otros glosarán estos días su vida y su obra. Nosotros nos quedamos con su música, sus letras, su inmensa humanidad y su amor a España y, más concretamente, a Barcelona.
Valga para recordarlo una actuación intimista, como a él le gustaban, de un tema que, como muchos otros de los suyos, es toda una declaración de intenciones. Pinchando aquí podremos pensar sobre el poema que canta: Il y avait un jardin (que era la tierra...)
Descanse en paz

lunes, 20 de mayo de 2013

Picaresca + necesidad = timo

Tenía que pasar. Cuando uno creía que las "cortes de los milagros" pertenecían a un pasado meramente literario, resulta que no, que la picaresca dominante en ellas se hace presente como secuela (?) de la crisis y toma formas "civilizadas" y actuales para seguir cazando incautos. 
Viene esto a cuento porque FACUA-Consumidores en Acción ha denunciado el creciente acoso que sufren numerosos consumidores por parte de empresas que los amenazan con incluirlos en registros de morosos y llevarlos a los tribunales por no pagar deudas falsas o fraudulentas.
Uno de los argumentos de fondo para perpetrar este engaño es el miedo del ciudadano a que por aparecer, debida o indebidamente en determinados listados, se le cierren (aún más) las puertas de una hipotética financiación bancaria de forma que muchos usuarios pagan deudas inexistentes porque les hacen creer que si los incluyen en un fichero de morosos ya no podrán contratar ningún servicio ni acceder a préstamos personales o hipotecas. Y sobre todo porque les aseguran que si los llevan a los tribunales, el juez dictaminará que deben pagar no sólo la supuesta deuda sino también todas las costas del proceso.
Y reíos de los conocidos escraches, porque en algunos casos, las empresas incluso facilitan esta información a familiares, amigos, vecinos y compañeros de trabajo. También hay empresas que recurren a insultos y amenazas (especialmente a ancianos), de que el impago de la supuesta deuda podría provocarles que el acreedor se quedase con su vivienda o les llevase a la cárcel.
El origen de estas falsas deudas, con gran incidencia en actividades de operadoras telefónicas, suele ser el alta en servicios no solicitados por los usuarios, bajas requeridas por los clientes pero que no son tramitadas por las empresas para seguir cargando recibos o el intento de aplicar penalizaciones desproporcionadas que ni siquiera figuraban en los contratos de permanencia.
 La organización FACUA advierte que los usuarios no deben dejarse atemorizar por estas técnicas. Si la deuda no es real, en primer lugar  conviene aclarar el error por escrito a la empresa que reclama y si sus datos son suministrados (sin su consentimiento, como es el caso) a un tercero, como por ejemplo una empresa de gestión de cobros, deben denunciar el hecho ante la Agencia Española de Protección de Datos (AEPD) para que imponga las sanciones que fija la ley: decenas de miles de euros.

A stereotypical caricature of a pirate.


Por cierto, la asociación ha puesto en marcha una campaña para llamar a los consumidores a presentar denuncias contra estas prácticas ilegales, bajo el lema Lucha contra las empresas que nos hacen pasar por morosos. En las redes sociales, está difundiéndola con la etiqueta #yonosoymoroso.





jueves, 16 de mayo de 2013

Las estadísticas y el rostro humano

A uno le gustaría pensar que nuestros gobernantes tienen claros los objetivos sociales y de futuro del país, pero la realidad cotidiana es tozuda y parece evidenciar, no solo que las decisiones (en su aspecto social) son veletas sujetas a la dirección del viento sino que quien las toma ni se ha parado a pensar en las consecuencias ni en el impacto futuro.
Llama la atención, curiosamente el mismo día, la denegación de una beca en España al español que ha sido declarado el mejor físico europeo joven o la participación en el exitoso programa de la clonación de células madre con fines terapéuticos, llevada a cabo en EEUU, de una investigadora valenciana afectada por un ERE en España ¿"Clarividencia" o simple ignorancia de recortar de donde sea sin ni siquiera evaluar qué se recorta? De ahí a la frialdad (por insensibilidad) exhibida en la aplicación de políticas con trasfondo social, va un paso sin percatarse que el tratamiento de la crisis está originando un problema social grave. Cuando el presidente del gobierno pide paciencia y anuncia que, en el mejor de los casos, han de pasar cinco largos años antes de poder ver si la tasa de paro se sitúa en un 15 % (!), sin que, paralelamente no se anuncia ni una sola medida para la reactivación, queda claro que se legisla de espaldas al drama real.

No se entiende, de manera amplia, que cuando está estadísticamente demostrado que la riqueza de España es de las más altas de la UE y que ha crecido espectacularmente en los últimos años, tengamos que vivir estas penurias y el Gobierno sea incapaz de dar una respuesta creíble más allá de su obediencia a "los mercados" y a los países que llevan la batuta actualmente en Europa.

Pero hablamos de dramas. Se recuerda con frecuencia (y con razón) el escandalosos porcentaje de paro juvenil, superior al 50 %, lo que significa toda una generación desaprovechada en términos de desarrollo y toda una generación de miseria en proyección de futuro. Se corre un pudoroso velo, sin embargo, sobre el drama, ya actual, de los desempleados mayores de unos jóvenes cuarenta años.
Es evidente que las causas por las que una persona de 45 años pasa a engrosar las listas del paro son variadas desde vicisitudes de su ex-empresa a insanos recortes, pero lo importante es pensar que ir a buscar trabajo con esa edad es un drama porque tanto la Administración como la mayoría de empresas pasando por las agencias de colocación, consideran que esa persona es "vieja" cuando las expectativas de vida saludable (y las leyes laborales en esa dirección lo confirman) auguran más de veinte años de capacidad de trabajo. Y, de golpe, esa persona inicia un auténtico via crucis en el que comprueba que se le cierran todas las puertas por la edad; no importa experiencia, conocimientos ni ningún otro factor, lo que le puede abocar a una exclusión social que, seguramente, no merece, en un punto en el que se pone de manifiesto la vulnerabilidad de quien ha trabajado toda su vida para nada, y que de nada ha servido su aportación a un sistema que se presumía garantista y que se ha revelado como un simple juego numérico y estadístico para quienes lo gestionan.


Lo peor del caso es que, si no se toman decisiones urgentemente para este segmento de población (junto con acometer soluciones para el paro juvenil, no lo olvidemos), corre el riesgo de caer en la invisibilidad dentro del marasmo de la ausencia de sensibilidad humana en el tratamiento de las estadísticas, ya de por sí inaguantables, del paro. Y no basta con medidas económicas en las cotizaciones de los contratos (que también, indudablemente) sino por pedagogía social para que un trabajador no quede fuera del circuito laboral por el simple hecho de que su edad sea la que es.

Otro día habrá que hablar de la situación, de cara a las pensiones, del colectivo que, a partir de los 45 años de edad, no encuentra ningún tipo de trabajo que le permita cotizar al sistema de la Seguridad Social.

lunes, 13 de mayo de 2013

Boletín nº 24.- A vueltas con el talento



Talento y talentos

Llueve. Con esa lluvia cansina y perezosa que no se molesta en mostrar su fuerza y se limita a calarlo todo con parsimonia, con indiferencia, como si no fuera con ella y casi sin llamar la atención. En un día así, hace años, hablaba con mi amigo Manuel Rivero en su Galicia, ante un reconfortante café caliente, de uno de los temas que siempre le han preocupado: el encaje de la valía de las personas en el crecimiento pausado de las organizaciones mediante una deseable simbiosis que debe empezar por la comunión entre el proyecto vital de la persona (que se ha de respetar y potenciar) con la estrategia de la organización.
Ha pasado el tiempo, todo ha evolucionado y, además de la pertinaz crisis económica en la que nos encontramos, también se advierte una profunda crisis de valores que, si bien debe afrontarse en beneficio de todos, no basta para ello con cambios semánticos en paradigmas antiguos mientras se trillan conocidos e ineficaces senderos, sino mediante una profunda reflexión sobre el punto en el que estamos, la identificación de unos objetivos (no sólo económicos) a alcanzar y el camino a recorrer para hacerlo. No nos engañemos, pretender abarcar todo eso, aparentemente tan fácil, en estas líneas sería ingenuo, por lo que me permitiréis proponeros tan sólo retomar el hilo de aquellas conversaciones de hace años y recapacitar conmigo acerca de lo que entonces, con mi amigo, se definía como valía personal y que, de un tiempo a esta parte, se proclama como talento.

Empecemos por el principio: ¿qué es el talento? Acudiendo al diccionario de la Real Academia Española de la Lengua, encontramos:


talento.
(Del lat. talentum, y este del gr. τάλαντον, plato de la balanza, peso).
1. m. inteligencia (capacidad de entender).
2. m. aptitud (capacidad para el desempeño o ejercicio de una ocupación).
3. m. Persona inteligente o apta para determinada ocupación.
4. m. Moneda de cuenta de los griegos y de los romanos.



 Mal enfocamos ya el tema si una de las acepciones del vocablo en boga es tan dispar en su etimología como es la unidad de moneda respecto de la inteligencia o aptitud… a no ser que se equipare el valor de la inteligencia con el del dinero. Y no es que sea rechazable, sino que pertenece a una óptica distinta ya que el dinero como valor se ha de poner en su lugar, seguramente diferente del de la valía de la persona, para no confundir. Ya decía Dumas que el dinero es un buen siervo pero un mal amo, es decir, que, llevado al extremo, cuando se plantea analizar el talento, es indispensable definir para qué se evalúa el talento, es decir, con qué objetivo se busca. Sin embargo, alguna conexión debe de haber cuando la analogía de dinero con otras cosas ha sido recurrente en el lenguaje, y para muestra, un botón algo anterior al inicio de la actual crisis. En efecto, si nos remontamos a los albores del siglo XVII encontramos estos deliciosos versos de Luis de Góngora en los que juega con el doble sentido de las palabras que nombran las monedas de entonces:
Cruzados hacen cruzados,
escudos pintan escudos
y tahúres muy desnudos
con dados ganan condados,
ducados dejan ducados
y coronas, majestad
Verdad.
De todas formas, es conveniente contextualizar adecuadamente el cambio en el uso del vocablo y la situación de crisis que vivimos y, desde ese punto de vista, es evidente que las palabras sirven para describir la realidad hasta el punto de que sirven para transformarla en tanto que nuevas experiencias exigen nuevas palabras. Y comprobamos que hay palabras que comunican poco valor como miedo, crisis, problema… y otras de gran valor como confianza, compromiso, aprender, solución…
¿En cual de los dos niveles ponemos el talento… no en su acepción como moneda? Depende del objetivo para el que se requiera y se aplique.

¿Qué talento buscamos para hacer crecer las organizaciones?
Basta echar un vistazo a las demandas de personal ejecutivo, directivo o, en general, de gestión para observar que, a la vista de los requerimientos exigidos, tanto los aptitudinales como los actitudinales, Superman tendría dificultades para que se tuviera en cuenta su valía como candidato. Una muletilla recurrente en gran parte de ellas es que el aspirante pueda demostrar su capacidad de enfocar los problemas de forma original y novedosa. Y, lo primero que viene a la mente es ¿TODOS los puestos a cubrir requieren esa creatividad? ¿No vendrá ligada ésta realmente con el puesto a cubrir?
Para intentar poner un poco de orden en el cúmulo de exigencias que aparentemente se requieren (creatividad, resiliencia, conocimientos, liderazgo, etc., todas ellas de gran carga proactiva), es saludable recordar que lo difícil no es comprobar que el candidato tenga de sobras tal o cual característica concreta, sino identificar cuál de ellas es realmente precisa para el puesto. Recordemos que, ya en los años ochenta del pasado siglo, se popularizó entre las empresas de cazatalentos el esquema de inteligencias múltiples, de Gardner, que venía a poner de manifiesto que eso de la inteligencia, la aptitud, el talento en suma, es algo mucho más complejo que lo que se creía hasta entonces. Es curioso que en el esquema de Gardner no exista una “inteligencia financiera” aunque sí una lógico-matemática y es que, en el fondo, esa “inteligencia” es producto de la educación y formación recibidas en ese ámbito y no algo innato de donde podría deducirse que el “talento financiero” es una ciencia que todos podemos aprender y que sigue unas reglas que, por mucho que se vendan como novedosas, vienen escritas de antiguo. Lo importante es encontrar la justa correspondencia entre “valores” y “dinero” para delimitar, ahora sí, qué talento se requiere.
Es evidente, en este punto, que no debería tener el mismo tratamiento la inteligencia y aptitud de un neurocirujano que salva vidas en su trabajo cotidiano que la de una persona con una marcada habilidad en dar patadas a un balón, con lo cual no quiere decir que se establezcan apriorismos hacia uno u otro "talento". Simplemente dejar constancia de la importancia de saber lo que se busca, admitiendo que se aplica un mismo nombre a cosas absolutamente dispares.

¿Es talento la creatividad?
Es usual encontrar como uno de los requerimientos estelares en la búsqueda de ejecutivos y directivo de ámbito financiero la “creatividad” en la aplicación de soluciones a determinados casos o problemas planteados, y hemos de ser extremadamente cuidadosos en la utilización del término, toda vez que los términos de “creatividad” y “finanzas” no casan bien, hasta el punto de que la sola mención de que una empresa utilice “contabilidad creativa” en la confección de sus estados financieros activa todas las alertas. Además, la historia económica reciente nos enseña que intentar inventar o ser creativo resulta lo menos conveniente para las finanzas.
No parece descabellado aventurar que lo relevante, más que la captación de un talento “creativo” fuera de lo normal, es ajustar el talento (en acepción de inteligencia o aptitud) al perfil de valores de la empresa que lo busca. Sirvan como ejemplo de la validez de esta hipótesis las palabras del seleccionador nacional de nuestro exitoso equipo nacional de fútbol, Vicente del Bosque, que algo hemos de suponer que sabe de manejar y combinar talentos y, a veces, de controlar excesivas manifestaciones de “egos” cuando afirma que “si un jugador no pone su talento al servicio del grupo, no sirve, porque los conocimientos técnicos son esenciales pero aún lo es más el saber generar un buen ambiente, ser una persona con la que los demás quieran trabajar. Buscamos la integridad porque el talento sin integridad es inútil
Lo que hace falta es una idea (un proyecto no necesariamente ceñido a la economía aunque, obviamente, el resultado debe de ser rentable de una forma u otra para compensar la dedicación) y personas que se comprometan con ella. La creatividad ha de quedar limitada a la búsqueda de enfoques diferentes para solucionar problemas conocidos o que pueden sobrevenir, lo que se traduce en algo que trasciende el talento personal y que se ajusta más a valores colectivos…. y a admitir pérdida de protagonismo personal. Volvemos a Vicente del Bosque y su afirmación de que, para gestionar algún que otro ego “le hicimos ver que si el equipo gana, su carrera se verá beneficiada porque tendrá más repercusión”.

Captación, identificación, atracción y retención del talento
Para la reflexión en la que estamos inmersos, no vamos, ni mucho menos, a estudiar fase por fase las típicas de la aplicación del talento a las organizaciones, pero sí que vamos a partir de la rutina que emplean los cazatalentos. En esta secuencia típica del marco de actuación en la llamada gestión del talento, a veces se da un mismo valor relativo a todas las fases; es más, desde el punto de vista de algunos "profesionales", se recalca más en los aspectos puramente técnicos u organizativos, dando por hecho que la secuencia se cumple sin más y que lo auténticamente importante es elaborar primorosamente la fase de identificación de talento. Nada más lejos de la verdad. No debe olvidarse que el candidato buscado también posee la facultad de pensar y, por lo tanto, si no se da una correspondencia total entre el talento buscado y las expectativas de la persona, puede que el proceso se cierre, pero antes o después quedará de manifiesto que se ha cerrado en falso. El punto más importante es el de crear el escenario adecuado para captar de forma positiva la atención del candidato. Contrariamente a la idea que se ha extendido durante algún tiempo (y que ha dado lugar en el pasado reciente a un infame mercadeo de profesionales, alentado, en numerosas ocasiones, por las propias empresas de captación y selección) de que el profesional sólo estaba interesado en "conseguir un CV abultado", el profesional busca un proyecto que le seduzca y en el que pueda desarrollarse personal y profesionalmente en el tiempo para conseguir la estabilidad que el proyecto requiera.
Llegado a este punto cabe preguntarse por qué, aparentemente, se observa ese cierto divorcio entre los requisitos que buscan los cazatalentos y las expectativas reales de los candidatos. Y hemos de convenir que, en la historia reciente se ha estimulado abiertamente el culto al dinero y al consumo como paradigmas a seguir, y muy lentamente se está abriendo paso la idea de que esa codicia, casi institucional, ha provocado la situación actual (si no es así, no se entiende que aún hoy día los inversores exijan a los bonos griegos – precisamente griegos – rentabilidades superiores con creces al 50 %). Ciertamente, el ansia de riqueza ha sido el motor de la economía moderna, desde los tiempos de Adam Smith, con lo que, en palabras de José Antonio Marina, “ha sido aplaudida, venerada, admirada y protegida en los últimos decenios  hasta el punto de que ha sido considerada normal en un mundo regido por la oferta y la demanda”.
Pero, curiosamente, son los mismos cazatalentos que fijan este modelo quienes diseñan el cuadro de motivación de los profesionales que buscan y en él se observa que muy raramente es el dinero la principal motivación; efectivamente, la sociedad (aturdida por la crisis y sus efectos) empieza a preguntarse para qué sirve realmente la riqueza y que es realmente la buena vida, en un mundo en el que el crecimiento de la brecha entre ricos y pobres está conduciendo a un estado generalizado de indignación por soluciones aún no encontradas. Empieza a tomar forma la idea de que la buena vida no la proporciona solamente una abultada cuenta bancaria sino aspectos menos tangibles pero más gratificantes a la larga como “la salud, la amistad, la seguridad, la independencia para poder ejecutar un plan de vida, el disponer de tiempo libre y el contacto con la naturaleza. Y hoy, colectivamente, tenemos suficiente para proporcionar ese tipo de bienes a todos los ciudadanos[1]
No debe, sin embargo, criminalizarse el deseo humano de trabajar por la mejora económica, base de una primera estabilidad, sino recordar que este deseo no debe confundirse con el hecho de que sea el único objetivo (es una verdad inapelable que algo han tenido que ver en esta crisis las empresas que se han empecinado en propósitos sólo de crecimiento económico sostenido pese a que, con la boca pequeña, pregonaban su adhesión a los nuevos movimientos de responsabilidad social) No,  lo que debe quedar desechado es el dinero como único objetivo, ya que de aquí a la búsqueda del dinero fácil, que casi siempre se consigue con medios ilícitos, desde el fraude al más sutil tráfico de influencias[2].
Es más relevante, pues, cuidar la atracción del talento hacia un escenario en el que se permita identificarse al candidato con el proyecto, más allá de los aspectos puramente económicos. El resto de la secuencia apuntada en el encabezamiento está enmarcada por aspectos técnicos que, en esta ocasión,  dejamos al margen de estas reflexiones, con el único apunte de que conviene tener presente (y los cazatalentos, sin duda, lo tienen) la diferencia entre la captación del talento externo y la identificación del talento residente.


¿Y qué pasa en época de crisis?

Parece evidente que cuando el mercado de trabajo se ve mermado, cuando hay serias dificultades para realizar la deseada adecuación entre el mucho talento que busca salida, particularmente de los jóvenes que acaban su preparación académica, y las escasas salidas que se encuentran, es necesario descubrir algún camino que permita optimizar la situación llegando lo más cerca posible al punto equilibrio o, al menos, ser consciente de que esta malhadada crisis (laboral, social, de valores, no solo política) ha de llegar a su fin e ir creando las condiciones desde ahora para que, en ese momento, que esperemos sea de un futuro cercano, pueda recuperarse un porcentaje del talento que ahora no encuentra acomodo.
Aún así resulta llamativo leer algunos “consejos” a profesionales en no pocas organizaciones de “gestión del talento” por los que se sigue enfatizando en la prosecución de una forma de protagonismo tal que parece inducirse que el motivo por el que TODOS los profesionales no encuentren trabajo obedece SIEMPRE a su actitud, en la estela de esos libros de supuesta autoayuda en los que el consejo siempre es admitir que la solución está en la actitud personal ante el entorno que también y casualmente siempre es el correcto.

Sin embargo, sería un error atribuir sólo a la crisis lo que con ella se está manifestando en toda su crudeza, esa “fuga de cerebros” o, atendiendo a las nuevas terminologías que inundan el terreno de la gestión de recursos humanos,  ese “brain drain[3]”. No, lamentablemente el talento ya buscaba otros horizontes en la época en la que la economía del ladrillo era omnipresente y en la que, pese a las peticiones de algunas tímidas voces rápidamente silenciadas, y pese a las pomposas declaraciones políticas que decían buscar un necesario nuevo patrón de crecimiento mientras inauguraban sonrientes un nuevo tramo de una línea innecesaria del AVE, sus cuantiosos beneficios no se destinaron a urdir un tejido consistente, que hoy se echa a faltar clamorosamente, en investigación, desarrollo e innovación. No hace falta insistir en que si ya entonces el talento se veía forzado a desarrollarse fuera, en los tiempos que corren, esa necesidad se aprecia más acuciante para el profesional.

Sin entrar en las razones que justifican la fuga de talento, puede darse como consecuencia a este hecho indiscutible, un doble análisis:

- Por un lado, dando por descontado que el talento no sólo se encuentra en los cuadros directivos o ejecutivos, los profesionales de la gestión del talento han de ser extremadamente cuidadosos en la identificación del talento necesario a cada nivel (seguramente ayudado por una adecuada gestión del conocimiento) como para diseñar el cuadro real en el que cada profesional pueda encontrar acomodo.

- Por otro lado, la fuga de talentos ofrece un nuevo cuadro secuencial de gestión, y lo que debe empezarse a trabajar son las condiciones (no solo económicas, repetimos) en las que sea atractivo el regreso del talento. Ya no será tan importante el identificar o el captar, en la forma que se entienden hoy estos aspectos, sino, sobre todo, en la atracción que permita la retención.

Quizá valga la pena recordar que cuando un profesional se plantea la necesidad de trabajar en el extranjero, lo hace, básicamente, por tres motivos:

1) encontrar oportunidades laborales en las que pueda aplicar sus conocimientos
2) complementar su formación académica
3) aprovechar las facilidades (que aquí no tiene) de crear empresa.

Si nos fijamos, ninguno de estos motivos es estrictamente económico, aunque, naturalmente, en todos ellos subyace la búsqueda de una cierta seguridad económica. Esta evidencia nos hace pensar que es válido aquel slogan de muchas empresas de cazatalentos que dice que gestionando el talento se gestiona la persona, y a partir de aquí que, por una parte, creando el adecuado marco de atracción futura, se podrá recuperar el necesario talento de quien se ve abocado a desarrollarse fuera de nuestras fronteras, y por otra, identificando realmente las necesidades del mercado laboral actual (que las hay), ejercer la ardua labor de casar la formación que se recibe con el adecuado encaje profesional, lo que obliga, posiblemente a un ejercicio de humildad de las escuelas de negocio, centros de formación y universidades de revisar su catálogo formativo y analizar, de verdad, cuántas y cuáles de las titulaciones se ajustan a la realidad del mercado laboral (ya se sabe, en este punto, del divorcio atávico entre la universidad y la empresa en nuestro país; no sería mal momento ahora, con esta crisis, para ir solucionándolo)  

Vuelve a ponerse de manifiesto, en definitiva, que, más que aplicar rutinas evaluativas de identificación o económicas de captación o retención, lo que es básico es trabajar el marco de atracción del talento…. no siempre a través de los talentos.


[1] Edward y Robert Skidelsky, “¿Cuánto es suficiente?”, Ed. Crítica. Los autores opinan que la codicia ligada al desarrollo económico fue aceptable mientras dominaba en la sociedad la miseria generalizada pero que, en las condiciones actuales, aún con esta crisis, la acumulación no tiene sentido como objetivo.

[2] David E.Y. Sarna “History of Greed: Financial Fraud from Tulip Mania to Bernie Madoff”. La tesis del autor es que los escándalos bancarios y financieros de los últimos años, desde la caída de Lehman Brothers hasta el caso Madoff pasando por AIG y otros episodios similares, es solamente la pequeña parte que ha salido a la luz de un sistema “basado en el fraude, la codicia y la falsedad”

[3] El brain drain, en puridad también fuga de cerebros, se refiere en propiedad al fenómeno de fuga de capital humano de entornos en los que no pueden desarrollar sus capacidades o en los que, si pueden hacerlo, no están valoradas ni remuneradas según los standards del mercado internacional.

sábado, 11 de mayo de 2013

Formación de elite en Barcelona

En estos tiempos oscuros y confusos en los que las noticias con las que nos desayunamos cada día son malas o peores, es un soplo de aire fresco leer el resultado de la encuesta que ha realizado la escuela de negocios Esade sobre los programas de MBA (Master of business administratrion) de todo el mundo, por el que se llega a la conclusión de que Barcelona es la quinta ciudad del mundo en atraer estudiantes extranjeros a cursar aquí sus programas de formación en este capítulo, por detrás de Boston, New York, Londres y Chicago.

Si a ello le añadimos que el estudio arroja el dato de que España es el tercer país más atractivo para cursar estos ciclos (por detrás del Reino Unido y de Estados Unidos) y que cuatro de las escuelas de negocio más valoradas son las españolas Esade, IE, Iese y Eada, hay que reconocer que uno encara el día con otro ánimo, teniendo en cuenta el impacto económico que representa para la ciudad la realización de estos estudios de postgrado y la potenciación del talento residente que ello significa, ya que el enfoque de los masters está dirigido a estudiantes y/o profesionales que se forman para ser ejecutivos o empresarios de organizaciones ligadas en general a la banca de inversiones, consultoría, grandes corporaciones, investigación, empresas de tecnología de la información o de comunicación, etc.


Hay que hacer mención de un dato menor pero no por ello menos importante: el idioma vehicular de la formación es el catalán (aunque, naturalmente, el inglés tiene un peso crucial habida cuenta de la procedencia de muchos alumnos, de Arabia, Indonesia, centro y norte de Europa, además de países de Latinoamérica y la propia España) sin que nadie se rasgue las vestiduras, y facilitando la coexistencia en los grupos de trabajo del inglés, el catalán y el castellano en franca armonía (soy testigo).
Lamentablemente, contrasta esta experiencia con la cerril negativa de algunos padres a utilizar el catalán en la formación de sus hijos, pese a saber que, al final del ciclo formativo no solo no ha habido merma de formación del castellano sino que han adquirido el dominio de un idioma más, aparte del inglés, como se evidencia en las escuelas de negocio.

Enhorabuena calurosa a estas escuelas de negocio que, en épocas de crisis, van sembrando en la dirección de futuro correcta y atrayendo el talento de cualquier rincón del mundo donde resida.