miércoles, 8 de junio de 2016

Prioridades y transnarrativa




A un suspiro de distancia de que dé inicio una nueva campaña electoral que, según todos los indicios, cuando se haga el obligado escrutinio de la votación, no ofrecerá unos resultados muy diferentes de los obtenidos en las últimas de diciembre, que sólo sirvieron para verificar que tenemos una clase política trufada de pavos reales luciendo vistosamente un plumaje (solo visible para sus incondicionales) que a duras penas tapaba su desnudez y, a veces, sus andrajos interiores, aunque visiblemente incapaces, no ya de negociar, sino de algo tan simple como dialogar, atados en su mayoría a unas estúpidas líneas rojas demostrativas de una intransigencia con lo distinto a lo propio de consecuencias aún por ver, es hora de hacer y compartir unas reflexiones que, seguramente, aportan pocas novedades, pero que pueden servir para recordar dónde estamos.

¿”Inicio” de campaña?

Es difícil mantener la idea de que se inicia una campaña cuando se comprueba, a poco que se ejercite la memoria, que estamos acosados por una campaña permanente de unos y otros, una veces porque hay elecciones municipales, autonómicas, o las que toquen, otras porque los partidos alientan la tensión constante en sus simpatizantes frente a sus rivales políticos mediante arengas en forma de convenciones, seminarios, jornadas o cualquier sinónimo que se les ocurra, otras (in crescendo, por desgracia) en forma de reuniones convocadas de urgencia ante la publicación de noticias (frecuentemente del ámbito judicial) que, lógicamente, les pueden perjudicar y que requieren la adopción de un frente común externo con el fin de minimizarlas, negarlas, tirar balones fuera o, simplemente, acudir al socorrido “y tú, más”.

Pero, bien mirado, sí es una campaña diferente; primero desde el punto de vista estético porque los candidatos no están, como de costumbre, arropados por la decoración del logo de su partido y leyendo para los suyos ante un atril, sino en mercados, escuelas, en la cola del paro, etc., intentando hacer creer que, al menos mientras dura la campaña, se esfuerzan por pulsar la realidad ¡y admiten preguntas! Además se empeñan en demostrar que saben tocar la guitarra, bailar, hacer deporte,… (Hay que recordar en estas patéticas operaciones de imagen que un ilustre prócer español, conocido por aparecer en la llamada “foto de las Azores” llegó a declarar públicamente que “hablaba catalán en la intimidad”) ofreciendo espectáculos, en el mejor de los casos, chuscos.
¿Alguien ha visto lo de "carteles no"'

El otro factor visible de que realmente es una campaña diferente es que se advierte llegado el tiempo de hacer promesas. Nuevas, por supuesto ¿Quién se va a parar a pensar en las anteriores incumplidas? (Nadie, por cierto, a juzgar por las intenciones de voto de unos y otros). Lo incumplido se oculta o manipula, con la activa y necesaria colaboración de los medios de comunicación independientes[1] y santas pascuas. O sea, es el  “o yo o el caos” llevado a su máxima expresión, campaña del miedo incluida.

Pero es cierto; una campaña política seria debería orbitar en torno a cómo se gestionan las inquietudes y problemas que manifiestan los ciudadanos y, en el caso de partidos que han tenido responsabilidad de gobierno, evaluar sus acciones encaminadas a la solución de los mismos, y no en cuestiones como la situación en Venezuela o Grecia (curiosamente no en Arabia o Turquía, por poner un ejemplo), la radicalidad (¿de quien sólo exige el cumplimiento de la Constitución?), el comunismo (¿ignoran que ya el eurocomunismo de Carrillo no tenía nada que ver, aparte del nombre, con el que ellos dicen temer que vuelva?), etc. que pertenecen a planos distintos. Sí que debería influir en la campaña (y, en cambio se oculta celosamente o se minimiza) el perfil ético y de decencia de las organizaciones y/o de sus representantes, en los que se nos pide confiar.

Llegados a este punto, quizá ayude examinar cómo son las campañas en países con sistemas políticos homologables el nuestro, y se observe una diferencia fundamental; el electorado no admite (y el partido lo aparta inmediatamente del escenario) cualquier candidato sobre el que se cierna la más mínima sombra de deshonestidad o engaño, y la campaña en sí, siendo a veces agria no alcanza el nivel de agresividad y ataques y descalificaciones personales a los que estamos acostumbrados nosotros, y se suele ceñir al detalle de los logros (vale, magnificados) como generadores de confianza.

Si la base para el mantenimiento de la confianza (y nos tenemos que referir, por tanto, a la acción de gobierno, ideologías aparte, en el convencimiento de que las reflexiones son válidas para cualquier color político aunque, por razones de cercanía en el tiempo, sea la base lo sucedido en la última legislatura completa) no se entiende que se dé lugar a una retahíla de acciones de protestas ciudadanas ante la promulgación de cada Ley en sus diferentes ámbitos de aplicación, señal inequívoca del divorcio entre lo que se demanda realmente en la calle y lo que se negocia en los despachos. Este divorcio, mal gestionado, ha dado lugar a que lo que en principio fue un movimiento espontáneo ciudadano de protesta se convirtiera en un partido político (boyante, para más señas) ante la incapacidad de los partidos tradicionales para canalizar unas propuestas que evidenciaban que las normas que se iban promulgando, no solo eran ajenas sino que resultaban contrarias a las demandas de la ciudadanía.

Las prioridades

Hay que ser bienpensado con estos temas y deducir que si los poderes manejan una agenda de temas diferentes a los que son realmente importantes para el país es porque no saben gestionar prioridades, y no porque trabajan para ellos y el partido, sabiendo que reman en dirección contraria a la de sus votantes. Lo primero, siendo (que lo es) síntoma de ineptitud, es muy diferente de lo segundo, merecedor de la aplicación del Código Penal.

En cualquier manual de gestión de servicios públicos puede leerse que ésta ha de ir orientada a objetivos y resultados en un enfoque que debe buscar incrementar la eficacia mediante la combinación de herramientas de gestión y responsabilidad gubernamental. De ahí que se plantee como eje vertebrador de la acción de gobierno el planeamiento estratégico dado que es a través de él que se diseñan y describen los resultados y el modo de alcanzarlos y, dentro de este plan estratégico debe dominarse el cómo seleccionar los ámbitos de gasto y establecer prioridades ya que, en definitiva, las decisiones de gasto en los presupuestos (de eso se trata) deben estar orientadas al producto/servicio público que se quiere proveer o al resultado que se quiere alcanza teniendo en cuenta que sí, que son importantes los criterios políticos, pero que deberían seguir unas pautas de racionalidad económica, igualdad de oportunidades, seguridad personal y entorno económico adecuado para los particulares y las empresas.

La lógica de la gestión por resultados invierte la modalidad de gestionar al otorgar primacía y prioridad a los resultados por sobre las normas y procedimientos. Sin embargo, no sustituye sino que complementa a la gestión por normas. Incorpora como innovación la articulación de los diferentes componentes del proceso de producción institucional, tanto en sus aspectos objetivos como subjetivos: los insumos, las motivaciones e incentivos del ciudadano, el presupuesto, la petición y la rendición de cuentas; entre otros.

La implementación auténtica de esta forma de gestión (por resultados y no por sujeción estricta a la norma) tiende a dotar a la Administración Pública de un conjunto de metodologías y técnicas para lograr consistencia y coherencia entre los objetivos estratégicos del gobierno y las necesidades reales de la ciudadanía. Sin embargo, es cierto, la implementación de este sistema requiere conseguir que el servidor/gestor se deba al servicio público y no al servicio del partido o de grupos de interés corporativos y asignar los cargos de alta representación o alta dirección por criterios de méritos profesionales, con procesos abiertos y transparentes.

En este sentido, para contribuir a hacer ver a los responsables públicos que el partido no es el Universo conocido, y que hay vida más allá, nos atrevemos a sugerir humildemente desde estas líneas su participación en programas de aprendizaje y entrenamiento en acciones de transnarrativa[2] sometidos a un seguimiento serio en el que hacerles ver que su futuro personal no está tan ligado al partido como le quieren hacer creer y que sus acciones han de estar enfocadas SIEMPRE a quien le vota. Por ejemplo, planteemos un caso secuencial (sencillo) que en la realidad (virtual de la transnarrativa) sería mucho más sutil y complejo:

1.- Usted es el alcalde de una ciudad pequeña muy cercana a una gran urbe.
2.- Su partido anuncia en prensa la captación para la instalación en esa gran urbe de un conglomerado empresarial que proporcionará miles de puestos de trabajo nuevos.
3.- Usted piensa que es el momento de desempolvar un viejo proyecto para la construcción de una urbanización residencial y lo divulga a los cuatro vientos.
4.- Una empresa de energías renovables publica en su web que dicho proyecto no cumplía la normativa medioambiental.
5.- Usted da órdenes a los Servicios técnicos para que modifiquen de urgencia el pliego de condiciones y vuelve a publicar que están a punto de iniciarse las obras.

6.- Usted recibe por el conducto oficial una demanda de la compañía eléctrica con la que había habido un precontrato de servicios para el proyecto urbanístico por daños y perjuicios originados por la sorpresiva variación de las condiciones de la plica.
7.- Las redes sociales se inundan de críticas contra usted y contra su partido, que parece “mirar hacia otro lado” en todo este caso..
8.- Su partido (que es serio, no quiere verse envuelto en líos y se debe al ciudadano) le exige la dimisión y le retira la asistencia jurídica.
9.-…


Es, ya digo, un ejemplo de secuencia simple pero que vale para ver que las prioridades que el partido anuncia y da por buenas no siempre lo son, y que si el seguirlas conduce a tener que asumir responsabilidades personales…

De todas formas, en eso de tener claras las prioridades, no hacen falta complejas elucubraciones. El refranero, que es muy sabio, ya lo representaba contundentemente:

“Si vieras tu casa arder,
a tu mujer con un fraile
y en tu culo un avispero,
¿a dónde acudirías primero?”

Ya sé, ya sé, que en aras a la corrección política, corren versiones en las que se suaviza la figura del fraile y en las que se dice “… y en tu cara un avispero…” pero permitidme acudir, por su claridad y contundencia, a la fuente original. Además, si se echa mano de la tradición para justificar salvajadas como el Toro de la Vega y similares, no parecería razonable cuestionar el hecho de dar por válida la semántica original de un refrán popular.


Y es que el refrán de marras es una joya, con más enseñanzas de las que pueda parecer, de las que quizá sea la más relevante la que muestra la evidencia de que en la realidad la auténtica prioridad viene de fuera, sea o no un tema agendado. Seguramente, atendiendo al texto de refrán, puede estar ya “agendado” hablar con la mujer sobre sus devaneos, pero este es un tema que queda postergado por otros sobrevenidos, que no estaban en la agenda y que adquieren prioridad máxima de inmediato. Por eso llama la atención exhiban sin complejos el “eso no toca” cuando se les pregunta por algo que no está en SU agenda; pues mire usted, señor político, SÍ toca, si es  un problema que le plantea la ciudadanía, tenga usted o no la humildad de admitir que, al no agendarlo, no ha sabido calibrar su importancia.

Es lo que pasa en esta olla de grillos en que se ha convertido la política española con el incómodo tema de Catalunya (incómodo en tanto no se admita su realidad y se hable). Cuando se le preguntaba al presidente de gobierno en funciones sobre el tema soltaba con desparpajo un “eso no toca” y que él estaba para hablar de los temas que realmente importan a los españoles como el paro (irresuelto, por cierto), el aumento del PIB (y de la pobreza), la creación de puestos de trabajo (con salarios que no permiten vivir), etc. Tampoco tocaba hablar, claro, de temas de corrupción en sus filas y otras cosas que, según sus palabras, no importaban. Volviendo al tema de Catalunya, sorprende que tras manifestaciones año tras año de millones de personas reclamando un mejor trato (que es lo que se planteaba de inicio; eso de la independencia, el romper España y demás fue un invento del PP –ahí está la hemeroteca- para ganar votos, al que se adhirió con entusiasmo C’s y últimamente el PSOE en la penúltima muestra de la errática deriva de su Comité Federal), alguien diga “no toca” en lugar de admitir que no tiene ni pajolera idea de cómo encauzarlo. No es de extrañar, con esta exhibición de ignorancia y partidismo de unos y otros, se haya convertido en el tema que marca la campaña pero sólo para demonizar al rival según lo identifique o no como una línea roja vete a saber para qué.

A modo de reflexión final

A uno le gustaría asistir a una campaña en  la que se identificaran los problemas reales (no los que 
cada partido considere buenos PARA ÉL), se debatiera abiertamente sobre ellos y se pudieran comparar soluciones. A uno le gustaría asistir a una campaña en la que los candidatos no rehuyeran hablar de temas incómodos (¿para quién?) y aportaran su punto de vista sin demonizar a quien piensa diferente. A uno le gustaría...

Si defender el bien común es una utopía, la utopía es posible.


[1] En el capítulo de ocultación de noticias, es saludable leer los anuarios que, desde hace 6 años, viene publicando el Grup de Periodistes Ramon Barnils, http://www.media.cat,  observatorio crítico de los medios de comunicación (limitado, eso sí, al ámbito de los publicados  en catalán) con el subtítulo siempre de “los silencios mediáticos del año”.
En cuanto a la manipulación, y por acudir a un solo ejemplo cercano, parece cuestionable que el partido que ha gobernado los últimos 5 años presente ufano, como un triunfo, que ha hecho que “las pensiones siempre suban”, así sin más, prescindiendo del pequeño detalle de que han decretado un sistema de subida que hace perder año tras año poder adquisitivo a los pensionistas, incluso a aquellos que les votan.

[2] La transnarrativa, llamada originalmente cibernarrativa y cada vez más narrativa transmedia es una disciplina que nació ligada al desarrollo de los videojuegos y que en un principio se resumía en un árbol de decisiones lógicas para dar coherencia al juego de que se trataba. Pronto se advirtió, sin embargo, que la secuencia narrativa se podía hacer más compleja, más multidimensional, que el de las habituales opciones lineales de forma que los personajes y mundos narrativos pueden existir y desarrollarse fuera de la trama inicial y que en lugar de tomar decisiones pasivamente, el “espectador” convertido en protagonista puede/debe interactuar en páginas web, intervenir en juegos, seguir una cuenta de Twitter o participar en un vasto dispositivo de otras oportunidades en varias plataformas. En algo parecido a los juegos de rol, actualmente se usa la transnarrativa como herramienta de coaching en el sector público de diferentes países (Canadá, Australia, Reino Unido -donde cuentan que está haciendo furor en el entrenamiento a mandos de la Royal Air Force-, Israel y alguno otro) ya que permite al “alumno” comprobar que sus decisiones pueden provocar reacciones imprevistas ante las que debe saber reaccionar para no verse ÉL perjudicado.

domingo, 5 de junio de 2016

"Eppur si muove..."

No todo está perdido y una buena decisión es la de que hay que dar a conocer y alegrarse con los tímidos avances que se obtienen en la lucha contra la lacra de los paraísos fiscales.

"La iniciativa de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) ha logrado que  los países miembros recuperen cerca de cincuenta mil millones de euros no declarados, situados en paraísos fiscales", declaró el secretario general de la organización, el peruano Ángel Gurría.

“Hasta ahora, solo con el intercambio de información y porque algunos de los contribuyentes con cuentas y activos financieros en paraísos fiscales se han identificado ante sus autoridades fiscales debido a las presiones y, particularmente, a las denuncias, hay 50 mil millones de euros que ya han sido recibidos por los países”, dijo Gurría en una rueda de prensa de la que se hace eco hoy mismo el Diario de los Andes, de Puno (Perú).

Concretamente este mes el Gobierno de Panamá oficializó ante la OCDE su adhesión al intercambio automático de información financiera, como ya hace tiempo lo había reclamado ese organismo. Ese intercambio de información será bajo los parámetros del sistema de la OCDE denominados estándar de reporte común (CRS, por su sigla en inglés). Hay que recordar que el sistema financiero de Panamá ha sido duramente criticado tras el escándalo de los “Papeles de Panamá”: más de 10 millones de documentos de la firma panameña de abogados Mossack-Fonseca especializada en crear sociedades off-shore para personalidades y empresas de todo el mundo, parte de las cuales sirven (siempre presuntamente) para evadir impuestos u ocultar actividades ilegales.

Ahora la OCDE espera una respuesta del gobierno panameño en las próximas semanas sobre la implementación de un mecanismo multilateral. “Todavía no tenemos acuerdos multilaterales para la asistencia recíproca; lo que nos han comunicado las autoridades panameñas es que nos darán una respuesta en cuestión de semanas”, dijo Gurría.
Más que una tela de araña
Repito, hay que alegrarse, aunque entristece y preocupa que los avances sean debidos a denuncias o filtraciones tipo Falciani o los "papeles de Panamá" que pueden originar para los afectados el repudio y (sobre todo) la imposición de castigos económicos que pueden resultar importantes y no a un verdadero replanteamiento de una actualmente laxa conciencia social. Pero, como dicen que dijo Galileo (hay sesudas discusiones, en las que no entraremos, acerca de la veracidad de la frase) cuando tuvo que  abjurar de la visión heliocéntrica del mundo que él defendía ante el tribunal de la Santa Inquisición que, durante el papado de Urbano VIII lo juzgaba por herejía y que podía condenarlo (con 70 años) a morir en la hoguera: "Eppur si muove" (Y sin embargo, se mueve). Poquito, pero se mueve.

miércoles, 1 de junio de 2016

Cuidado con el Phising de nueva generación

Ya no es sólo el phising tradicional utilizando a bancos, empresas suministradoras e incluso organismos oficiales: los cuerpos de seguridad confirman lo que vienen divulgando las compañías dedicadas a la detección proactiva de amenazas cibernéticas, que advierten en este caso sobre una nueva campaña que se propaga vía mensajes de WhatsApp, tan en boga actualmente, simulando brindar un cupón con descuento, por ejemplo  para la casa de comidas rápidas Burguer King, y cuyo objetivo real es el de generar la suscripción a diferentes servicios no solicitados de mensajería Premium. La campaña, hasta el momento, ha sido identificada en español, portugués, inglés, italiano y alemán.

En todo caso, es sólo el (pen)último episodio de este tipo, ya que durante los últimos meses se han detectado distintas estafas que se propagan vía WhatsApp. Dentro de las más destacadas se encuentran las que afectaron a marcas populares como Zara, Starbucks, McDonald’s y otras múltiples tiendas, centros comerciales o cadenas de distribución. Al igual que en esos casos, la finalidad aparente de estos mensajes es invitar a participar en una supuesta encuesta para obtener a cambio un premio, generalmente un descuento. Además, se pide el reenvío de la encuesta a los contactos de WhatsApp del usuario.

Ese es un motivo más que justifica la rapidez de propagación de la estafa porque los mensajes que promocionan estos premios provienen habitualmente de un contacto conocido o de algún grupo de WhatsApp en el que uno sea miembro. El texto asegura que se recibió un cupón de descuento, de Burger King, volviendo al ejemplo inicial, por una suma determinada de dinero.
Un ejemplo gráfico
 Una vez que el usuario hace clic en el enlace, es dirigido a una encuesta de cuatro preguntas, idénticas a las que se utilizaron en casos similares vinculados a otras compañías que han sido usadas como señuelo. Tanto la pregunta relativa a la frecuencia con la que se consume el producto como la de la distancia física a una sucursal de Burger King son utilizadas para desviar la atención de las víctimas que, con el afán de ganar uno de los 150 cupones restantes, continuarán respondiendo las preguntas, con el resultado final de la inadvertida suscripción al servicio no deseado ni solicitado (ni ofrecido).

lunes, 23 de mayo de 2016

Uso y abuso de "la historia" - (y 4) - Manipula, que algo queda.



Alasdair Antony Kenneth White es un psicólogo británico, más conocido por su trabajo en la gestión del rendimiento desde una perspectiva conductual que como psicólogo, que en 2009 revolucionó las teorías del mundo del trabajo con la aparición en su libro From comfort zone to performance management (Desde la zona de confort a la gestión del rendimiento), que se puede encontrar en edición de White & MacLean Publishing,  precisamente del entonces novedoso concepto, que consta en el título, de “zona de confort” que, en principio puede definirse como  un estado de comportamiento en el cual la persona opera en una condición neutral de ansiedad, utilizando una serie de comportamientos-rutinas para conseguir un nivel constante de rendimiento sin sentido del riesgo.

Desde su publicación, y pese al poco tiempo transcurrido, mucho se ha desplegado en torno a la zona de confort y su conexión con la actividad personal y con el aprendizaje (en éste por quedar realmente siempre fuera de lo conocido y representar el espacio donde se pueden aprender cosas nuevas), teniendo en cuenta para su relación con la actividad que la zona de confort puede convertirse en un límite a la existencia, el estancamiento y la renuncia a tomar iniciativas.

La zona de confort hace referencia a un área (física o mental) de nuestra vida donde nos movemos con seguridad, la conocemos “como la palma de la mano", sentimos que la controlamos y no corremos riesgos. Solemos obtener un buen rendimiento personal en ella, pues hemos ido conquistando su conocimiento a través del tiempo, no esperamos sorpresas y, para muchos, todo esto equivale a librarse de preocupaciones. La zona de confort podría ser el sofá del salón, la cama en la que descansamos, el rincón de lectura, nuestro barrio de siempre donde solemos hacer la compra y nos encontramos con los amigos el fin de semana, el puesto de trabajo que llevamos desempeñando durante más de 10 años, la comida deliciosa que tomamos en casa, preparada con cariño porque se sabe que es nuestra preferida o  el bar al que solemos ir cada sábado, es decir, el espacio de vida donde nos movemos y nos sentimos seguros, sin los sobresaltos de lo desconocido.
Pero no todo en la zona de confort es bueno. En la zona de confort tenemos cosas que no nos gustan pero siempre podremos decir “más vale malo conocido que bueno por conocer” tendiendo al conformismo y a convencernos de que “como en casa no se está en ningún lado”; también es una zona aburrida, sin cosas interesantes o sorpresas pero que nos ahorra muchas preocupaciones ya que fuera de la zona de confort esperamos encontrar muchas cosas malas: el peligro, el fracaso, el miedo, lo incierto, aunque intuyamos que también hay cosas buenas: lo inesperado, las oportunidades, las aventuras o las nuevas experiencias. Entre las cosas malas y las buenas, está la zona de aprendizaje y de gestión.

Pero alguien puede preguntarse: ¿y qué tiene que ver eso de la zona de confort con la historia, sobre lo que venimos reflexionando? Pues la respuesta es: mucho, aunque no lo parezca.

El análisis de la relación entre ambos conceptos nace de la evidencia que han encontrado los estudiosos acerca de que la zona de confort, que White proponía como de ámbito individual, se extiende al colectivo, y así se habla de una zona de confort representada en las tradiciones, geografía, historia oficial, costumbres, etc. que, curiosamente, es muy fácil de manipular pero muy difícil de cambiar ya que, como es sabido, la resistencia al cambio (y explorar más allá de la zona de confort la representa) es un fenómeno que se da tanto a nivel personal como a nivel organizacional. Y, como muestra, basta ver lo que cuesta luchar contra barbaridades tales como el toro de la Vega (no es la única), asumida como normal por determinado imaginario colectivo, insertado en su zona de confort, como si las salvajadas dejaran de serlo si hace tiempo que se permiten (otra cosa es que a algo así se le llame cultura oficial, lo que ayuda, indiscutiblemente, a su identificación dentro de la zona de confort ¿manipulación?).

Uno  de los factores que contribuyen a que cada uno se identifique con la zona de confort colectiva es el convencimiento, sobre datos ciertos o inducido, de que el marco convivencial ha sido SIEMPRE como ahora es conocido, que cualquier cambio es perjudicial para la persona y peligroso y que, en el futuro, SIEMPRE permanecerá así. Algo de eso pasa actualmente con el problema que tiene el gobierno de España con Catalunya; lo que inicialmente no pasaba de ser una exigencia de revisar el modelo de relación y que, sin profundizar en conocer y gestionar las razones que provocaban el desapego, el gobierno convirtió en lo que no era: una declaración de independencia (y que, para justificar que era así, no ha cesado en llevar a cabo acciones de creación de independentistas ¿para demodtrar que existen y justificar así una política de intolerancia?) que afectaba a la zona de confort de todos los ciudadanos del resto de España con graves consecuencias para todos ellos. Bien mirado, es difícil argumentar que una posible separación de Catalunya de la actual España sea lesiva a los intereses de un ciudadano de Castuera, pongamos por caso, si su comunidad está bien gestionada, y es erróneo y perverso utilizar ese argumento[1].

Ante la falta de argumentos sólidos y creíbles en un diálogo-negociación, el gobierno ha difundido los lemas que sostienen su postura: que el tema con Catalunya se ha de comenzar a tratar después de un referéndum sobre él en toda España, que la idea de proponer un referéndum en Catalunya sobre casi cualquier tema es un agravio para la soberanía nacional y que el gobierno ha de cuidar de que todos los españoles sean iguales. De una primera lectura ya se observa la inconsistencia de los argumentos…. salvo para crear un caldo de cultivo de animadversión a quien tiene un posicionamiento distinto al pensamiento único que parece ser la intención el gobierno. Porque, veamos, cuando un hijo quiere plantear una queja de convivencia a sus padres, incluso la emancipación, ¿es necesaria la opinión de sus hermanos, aparte de la afectiva… a no ser que les esté pagando los gastos de comunidad?, dejando de lado la evidencia de que si lo que sucede es esto, es un problema a gestionar entre los padres y el resto de hermanos y no del que necesita emanciparse. 

Respecto del argumento de la soberanía, resultaría chusco si no fuera tan sangrante, que se atrevan a citarlo los mismos que lo olvidaron clamorosamente cuando aprobaron de tapadillo e ilegalmente (algún día se revisará) la modificación del artículo 135 de la Constitución en cumplimiento de “los compromisos asumidos por España al integrarse en la Unión Económica y Monetaria Europea”[2].

Y eso, de una lectura apresurada. Pero se puede echar mano de lo que ha pasado en este país con anterioridad y ver si son o no argumentos razonables o son sólo intentos de crear un determinado estado de ánimo basado en el miedo a que se vea afectada la zona de confort.

Cuando, hace 50 años (plazo de tiempo que es como una gota de agua en el océano del tiempo del devenir de los pueblos) se estudiaba en los colegios españoles la Geografía Política de España, salían de carrerilla “Fernando Poo, Annobón, Corisco y Elobey” para referirse a las islas que integraban la parte no continental de la provincia española de Guinea y es que hoy se olvida que Guinea Ecuatorial fue primero una colonia de España y posteriormente pasó a convertirse en una provincia española que obtuvo su independencia el 12 de octubre de 1968. El territorio del país actual está constituido, como entonces, por una parte continental, conocida como Río Muni o Mbini y un área insular, siendo sus islas más importantes la isla de Bioko (antigua Fernando Poo), Elobey Grande, Elobey Chico (estas 2, deshabitadas) y Corisco, localizadas en la bahía de Corisco, y la de Annobón al sudoeste de Santo Tomé y Príncipe.
Sello con la imagen de Alfonso XIII
Vale la pena recordar que hasta 1956, en que fueron organizadas con el nombre de Provincia del Golfo de Guinea, las islas de Fernando Poo y Annobón formaron parte del Territorio de Guinea Española. En 1959 los territorios españoles del golfo de Guinea adquirieron el estatus de provincias españolas ultramarinas, similar al de las provincias metropolitanas, adoptando oficialmente la denominación de Región Ecuatorial Española organizada en dos provincias: Fernando Poo y Río Muni. Las primeras elecciones locales (en época de dictadura, ojo) se celebraron en 1959, y se eligieron los primeros procuradores en cortes ecuatoguineanos.

En 1963, el Gobierno español sometió a referéndum entre la población de estas dos provincias un proyecto de Bases sobre Autonomía, que fue aprobado por abrumadora mayoría. En consecuencia, estos territorios fueron dotados de autonomía, adoptando oficialmente el nombre de Guinea Ecuatorial, con órganos comunes a todo el territorio (Asamblea General, Consejo de Gobierno y Comisario General) y organismos propios de cada provincia.

En 1965, la ONU aprobó un proyecto de resolución en el que se pedía a España que fijase lo antes posible la fecha para la independencia de Guinea Ecuatorial y en 1966 el Gobierno español acordó preparar la Conferencia Constitucional que se inauguró en octubre de 1967  presidida por Fernando María Castiella, ministro español de Asuntos Exteriores y finalmente, como ya se ha apuntado, el día 12 de octubre de 1968 (Día de la Hispanidad, para más señas se firmó la independencia, haciéndolo por parte de España (lo que son las cosas) D. Manuel Fraga Iribarne, fundador más tarde de la Alianza Popular cuna de lo que es hoy el Partido Popular.
Acto de la firma de la independencia de Guinea

Que nadie elucubre pensando en que se buscan paralelismos entre la situación de la Guinea de entonces (enmarcada en el programa de la ONU de descolonización de África) con la Catalunya actual; simplemente se pone de manifiesto que la única voluntad que se debe de tener en cuenta en procesos de esa índole, y en otros que no tienen tanta relevancia, es la de los afectados únicamente y meter en el saco de la eventual negociación a toda España es, sencillamente, manipular conciencias para ocultar la incapacidad de gestionar, porque las decisiones que se lleguen a tomar nada tienen que ver con el menoscabo de la soberanía del pueblo español, que va por otros derroteros.

Pero sigamos en territorio africano.

Seguramente recuerda la mayoría que España también tenía la Provincia de pleno derecho del Sahara Español, con capital en El Aaiun, y que, dicho sea de paso, era “el coco” como posible destino en el reclutamiento para el Servicio Militar obligatorio. Su independencia, como territorio africano, ya fue planteada por la ONU a España en 1967, pero la disputa entre Mauritania, Marruecos y España por el territorio supuso un serio obstáculo para el establecimiento de diálogo y mucho menos de acuerdos. 

En 1970, la ONU aprueba la celebración en el Sahara español de un referéndum de autodeterminación. Tras negarse en principio a celebrarlo, España accede en 1974 a su celebración tras haber despertado con su negativa la animadversión internacional y anuncia que el referéndum tendrá lugar en 1975.

Pero, en 1975, con Franco en su lecho de muerte, el rey de Marruecos Hasán II instó al pueblo marroquí a realizar una marcha «pacífica» de participantes mayores de 18 años y desarmados, que sería conocida como “marcha verde”, para ocupar los territorios del Sahara español y forzar al Gobierno español a que retirase sus tropas de la región. En realidad, a las columnas de civiles que marchaban hacia el sur vía Tarfaya se unieron también 25 000 soldados de las Fuerzas Armadas Reales, que se dirigían a la provincia española por el este. Tras esta marcha y el repliegue de las tropas españolas se inició una guerra de Marruecos contra los pobladores autóctonos del territorio (españoles de pleno derecho, no lo olvidemos). España, ante la inestabilidad generada con la "marcha verde", firmó los Acuerdos de Madrid en noviembre 1975, por los que se constituía una Administración Tripartita temporal en el Sahara, formada por Marruecos, Mauritania y España, cuya vigencia se preveía hasta el 28 de febrero de 1976 y cuya finalidad era la celebración de un referéndum de autodeterminación en el que el pueblo saharaui debía decidir sobre su futuro. En el colmo del cinismo, el 26 de febrero de 1976, el representante permanente de España ante la ONU comunicaba que el Gobierno español daba por terminada definitivamente su presencia en el territorio, ya que cesaba «su participación en la Administración temporal que se estableció para el mismo», pero matizando que «la descolonización culminará cuando la opinión de la población saharaui se haya expresado válidamente». Un día después, Marruecos transmitió al secretario general de la ONU la reincorporación del territorio del Sahara a Marruecos y Mauritania y ese mismo día se producía la autoproclamación de la República Árabe Saharaui Democrática (RASD).

La guerra enfrentó a los saharauis, apoyados por Argelia, contra Marruecos y Mauritania que, en 1979, renunció a su parte de territorio, que se anexionó Marruecos unilateralmente. Desde entonces, el Sahara Occidental es un territorio administrado de facto (pero no de iure) por Marruecos, si bien tal administración no la ejerce sobre la totalidad del territorio pues el Frente Polisario controla el 35 % del mismo al este del muro que Marruecos construyó como defensa ante las eficaces guerrillas del Movimiento de Liberación Nacional Saharaui. La Constitución fue revisada en 1991 y 1995. En 1999 la RASD aprobó una nueva Constitución.
La RASD es reconocida por 82 estados aunque varios le han retirado su reconocimiento, sobre todo debido a las presiones de Marruecos, que cuenta con intereses comerciales en muchos países del mundo y trabaja activamente en sentido contrario al reconocimiento de la RASD. El antiguo colonizador del Sahara Occidental, España, todavía no reconoce a la República Saharaui como estado independiente y, hay que decir, desde el gobierno socialista de Rodríguez Zapatero, se han estrechado los lazos con Marruecos en detrimento de la relación con la RASD pese a que Izquierda Unida (IU), Unión Progreso y Democracia (UPyD), BNG, los partidos nacionalistas vascos, etc. defienden activamente en sus programas y en sus políticas el derecho a la autodeterminación del pueblo saharaui y proponen el reconocimiento de la República Árabe Saharaui Democrática.

Las conclusiones sobre estos casos y el velo que los semioculta quedan abiertas para cada uno, pero volviendo al tema del argumentario anti-Catalunya, ¿cómo se atreve a hablar de que trabaja por la igualdad entre españoles un gobierno que es heredero y continuador ideológico y político del que abandonó a su suerte a miles de ellos (con DNI español) y no se atreve a reconocer oficialmente la validez de su lucha?

¿Es todo, o no lo es, manipulación de la zona de confort?


[1] El utilizarlo es reconocer las carencias de gestión fuera de Catalunya y la dependencia de ella, como se comprobó en el debate, celebrado en la Universidad Pablo de Olavide el 30 de marzo del 2016 ante 400 estudiantes universitarios y futuros politólogos, en un encuentro-discusión académica organizado por Diplocat y en el que el expresidente extremeño Juan Carlos Rodríguez Ibarra dijo a su interlocutor, el portavoz de ERC en el Congreso, Joan Tardá, acerca del derecho a decidir de los catalanes “Yo no quiero a los extremeños o a los catalanes, quiero a la gente, y necesitamos a Catalunya para hacer un proyecto de igualdad en mi país, porque Catalunya tiene una renta más alta que el resto (sic). A buen entendedor…

[2] Es ilustrativa la lectura de la Sinopsis publicada por el Congreso de la modificación del artículo en http://www.congreso.es/consti/constitucion/indice/sinopsis/sinopsis.jsp?art=135&tipo=2