miércoles, 12 de marzo de 2014

Boletín nº 33 - Una aproximación a la economía sumergida


Los expertos no se ponen de acuerdo en la propia definición, y la abundante literatura sobre este fenómeno económico[1] se refiere indistintamente a sumergida, subterránea, informal, paralela, oculta, irregular, etc. todo ello de acuerdo con las matizaciones propias del enfoque de análisis.
En estas líneas sólo se abordarán, de forma muy escueta, la influencia y, eventualmente, la repercusión que en la existencia, y actual crecimiento[2], de la economía sumergida puedan tener factores tales como las políticas fiscales, el mercado de trabajo, las normativas que rigen las actividades económicas, etc., así como los métodos utilizados para llegar a una aproximación del volumen de economía sumergida sobre el total del país.

¿Qué es la economía sumergida?

Para empezar, no debe identificarse siempre la economía sumergida con actividades ilícitas, ya que éstas representan un porcentaje realmente limitado del total oculto; la famosa frase del “¿con IVA o sin IVA?” al cobrar determinados trabajos / servicios no convierte en ilícito el servicio prestado o el producto vendido, pero sí puede contribuir a sentar las bases de un ciclo perverso porque: 
-          La transacción escapa al sistema tributario
-          Disminuye la cifra de impuestos recaudada
-          La política impositiva puede registrar una reacción al alza.
-          Se alienta el incumplimiento fiscal, indirectamente, por lo elevado de los impuestos,
-          Se incrementan las restricciones presupuestarias

Sin embargo, el ciclo produce una situación paradójica: la mayoría de los ingresos obtenidos a través de la economía sumergida, revierten en la economía formal, lo que sirve a ésta de estímulo.

Queda, pues, patente, que la economía sumergida integra actividades lícitas e ilícitas y que, por propia supervivencia, está en adaptación permanente a los cambios en el sistema fiscal o laboral, por lo que no es extraño, a la postre, que sea compleja una definición válida.
Tiene vigencia, en este sentido, la clasificación que, en su obra de 1997 The underground economy: global evidence of its size and impact, realizaron los economistas Owen Lippert y Michael Walter para el Instituto Frazer, de Vancouver (Canadá) y que se transcribe en el cuadro siguiente.

Tipos de actividades


Transacciones monetarias

Transacciones no monetarias

ACTIVIDADES ILÍCITAS
Comercio de bienes robados; producción y comercialización de drogas, proxenetismo, contrabando, estafa, fraude, comercio de arma, etc.
Trueque de drogas, bienes o productos de contrabando, cultivo de drogas para uso personal, robo para uso personal, etc.

Evasión de impuestos
Elusión de impuestos
Evasión de impuestos
Elusión de impuestos
ACTIVIDADES LÍCITAS
Ingresos no declarados procedentes de trabajos por cuenta propia. Sueldos, salarios y beneficios obtenidos en trabajos no declarados, relacionados con bienes y servicios lícitos, etc.
Descuentos a empleados, prestaciones no declaradas, etc.
Trueque de bienes o servicios lícitos
Trabajos “hechos en casa”, ayuda en trabajos a terceros (“chapuzas”), etc.

De un somero análisis de la tabla, se observa que, al final, el punto de unión entre actividades lícitas o ilícitas vinculadas a bolsas de economía sumergida es la no sujeción a los sistemas impositivos, por variadas razones, que van desde la mera ocultación de la propia actividad en función de su ilicitud a la elusión de impuestos en actividades que, incluso socialmente, están aceptadas como “normales” (prestaciones no declaradas, trabajos hechos en casa, etc.)

Y esta reflexión conduce a otras: ¿en qué se fundamenta la existencia de la economía sumergida? ¿qué repercusión tiene sobre las políticas económicas?

Bases de partida de la economía sumergida

Se ha apuntado más arriba que la economía sumergida está en permanente adaptación a las variaciones sociales, normativas o tributarias. Este aspecto es especialmente perceptible cuando se intenta analizar el fenómeno desde el punto de vista del mercado laboral. En efecto, no hace demasiado tiempo que el trabajo de quien estaba fuera del sistema podía identificarse casi siempre con la discontinuidad de su realización, su atención a los altibajos de la demanda, su dependencia de las necesidades puntuales del empleador, etc. Sin embargo, estas prácticas se han convertido en legales: la discontinuidad, el trabajo por horas, etc., son ahora escenario cotidiano, y admitido de forma generalizada, del mercado de trabajo. Y sin embargo, persiste (y crece) la economía sumergida, lo que hace pensar que la situación laboral, aún siendo de suma importancia, es sólo un aspecto más del problema.
Ciertamente, hay otros motivos que podrían promover un cierto grado de economía sumergida, como los impuestos por la actividad, léase IVA, Sociedades, etc. Sin embargo, se ha demostrado en numerosos casos (que no deben tomarse como paradigma pese a todo) que lo que pretende el comerciante o empresario es, llanamente, obtener cuanto más beneficio lícito, mejor; otra cosa es la percepción de que el destino de los impuestos que paga es el esperado y suficiente (dicho sea de paso, este es un nuevo factor estadístico de elusión de impuestos según diferentes estudios en países desarrollados que demuestran que no son los altos impuestos por sí mismos los que hacen crecer la economía sumergida, sino la aplicación discrecional e ineficaz de los mismos por el sistema), y que no le preocupa en demasía pagar el impuesto sobre los beneficios de su actividad... siempre y cuando los costes incurridos para su obtención sean los que encuentra razonables.
Este apunte, naturalmente, no es válido para la economía sumergida originada por actividades ilícitas, pese a que la intención del empresario sea idéntica.
No son pocos los autores que han estudiado el impacto de las políticas impositivas y de coberturas sociales en el auge continuado de la economía sumergida en los países desarrollados. Dejando aparte las doctrinas ferozmente liberales de algunos de ellos (Valin, entre otros), otros más ecuánimes, como Enste y Schneider en sus estudios para el Fondo Monetario Internacional, aportan datos que arrojan una brizna de luz sobre este impacto.

En el mercado de trabajo de la economía oficial, para calcular el coste de la mano de obra de los empleados de una empresa, se ha de sumar al sueldo los impuestos y las aportaciones a los diferentes sistemas de seguridad social. Puede entenderse que cuanto menor es el gap entre la cifra de beneficios del negocio, deducidos los impuestos, y el coste total de la mano de obra, más tentador es para el empresario “sumergirse” en economías paralelas, aún a riesgo de sanciones. Es decir que, de acuerdo con la idea básica expuesta, los impuestos y las cotizaciones a la seguridad social son factores determinantes de la economía sumergida.

En Estados Unidos se han publicado estudios que demuestran que un incremento de un punto porcentual en la tasa marginal de su impuesto sobre la renta provoca un incremento de 1,5 puntos porcentuales de la economía sumergida.

De este factor, además, se extrae una segunda conclusión: existe una alta movilidad entre economía oficial y economía sumergida, en función de las variaciones de las legislaciones laborales y tributarias, fundamentalmente a través de modalidades de autoempleo que se convierte en empleo para terceros  o viceversa, pero también por la coexistencia de varios mundos en el mercado de trabajo: trabajadores regulados con plenos derechos, trabajadores con derechos distintos (horarios, vacaciones, pagas, etc.) para un mismo trabajo según la sujeción de su contrato a diferente legislación, o trabajadores, sencillamente ocultos. Es éste un problema de difícil solución ya que se han hecho diferentes intentos (Francia, Alemania...) por encontrar fórmulas de regular las horas y formas de trabajo oficial con resultados adversos: los trabajadores han sido empujados hacia la economía sumergida para compensar la situación.

Cuando la Volkswagen redujo su jornada de trabajo en Alemania, se dispararon en la zona las actividades de reconstrucción y rehabilitación de viviendas no registradas por los gremios oficiales del sector.

En este sentido es llamativo que, según datos oficiales publicados recientemente, el incremento registrado en los últimos años previos a la crisis en la cifra de cotizantes a la Seguridad Social no obedecía tanto a la creación de empleo sino al afloramiento de economía sumergida, es decir, trabajadores en activo de antiguo que, por diferentes razones, estaban fuera del sistema de cotización.
No puede acabarse este apartado sin una mención al fenómeno de la corrupción como causante del auge de la economía sumergida. Entendiendo por corrupción el aprovechamiento del poder público para el beneficio privado, parece evidente que la misma encuentra terreno fértil en administraciones débiles, aún con economías muy reglamentadas; el resultado es que se ha detectado correlación directa entre el nivel de corrupción y las cifras estimadas de la economía sumergida.

La economía sumergida, en cifras

Por aquello de que “Spain is different”, hay tendencia a pensar que la economía sumergida sólo afecta a nuestro país o, como mucho, a nuestros vecinos latinos. Nada más lejos de la realidad. De acuerdo con sistemas de medida homogéneos admitidos por el Fondo Monetario Internacional, y que pueden basarse en meras estadísticas (de la fuerza laboral, de las cuentas nacionales,...), en el volumen de transacciones, en la demanda de dinero, en el consumo de energía eléctrica, o en modelos más elaborados que consideran, además, la carga impositiva, las reglamentaciones, etc.[3], en el período 1988-2000, el porcentaje de economía sumergida versus el PIB oficial  era de hasta el 44 % para países en desarrollo (77 % en Nigeria, 69 % en Egipto, 67 % en Bolivia, pero 19 % en Chile y 14 % en Singapur), y de hasta el 16 % para países de la OCDE (posiblemente con el cliché supuesto del 27 %en Italia, pero con sorpresas como Dinamarca, que en 15 años duplicó la cifra, pasando del 8 al 15 %, o como Estados Unidos o Austria, con un 10 % cada uno).
Por lo que respecta a España, las últimas cifras del Instituto de Estudios Fiscales sitúan el volumen de economía sumergida en el 25 % del PIB, con la particularidad de que a principios de los ochenta era del 15 %. En dinero contante y sonante, este porcentaje equivale a unos 150.000 millones de euros, que escapan del control legal. Esta tendencia al crecimiento, por otra parte, es común a todos los países desarrollados.

Hay, sin embargo, y para acabar, diferentes investigaciones efectuados por estudiosos independientes que coinciden en apuntar algunas sugerencias destinadas a quienes diseñan las políticas económicas y encaminadas a controlar este auge:
-          Reducción de tasas tributarias. Puede ayudar, si no a reducir, sí a estabilizar el volumen de economía sumergida.
-          Análisis de las tasas tributarias marginales, cuya incidencia en la decisión de trabajar “sumergido” es mayor que la de las tasas medias.
-         Racionalización del mercado de trabajo ajustado a las necesidades reales.
-          Aplicación de mayores sanciones a la evasión de impuestos.
-       Un punto muy delicado sobre el que los expertos no se ponen de acuerdo sería la revisión de la política de subvenciones a trabajadores (en un escenario teórico y no castigado por la escandalosa cifra del paro sin visos de solución a corto plazo , una excesivamente generosa prestación por desempleo puede llevar a desincentivar la búsqueda de trabajo en la economía oficial y no impide, en cambio, trabajar en actividades no declaradas)

En definitiva, si bien la actividad económica clandestina no es nueva, debe atenderse a su control, en beneficio de todos los agentes económicos y sociales, sobre todo en épocas indefinidas como la actual, en la que se está buscando el encaje entre diferentes países más allá de la economía estricta, con políticas de índole social, laboral y fiscal.


[1] Pese a que el conocimiento de la existencia de bolsas de economía sumergida viene de muy antiguo, las primeras publicaciones que tratan del tema son muy recientes, de 1980, por Vito Tanzi y referidas en exclusiva a EEUU, si bien ya desde finales de la década de 1950, revistas como Journal of Political Economy o Financial Analyst Journal venían prestándole una atención especial.
[2] No sólo en España, sino en toda la UE, por no citar los países en desarrollo y los subdesarrollados.
[3] Puede encontrarse una descripción detallada de los métodos en “Shadow economies: size, causes and consequences”, de Schneider y Enste, Fondo Monetario Internacional, 2000.

lunes, 10 de marzo de 2014

Turismo ilícito

Es normal que, cuando se habla de turismo, nos quede la imagen festiva y relajante de la evasión de la mente, el conocimiento de otros lugares y culturas, el descanso lejos de nuestro agobiante entorno. Y a esta imagen idílica contribuyen, como es natural, los organismos y empresas que dan a conocer sus maravillas para atraer viajeros e inversores en cuantas ferias de turismo recordamos.

Por eso es una novedad que en la reciente feria ITB celebrada en Berlín entre los días 4 y 8 de este mes de marzo (y que se anunciaba como The world's leading travel trade show) se hayan saltado el guión festivo con el slogan  “Sus acciones cuentan: sea un viajero responsable”, mediante el que los organizadores aspiran a sensibilizar al público respecto a los bienes y servicios ilegales que con más frecuencia pueden encontrar los turistas en sus viajes. La acción se ha presentado conjuntamente en la feria por la Organización Mundial del Turismo (OMT), la Oficina de las Naciones Unidas contra la Droga y el Delito (UNODC) y la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO), que han aunado fuerzas para promover esta campaña mundial que insta a los viajeros a apoyar la lucha contra diversas formas de tráfico ilícito.
La campaña ofrece orientación para reconocer posibles situaciones de tráfico de personas, especies silvestres, artefactos culturales, drogas ilegales y falsificaciones, e invita a los viajeros a actuar, tomando decisiones de consumo responsables al tiempo que evitan tener, muchas veces de forma inconsciente, problemas legales serios.

Vale la pena detenerse en los mensajes conjuntos lanzados por los organismos citados. 

Por un lado, el secretario general de la OMT asegura que “los turistas son ciudadanos globales y, cuando son más de 1.000 millones las personas que viajan por el mundo cada año, deben convertirse en una fuerza benéfica. Tomar las decisiones éticas correctas como consumidores reduce la demanda de productos ilegales y contribuye a conservar los bienes naturales y culturales que configuran una parte inestimable del patrimonio de las comunidades y las poblaciones a las que visitan”,

El director ejecutivo de la UNODC insistió en la importancia de informar a los viajeros del destino que espera al dinero que pagan al comprar productos ilegales. “Los viajeros tienen la responsabilidad de no contribuir a los beneficios que genera la delincuencia organizada.  Ya se trate de la trata de personas, productos de origen animal, drogas, elementos culturales o falsificaciones, es importante que los viajeros entiendan perfectamente la naturaleza explotadora de estas actividades”

Por su parte, la directora general de la UNESCO, consideró que “los turistas son blancos fáciles para los traficantes que venden objetos culturales de procedencia dudosa. No suelen ser conscientes de que esos ´souvenirs´ pueden ser un patrimonio robado, arrancado de su entorno original, extraído ilegalmente de un yacimiento arqueológico, o adquirido por personas sin escrúpulos que ofrecen un exiguo pago a cambio. Su pérdida puede causar un daño considerable a sus propietarios legítimos, para quienes esos elementos forman parte intrínseca de su identidad y de sus valores culturales”.


La campaña contribuirá sin duda al objetivo de las Naciones Unidas de combatir la delincuencia organizada, así como de cumplir el Código Ético Mundial para el Turismo de la OMT.

Durante la feria, la campaña ya ha recibido adhesiones de diferentes organizaciones turísticas, que se han comprometido a compartir el mensaje contra el tráfico ilícito con sus huéspedes y empleados a través de sus sitios web internos y externos y en nuevos boletines,  correos electrónicos de confirmación de reservas, revistas y en blogs y medios sociales. 

Después de la seria alerta lanzada  por el GAFI hace unos años sobre la utilización ilícita del mundo del deporte en general y del fútbol en particular, no deben dejarse caer en saco roto estos avisos de uso también para los mismos fines delictivos de sectores de actividad aparentemente impolutos e inocentes.

domingo, 9 de marzo de 2014

La confianza ES la vida



Hace pocos días, en una visita médica se suscitó una duda, luego solventada satisfactoriamente, de la aparente falta de identificación de unas radiografías, lo que obligó al galeno a actuar con pies de plomo en tanto se aseguraba de que la imagen que estaba viendo era MI imagen interna, ya que, ciertamente, no aparecía mi nombre por ningún sitio.

- No se ofenda -decía- pero comprenda que hasta que no esté seguro de que estas radiografías son las suyas, no debo hacerle ningún diagnóstico ni tratamiento, porque podía haber un simple fallo administrativo y corresponder a otra persona.

Y yo lo comprendía, claro, y no me ofendía en absoluto pero, por esa tendencia personal a concatenar y relacionar cosas, empecé a darle vueltas al magín acerca de la importancia de los registros documentales de cosas que damos por hechas, y a las que, por consiguiente, no les concedemos ni la más mínima importancia.
Hasta que lo pensamos....
Por ejemplo, cosas de tan poca relevancia como ¿quién soy yo? ¿cuándo y dónde nací? ¿cómo me llamo? ¿quiénes son mis padres?.....

Si nos fijamos, nadie puede acordarse del momento de su nacimiento, lo que quiere decir que, en principio, no tiene ni pajolera idea de todo lo que le rodea ese instante que condiciona incluso su signo astrológico de la fortuna, el amor y esas cosas (por no decir la catalogación social del dónde y cuándo has nacido,  como si eso tuviera importancia después para ser persona). Ciertamente hay documentos que dan respuestas y prueban (?) todas esas cuestiones. Documentos que podría ser falsos, naturalmente (no sería, por desgracia, la primera vez), pero, más allá de los registros documentales, todos nosotros nos hemos sentido confortables y hemos tenido respuesta con la información verbal que nos han ido transmitiendo nuestros padres, sin necesidad de documentos. Yo estoy convencido de que me llamo X, o que nací en tal fecha y en tal sitio porque así me lo han ido diciendo desde que recuerdo personas en las que confiaba ciegamente, y esa confianza vale más que cualquier registro. Estamos de acuerdo en que después es conveniente que haya un papel que lo confirme administrativa y socialmente ante terceros, pero la base es que la vida siempre es confianza entre personas.Y en casos realmente importantes como cuál ha sido tu cuna, somos totalmente ignorantes de la verdad y hemos de confiar, necesariamente, en otros.


Hay pocas cosas peores, aunque no sean motivo de esta reflexión, que la constatación de engaño interesado por parte de los padres (o quien decían serlo) de una persona. Y, trascendiendo los limites íntimos, y extrapolando a otros aspectos de la vida, cuando alguien miente o engaña, está cavando con esa desconfianza creada su propia fosa social, a la corta o a la larga.

viernes, 7 de marzo de 2014

De verdades y principios "sumergidos"



Uno no para de darle vueltas, intentando aplicar todos los enfoques posibles de análisis, al problemón que representa para nuestro país la diferencia entre los ingresos y gastos fiscales, cuyo deseable equilibrio solucionaría de un plumazo más de una situación colectiva trágica.  Y uno de esos enfoques es, quiérase o no, el admitir fatalmente que las cosas son así

Y como es fácilmente deducible, en todos los ámbitos de nuestra vida son reconocibles determinados hechos o conceptos que lo son “porque sí”; algunos de ellos pueden demostrarse empíricamente y pasan a denominarse principios fundamentales; otros tienen una mayor complejidad en el tratamiento y búsqueda de sus razones y suelen conocerse como verdades inmutables.
Y no me refiero, claro está, a todo aquello que tiene que ver con las creencias íntimas, sean o no de índole religiosa, sino a aquellas otras cosas que se admiten sin más: ¿Por qué todos los revolucionarios mexicanos son bigotudos? ¿Por qué no es de bajada en toda su longitud la línea férrea Madrid-Almería? ¿Por qué los tiburones no tienen pestañas? Ya lo podemos ver: unas tienen explicación más o menos inmediata y otras no, convirtiéndose, en cada caso, en principios o verdades, según convenga.

Quizá viene todo esto a cuento porque días atrás, para descansar del agobio del monotema de la crisis inacabable, el alza del precio del carburante y su repercusión sobre nuestra ya maltrecha economía doméstica, el impacto de los recortes en el día a día, y esas fruslerías, quise reservar mesa en un buen restaurante de la costa (total, para cuatro duros -para según que cosas aún se usa la mención a una moneda que ya es historia- que me quedaban, que pudieran gastarse en una opípara cena) y, sí, encantados de tomar nota de la reserva, pero ¡para dos meses después!

A partir de aquí, ni verdades inmutables, ni principios fundamentales, ni sobre todo ese karma que quieren mantener los que, pudiendo, no tienen empeño de luchar contra ella, de que "la crisis es igual para todos". Lo más probable es que exista una tercera vía que pueda explicar, y esta vez con una calculadora en la mano, cuál es la razón por la que en épocas de crisis es cuando más llenos están los restaurantes o los espectáculos, o por qué, haciendo un poco de historia, cuando la escalada de precios de la vivienda era escalofriante y, simultáneamente, el mercado laboral más inestable, menos dificultad aparente había en acceder a la compra de un piso por parte de personas cuya situación económica y estabilidad de futuro (aún inmediato) está en el alero. Y así lo vemos hoy.

Probablemente, en este punto, hay que echar mano del refranero, que siempre ha sido muy sabio, recordar que “las apariencias engañan”, y que cabe pensar que una cosa es lo que se ve de la situación económica y otra lo que no se ve de ella pero cuya existencia se conoce.

Nos permitimos pues, anunciar la publicación en breve de unas reflexiones acerca del fenómeno conocido como "economía sumergida"

miércoles, 5 de marzo de 2014

De añoranzas




¿Qué es la vida?, que decía Calderón en “La vida es sueño”: una sombra, una ficción, … una búsqueda de lo que un día fue, una búsqueda permanente, siguiendo al filósofo, de nuestra niñez. No debe ser casual que los recuerdos más potentes son siempre los más lejanos en el tiempo, los que nos ayudaron a formar lo que hoy somos. Y, a veces, uno necesita volver a descubrir aquello que le hizo reaccionar un día y de cuya esencia apenas queda un rescoldo en el subconsciente, un rescoldo al que basta acercar una mínima chispa para que se avive con una fuerza que nos asombra. 

Ayer volví (casualidades de la vida) a pasear por la ciudad en la que pasé parte de mi adolescencia, la ciudad en la que descubrí lo importante que es que los sentimientos sean correspondidos y lo mal que lo pasamos cuando no lo son. Sería ingenuo afirmar que es la misma ciudad. No lo es, aunque se llame igual y esté en el mismo sitio; cuando menos no es mi ciudad la que aglutina esos recuerdos resucitados de golpe. Ya no está el edificio de la escuela. Donde había el campo de fútbol sin vallar que servía a nuestros juegos se levanta ahora un edificio que alberga unos grandes almacenes. Las fuentes públicas de agua clara han desaparecido de donde las recordaba. No hay adoquines en las calles, pavimentadas ahora con un asfalto que le da comodidad al intenso tráfico rodado. Pero aún hay elementos que permiten revivir en cierta manera ese pasado añorado, algo no ha cambiado: el bar es el mismo. El bar donde, al salir del instituto, tomábamos (no siempre, el dinero también entonces era escaso, realmente más que ahora) una inocente manzanilla, sigue teniendo la misma apariencia, con sus añejos espejos de cornucopia en la pared del fondo y con idénticos sofás corridos en las paredes, sofás, paredes y espejos que albergan sinceras confidencias, charlas vitalmente trascendentes y antiguos amores y desamores ya olvidados.

Y, de repente, el vértigo: sin darte ni cuenta has entrado al bar y, en un instante, los recuerdos se agolpan, y crees sentir la voz chillona de Camacho, y la risa de Elena, y la prestancia de Andrés… y buscas con la mirada al camarero, el gordo Cristóbal, siempre tras la barra secando un vaso con el delantal blanco mientras no perdía ojo de lo que hacíamos.

No he vuelto a ver, salvo en alguna ocasión aislada y fortuita a nadie de aquellos con quienes compartí alegrías y penas, triunfos y fracasos. Pero hoy he cumplido, sin saberlo, un objetivo no buscado: he vuelto por un momento a la niñez. Ni siquiera puedo decir que me haya sentido más feliz que nostálgico, más triste que tierno, Pero he sido lo que era hace muchos años. No buscaba la niñez, pero la he encontrado. Y es suficiente.

lunes, 3 de marzo de 2014

Más coletazos del fraude

Es noticia estos días la desarticulación de "chiringuitos financieros" enfocados a estafar mediante inversiones ficticias, particularmente a ciudadanos británicos. La verdad es que, inmersos, como estamos, en la noria de los casos de corrupción generalizados de todos conocidos, este caso se ha tomado por los medios como "uno más" y no se le ha prestado demasiada atención, cuando reune elementos suficientes para detenerse en su análisis. Para empezar, la operación es fruto de la colaboración de la policía española, la de Londres, la también británica NCA (National crime agency - Agencia contra el crimen), el Servicio Secreto de Estados Unidos y la policía de Tampa (Florida), y en ella se han detenido a  108 estafadores, de los que 78 en España (75 británicos y 3 estadounidenses) En cuanto al alcance de la estafa, se reconocen en 2012 más de 5.000 víctimas, de ellas casi 1.000 británicas, en general personas de entre 60 y 70 años (hay noticia de algún suicidio entre los estafados) con unos montantes que oscilan entre 3.000 y 600.000 euros por persona aunque el temor de la policía es que todo lo descubierto sea sólo la punta de un iceberg de dimensiones aún por conocer.

El entramado conocido de estos chiringuitos (boiler rooms o "salas de calderas" en su acepción inglesa) es que se trata de oficinas pequeñas, sin actividad mercantil real, creadas por grupos de la delincuencia organizada transnacional para estafar a inversores mediante la captación de ahorro privado, bajo la oferta de atractivos productos que en realidad son falsos. En España se ubicaban en Barcelona, Málaga y Mallorca

Tras más de dos años de investigaciones se consiguió desmantelar 15 de estos chiringuitos y se intervino  numerosa documentación relacionada con las estafas, incluyendo guiones con instrucciones a seguir por los operadores para captar víctimas, listados de clientes, documentación bancaria relacionada con cuentas y sociedades establecidas en paraísos fiscales, y facturas comerciales de empresas vinculadas a la organización, así como numerosos dispositivos y equipos informáticos, teléfonos móviles y, por supuesto, joyas, dinero en efectivo, tarjetas de crédito de cuentas en el extranjero y varios vehículos de lujo.

Los grupos delictivos que actúan en torno a estos chiringuitos son organizaciones que se estructuran en unidades reducidas y actúan de manera independiente, pero relacionadas entre sí a través de alguno de sus componentes. Detrás de estas células autónomas se encuentran unos "líderes" que centralizan las bases de datos de potenciales víctimas, siendo además los responsables del blanqueo de los fondos obtenidos de manera fraudulenta, de la logística de la organización, de la creación de los productos ficticios utilizados para engañar  a los inversores y de la formación de los responsables de los grupos dedicados a captar a clientes para estafarlos. Además, se encargan de crear una estructura societaria amplia y difícil de desmontar para dar una apariencia legal a las operaciones y favorecer el blanqueo.
Los responsables de los grupos desarticulados se encargaban de conseguir los listados de potenciales clientes (en su mayoría elaborados por empresas de mercadeo contratadas por la organización), buscar las oficinas desde donde operar, contratar las líneas telefónicas, conseguir la documentación falsa para contratar cuentas en entidades bancarias, seleccionar el personal y buscar las viviendas donde se alojaban.

Como si de una película de intriga se tratara, los jefes de estas células gestionaban también el trabajo diario y el personal bajo su mando, estableciendo para ello una férrea disciplina con estrictas normas de convivencia (no permitiendo fumar, hacer fiestas, etc.) y evitando en todo momento llamar la atención de los vecinos, de los arrendadores de los locales .... o de la policía. En caso de incumplimiento de los horarios establecidos o de los objetivos fijados, aplicaban duras sanciones económicas.

Modus operandi
En cada lugar de actuación, los estafadores disponían de una base de datos facilitada por la organización. Con esta información realizaban una serie de llamadas presentándose como “brokers”, pertenecientes a alguna sociedad gestora de inversión. Este primer acercamiento tenía como objetivo tantear a los clientes interesados en invertir, incluso sobre qué cantidades se les podrían solicitar. Tras los primeros contactos realizaban un segundo acercamiento en el que ya exponían los diferentes tipos de productos financieros, siempre con un altísimo rendimiento, y hacían una propuesta clara de inversión. Una vez captado el cliente, le llamaban varias veces más proponiéndole otras inversiones o ampliar la inicial.
Cuando se alcanzaban los objetivos o se llevaba operando un tiempo de entre seis a doce meses con los nombres de una serie de "sociedades de inversión", éstas desaparecían, cerrando las oficinas donde operaban e iniciando las operaciones desde una nueva localización en la que se creaban o inventaban nuevas "sociedades", páginas web, direcciones de correo electrónico, teléfonos de contacto, etc. con las que actuar. Dicho sea de paso, el personal que opera en los chiringuitos no suele tener contrato de ningún tipo, ni estar dado de alta en ninguno de los regímenes de la Seguridad Social.

Operativa financiera
El dinero defraudado es controlado y gestionado en todo momento por los responsables de los grupos y, como es imaginable, queda fuera de todo control fiscal. Se abren cuentas en entidades financieras españolas "de renombre" a nombre de personas físicas testaferros o miembros de la organización bajo identidades falsas, o a  nombre de personas jurídicas, empresas creadas en España sin valor ni actividad mercantil. Una vez obtenido los fondos, se reintegran en efectivo o, por transferencia electrónica, se mueven de cuenta a cuenta en España, Reino Unido u otros países, incluidos paraísos fiscales. Este trasvase rápido del dinero se realiza para dificultar la localización de activos y/o el bloqueo preventivo por parte de las unidades de prevención del blanqueo de capitales de las propias entidades financieras, o de las autoridades judiciales.

Parte de estos fondos se reintegraban en el sistema legal mediante transferencias a cuentas contratadas a nombre de sociedades o personas que, en principio, no están relacionadas con la organización, logrando con ello dificultar extremadamente la localización de los activos defraudados.

La conclusión es que lo que antecede no es una nueva novela por entregas, sino la constatación, una vez más de que las normas existen, pero sigue existiendo también la idea de que estas cosas "le pasan a otro" y se revela relativamente fácil burlar los controles por quien dispone de un mínimo de medios.

sábado, 1 de marzo de 2014

De la teoría a la práctica ante la corrupción

Investigando como mero espectador en el mundo de la lucha contra la corrupción, que arruina nuestra economía, destruye la confianza y empeora la calidad democrática, uno a veces se sorprende de que, sobre el papel, se desarrollan iniciativas loables que, incomprensiblemente, van quedando en algún cajón olvidado de algún despacho interesado.
Es lo que puede haber pasado con un documento editado hace casi un año por la Asociación Internacional de Abogados (IBA) mediante el que pone en marcha una serie de recomendaciones prácticas y de fondo para ayudar a los colegios de abogados en el desarrollo de sus políticas de lucha contra la corrupción. El documento, titulado IBA Orientación Anticorrupción para Colegios de Abogados: Creación , desarrollo y promoción de iniciativas Anticorrupción para la Profesión Legal (Anti-corruption guidance for Bar Associations - Creating, developing and promoting anti-corruption initiatives for the legal profession) fue obra del equipo de  Proyectos Legales de la organización de profesionales de derecho junto con un grupo de consultores expertos en el tema.
( Puede consultarse el original en inglés del documento clicando aquí a la página de acceso a Estrategia Anticorrupción para profesiones legales -organización dependiente del citado IBA, la OCDE y la ONU- y buscando después en el menú de la izquierda de la página la opción "Bar Guidance and forum")       

En la presentación de la Guía, el Presidente de la Asociación Internacional de Abogados, Michael Reynolds, confesó que “el cumplimiento del deber anticorrupción plantea un verdadero reto para los abogados. La nueva Guía de Lucha contra la Corrupción es una herramienta importante que puede ser utilizada por los colegios de abogados para educar a sus agremiados. pues aunque es un hecho que cada asociación tiene sus propias necesidades, capacidad y recursos, las asociaciones están perfectamente situados para galvanizar el apoyo para las medidas de lucha contra la corrupción entre sus respectivos miembros y jurisdicciones. Es nuestra esperanza que la aplicación de las directrices será generalizada en todos los continentes”.

La Guía establece los enfoques principales a través de los que los colegios de abogados pueden apoyar las iniciativas de lucha contra la corrupción en sus jurisdicciones, que, en líneas generales son:

- Proporcionar los recursos de información.
- Educar a los profesionales del derecho.(no es ninguna paradoja que se reconozca este punto)
- Editar o ajustar los códigos éticos o normas disciplinarias de los colectivos.
- Prever la adecuada asistencia técnica para los miembros de la profesión jurídica.
- Diseñar cómo reconocer e incentivar a individuos y organizaciones dinámicas en este campo.
- Poder ser representados como profesionales del ámbito legal en los foros nacionales e internacionales contra la corrupción.

James Klotz, miembro del Consejo de Administración de la IBA, consultado sobre la Guía,  afirmó que ” la aprobación e de las Directrices Anticorrupción marca una etapa importante en la comunidad jurídica internacional para luchar contra la corrupción , por  ser los abogados actores clave en esta batalla mundial”.

Tenemos, por tanto, un documento válido de una asociación prestigiosa, unas opiniones de sus protagonistas realmente alentadoras. Ahora sería deseable que en el resultado de su aplicación no se vuelva a cumplir, como es frecuente que pase, eso de que "el papel lo aguanta todo", y quede sólo en algo bonito para enmarcar.