domingo, 4 de mayo de 2014

La estupidez, Einstein e Internet


Antecedentes:
1.- Hubo en los años 70 del siglo pasado (hace como un repelús hablar ya del "siglo pasado" en estas cosas ¿verdad?) en Barcelona un local de música y copas, pequeño y acogedor, cuyo nombre no viene a cuento, en el que se podía oir en directo actuaciones de artistas o grupos, mayoritariamente sudamercianos que nos traían la nostalgia de su tierra y contribuían a crear un ambiente familiar y cómodo. Alguno de aquellos artistas gozaron después de cierta popularidad en discos editados con sus canciones.

2.- A través de ese gran "baúl de los recuerdos" en que ocasionalmente se ha convertido Internet, hemos podido recuperar imágenes, sonidos, vivencias compartidas, etc.. que nos han permitido revivir tiempos y situaciones que creíamos que sólo estaban en nuestra memoria y que resulta que no. que otras personas también los incorporaron en su vida. Es normal, por tanto, que un usuario exprese públicamente la necesidad de encontrar a alguien que le ayude a recuperar esos días ya casi olvidados.

3.- La estupidez humana, como ya se dice que dijo Einstein, no tiene límites. Lo que llama la atención es la voluntad de algunos de alardear de la cuota que le ha tocado (no nos engañemos: todos hemos de admitir que nos corresponde una cuota personal, nos guste o no; lo que pasa es que, en general, o luchamos contra ella, la sobrellevamos con resignación o, al menos, la ocultamos celosamente). Y hay quien aprovecha la opinión más nimia para hacerlo.

Hechos:

1.- Alguien publicó en una determinada página de Internet el siguiente mensaje:
"¿Hay alguien que conociera, en los años 70, el pub ..... de Barcelona?"
2.- La considerada la "Mejor respuesta" es la siguiente (literalmente): "oye...como ke un poco antigua tu referencia no?...creo ke la mayoria de los ke estamos aca no pensabamos nacer en esa epoca...es mas probablemente nuestros papas todavia estaban estudiando en el colegio...ademas no soy de alla, siento no poder ayudarte...." 

Conclusiones:
La primera reacción, estilo literario aparte, es la de "sin comentarios" y la que surge inmediatamente después es la de que si este escrito es representativo de la juventud actual (porque ya se entiende que quiere decir que por esa època aún no había nacido), apaga y vámonos. Pese a que al final contesta que lo que diga no vale para nada porque no puede ayudar, no pìerde ocasión de explayarse sobre su propia "agudeza" e "ingenio" a la vez que menosprecia la petición que lee. En fin, que esta notita da para todo un tratado de psicología aplicada que acabaría diciendo simplemente que Einstein tenía razón.

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