martes, 13 de diciembre de 2022

Antecedentes del veranillo de Dassin.



Si Barry White era el rey de la canción empalagosa, Joe Dassin le arrebató el maillot amarillo durante el Tour de 1975, con una curiosa canción en la que ni se molesta en cantar, que habla de una bonita historia de amor que iba para ser eterna, pero que sólo duró dos telediarios. Dassin era americano, nacido en 1938 en Nueva York, hijo de Jules Dassin -uno de los grandes directores de la historia del cine-, y de Béatrice Launer, violinista virtuosa. A principios de los años sesenta del siglo pasado la familia entera tuvo que marcharse a Europa por culpa de la caza de brujas del mccarhysmo, habiendo pertenecido Jules al partido comunista de EEUU. En Francia, donde recalaron, Joe va a tener una carrera fulgurante aunque corta, ya que falleció con 42 años en 1980 en Papeete (Tahiti) y, posiblemente, sea el artista yankee con más éxito en Francia desde siempre. L’été Indien (lo que nosotros llamaríamos “veranillo de San Martín”; la letra de la canción defiende que este período es el mejor para enamorarse, porque recupera las fogosidades que provoca la canícula, pero también es la época adecuada para llorar por el amor perdido ) fue su mayor éxito, el tema lo invadió todo, las tiendas de discos, las radios, la tele, los bares, las discotecas,... y en la actualidad está considerado como un clásico del pop del país vecino del norte. Pero, asimismo, supo ganarse un público entre los hispanoparlantes, entre quienes esta obra se conoció como ‘Sólo puedo mirar atrás’ o ‘Aún vivo para el amor’ (inclasificable la versión, con este título, del gran actor Fernando Fernán Gómez). Pero este disco fue originalmente una canción italiana del grupo Albatros, titulada Africa y co-firmada por un tal Toto Cutugno. Muy conocido por los artistas franceses que acostumbran a adaptar sus canciones al francés, Toto Cutugno viaja regularmente a París para ofrecer su música a las editoriales francesas. En el caso de esta canción, no estamos en otoño sino en primavera y los letristas/traductores/adaptadores se aislaron en la ciudad normanda de Deauville para escribir. El sol brilla intensamente sobre el pequeño balneario de renombre internacional; el hermoso clima les hace pensar en el "Indian Summer", esa expresión americana que designa un período soleado y templado, después de las primeras heladas del otoño, que existe en América del Norte y Canadá, nuestro "veranillo de San Martín", ya digo, vamos. A partir de este “verano indio” los dos letristas, que eran Pierre Delanoë y Claude Lemesle, imaginan un texto que cuenta con nostalgia una vieja historia de amor. Su idea es acogida entusiásticamente por Joe Dassin, quien graba la canción que se convirtió en un gran éxito tanto en Francia como en otros 25 países, casi haciendo olvidar la versión original que aquí recordamos.


domingo, 11 de diciembre de 2022

El semidesconocido Stonehenge hispano.


El cambio climático está provocando un aumento desmesurado de las temperaturas, con olas de calor que están afectando a la población pero también al entorno. Las altas temperaturas han contribuido a que los niveles del agua
potable en pantanos estén muy bajos, lo que ha llevado a algunas partes del mundo a soportar importantes sequías con consecuencias negativas tanto para las personas como para el medio ambiente; la falta de agua puede provocar pérdidas en las producciones agrícolas, con la consiguiente pérdida de alimentos. La situación es preocupante: el 47% del territorio europeo se encuentra en situación de prealerta, que se activa cuando la falta de lluvia afecta a la humedad del suelo, mientras que otro 17% está en alerta, cuando los efectos ya se notan en la vegetación, por las consecuencias de la sequía, según datos publicados por el Observatorio Global de la Sequía de la Comisión Europea, el cual alerta que en Europa se podría estar viviendo la peor sequía de los últimos 500 años. El peligro de sequía se ha agravado en países como Italia, España, Portugal, Francia, Alemania, Países Bajos, Bélgica, Luxemburgo, Rumanía, Hungría, norte de Serbia, Ucrania, Moldavia, Irlanda y Reino Unido. Además, el informe indica que es probable que las condiciones inusualmente cálidas y secas puedan repetirse hasta noviembre en la zona occidental mediterránea. La sequía puede suponer un daño al hábitat natural, con pérdida de la biodiversidad (extinción de especies vegetales y animales que no tienen agua para alimentarse). Pero, más allá de estas consecuencias, en los últimos meses la sequía ha provocado hallazgos inesperados: el nivel del agua ha bajado tanto que la sequía ha dejado al descubierto objetos muy antiguos y/o semiolvidados que, durante años, habían permanecido sumergidos bajo el agua, como las huellas de dinosaurio en Texas, Estados Unidos, las “piedras del hambre” en Alemania, los barcos de la Segunda Guerra Mundial en Serbia, etc. Algo parecido ha ocurrido también en España, donde, entre otros “hallazgos, el Dolmen de Guadalperal ha aparecido en el embalse de Valdecañas, en la provincia central de Cáceres. El dolmen, que podría ser del año 5000 a. C., suele estar habitualmente sumergido y es conocido popularmente como el Stonehenge español por su similitud con el monumento de Gran Bretaña. Pocos años después de su primera irrupción tras haber estado sepultado durante más de medio siglo bajo las aguas del embalse de Valdecañas (Cáceres), el dolmen de Guadalperal acaba de emerger de nuevo por sorpresa, como ocurrió en 2019 (entonces, no por sequía extrema como ahora, sino por vaciado para alimentar la cercana central nuclear de Almaraz), se vuelve a mostrar en todo su esplendor, un espectacular tesoro patrimonial funerario: un conjunto megalítico completo -formado por 144 piedras- de entre 5.000 y 7.000 años.


Tipológicamente, el dolmen
de Guadalperal, que se encuentra situado en la finca del mismo nombre, a unos 5 km de Peraleda de la Mata, en la comarca del Campo Arañuelo y en el término municipal de El Gordo (Cáceres), es un sepulcro de corredor con una cámara funeraria ovalada de 5 metros de diámetro más ancho y un largo corredor de casi 10 metros de largo y 1,5 m. de ancho. Según el inventario conservado, el conjunto lo conforman 140 ortostatos (bloques o losas verticales, adornados o no, que forman la hilada inferior de un muro. En un dolmen neolítico, los ortostatos forman parcial o totalmente las paredes del monumento funerario megalítico y soportan las losas de la cobertera) y entre ellos destaca un menhir en el interior de la cámara (con un posible mapa milenario del río Tajo1) y una gran estela menhir antropomorfa erigida ante la entrada. Alrededor de la cámara hay otro anillo circular, que en el plano resulta ser una sucesión; como si a intervalos los constructores hubieran colocado piezas que sirvieran para la contención del túmulo, debido a la inclinación del terreno donde se asienta, hoy invisible por el pantano. Durante todos estos años, las corrientes han arrastrado los materiales solubles o disgregados, dejando a la vista el bosque de ortostatos y el conjunto de bolos de piedra que en origen formaba el túmulo funerario. Ahora que es accesible el dolmen se están realizando sondeos para detectar los lugares donde aún pudiesen quedar restos de las ocupaciones más antiguas, habida cuenta, además, de que el embalse sumergió también el pueblo de Talaverilla y el municipio romano de Augustobriga2. En este sentido, el objetivo, desde el punto de vista arqueológico, es entender cómo funcionaba ese paisaje, cómo la gente vivió en esta zona hace seis mil años, cómo se relacionaban entre ellos y qué tipo de materias primas trajeron de otros puntos de la península para lo que se han analizado fuentes y cartografía antigua para conocer cómo era el paisaje antes de que el embalse de Valdecañas inundara todo. En cuanto a la conservación del Dolmen de Guadalperal, se han realizado catas para ver cómo se comporta la piedra cuando está sumergida y cuánto tarda la misma en ser cubierta por los distintos microorganismos del agua del embalse. Desde Cultura, junto a una corriente ciudadana, se ha abogado siempre por rescatar el extraordinario conjunto megalítico descubierto y llevarlo junto a la orilla, para su mejor protección pero, por ahora, hasta concluir las investigaciones, se descarta el traslado del conjunto a otro lugar,o sea que la decisión de la administración es dejar que las lluvias o la apertura del embalse lo vuelva a hundir para que permanezca en la misma situación en la que se mantenido durante toda su historia. La existencia del dolmen se conocía desde 1926 cuando el alemán Hugo Obermaier, capellán de la casa de Alba, prehistoriador y gran aficionado a la geología y a la arqueología, estaba pasando unos días en la finca de Guadalperal, en el término municipal de El Gordo (Cáceres) cuando vio las piedras y dirigió una serie de excavaciones que revelaron las singularidades y el origen del yacimiento: aquellas piedras eran un monumento megalítico levantado al menos 4.000 años atrás, un tesoro mucho más grande y relevante de lo jamás imaginado. Obermaier encarga, a su fallecimiento, mantener su legado al matrimonio alemán Georg y Vera Leisner, quienes revisan y rescatan el material disperso entre la Universidad de Friburgo, que es donde se encuentran la mayoría de los papeles de Obermaier, y lo que había quedado en la finca, haciendo la única publicación sobre este monumento que está escrita en alemán, pero tras esta campaña de Obermaier, el sitio arqueológico fue cayendo en el olvido; y con la construcción del embalse de Valdecañas en 1963, en pleno franquismo, quedó sumergido bajo el agua. Durante varias décadas estuvo a la vista de todos, hasta que el embalse lo anegó y desde entonces ha salido a la luz en mayor o menor medida como consecuencia de los acuerdos entre España y Portugal para la regulación del caudal del Tajo y por los períodos de sequía.


El origen del monumento megalítico se remonta a algún momento comprendido entre el milenio III y II a. C., durante la Edad del Bronce, aunque fue alterándose a lo largo de los siglos. Al principio, según los expertos, se erigió un círculo de piedras que harían la función de templo solar, un crómlech como el de Stonehenge aunque de tamaño más reducido. Después, los siguientes pobladores añadieron más menhires y cubrieron el conjunto con lajas horizontales para crear un dolmen. Además, se concibió un corredor de acceso de 21 metros culminado en la entrada con un menhir con símbolos esculpidos y una serpiente, que supuestamente sería la encargada de custodiar la entrada a la cámara y de proteger sus tesoros. Más tarde se construyó una muralla con guijarros alrededor del dolmen para crear una suerte de enterramiento colectivo. Obermaier, el arqueólogo alemán, se encontró ajuares y otros objetos durante sus excavaciones realizadas en el siglo XX y se los llevó a Múnich para exponerlos en un museo. El yacimiento, no obstante, ya había sido saqueado por los romanos. Se cree que el dolmen de Guadalperal tenía la función de centro comercial y cultural de la zona,
pero también pudo tener otro cometido importante: proteger el paso de la Vega de Alarza. El centenar de piedras milenarias, algunas de las cuales tienen una altura de dos metros, buscan ahora una segunda vida fuera del agua. Puede que cuando se lean estas lineas, el lugar se encuentre ya de nuevo sumergido o esté en vía de ello, debido a las ultimas lluvias, por ello si no se ha visto, hay que verlo con urgencia ya que no estará visible por mucho tiempo, y volverá a sumergirse por una duración indeterminada sin que nada ni nadie haga nada para salvarlo o reubicarlo, será nuestra pequeña «atlántida extremeña» que «de tiempo en tiempo» emergerá de las aguas para mostrarnos todo su esplendor, que poco a poco va a desapareciendo debido a la acción erosiva del agua.

P.S.- El video que se acompaña a la presente entrada no está extraído de Youtube como suele ser habitual, sino que responde al "descubrimiento" del lugar efectuado por un buen amigo que, amablemente, lo ha cedido para ilustrar estas reflexiones.

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1Se ha creído ver la piedra-dintel de la entrada un primitivo mapa del Rio Tajo, con sus curvas y meandros similares al cauce original a modo de serpiente parece esculpir un mapa del Río, si esta teoría es cierta (de momento solo teoría), nos encontraríamos nada mas y nada menos que con uno de los mapas mas antiguos de la Humanidad.

2En una escombrera próxima se hallaron 11 hachas, cerámicas, cuchillos de pedernal y un punzón de cobre. También se encontró un asentamiento de la época de la construcción que se estima pudiera ser de los constructores del sepulcro. En él había hogares, manchas de carbón y cenizas, mucha cerámica, molinos y piedras para afilar hachas entre otros objetos. Sus constructores vivieron al lado de el Dolmen, o quisieron vivir cerca de él por ser un lugar de poder.

 

jueves, 8 de diciembre de 2022

A vueltas con los villancicos.


aría

Ya estamos en diciembre (¡cómo pasan los meses!), tiempo en el que se levanta el ánimo navideño. Quedan pocos días para que empiece la Navidad de forma oficial y su espíritu ya inunda las ciudades de todo del mundo: luces, espumillones y abetos navideños conquistan las calles y la banda sonora por excelencia de estos días son los villancicos. Irremediablemente vienen a nuestras memorias, fiestas, celebraciones, cantos y bailes referentes a estas festividades de tradición religiosa. Pero más allá del motivo central de esta temporada, está el ánimo que, inevitablemente, se mueve hacia uno u otro sentimiento. Ahora de tristeza y melancolía, ahora de felicidad y generosidad. La música y su universo, tiene una enorme influencia en este sentido, ya que no es posible divorciar ésta con el ambiente y las funciones que ejerce en las costumbres de una sociedad que se embulle en el espíritu generalmente festivo, y el villancico y los cantos navideños son el centro musical con que se nutre el necesario humor universal. Lo cierto es que al hablar de esta música, siempre llegan a nuestras mentes los villancicos tradicionales españoles y las llamadas carols de lenguas latinas y anglosajonas de siempre. Ya sea de un arreglo o de otro. ¿O no pensásteis al hablar de villancicos en «Los peces en el río«, «Noche de paz«, «Jingle bells«, «Los pastores a Belén«, «Arre borriquito», «El niño del tambor» y muchos etcéteras más, entre ellas los locales, excluyendo eso sí, a la música clásica? Y eso sin ni si quiera tocar el asunto de los arreglos modernos (la famosa “muzak”) que cada vez van «demeritando» la naturaleza de los mismos. No es mi intención hoy entrar en polémicas al respecto, pues es muy cierto que «para gustos, colores» y al final, cumple también esta música su cometido en gran medida, pero hoy saldremos de los clichés mediáticos para hablar de otros parámetros, igualmente populares en otras latitudes pero menos socorridos, aunque no por ello, menos hermosos…



 

miércoles, 7 de diciembre de 2022

La magia no es para todos.



Dentro del grupo de compositores llamados menores, que, por otra parte, siempre han florecido en todos los estilos y en todas las épocas, el francés Paul Dukas (1865 – 1935) se lleva la palma. Hoy es recordado por una sola obra que, además, es más conocida que él mismo. En 1888, a los 23 años, abandonó el Conservatorio de París –al que había ingresado seis años antes–, puesto que, entre otras razones, debió cumplir con el servicio militar obligatorio. Luego de servir a la patria, volvió a la vida civil como compositor y crítico. Un músico muy metódico (léase "desesperadamente lento"), muy autocrítico y que destruyó muchas de sus composiciones antes de su muerte, Dukas se consideraba un maestro que componía. Gran crítico de sí mismo, escribió muchas obras que no quiso publicar por no considerarlas suficientemente buenas, ya que su carácter de artista le hacía huir de la publicidad, realizó asimismo transcripciones y revisiones de obras de otros compositores, y realizó una importante labor como crítico musical. Unos años más tarde, componía sus dos obras orquestales más conocidas: la Sinfonía en Do mayor y el poema sinfónico El Aprendiz de Brujo ((L’apprenti sorcier, también conocido como El aprendiz de hechicero o de mago), un scherzo para orquesta que lleva como subtítulo Scherzo sobre una balada de Goethe, que le valió el reconocimiento de sus pares, basado en un poema de Johann Wolfgang von Goethe del mismo nombre (Der Zauberlehrling en el original alemán) publicado hacía cien años. Considerado su obra maestra, el poema sinfónico fue estrenado en la Sociedad Nacional de París bajo la dirección del propio compositor y el éxito fue inmediato. El poema de tono descriptivo opera con un nivel de distinción tan alto como las composiciones de rango en el género de Liszt y Strauss. Encarnación genuina de la música programática, la obra describe fielmente cada escena de la obra original de Goethe. La narración musical de la composición es notablemente gráfica, aunque para los muchos que han visto la animación de Disney en la película Fantasía, la audición de la pieza puede traer a la mente a Mickey Mouse. No importa. La música sola, sin el célebre ratón, basta para contar la historia propuesta en una balada del gran Goethe. (el fragmento de El aprendiz de brujo es tal vez uno de los más emblemáticos de la película; en este caso, el papel de aprendiz lo asume el ratón Mickey y narra de manera muy fiel la historia de la balada El aprendiz de hechicero de Goethe, a la vez que suena el poema sinfónico El aprendiz de brujo de Paul Dukas). El aprendiz de brujo nos cuenta la historia de un joven aspirante a brujo que aprovecha la ausencia de su maestro para aligerar el trabajo que éste le ha encomendado. Consigue hechizar a una escoba para que le ayude a cargar agua, labor que le ha encargado el brujo, pero el hechizo se descontrola y el pequeño aprendiz no consigue dar con las palabras mágicas para detenerlo. Nervioso, parte la escoba en dos, pero entonces cada parte de la escoba se desarrolla en una escoba completa y el acarreo de agua se duplica. Cuando la desesperación del aprendiz está llegando al límite, aparece el maestro que con unas palabras detiene todo el movimiento de las escobas y pone orden en la situación. La música de Dukas emplea algunos recursos como el ostinato (repetición continuada de una pequeña melodía musical) o el crescendo (aumento progresivo del volumen) para crear la sensación de agobio y descontrol que siente el pequeño aspirante a brujo. Cuatro rápidos acordes al final sugieren que el hechicero ha dado ese número de golpes disciplinarios al travieso aprendiz.


 

martes, 6 de diciembre de 2022

Italiano/francés que en castellano no lo hace mal.



Un cantante, compositor y pianista nacido en Saigón, la actual Ciudad Ho-Chiminh en el actual Vietnam, de ascendencia italo-francesa. Riccardo Cocciante (en sus primeros discos figuraba como Richard Cocciante, en francés), es uno de los cantautores de la generación italiana de los 70: desgarrados, intensos, grandes melodistas, pelín calentorros... Tuvieron mucho éxito en España casi siempre lastrados por la manía de traducirles al castellano. Riccardo empezó cantando en inglés y se encontró a sí mismo cuando conoció a Marco Luberti, letrista y productor. Su primer éxito fue "Bella senz'anima" (Bella sin alma), también popularísimo en España. A finales de los 90 comenzó a trabajar en su tres operas: "Notre Dame de Paris", "Le Petit Prince" y "Giulietta e Romeo". No es de extrañar porque una canción como "Margherita" (Margarita en su versión en castellano) tiene el mismo lenguaje musical de Giuseppe Verdi. Uno de los logros de la buena canción sentimental consiste en que la gente cante músicas y letras complicadas, profundas y ricas que en otro entorno (los auditorios y teatros de opera) les tirarían para atrás. El empeño de la industria y los medios por vendernos músicas cada vez más simplonas parece una conspiración para embrutecernos. "Margherita" es un "Ne me quitte pas" italiano y setentero, compuesto después de las veleidades del rock progresivo y sinfónico que influyó mucho a Riccardo en sus inicios. La versión original tiene arreglos electrónicos de Vangelis. Desde el punto de vista musical, la canción se caracteriza por un crescendo melódico que realza el talento vocal de Riccardo Cocciante. Se trata de una canción de amor, devoción y entrega. El protagonista se pone al servicio de Margherita y hasta intenta dominar las fuerzas de la naturaleza y de la física para hacerle feliz. Durante el siglo XX, la canción popular melodramática ha sido el único entorno (seguramente con excepción de algunos ejemplos de poesía amorosa) que permitía al hombre librarse de las restricciones y el juego de poder al que obliga el machismo y mostrar debilidad, dependencia, inferioridad, inseguridad, etc. delante de la mujer que ama. “'Margherita' tiene un ritmo extraordinario. La partitura la tengo a la vista, en casa, en el piano: arrugada, garabateada, con todas las correcciones hechas en el transcurso del trabajo. Esa canción sigue siendo un momento extraordinario en mi vida artística. En las canciones está todo mi estado de ánimo, una timidez casi paralizante que inmediatamente siente quien hace un trabajo como el tuyo. Llegó en un momento en que el canto político era preponderante, el contraste con la moda actual era total y me sentía desarmado. Yo mismo estaba perplejo pero luego la canción entró violentamente en un espacio que evidentemente existía. Nunca quise escribir sobre política por dos razones. Primero, porque lo considero transitorio en cuanto a tiempos y métodos; después de cuatro años todo envejece, la gente piensa diferente. Y luego porque creo que la política para nosotros los artistas debe seguir siendo algo que observamos, pero no convertirse en la bandera de una idea, de un partido, aunque tengas tus opiniones. Siempre he tratado de no estar en modas y pensamientos, me gusta estar al margen, marginal o fuera, nunca en una moda. Más bien, trato de convertirme en mi moda, mi planeta».”.”, dice Cocciante. La letra original:

Io non posso stare fermo con le mani nelle mani,

tante cose devo fare

prima che venga dormani.


E se lei sta giá dormendo io non posso riposare,

faró in modo che al risveglio non mi possa piú scordare.

Perché questa lunga notte non sia nera piú del nero,

fatti grande, doce luna, e riempi il cielo intero.


E perché quel suo sorriso possa ritornare ancora,

splendi sole domattina come non hai fatto ancora.

E per poi farle cantare le canzoni che ha imparato,

io le costruiró un silenzio che nessuno ha mai sentito.


Sveglieró tutti gli amanti, parleró per ore e ore,

abbracciamonci piú forte perché lei vuole l´amore.

Poi corriamo per le strade e mettiamoci a ballare,

perché lei vuole la gioia, perché lei odia il rancore.


Poi con secchi di vernice, coloriamo tutti i muri,

case, vicoli e palazzi, perché lei ama i colori.

Raccogliamo tutti i fiori, che puó darci primavera,

costruiamole una culla, per amarci quando e sera.


Poi saliamo su nel cielo e prendiamole una stella,

perché Margherita é buona, perché Margherita é bella.

Perché Margherita é dolce, perché Margherita é vera,

Perché Margherita ama, e lo fa una notte intera.


Perché Margherita é un sogno, perché Margherita é il sale,

perché Margherita é il vento, e non sa che puó far male.


Perché Margherita é tutto, ed é lei la mia pazzia,

Margherita, Margherita, Margherita adesso

é mia....na na na na Margherita é mia




domingo, 4 de diciembre de 2022

"Fortalezas" y leyendas.



Guardo en
algún rincón de la memoria las “excursiones/paseos” de niño por el campo, evitando la ganadería de toros bravos que aunque estaban paciendo tranquilamente por aquellos andurriales, podían convertirse en un peligro en un momento, por supuesto sin que lo supieran los mayores, a lo que quedaba del castillo de Las Navas de Tolosa. Castillo (del latín castellum, diminutivo de castrum) es, según la definición del Diccionario de la RAE, un "lugar fuerte, cercado de murallas, baluartes, fosos y otras fortificaciones" pero, por lo que recuerdo, nada de eso había. Echando la vista atrás, desde el Neolítico (entre los años 8500 a. C. y 2500 a. C.), la población construyó castros y fortificaciones en colinas para defenderse. Muchas de ellas, construidas de barro (tapial) han llegado hasta nuestros días, junto con la evidencia del uso de empalizadas y fosos. Posteriormente se fueron construyendo en piedra o en ladrillos de barro o adobe según la disponibilidad de materiales o las necesidades defensivas. Los romanos encontraron enemigos que se defendían en colinas fortificadas que llamaron oppidum que, aunque primitivas, eran efectivas y requerían del uso de armas y otras técnicas de asedio para superar las defensas, como por ejemplo en el oppidum de Giribaile. Las propias fortificaciones romanas, los castrum, iban de simples obras provisionales levantadas sobre el terreno por los ejércitos en campaña, hasta construcciones permanentes en piedra, como el Muro de Adriano en Inglaterra o los Limes en Alemania. Los fuertes romanos se construían con planta rectangular y torreones con esquinas redondeadas. El arquitecto romano Marco Vitrubio fue el primero en señalar la triple ventaja de las torres redondas: más eficiente uso de la piedra, una mejor defensa contra los arietes (al trabajar la muralla a compresión) y mejor campo de tiro. Hasta el siglo XIII estas ventajas no se redescubrieron en la Europa del norte, llevadas desde la España musulmana, que mantuvo la tradición desde mucho antes. Existe todo un conjunto de edificaciones militares que guardan analogías con el castillo, como el alcázar, la torre, el torreón, la atalaya, el fuerte, el palacio fortificado, la ciudadela o la alcazaba, lo que el castillo encierra es un patio de armas, en torno del cual se sitúan una serie de dependencias y que dispone por lo menos de una torre habitable.
Ruinas del castillo de Castroferral.


Si bien los primeros castillos datan del siglo IX, su origen es más antiguo y tienen precedentes en la arquitectura militar de la Grecia clásica. En la Alta Edad Media, se utilizaba como cerco defensivo una mera empalizada de madera, pero la evolución del armamento y de las técnicas militares hicieron inservible este procedimiento; más adelante, se confió en la solidez de las construcciones en piedra y en la altura de los muros que con este material podía alcanzarse. Aunque los castillos feudales proliferaron durante la Edad Media, el castillo no solo cumplía funciones puramente castrenses, sino que servía también de residencia a los señores de la nobleza y a los propios reyes, llegando con el tiempo a ser un auténtico palacio fortificado. Si bien podía estar enclavado en los núcleos urbanos, lo común es que se situase en lugares estratégicos, normalmente en puntos elevados y próximos a un curso de agua para su abastecimiento, desde donde pudiera organizarse la propia defensa y la de las villas que de él dependían. A partir del siglo XVI, con el ocaso del feudalismo y la consolidación de las monarquías absolutistas, la nobleza propietaria de los castillos los fue abandonando a cambio de mansiones palaciegas en la corte. Por este motivo, y porque quedaron obsoletos en su función militar, los castillos perdieron todo interés y decayeron hasta la actual ruina de la mayor parte de todos ellos. Desde finales del siglo XI, son muy numerosas las incursiones y ataques castellanos en las tierras musulmanas y provocan que los almorávides primero y después los almohades, realicen todo un programa de construcción de castillos en la actual zona jiennense. En su mayoría estas fortalezas eran de pequeño tamaño, puesto que no se habían construido para la defensa ante un gran ejército, sino ante las numerosas razzias que realizaban las milicias señoriales castellanas, que nunca tenían intención de realizar asedios a las plazas fuertes o castillos.

Rosinski, para el cómic histórico de Dufaux "La balada de las landas perdidas", pareció inspirarse para su diseño en el castillo de las Navas


El castillo de mis andanzas,
conocido también como castillo de los Collados o de las Águilas (su denominación en las crónicas islámicas no es clara, pudiendo corresponder tanto a Hisn Aloqban, como al Hisn Salim citado por el geógrafo árabe Abd al-Wahid), en estado de ruina progresiva, está considerado castillo medieval militar, posiblemente del siglo X, de origen almohade o almorávide, o sea, islámico, sin que se hayan detectado restos de estructuras precedentes; fue levantado inicialmente, como otras tantas fortificaciones de la zona, para vigilar uno de los caminos que enlazaban la Meseta con Córdoba, el puerto del Muradal, y, de paso, controlar las minas de plata existentes en Sierra Morena aunque, posteriormente, los musulmanes reforzaron su papel defensivo, tratando así de frenar el avance de las tropas cristianas,.no para la defensa ante un gran ejército, sino ante las numerosas razzias que realizaban las milicias señoriales castellanas, que nunca tenían intención de realizar asedios a las plazas fuertes o castillos. La estructura del recinto se adapta al terreno (castillo roquero), con lo que los escarpes pronunciados le otorgan defensa natural por alguna de sus caras, y consta de un torreón hexagonal de algo más de una decena de metros de altura hoy, seguramente una torre del homenaje con restos de decoración imitando sillería, simples líneas que quizás enmarquen algún tipo de texto hoy día inapreciable. A la torre se accede desde el exterior por su parte norte, hoy cegada por derrumbamiento y sobre ella se conserva una basa de piedra horadada, quizás destinada a sostener hornillos para ahumadas y señales. Hay huellas de que, al parecer, hubo también una poterna adosada a la propia torre. Por el sur se observan restos de muro de piedra y calicanto. Respecto al pozo-aljibe que hay en el interior, se han expresado muchas ideas referentes a su utilidad: desde que era la boca de una mina (pudo haberlo sido en época romana, antes de la construcción del castillo), a constituir un pasadizo para la huida, o el hueco de una escalera. En realidad debió ser un aljibe para el agua de la lluvia, aunque no quede ningún resto del enlucido interior. Cuentan las crónicas que, en julio de 1212, pocos días después de la batalla de las Navas de Tolosa, un destacamento cristiano tomó el castillo y dio muerte a sus defensores y a los que se habían refugiado en él. Se encuentra cerca del castillo de Ferral o Castroferral - ubicado en el municipio de Andújar - del que dista unos 15 kms., con el que formaba una línea defensiva, junto al de Burgalimar, en Baños de la Encina. La ciudad de Baeza, a cuya Diócesis pertenecía tras ganar los pleitos por su posesión el siglo XIII con el Arzobispado de Toledo, mandó que se derribara en el siglo XV, concretamente en 1473, por decisión de sus gobernadores, al desaparecer la frontera con el reino nazarí de Granada.


Si algo despertaba nuestra imaginación y nos llenaba de ideas fantásticas era la posibilidad de la existencia de ese pasadizo/túnel oculto que comunicaba el castillo ¿con qué?
¿con el palacio del Intendente, en el pueblo? Bien mirado, que levante la mano quien no haya oído hablar nunca de los pasadizos secretos, y menos aún que no haya quien mantenga con firmeza y denuedo que en el castillo de su pueblo hay un pasadizo que va desde el mismo a la iglesia, o que emerge de las profundidades a gran distancia. De la misma forma, también hay mogollón de pasadizos en los que se esconden fabulosos tesoros y, faltaría más, los consabidos pasadizos que iban desde las iglesias o catedrales a las casas de lenocinio cercanas para que los clérigos pudieran refocilarse sin el riesgo que suponía acceder a estos putiferios entrando por la puerta como todo el mundo sin ser reconocidos. Particularmente en cuanto a los tesoros ocultos, en los castillos no sobraba el oro. Sí, ya sé que alguna vez se han encontrado "tesoros" en algún castillo, pero estos tesoros no estaban en una cámara subterránea atestada de oro como se suele imaginar, sino que consistían en pequeñas vasijas con unas decenas de monedas a lo sumo o, en contadísimas ocasiones, más del centenar que, por otro lado, nunca han aparecido en ningún pasadizo, sino enterrados o emparedados en muros. ¿Que por qué han aparecido ahí? Bueno, las explicaciones pueden ser de lo más variopinto, pero yo me inclinaría a pensar que, en la mayoría de los casos, fueron ocultados con el fin de poder volver pasado un tiempo a recuperar esos dineros y que, bien por resultar imposible, bien por pasar a mejor vida el que los escondió y no dijo a nadie donde los puso, ahí se quedaron hasta que alguien con mucha suerte encontró la orza llena de oro. Y como eso siempre ha dado un morbo bestial al personal, pues lo que en origen eran veinte o treinta sueldos de plata, al pasar por una docena de bocas se convirtieron en un enorme cofre lleno de monedas de oro, y al superar las dos docenas de bocas ya se habían añadido piedras preciosas y joyas procedentes del tesoro del califa de Damasco. En cualquier caso, se han encontrado más tesoros en los ajuares funerarios procedentes del Mundo Antiguo que en los castillos medievales.


Bien, ya se ve que los motivos para cavar un pasadizo secreto kilométrico no tenían mucho sentido pero, no obstante y como se suele decir, "cuando el río suena agua lleva", por lo que algo ha habido que ha dado pie a tanta leyenda urbana. ¿Cuál ha sido la causa de que la gente de por sentado que esos pasadizos existían? Pues que ciertamente existían túneles y pasadizos, pero cuyo cometido no era ocultar nada, sino que tenían funciones de lo más dispar. Lo cierto es que los pasadizos secretos sí existen, pero no en los castillos, ni como sitios para guardar tesoros ni para escapar de los malos sino en los palacios y en los grandes edificios en los que, en muchas ocasiones, era necesario disponer de sitios por los que moverse a resguardo de las miradas indiscretas de los criados o los guardias. Así pues, disimulados en la recargada decoración barroca de las paredes, tras pesados tapices o mediante ingeniosos trampantojos se abrían puertas que daban a estrechos pasillos que permitían ir de unas dependencias a otras sin que nadie lo viera a uno con diferentes motivos. Pero una cosa son esos pasadizos secretos palaciegos destinados a moverse por los mismos lejos de miradas indiscretas, y otra cosa los pasadizos legendarios que son meras leyendas urbanas. ¿de dónde proceden estas leyendas urbanas, qué es lo que ha hecho pensar al personal que en verdad existen y qué hay de cierto en ellas? Aunque las iglesias cuentan con un amplio surtido de bulos acerca de estas cuestiones, los pasadizos en los castillos son quizás los que acaparan el mayor número de leyendas por aquello de tener disponibles vías de escape de cara a un posible asedio o viceversa. En fin, hay mil y una explicaciones perfectamente válidas y bastante más lógicas para no tener que afirmar de manera categórica que cualquier túnel es un "pasadizo secreto". El morbo tremendo que siempre ha despertado en el ser humano todo lo arcano ha facilitado la creación de tropecientos bulos cada vez que alguien ha encontrado un túnel cuya finalidad podía ser de lo más variopinta y, en cualquier caso, muy alejada de cualquier actividad relacionada con fines ocultos y malévolos. El que muchos de ellos estén derrumbados ha contribuido a aumentar dichas leyendas ya que, al no poder constatar su longitud real y su término, pues cualquier explicación se considera válida por peregrina que sea ya que nadie puede refutarla. En definitiva, la ignorancia y el miedo a lo oculto es lo que ha dado lugar casi siempre a estos mitos que, aunque molan una bestialidad, no dejan de ser eso, un bulo. Debemos recordar que estas historias provienen de antaño, de una época en que el personal andaba justito de conocimientos y eran en su mayoría analfabetos incapaces de distinguir una cloaca de unas ruinas árabes o de un acueducto subterráneo abandonados. De hecho, si hacemos un meticuloso examen de conciencia, ¿cuántos de estos "pasadizos secretos" de los que hemos tenido noticia hemos podido constatar?


Nos queda, eso sí, la fértil imaginación de cuando éramos niños.





 

jueves, 1 de diciembre de 2022

Cantar o recitar siempre resulta incómodo... para algunos.



Comencé esta carrera con el pie derecho. Luego metí el pie izquierdo, la mano izquierda y la parte izquierda de mi corazón y las cosas ya no fueron las mismas para mí”, declaró en una entrevista polémica, crítica y criticada, inconformista, audaz, Gian Franco Pagliaro, que lo llevó a convertirse en el porta-estandarte de la canción de protesta en aquellos años de luchas y utopías y en uno de los primeros artistas prohibidos por el gobierno militar argentino y los medios de difusión.. Pensar en voz alta no era conveniente en ese entonces y Gian Franco, no sólo pensaba en voz alta, sino también hablaba y cantaba en voz alta. Esta anécdota nos da pie a reflexionar sobre la política y la música, pero ¿quién es Gian Franco Pagliaro? Carlo Pagliaro, alias Gian Franco Pagliaro, fallecido hace diez años, conocido (no en España) cantautor italo-argentino, nace en Nápoles y a la edad de 6 años la familia se muda a Bagnoli, una localidad balnearia donde el pequeño Carlo inicia sus estudios primarios en una escuela de monjas, pero los planes de futuro se ven interrumpidos al decidir sus padres emigrar a América en busca de mejorar su estándar de vida; por lo que luego de estar en Brasil dos años y luego partir a Buenos Aires, Argentina, deciden radicarse allí con todos sus hijos. Llegó Gian Franco a la Argentina a los 16 años pero nunca dejó de desear regresar a su tierra natal como lo demuestra al insistir en retomar sus estudios en italiano, de forma que cuando comenzó a cantar con su voz ronca y quebrada, lo hizo en italiano, si bien al quedarse en la Argentina decidió cantar en castellano, contra la voluntad paterna. En 1969 sale a la venta su primer álbum en español: “Gian Franco Pagliaro en castellano” que es un éxito de crítica y de público. Pagliaro promete. Su voz cautiva. Su acento italiano vende, tiene influencias de Charles Aznavour, Jacques Brel, Luigi Tenco, según los críticos, pero con un decir y un estilo propio y una personalidad que pisaba fuerte y que iba a pisar cada vez más fuerte.Combatido por periodistas y críticos, prohibido en los programas de radio y televisión por un tema que cuestionaba y denunciaba la realidad social argentina, algo inaceptable para los colaboradores del gobierno militar del General Lanusse, Gian Franco se presenta al Festival de la canción de Buenos Aires con una canción más provocadora: Yo te nombro (que no es de Paul Èluard aunque haya numerosas páginas y portales de Internet que así lo digan). La canción, que había obtenido el máximo de los votos, es descalificada en la última ronda despertando la ira de Pagliaro y del público contra el jurado y se arma un escándalo mediático tan grande que el Festival dejó de hacerse. “Un italiano que deja mal parada la imagen argentina en el mundo” - decían los diarios - “qué vergüenza, qué pensarán de nosotros con estos ejemplos”. Las críticas fueron lapidarias y la Sociedad Argentina de Locutores amenaza con querellarlo por infamia y calumnias. Pagliaro posiciona su perfil contestatario, convirtiéndose en protagonista de un movimiento musical comprometido con las raíces, con lo político y los derechos del hombre. Durante la dictadura de Pinochet en Chile, en la Argentina se organizaban festivales contra él en cada teatro, en cada calle. Gian Franco recogió esas consignas, las ordenó, las musicalizó y nació Canción para Chile, súper difundida clandestinamente y cantada en todos los actos de repudio al régimen militar de Pinochet. Pagliaro fue naturalmente prohibido en Chile pero es, a pesar de la censura, un cantautor de gran fama, exitoso y un referente y protagonista de la música de esos años que se debatía entre lo comercial y el compromiso, entre la canción “pasota” y la de protesta. Entre sus confesados referentes están Joan Manuel Serrat, Alberto Cortez, Violeta Parra, Silvio Rodríguez, Pablo Milanés, Leonardo Favio, Sandro, Facundo Cabral, Víctor Heredia, Jacques Brel, Georges Brassens, Charles Aznavour, Gilbert Bécaud, Georges Moustaki, Luigi Tenco, Sergio Endrigo, Gino Paoli, Claudio Baglioni, Riccardo Cocciante,… (todo un catálogo). entre otros. Su voz de barítono le acuñó un gran éxito, vendiendo centenares de miles de discos de poemas de Pablo Neruda, Mario Benedetti, Oliverio Girondo, Walt Whitman, Jorge Luis Borges, Jaime Sabines, Fernando Pessoa, José Martí, Rubén Darío, Almafuerte, Gustavo Adolfo Bécquer, Franz Tamayo,… Pero sigue siendo un desconocido.