miércoles, 24 de septiembre de 2014

Políticos para la aritmética



A raíz de la publicación de la última entrada, la de "Aritmética ¿para políticos?" he recibido algunos mensajes, que agradezco, con interesantes comentarios. Como quiera que alguno de ellos se centra en la paradoja del resultado, estructurado en un proceso correcto, vale la pena reflexionar acerca de este punto, incidiendo nuevamente en la vertiente política de la reflexión. 

 Recordemos que la secuencia aritmética era

3a = 2b

15a = 10b

21a – 6a = 14b – 4b

21a – 14b = 6a – 4b

7 (3a – 2b) = 2 (3a – 2b)

7 = 2

en un resultado que, evidentemente, chirría contra el sentido común. ¿Dónde está el engaño? Si admitimos, y verificamos, que el proceso es aritméticamente correcto, sólo puede estar en el punto de partida.  Efectivamente, si partimos de la igualdad 3a=2b, estamos partiendo de que 3a-2b=0, lo que quiere decir que en el paso número 5 de la secuencia, lo que realmente se consigna es que 7 x 0 = 2 x 0, o lo que es lo mismo, resumiendo, que 0 = 0, naturalmente, multipliquemos o no por lo que queramos cada término de la igualdad, y es imposible despejar por sí sólo ese múltiplo de cero.

Siguiendo la línea argumental de la entrada anterior, demasiadas veces percibimos que muchas propuestas de nuestros políticos, en general, a poco que las examines, representan la vacuidad más absoluta, lo que ocurre es que las “visten” tan bien, que el observador poco avisado se queda en el envoltorio y quien las ofrece, si quiere manipular, tiene las manos libres para llegar desde el vacío total al resultado que más le interese ofrecer. 

Cuestión de ser consciente de las prioridades, como siempre, y de sentido común, como ¡ay! casi nunca. Es como aquel chiste de:
-                   
 -          - ¡No te lo vas a creer! Al salir del trabajo he atropellado a un unicornio fosforescente.
-                    -  ¡No fastidies! ¿Tienes trabajo?

Que no nos pierda el envoltorio y sepamos identificar en cada momento lo relevante. Lo fundamental, no solo en el chiste, es el trabajo, no otras cosas.
 
Ya puestos, de la viñeta que se ofrecía y que reproducimos de nuevo, 



para la resolución, a la que sin duda habéis llegado la mayoría, hemos de pensar únicamente que el signo “=” no es tal sino que indica “función” de forma que esa inadecuada igualdad puede expresarse más certeramente como n -> [n x (n+1)] para cada número, luego, exponiendo la serie completa:

2 -> 2 x 3 = 6
3 -> 3 x 4 = 12
4 -> 4 x 5 = 20
5 -> 5 x 6 = 30
6 -> 6 x 7 = 42
7 -> 7 x 8 = 56
8 -> 8 x 9 = 72
9 -> 9 x 10 = 90

Fácil ¿no? Dejadme desdramatizar eso de la aritmética y decir que, llevado al extremo, la única dificultad es que no basta con saber TODOS los números; también se ha de saber su orden correlativo, es decir, sabido “n”, saber cuál es “n+1” para identificar a la primera qué operación debemos realizar. Si no, nos perdemos en complejidades y perdemos de vista lo nuclear.

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