sábado, 11 de marzo de 2017

No todo es Trump



Hace un par de semanas podíamos leer en los medios de comunicación un titular que decía: "Los mayores bancos de EEUU piden a Trump reducir las obligaciones antiblanqueo por ser onerosas e ineficaces". Y desde entonces, nunca más se supo en los medios, perdidos en la maraña diaria con el bombardeo de iniciativas del nuevo mandatario estadounidense, polémicas, escandalosas, incendiarias, acompañadas frecuentemente de lapidarios y contradictorios mensajes vía Twitter que me niego a calificar. No son pocos ya los analistas políticos (incluso de dentro de los Estados Unidos) que empiezan a considerar ésto como una muy meditada estrategia de comunicación, alternando la divulgación de noticias muy llamativas como maniobra de distracción ante otras iniciativas normativas simultáneas de mucho mayor calado pero que se hacen pasar más desapercibidas.

Este es el caso de la noticia citada al inicio, que se relaciona directamente con la eterna lucha ideológica entre la derecha, que achaca los problemas de la economía a un exceso de regulación, y la izquierda, que los achaca a una regulación escasa y laxa, es decir, y simplificando mucho, las polémicas de la campaña presidencial estadounidense, entre lo que se identificaba como políticas del Presidente Obama y del candidato Trump.

Vayamos por partes para intentar analizarla en su medida, y veamos le evolución reciente de la normativa estadounidense en el campo de la regulación.

Como consecuencia de la crisis de 2008, generada sobre todo por la indiscriminada emisión de títulos “subprime”, en 2010 el presidente Obama promulgó la Ley Dodd-Frank con el objetivo básico es evitar nuevas quiebras catastróficas, que puedan convertirse en sistémicas. Para ello, en términos generales, la Ley obliga a las grandes entidades bancarias a que realicen pruebas de resistencia ante las combinaciones de varios escenarios (real, en situaciones de crisis, de expansión, con varios niveles de tipos de interés e inflación), aumenta los requerimientos de capital de las entidades, ordena que se estructure un procedimiento de desmantelamiento ordenado de empresas (en casos de quiebras), reactiva el espíritu de la Ley que separaba la banca comercial de la banca de inversión, prohibe el reparto de dividendos sin permiso de la Reserva Federal, se enfoca a las grandes entidades por el hecho de que estas son las que tienden a afectar el citado riesgo sistémico y crea una propuesta legal con el fin de reformar el sistema bancario a través de la limitación del tamaño de las entidades y controlar sus posiciones de riesgo (al efecto impide operaciones especulativas, aunque ofrece exenciones a ciertos productos en el mercados de valores con coberturas de riesgos). En ese mismo orden de cosas, instituye procesos regulatorios tendentes a garantizar que los bancos no efectúen operaciones propias maquillándolas como coberturas y estipula un límite de 3% del capital total de las entidades para aportar capital a fondos de inversiones alternativas o ejecutar operaciones en el corto plazo con fondos propios para su beneficio, requiriendo un control eficiente del registro de sus actividades. Por otro lado, impide a las entidades bancarias la captación de depósitos garantizados por el Estado, controlar hedge funds (fondos de cobertura), fondos de private equity o comprar y vender títulos por cuenta propia (especificamente hipotecas subprime). Con toda esta serie mareante de medidas, de probada eficacia posterior, se busca evitar el crecimiento desproporcionado de entidades cuya eventual quiebra pueda derivar en obligación de rescate por parte del estado.
 
Todo lo anterior, como es natural, genera una serie de procedimientos y obligaciones que limitan la otrora libertad que disfrutaba el sector financiero norteamericano antes de la crisis, con sus consecuentes costos. En tal sentido, el capitalismo dio un giro por la participación de los estados en la salvación de las entidades financieras con problemas de liquidez y como consecuencia de esto se emitieron regulaciones restrictivas, que, no nos engañemos, nunca son muy agradables.
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Una de las promesas de campaña de Trump, como oposición a Obama, fue la de “desregularizar” el sector financiero, o sea, que, según eso, en el límite, eliminaría las normas de supervisión y control que generan restricciones al adecuado desarrollo de las operaciones financieras, lo que, como casi todas sus prontas decisiones y mandatos, ha provocado reacciones internas y externas. Mario Draghi, presidente del Banco Central Europeo, reaccionó al respecto indicando: “Una de las principales razones de la crisis actual es el desmantelamiento de la regulación del sector bancario en los años previos a la crisis. Lo último que necesitamos es relajar la regulación financiera internacional. Eso sería preocupante. Muy preocupante”.Y el ex precandidato demócrata a las elecciones presidenciales estadounidenses, Bernie Sanders, lo calificó de farsante, debido a lo que él entiende que es un doble discurso de Trump en torno a Wall Street (uno en la campaña y otro ahora) reprobando que se pretenda deshabilitar una norma que, además, protege a los consumidores.

Es en ese contexto en el que se produce la noticia de que los mayores bancos de ese país han solicitado reducir las obligaciones antilavado de activos (antiblanqueo de capitales para nosotros) por considerarlas onerosas e ineficaces, proponiéndolo en un documento en el que destacan que no hay pruebas de reducción de los delitos por la aplicación de esas normas y que junto a los elevados costes para negocios y consumidores se ha producido una reducción de servicios financieros para los pobres (¡toma ya argumento!), que el coste es la privacidad y las dificultades de investigación de "los malos" cuando se les cierran las cuentas y los canales financieros formales. Entre las cuestiones que se critican señalan el que cada condena a una entidad por blanqueo supere de coste los 7 millones de dólares o que un banco pequeño deba dedicar un 15% del personal a tareas de compliance. Además, requieren que el pilar que es en la lucha antiblanqueo el conocimiento del “beneficiario final” no sea responsabilidad de las entidades sino que éstos sean parte de un registro oficial de sociedades.

En este punto cabe recordar que Estados Unidos pertenece al G20 (en tanto integrante de su crisol, el G8) y también a la OCDE y al GAFI. Pues bien, en la reciente reunión del G20 en China en el segundo semestre de 2016, con asistencia de Estados Unidos, los países acordaron acelerar la agenda en la lucha contra paraísos fiscales, flujos ilícitos y blanqueo de capitales, pedir a la OCDE para julio de 2017 una lista de países no cooperantes y solicitar al GAFI la preparación para marzo de 2017 de un documento que impulse la implementación de acciones contra la financiación del terrorismo. ¿No es eso antagónico con lo que se difunde de las ideas de desregulación de Trump? ¿O acaso las sanciones que impone el Tesoro de Estados Unidos serán sólo válidas para bancos extranjeros como el Crèdit Suisse, el Deutsche Bank... o la Banca Privada d'Andorra, a quienes no afecta la desregulación que se pide?

Algo no cuadra, algo falla que escapa a la lógica.

Y es que es cierto que las promesas de campaña, en el ámbito económico, de Trump se anclan en cuatro bases:
            1) Desarrollar una política fiscal expansiva, a través de la reducción de la presión fiscal y ampliando el gasto de capital;
            2) Reenfocar la política energética, promoviendo la extracción de combustibles fósiles      (fracking), lo que podría tender a estimular la oferta;
            3) Impulsar el proteccionismo a través de la revisión de los acuerdos internacionales y
            4) Implementar un proceso de desregulación del sistema financiero.

Pero realmente, ¿a qué se refiere en concreto esta último punto? Porque la desregulación como se vendía en campaña no goza de apoyo entre renombrados economistas,sean votantes republicanos o demócratas, que opinan que un laissez faire-laissez passer podría generar otra crisis financiera. Es imposible ignorar los acuerdos de Basilea III (promovidos, entre otros, precisamente por el G20) y creer que ahora los organismos internacionales están prejuiciados contra los Estados Unidos y no son transparentes. Con un proteccionismo económico excesivo, sin comercio mundial y con desregulación financiera, una nueva crisis no durará mucho en manifestarse.

Veamos, pues, qué es lo que ha propuesto el presidente Trump. Ha iniciado el proceso de “desregularización” con dos órdenes ejecutivas, la primera, “Reducción de la Regulación y Control de los Costos Reglamentarios”, y la segunda, “Principios Básicos para la Regulación del Sistema Financiero”, publicada ambas con diferencia de días sin que merecieran la atención de los medios, más preocupados por los tuits del Presidente y otras cosas igual de polémicas y llamativas.

Paralelamente, para la presentación al Congreso de estas órdenes, el Secretario del Tesoro deberá emitir un informe en el cual se deberán identificar las leyes, tratados, reglamentaciones, directrices, requisitos de registros y otras políticas gubernamentales que puedan impedir la regulación federal del sistema financiero que se propone, de forma coherente y efectiva con los Principios Básicos. No puede dejarse caer en saco roto que estas órdenes ejecutivas aun no pasan de ser propuestas, pues deben ser aprobadas por el Congreso, ya que sólo el poder legislativo, actualmente de mayoría republicana, puede emitir o cambiar una ley.
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Por fortuna, parece que las propuestas se alejan del escándalo que puede inferirse de la lectura aséptica del titular citado al inicio (y, desde luego, de las intenciones de los bancos según el mismo) y, leyendo la letra pequeña, están más enfocadas a una suerte de reestructuración o flexibilización de las regulaciones emitidas y a aumentar el proteccionismo pero sólo buscando mayor eficiencia y objetividad en sus aplicaciones. Si es así, en el corto plazo, puede estimularse el crédito, catalizando el previsto crecimiento del Producto Interior Bruto. Lo que Trump y sus asesores no deben olvidar es que no es bueno incluir en lo concerniente a esta desregulación la revisión de las nuevas normas que limiten la participación de muchos elementos económicos extranjeros en el sistema financiero norteamericano. Si no lo hace, ciertamente ayudaría a mejorar la eficiencia del sistema de pagos norteamericano, pues de otra forma se generan mayores costos a los clientes de los productores y vendedores de servicios estadounidenses, por eso lo que se espera son reglas claras y precisas, no desproporcionadas, para generar una óptima adaptación que promueva la creación de riquezas, con justa equidad, sin que se le reste calidad a la prevención de crímenes financieros, blanqueo de capitales, financiación del terrorismo y la proliferación de armas de destrucción masiva.

En definitiva, se confirma que algunos medios viven de titulares llamativos, aunque éstos se revelen sesgados e inexactos y, lo que es peor, no asumen responsabilidad alguna si lo que hay de cierto detrás de la noticia modula o contradice el titular. Parece que nos hemos de acostumbrar, en la era Trump, a convivir en una suerte de equívoco permanente en el juego de dar siempre una de cal y otra de arena y ya ve que se ha de obrar con cautela y analizar los porqués de la una y de la otra antes de llegar a conclusiones. Lo que no disculpa los nefastos efectos del personaje.

martes, 7 de marzo de 2017

... y en esas llegó Trump...

Decir a estas alturas que las iniciativas político/sociales que viene tomando el nuevo Presidente de los Estados Unidos en el corto tiempo de su mandato provocan confusión y desasosiego diarios y continuados en todo el mundo no es ninguna originalidad ni ninguna novedad. Donald Trump ha conseguido despertar la consternación tanto en su propio país como en el extranjero con su retórica incendiaria y con una racha de órdenes ejecutivas (no todas posibles de realizar y, cuando menos, discutibles la mayoría de ellas) dictadas para cumplir sin matices las explosivas promesas de campaña, todo ello en menos de dos meses después de asumir la presidencia.

El ex promotor inmobiliario que es Trump va camino del récord: ya retiró a los Estados Unidos de un acuerdo comercial en la zona del Pacífico, trató de reducir la inmigración por el expeditivo método de prohibirla si procedía de determinados países que no le eran simpáticos, acusó de deshonestos a los medios que lo criticaban, atacó a jueces, y a servicios de Inteligencia de su país, desairó al primer ministro australiano, a China, a Suecia y se enfrentó públicamente con el presidente de México, dejando aparte en este resumen esa relación no se sabe bien si de amor o de odio con el entorno del Presidente ruso, Vladimir Putin, movimientos que han despertado honda preocupación en círculos, no solo de política exterior, sino en prácticamente todos los sectores y a todos los niveles.

El (pen)último toque de alarma lo ha divulgado alguien tan poco sospechoso de radical o extremista como la agencia de calificación Fitch. Sabido es que las agencias de calificación crediticia han sido objeto de fuertes (y merecidas) críticas por su desastroso papel en los inicios de la actual crisis y su protagonismo en las consecuencias de quiebras de corporaciones que se produjeron a pesar de que se les había asignado la máxima calificación en solvencia y fiabilidad por las agencias. Eso no quita para que Fitch, Moody's y Standard & Poors hayan sido reconocidas por la Securities and Exchange Commission (para los amigos, SEC, Comisión de Bolsa y Valores) de EE.UU.
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Pues bien, Fitch ha argumentado que la fiabilidad de Estados Unidos se está erosionando, destacando el "tono agresivo" de la administración y planteando que existe posibilidad de "cambios repentinos e imprevistos en las políticas estadounidenses" que podrían tener implicaciones globales negativas, incluso ya a corto plazo.

"Los principales riesgos para los créditos soberanos incluyen la posibilidad de cambios perjudiciales en las relaciones comerciales, la disminución de los flujos internacionales de capital, los límites de la migración que afectan las remesas y los intercambios de confrontación entre los responsables políticos que contribuyen a una mayor y prolongada volatilidad de los mercados financieros" .

Pensemos la preocupación que encierran estas palabras hechas públicas si partimos de la base de que las agencias de calificación tienden a adoptar un enfoque muy cuidadoso en política, especialmente en las grandes economías del mundo. Precisamente otra de las "tres grandes", Standard & Poor's, fue duramente criticada por los políticos por despojar a los Estados Unidos de su calificación crediticia "AAA" de primera categoría en 2011 debido a la "barbarie política" sobre las emisiones de deuda estadounidenses. Por lo tanto, el informe de Fitch se destaca por su evaluación optimista aunque dura.

No es la única Fitch en alzar la voz de alarma. El fundador de Bridgewater, el mayor grupo de fondos de cobertura del mundo, Ray Dalio, dijo en una nota reciente dirigida a sus clientes que estaba "cada vez más preocupado" por los primeros pasos de la administración Trump, desconcertado por los peligros de "nacionalismo, proteccionismo y militarismo" que representan.

También de esta preocupación se hizo eco Seth Klarman, de Baupost, otro gran fondo de cobertura, que advirtió en su carta anual a los inversores que los mercados eran demasiado optimistas e ignoraban la posibilidad de "una larga caída en la hegemonía del dólar, un rápido aumento de las tasas de interés y la inflación, y la angustia global", claro preludio de inestabilidad mundial.

"Las tendencias erráticas y el exceso de confianza en sus propios conocimientos y juicio que Donald Trump ha demostrado hasta la fecha son inconsistentes con un liderazgo fuerte y una sólida toma de decisiones", escribió Klarman. "El panorama general para los inversores es el siguiente: Trump representa una alta volatilidad, y los inversionistas generalmente aborrecen la volatilidad y procuran evitar la incertidumbre. No sólo es Trump sorprendentemente impredecible, parece que él es deliberadamente así; dice que es parte de su plan".

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¿Tratar con él?
Volviendo a Fitch, la agencia alerta sobre que si los peligros de los repentinos cambios en las políticas estadounidenses se materializan, perjudicarían el crecimiento económico mundial y aumentarían la presión sobre las finanzas públicas, que en muchos casos ya son débiles. "Los aumentos en el costo o las reducciones en la disponibilidad de financiación externa, particularmente si están acompañados por la depreciación de la moneda, también podrían afectar las calificaciones". En este sentido, afirma que los países primeramente en riesgo por el automático "efecto dominó" serían aquellos con "estrechos vínculos económicos y financieros con Estados Unidos que ya están bajo escrutinio de las agencias debido a desequilibrios financieros existentes o percepciones de marcos o prácticas injustas que rigen sus relaciones bilaterales con los Estados Unidos", y apunta a Canadá, China, Alemania, Japón y México, pero "es poco probable que la lista termine ahí"

"Cuando las barbas de tu vecino..." Parece que es buen momento para analizar si la tan cacareada recuperación va en serio.

martes, 28 de febrero de 2017

Cuando el sabio señala la luna...

¿Reflexionamos sobre política? 

Se dice que lo mejor en esta sociedad es ser apolítico. Craso error, que deriva del consejo, ese sí, de la conveniencia de ser apartidista, que es otra cosa porque nadie es apolítico. Todos tenemos unos ideales alrededor de las formas de convivencia que suelen cuajar en el apoyo a la formación política que dice defenderlos, pero recapacitemos en que, para mantener la  dignidad personal, los valores auténticos siempre han de quedar por encima del fanatismo en que se convierte a veces el apoyo a unas siglas. Un ejemplo simple: si uno es partidario de una Sanidad pública universal y de calidad y el partido al que apoya la desmonta, uno debe tener derecho a criticarlo y a cuestionar el seguimiento (si no hay marcha atrás en ese desmontaje) a la formación de turno, y dice poco bueno de quien no lo hace y calla. O al menos ha de quedar incólume la objetividad y la capacidad de análisis.

Llama la atención, en esa deriva, que en los últimos meses estamos asistiendo a unas acciones "oficiales" de judicialización de las ideas, de demostradas intrigas ministeriales, de fabricación de falsos informes policiales y otras "perlas" que, al estar dedicadas al "malo de la película", que es la Catalunya que se presenta como la anti-España rediviva (nuevo error fácilmente comprobable con una ojeada a la Hemeroteca; cuando Catalunya pedía una consulta popular para revisar su relación DENTRO de España, fue el PP quien, en un alarde de inteligencia, vendió esa aspiración como deseo de "romper España" - que por cierto ya había roto el PP con su recurso sólo a un estatuto y no a todos los similares -, idea que fue cogida al vuelo por los independentistas, en progresión geométrica desde entonces, en paralelo a las acciones del gobierno). Y así estamos.

Lo preocupante es que, siguiendo el conocido proverbio de Confucio, aquel de "Cuando el sabio señala a la luna, el necio mira al dedo" el ciudadano medio que comulga sin más con lo que predica su partido se queda con la idea de que son acciones "para pararles los pies a estos catalanes" sin percatarse de que, en realidad lo relevante no es a quién van dirigidas EN ESTE MOMENTO, sino que son deleznables en sí mismas y deben combatirse por su facilidad de extenderse "como normales" a quien se considere enemigo.

Me recordaba todo esto un poema famoso atribuido erróneamente con frecuencia a Bertolt Brecht aunque realmente sea de Martin Niemöller (1892-1984), que se ordenó como pastor luterano en 1924 y que,a pesar de su inicial soporte a Hitler, a partir de 1933 fue uno de los primeros y más tenaces críticos del nazismo y constituyó un movimiento de resistencia denominado Iglesia Confesional. Como símbolo de la resistencia antinazi en que se había convertido, fue arrestado por la Gestapo en 1937 y declarado culpable de traición, siendo confinado hasta el final de la guerra en los campos de concentración de Sachsenhausen y Dachau. 
Salvó la vida de milagro.
Después de la guerra, pronunció innumerables conferencias, concluyéndolas a menudo con el poema a que nos referimos y que reproducimos a continuación (existen diferentes versiones, con pequeñas variaciones).



Cuando los nazis vinieron a llevarse a los comunistas,
guardé silencio,
porque yo no era comunista.
 
Cuando encarcelaron a los socialdemócratas,
guardé silencio,
porque yo no era socialdemócrata.
 
Cuando vinieron a buscar a los sindicalistas,
no protesté,
porque yo no era sindicalista.
 
Cuando vinieron a llevarse a los judíos,
no protesté,
porque yo no era judío.
 
Cuando vinieron a buscarme,
no había nadie más que pudiera protestar.

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En unos días en los que vuelven a cobrar actualidad obras como 1984 o Farenheit 451, en los que estamos dejando a nuestro hijos una indigna herencia que no merecen, en los que ya hemos estropeado el medio ambiente, hemos acabado con la ética personal, hemos creado una sociedad en la que el dinero lo ha corrompido todo (en la que además el “mardito parné” no ha conseguido darnos la felicidad), en la que tenemos continentes enteros muertos de hambre frente a la opulencia de otros, se han creado castas, como la de los políticos que no viven la realidad fastidiándonos la nuestra (y lo que es mucho peor, la de nuestros hijos), como decía Niemöller no es raro que “cuando vinieron a buscarme, no había nadie que pudiera protestar”.

Parece que es hora de tomar cartas en el asunto y dejar de mirar para otro lado, si esperamos que los demás resuelvan nuestros asuntos creyendo en falsos enemigos vamos a conseguir al final lo que decía el poema y ya será muy tarde.

miércoles, 22 de febrero de 2017

Informe Amnistía Internacional

Destinado a quien sepa leer, entender y pensar (hacen falta las tres facultades, especialmente para quien tenga también el poder de decidir), Amnistía Internacional acaba de publicar su demoledor y deprimente  Informe Anual 2016/17 - La situación de los derechos humanos en el mundo, en el que se confirma que en el mundo se repite lo que pasó en los años 30 del siglo pasado tras la crisis financiera de 1929 y se está retrocediendo a pasos agigantados de la mayoría de avances sociales que tanto ha costado conseguir.

No añadimos ni un solo comentario, excepción hecha de la viva recomendación de su lectura.
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¡Ah! Si se quiere saber lo que dice de España, las páginas 182 y siguientes ofrecen datos y argumentos suficientes para que quien quiera pensar, piense... y quien vote, vote.

domingo, 19 de febrero de 2017

Las pensiones y los mundos paralelos

La mecánica cuántica es la última de las grandes ramas de la Física; es relativamente nueva porque comienza a despuntar a principios del siglo XX, a raíz de que dos de las teorías que intentaban explicar lo que nos rodea, la Ley de gravitación universal y la Teoría electromagnética clásica, se revelan insuficientes para explicar ciertos fenómenos.

Se puede decir que la mecánica cuántica es la parte de la física que estudia el movimiento de las partículas muy pequeñas o microobjetos y se fundamenta en la naturaleza corpuscular-ondulatoria de los objetos físicos. El concepto de partícula "muy pequeña" atiende al tamaño en el cual comienzan a notarse efectos como la imposibilidad de conocer con exactitud infinita y a la vez la posición y la velocidad de una partícula, entre otros. A tales efectos suele denominárseles "efectos cuánticos". Pero de las partículas "muy pequeñas", a raíz de trabajos como el de Bohr1 interpretando experimentos, algunos de ellos puramente hipotéticos, que intentan explicar el comportamiento de algunas partículas ante la medición o la sola observación, se abre camino la idea de los"múltiples mundos" que sostiene que a cada partícula experimental se le puede asociar dos mundos en el caso estudiado, pero ¿Cuántas partículas, entonces, hay en el universo? Y así la controvertida idea de la existencia de universos paralelos mantiene, en resumen, que el universo se ramifica en un montón de nuevos cosmos alternativos. Algunos se parecen al nuestro pero otros son completamente diferentes, de forma que todas las posibilidades se toman en cuenta.

Poca broma. Recientemente, académicos de la Universidad de Griffith (Australia) no solo creen que esos multiversos existen, sino que además están convencidos de que interactúan entre ellos. En un artículo publicado junto con científicos de la Universidad de California en una prestigiosa revista científica explican que en lugar de evolucionar de forma independiente, estos mundos cercanos se influyen entre sí por una sutil fuerza de repulsión. Se necesita la teoría cuántica para explicar cómo funciona el universo a escala microscópica, y se cree que es algo aplicable a toda la materia. Pero es muy difícil de comprender, exhibiendo fenómenos extraños que parecen violar las leyes que nos son familiares de causa y efecto.

Como es fácil deducir, la fascinación de lo diferente y difícil de explicar ha subyugado a una pléyade de escritores, de forma que "universos paralelos" o términos similares también se encuentran como temáticas de la literatura, particularmente en lo que por ejemplo se refiere al género literario fantástico.

Algo parecido, la existencia de universos paralelos (ojo, no confundir con la expresión fonéticamente idéntica de "universos para lelos") parece darse en el mundo de la política, en el que algunos con responsabilidad política se mueven en una realidad diferente de la que se puede observar a simple vista por el resto de los mortales.

El (pen)último ejemplo lo tenemos en las declaraciones efectuadas el pasado día 15 por el gobernador de Banco de España, Luis María Linde en su comparecencia en el Congreso de los Diputados, en la Comisión del Pacto de Toledo sobre el futuro de las pensiones, donde, resumiendo, y como se ha publicado en la mayoría de medios, ha indicado que prolongar la edad de jubilación hasta los 67 años es una opción que se justifica por el aumento de la esperanza de vida, el retraso en la entrada en el mundo laboral, la menor necesidad física que requieren la mayoría de trabajos en la actualidad y la mejora de las condiciones físicas en edades más avanzadas."Cualquier medida encaminada a desincentivar la jubilación anticipada y permitir la ampliación de la vida laboral por encima de los 67 años tendría efectos positivos sobre la sostenibilidad financiera del sistema", ha señalado y ha añadido que algunos países han optado por incluir ya en sus mecanismos de sostenibilidad un enlace automático entre la esperanza de vida y la edad a la que se permite la jubilación.

En lo que presenta como un ejercicio de transparencia del sistema, Linde ha pedido que se suministre a los ciudadanos toda la información necesaria sobre su futura pensión para que les permita tomar una decisión sobre su ahorro ya que sugiere que también se podría plantear extender el papel del ahorro para la jubilación, de modo que permita complementar los recursos del sistema contributivo público con la acumulación de activos financieros con los que suplementar las futuras pensiones públicas si bien ha puntualizado que mecanismos de capitalización son complejos y requiere un análisis previo para ver cómo se implanta, si es voluntario u obligatorio y la rentabilidad que puede ofrecer.
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En plata, las "recetas" del gobernador del Banco de España (haciendo prevaler en ellas la función de la Institución de asesorar al gobierno sobre la de promover el buen funcionamiento y la estabilidad del sistema financiero, dentro de las que tiene encomendadas) en su análisis del futuro de las pensiones se reducen a retrasar la edad de jubilación y a que nos vayamos acostumbrando a la idea de que el sistema público de pensiones quieren que desaparezca.

Es llamativo que una persona de tal responsabilidad actúe ante los diputados de la Comisión como un analista teórico, como si para hablar de la evolución de los desahucios provocados por la actual Ley Hipotecaria basara su disertación en la simulación de Montecarlo2, pongamos por caso, en lugar de contribuir a hacer esta proyección de futuro que se esperaba sobre las pensiones sin perder la vista los antecedentes del problema y la situación en el universo real y no en el suyo paralelo.

Sin entrar en la posibilidad de alargar la edad de la jubilación para adecuarla al progreso de la esperanza de vida (tema complejo en el que no conviene ni frivolizar ni generalizar toda vez que en la propia Administración coexisten oficios/cargos que contemplan la jubilación antes de los 60 años junto a los que lo hacen a los 70, y se ha de analizar en función del tipo de trabajo, antigüedad en él, circunstancias personales, etc.), aprovecharemos sólo para reflexionar sobre algunos aspectos ligados a la financiación de las pensiones, al hilo de las declaraciones del Sr. Linde..

¿Pensión pública o pensión privada?


El sistema público español de pensiones se basa en que con las cotizaciones de los trabajadores en activo se asume el pago de todo tipo de pensión (jubilación, orfandad, viudedad,...) y con el remanente de estos ingresos que queda se va constituyendo un fondo de seguridad, llamado popularmente "la hucha de las pensiones", destinado a ayudar en épocas difíciles. Pues bien, la drástica rebaja en el número de trabajadores originada por la crisis que se manifestó en 2008 ha provocado la disminución de las cotizaciones para hacer frente al paralelo aumento de los gastos sociales y el acudir a la "hucha", cuyo importe actual roza todas las alarmas y ha sido la excusa ideal para que este gobierno empiece la campaña de atemorizar con el futuro de las pensiones.

Porque si fuera verdad ese mantra oficial de la recuperación económica y la creación de empleo, las cotizaciones habría registrado el lógico repunte y no seguirían, como se lamentan paradójicamente en las cifras oficiales, sin recuperarse. Posiblemente la creación e implementación por este gobierno de la mal llamada reforma laboral haya contribuido poderosamente a la mala situación actual; en efecto (ciñéndonos únicamente a las cotizaciones, sin criticar ningún otro aspecto de la reforma), la nueva Ley facilita el despido de trabajadores de las empresas por causas objetivas, entre las cuales están incluso los casos en los que éstas argumenten que quizá puedan entrar en pérdidas (ni siquiera que las tengan). Consecuencia: muchos empresarios, con el beneplácito de las autoridades laborales y fiscales (porque están actuando de forma legal (?) aunque indecente), se han precipitado a reducir plantillas... procediendo de inmediato a lo que formalmente serían recontrataciones de algunos de los trabajadores despedidos, en condiciones sociales peores y salarios mucho más bajos, lo que se traduce automáticamente en una merma de ingresos por cotizaciones al sistema, ya que éstas están relacionadas porcentualmente con los salarios.

Otro tanto ocurre, de cara a las cotizaciones, con la proliferación de "falsos autónomos", empleados que se han visto obligados a cambiar la forma jurídica de su relación con la empresa para poder seguir haciendo exactamente lo mismo que venían haciendo y con igual exclusividad.

Ya que hablamos del futuro de las pensiones y de las cotizaciones vinculadas, no nos resistimos a mencionar algo que puede parecer, pero no lo es, ciencia ficción, como es el impacto en las cotizaciones del efecto robotización. Más allá del exotismo de esos artilugios con apariencia humana que nos sorprenden con sus acciones y movimientos, la verdad es que, quizá sin darnos cuenta, asistimos impasibles a un proceso de sustitución de humanos por máquinas: cajeros automáticos en lugar de personas, máquinas para el cobro del peaje en la autopista, contestadores automáticos en los call centers, máquinas de vending, unidades de transporte de metro sin conductor y un largo etcétera que ya vemos "normal". En 2013 se publico el interesante informe The future of employment, con el respaldo de la Universidad de Oxford3 según el cual el 47 por ciento del empleo total actual está en situación de alto riesgo, “ya que muchas de sus ocupaciones son susceptibles de ser automatizadas en una o dos décadas”. En una primera fase, la mayoría de los trabajadores del sector del transporte y de la logística, así como los administrativos y, en general, todos los relacionados con la oficina, y los vinculados a los procesos de fabricación y producción, “son susceptibles de ser sustituidos por el capital informático”. Estamos hablando de la financiación de las pensiones y esto nos lleva a la pregunta del millón: si los humanos son sustituídos por máquinas, ¿cómo quedan las cotizaciones? ¿cotiza un robot? Hay quien apunta como solución revisar la fiscalidad de las empresas inmersas en ese proceso de cambio pero, en nuestra opinión, las políticas fiscales, tanto en lo que se refiere al aumento de la presión como a su rebaja, no son la panacea y ya que la tendencia a la reducción de puestos de trabajo parece imparable, nos encontramos ante una encrucijada a la que se debe dar respuesta urgente.
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Ya hay voces que proponen que no todas las pensiones sean financiadas por cotizaciones, sino que, por ejemplo, las de viudedad y orfandad lo sean a través de los Presupuestos Generales del Estado, o sea, a través de impuestos. Complicado. ¿Impuestos especiales? ¿Epígrafe de destino concreto en partida específica? ¿En detrimento de qué? Si se habla de impuestos, más razonable sería luchar en serio contra el fraude fiscal y la desigualdad en la aplicación del rigor recaudatorio en función de si el sujeto impositivo es un empleado por cuenta ajena, una SICAV, una pequeña empresa, una gran corporación, etc. Es posible que en ese escenario de fraude tendente a cero, el destinar una partida concreta de los Presupuestos a ayudar al mantenimiento de la "hucha" sea un tema menor. Lo que resulta inmoral, lo diga quien lo diga, es proponer financiar pensiones con cargo a Presupuestos y admitir como normal la existencia conocida de fraude fiscal sin hacer nada para atajarlo.

La gota malaya que hace tiempo usa el gobierno en su argumentación en temas de pensiones consiste en repetir una y otra vez la necesidad de complementar las futuras pensiones públicas (que ya se anuncia que serán de miseria) con planes privados. Que esto lo proponga como receta de futuro todo un gobernador del Banco de España es la prueba irrefutable de que él y otros como él viven en universos paralelos. En el análisis anterior, con motivo de la evolución de las cotizaciones, acerca del cambio (a peor) en los salarios de los trabajadores, fruto de la "eficaz" reforma laboral, ya se percibe que los ingresos han sufrido importantes recortes en general. No es difícil deducir en este marco que, si ya el trabajador medio tiene problemas para llegar a fin de mes, ¿cómo proponerle que formalice un sistema de ahorro cuando le resulta imposible ahorrar? Resulta, incluso, cruel anunciarle que tendrá, en el mejor de los casos, una pensión futura ridícula a la vez que se le recuerda que, palabras aparte, no se le pone a disposición ninguna herramienta real para mejorarla.

Pero, técnicamente, hay más sobre los planes de pensiones privados, que ya existen. Tradicionalmente han sido, ni más ni menos, meros productos financieros (amparados, eso sí, por una Ley y Reglamento específicos) que se solían ofrecer a los clientes de las entidades usando dos señuelos: su rentabilidad como ahorro futuro y su favorable tratamiento fiscal. Sobre el primer punto, la rentabilidad media de los fondos de pensiones en los últimos diez años ha sido menor al aumento del IPC en ese tiempo. Sin palabras. Mención aparte merecen aquellos fondos que no sólo no han producido plusvalías sino que el capital aportado se ha visto mermado (hay documentados casos en que se han instrumentado planes de pensiones utilizando lo que se conocen como derivados, esas "armas financieras de destrucción masiva" como los definió el conocido inversor multinacional Warren Buffett). En cuanto a la favorable fiscalidad de las aportaciones, es cierta, pero las entidades financieras, en su afán de captar esos ahorros (aunque sean formalmente recursos fuera de balance para ellas), no siempre han informado adecuadamente de que el impuesto que se ganaba en cada imposición al plan (dentro de las cantidades marcadas por la Ley) habría de pagarse en el momento del rescate, es decir, cuando se necesitan los fondos, en el momento de la jubilación.

En fin, con este repaso a vuela pluma sobre algunos aspectos relacionados con las pensiones, ya puede observarse que no son temas para tratar con ligereza ni para infundir miedo a futuro con ellos. La ciudadanía estaría mucho más tranquila si los gobernantes fuesen capaces de reeditar el espíritu del Pacto de Toledo de 1995, cuando, como ahora, el descenso de las aportaciones y el incremento de los gastos del sistema ponían en duda la estabilidad del mismo, y se llegó a consensos satisfactorios en lugar de tomar iniciativas unilaterales bochornosamente paradójicas, como ha hecho el gobierno del PP anunciando como un triunfo el decreto por el que se establecía un aumento anual de las pensiones del 0,25 % que, según las últimas estimaciones no desmentidas, equivale a un decremento del poder adquisitivo de 7 puntos porcentuales en los próximos 3 años.

Cae de cajón que si la jubilación llega al votante del PSOE, del PP, de IU, de VOX,... es ridículo, ineficaz y peligroso el abordar toda la problemática que rodea a las pensiones desde ópticas partidistas: el ciudadano medio aspira, al menos, a un retiro sosegado, gobierne quien gobierne. Y eso que, realmente, el colectivo de personas mayores (atendiendo a su número de acuerdo con la pirámide demográfica) es, más que el de jóvenes, quien puede hacer decantar la balanza en una votación a un partido u otro; dicho de otra forma, constituye un posible y masivo voto cautivo. Pero de ahí a la amenaza constante de "que viene el lobo" mientras se llevan a cabo medidas claramente perniciosas sin demostrar voluntad de buscar soluciones globales beneficiosas, va un abismo.
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1Niels Henrik David Bohr (1885-1962), Premio Nobel de Física en 1922, fue un físico danés que realizó contribuciones fundamentales para la comprensión de la estructura del átomo y la mecánica cuántica. La idea de los universos paralelos nace de una interpretación del experimento de Young en una cámara obscura en la que se hacen pasar unas bolas de billar por unas rendijas. Muy a grosso modo, el razonamiento de Bohr es el que sigue: Supóngase una partícula (bola en el experimento) con dos posibilidades: pasar por el agujero A o por el B, estos agujeros pueden interpretarse como dos mundos; por un mundo la partícula pasa por el agujero A, y por el otro mundo por el B. Nuestro mundo no es alguno de estos dos mundos, sino una “mezcla híbrida” de los dos que genera la interferencia. Pero cuando detectamos por donde pasa el electrón todo se reduce a un sólo mundo: el mundo en donde la partícula pasó por ese agujero, y ya no hay interferencia.

2El método o simulación de Montecarlo es un método estadístico numérico que se usa para aproximar expresiones matemáticas complejas y costosas de evaluar con exactitud. Proporciona soluciones aproximadas a una gran variedad de problemas matemáticos posibilitando la realización de experimentos con muestreos de números pseudoaleatorios en un ordenador. 

3 Carl Benedikt Frey y Michael A. Osborne, Universidad de Oxford 2013, The future of employment: how susceptible are jobs to computerisation?. Como señala el informe, una parte importante del empleo en servicios, ventas y ocupaciones de la construcción cuenta con una elevada probabilidad de ser informatizado. El mercado de robots de servicios personales y domésticos ya está creciendo un 20 por ciento anual (2013) y en la medida en que se vayan mejorando las prestaciones de los ingenios mecánicos, disminuirá la ventaja comparativa del trabajo humano. En segundo lugar, aun cuando la actividad comercial requiera de un grado evidente de presencia personal y de inteligencia social, algunas de sus áreas, como los cajeros, los empleados de mostrador y los teleoperadores de marketing verán cómo el número de sus puestos de trabajo desciende sensiblemente. En tercer lugar, la prefabricación transformará las obras de construcción, lo que terminará por reducir sustancialmente la mano de obra empleada.

El sector profesional de alto valor añadido tampoco se libra de estos procesos y está sufriendo sensiblemente los embates de la informatización. Incluso sectores en teoría poco susceptibles de ser reemplazados por máquinas, como los diseñadores de chips de ordenador, los asesores fiscales o los arquitectos están viéndose afectados por los programas de software.

David H. Autor, profesor de economía en el Instituto de Tecnología de Massachusetts, aseguraba al New York Times que esta tendencia está provocando que se pierdan muchos puestos de trabajo en la parte media de la pirámide económica, y que el crecimiento del empleo en la parte superior esté desacelerándose. Se van a necesitar menos personas en el proceso productivo. Las predicciones, pues, son mucho más negativas de lo que creemos ya que dado que el grado de eficacia en la tarea va a ser similar y que las máquinas son más baratas que el trabajo humano, es claro que “se van a necesitar menos personas en el proceso productivo”.

El empleo en los años próximos va a ser un asunto central, como lo será el manejo de las tensiones sociales que causará el descenso de número de puestos de trabajo. Sin embargo, el asunto parece pasar desapercibido, preocupados como estamos de generar políticas que aseguren la devolución de intereses de deuda y no de generación de puestos de trabajo. El problema sigue ahí: harán falta menos seres humanos…


miércoles, 15 de febrero de 2017

¿Qué futuro están/estamos construyendo?


"Un niño pobre es aquel que no puede soñar"
Niña, 9 años, Madrid

La realidad suele ser tozuda y ajena a la que nos quieren pintar nuestros representantes (?) políticos en un pueril intento de que creamos que la incompetencia que demuestran cada día, en un obsceno ejercicio continuado de "taparse las vergüenzas" unos a otros,varíe, no ya la percepción de la realidad (que con muchos, no nos engañemos, consiguen), sino la propia realidad.
Eso pasa, por ejemplo, con el mantra de la famosa "recuperación", cuya existencia es creída a pie juntillas por muchos ingenuos que, con la inexplicable colaboración de los medios de comunicación "independientes" y, por descontado, del propio gobierno, se encargan de desacreditar ferozmente a quienes, simplemente, muestran datos, cifras, números, estadísticas que acreditan que la cacareada "recuperación" no pasa de ser, en el mejor de los casos, una mera falacia macroeconómica.

En esta línea, ayer se hizo público el informe de la ONG Save the children1 "Desheredados" - "Desigualdad infantil, igualdad de oportunidades y políticas públicas en España", al que pertenece la frase lapidaria que encabeza esta entrada y cuya lectura íntegra recomendamos (para quien va justo de tiempo, la ONG ha publicado también un Resumen ejecutivo), pese a que, ciertamente, nos tememos que quienes realmente pueden hacer algo positivo, ya saben lo que se denuncia en él, y a pesar de ello....

Sin comentarios adicionales, nos limitaremos a reproducir algunos extractos del contenido del documento que tienen que tener el poder de remover conciencias porque el mensaje que subyace es dramático para el hoy y apocalíptico para el futuro: la pobreza es hereditaria.

Foto de portada del  Informe
La palabra“desigualdad” reaparece sin descanso en titulares de periódicos, en discursos políticos y en un sinfín de artículos académicos e informes de ONG y de organismos internacionales. Es innegable, está ahí y aumenta a buen ritmo. España está entre los países de la Unión Europea con más desigualdad. Las personas más ricas en nuestro país ganan siete veces más que las más pobres, cuando la media europea es de 5,2 veces. Pero la desigualdad afecta con especial crudeza a los niños: los menores de edad con menos recursos se han empobrecido cinco veces más durante la crisis que los más ricos -un 32% y un 6% respectivamente-. Entre 2008 y 2015 el número de niños en situación de pobreza severa aumentó en 424.000.

En las sociedades más desiguales el éxito de los niños está condicionado por la herencia económica y social de los padres. En España, un niño que nace en un hogar pobre está condenado de por vida a serlo. El Estado no permite que los niños tengan las mismas oportunidades, al contrario, les pone zancadillas a los que peor están.
Ni las políticas públicas de protección social ni el sistema fiscal están diseñados para reducir la desigualdad y acabar con la pobreza. Cuando precisamente una de las funciones del sistema tributario debería ser redistribuir la riqueza. Pero en España los impuestos tienen limitaciones para reducir la desigualdad porque gravan más a las personas más pobres en relación con las más ricas. Las políticas públicas parecen no estar diseñadas desde la equidad; la sanidad, la protección social, el empleo y, desde luego, la educación. Estas políticas no facilitan como debieran la igualdad de condiciones para la infancia en situación de vulnerabilidad.


El informe se detiene en aspectos tales como el empleo, la protección social, la vivienda, la educación y la salud, y su influencia en el desarrollo y futuro de la actual infancia. No nos resistimos a reproducir un párrafo acerca de la educación, que es el pilar del futuro:

Titularse en educación secundaria obligatoria y seguir estudiando son dos condiciones imprescindibles para la futura integración laboral y social de los niños y niñas. Sin embargo no todos los niños están en igualdad de condiciones, ya que acabar los estudios o dejarlos tiene que mucho que ver con el nivel de renta y formación de las familias. Además de que las familias con más recursos  económicos dedican a la educación de media entre 7 y 8 veces más de  dichos recursos que los del 33% más pobre, cuentan con recursos culturales que influyen en un mejor resultado académico de niños y niñas

El informe, que dispone también de Anexos particularizados para las Comunidades Autónomas de Andalucía, Catalunya, Euskadi, Madrid y Valencia, permite visibilizar las diferentes dimensiones de la desigualdad en las que hay que tomar medidas que, a medio y largo plazo, incidirán en la desigualdad infantil. Es un problema complejo que hay que solucionar desde distintos ámbitos.
Invertir en infancia es fundamental. Debemos terminar con la desigualdad porque compromete el presente y condiciona el futuro de los niños. Para ello, las políticas públicas deben orientarse a dar soluciones en empleo, vivienda, educación, salud y protección social. Debemos abordar todas las dimensiones de la desigualdad pero sobre todo, priorizando el sistema de protección. Es urgente.
En el informe incluimos 21 recomendaciones. Entre ellas, destacamos la necesidad de apoyar a padres y madres a encontrar empleos de calidad, y una intervención pública valiente que reduzca el peso del precio de la vivienda entre los que menos tienen. Pero hay una medida que, ante una situación de urgencia, debe tomarse inmediatamente: hay que invertir más y mejor; y empezar por una prestación por hijo a cargo que, en primer lugar, llegue a todos los niños que viven en la pobreza y, en segundo, aumente hasta los 100€ al mes.

¿Qué futuro estamos construyendo?

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1Para quien no la conozca, Save the children es una ONG creada en Austria en 1919 para proteger a los niños víctimas de la Primera Guerra Mundial. Implantada hoy en todo el mundo, su misión declarada es que Todos los niños y niñas merecen ver cumplidos sus derechos: crecer sanos, tener la oportunidad de aprender, y estar protegidos de la violencia. En situaciones de emergencia son los más vulnerables, por eso son nuestra prioridad. Trabajamos para que sus necesidades sean escuchadas y atendidas en las políticas públicas. 

lunes, 6 de febrero de 2017

El "Método del caso" para quien sabe y quiere entender

En las Escuelas de Negocios de todo el mundo y en las Universidades que tienen implantadas estrategias didácticas avanzadas es usual la utilización del llamado "Método del caso", un modo de enseñanza en el que los alumnos aprenden sobre la base de analizar y debatir experiencias y situaciones de la vida real, permitiéndoles así, construir su propio aprendizaje en un contexto que los aproxima a su entorno, llevando a la práctica lo que se llama "aprendizaje por descubrimiento".

Se dice que el Método del caso tiene su origen antes del inicio de la Primera Guerra Mundial, en 1914, en la Escuela de Derecho de la Universidad de Harvard, para que los estudiantes de Derecho aprendieran las leyes enfrentándose a situaciones reales en las que tuvieran que tomar decisiones, fundamentar sus resoluciones y valorar actuaciones y no asumiendo sin más como bueno lo que les comunicaban los profesores en sus disertaciones o conferencias, ya que, a diferencia de los métodos de enseñanza basados en las clases impartidas por los profesores, son los estudiantes los que aportan principalmente las ideas. El profesor sólo facilita y guía el debate, haciendo preguntas y fomentando la participación de toda la clase para enriquecer la discusión con distintos puntos de vista, experiencias y procedencias culturales. .

Es a partir de 1990 cuando el Método se generaliza y existen experiencias educativas documentadas con su uso, curiosamente no en Estados Unidos (aparte de Harvard) sino en Canadá (lo que se explica si se tiene en cuenta que una de las pioneras en el estudio y uso del Método, del que era firme defensora, Selma Wasserman, respetada escritora, pedagoga e investigadora del campo de la didáctica, que había estudiado en Harvard, se fue a Vancouver, Canadá, al casarse). Actualmente, este enfoque se ha extendido a otros campos y es muy utilizado en áreas del conocimiento tales como la administración, los negocios, las leyes (en la que nació), las ciencias sociales, el periodismo, la bioética e incluso el arte.
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Está demostrado que en algunos campos, el uso del Método del caso aumenta su eficacia a medida que el caso que se propone analizar está más alejado de la materia que se estudia (como se observa en el uso por la citada Selma Wasserman para estudiantes de matemáticas, en temas relacionados con el uso de coordenadas y con la aplicación de la teoría de la probabilidad respectivamente, de dos casos ya famosos y aparentemente alejados del mundo de las matemáticas como "El Caso del Yahagi Maru" y "La Insoportable Fealdad de Subaru"1). Esto es así porque, en efecto, la metodología del estudio de casos (reales o ficticios) aporta beneficios al estudiante, como un mayor desarrollo de habilidades y actitudes, mayor retención de la información, mejor visión global y mayor capacidad de construir relaciones entre el conocimiento inicial y final hasta conseguir que descubra lo que interesa que descubra por sí mismo expresado frecuentemente en un "¡Ostras! Pues es verdad..." extrapolado a la materia que estudia.

Está claro que la elección de los casos a trabajar es fundamental, toda vez que han de ayudar a responder a las preguntas del millón:
-¿Cuál es el principal problema?
-¿Qué medidas alternativas se pueden tomar?
-¿Qué harías si fueras el responsable de tomar decisiones?

Una de las características más importantes de la utilización en la enseñanza del Método del caso es su versatilidad, que facilita el que se convierta en una potente herramienta de aprendizaje consciente, ya que permite abordar el caso propuesto desde diferentes ópticas y llegar a conclusiones válidas en campos, aparentemente, alejados de aquel en el que se desarrolla el caso propuesto para analizar.
Veamos un ejemplo:

Caso número 12: "La vida sigue igual... o no"

Situación a analizar: En una pareja de antiguo, en la que se han producido en los últimos años diversos desencuentros en la relación y avisos continuados de un creciente malestar indicativo de que algo chirría, una de las partes solicita a la otra la conveniencia de revisar los términos y condiciones de la actual relación. (Nota.- Partamos del supuesto, quizá más asimilado a la realidad, de que es una relación hombre-mujer, en un escenario en el que el poder, e incluso la facultad de revisar las condiciones, lo tiene el hombre, y que la solicitud de revisión la hace la mujer).

Alternativa 1.- Con la intención de continuar la convivencia y mejorar la relación, el hombre se interesa por saber las razones de fondo que justifican la solicitud, con el fin de gestionarlas, entre los dos, de forma positiva para ambas partes.

Alternativa 2.- "Si se pide revisión, llevada al extremo, significa que pide el divorcio, que hoy está fuera de la Ley, que sólo yo puedo revisar", piensa el hombre, luego, bajo esa única premisa, prohibe a la mujer que exprese sus razones, impide que las divulgue a terceros y le dice que su pretensión está fuera de la Ley y que se atenga a las consecuencias.

Se pide: - Analizar cuál es de verdad el principal problema en la aplicación del Método del caso.
- Evaluar qué otras alternativas pueden darse (en razón de si se busca alargar y mejorar la convivencia o se busca la ruptura de lazos y la separación)
- Únicamente en este último supuesto, el de la separación (recordemos que no estaba contemplada en la solicitud inicial), y ciñéndonos a las alternativas 1 y 2, señala, a tu juicio, cuál la alienta y favorece.
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Como puede observarse, el análisis puede trasladarse sin menoscabo en su validez a otros campos diferentes del estricto usado en la exposición. Veamos otro caso.

Caso número 35: ¿Todos los hermanos eran valientes?

Situación a analizar: Una familia está formada por los padres y varios hermanos que contribuyen, de manera asimétrica, en el sostenimiento económico y las tareas cotidianas. Uno de los hermanos plantea la emancipación y así lo manifiesta.

Alternativa 1.- Los padres, pensando en la estabilidad del grupo a futuro, tratan con quien pide la emancipación de los términos de ésta, su impacto en la división de tareas en el resto de hermanos y las formas de colaboración una vez emancipado.

Alternativa 2.- Los padres, aplicando lo que llaman en ese momento democracia, dejan el asunto supeditado a votación/permiso del resto de los hermanos, prescindiendo de la voluntad del solicitante y haciendo dejación de funciones.

Se pide: - Analizar si pueden darse otras alternativas viables.
- Determinar y explicar, en su caso, si cualquiera de las alternativas a tomar tiene correspondencia con el valor porcentual de la contribución al sostenimiento del grupo del hermano que plantea emanciparse.
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Hay buenas razones para creer que, si se la pone en práctica con eficacia, la enseñanza basada en el
Método del caso es una metodología de aplicación general. Se puede comprobar que, con ella, no sólo se adquieren conocimientos sino que se realiza un análisis más inteligente de los datos, con una mayor tolerancia de la ambigüedad y una mejor comprensión de las complejidades de los conceptos y problemas.

Ya en 1990, David W. Ewing decía así en su libro "Inside the Harvard Business School. Strategies and lessons of Americas leading school of business" (Dentro de la Harvard Business School. Estrategias y lecciones de la escuela de negocios líder de América) acerca de su experiencia sobre la eficacia de la aplicación del Método del caso:

Lo único que se necesita es comparar lo que entra con lo que sale... Los estudiantes que ingresan brillantes, enérgicos, talentosos, muestran, en lo que se refiere a los negocios y a sus propias aptitudes, una ingenuidad “colosal”. Dos años después, esos mismos estudiantes poseían una notable comprensión de las grandes y pequeñas organizaciones comerciales y no lucrativas, tenían una asombrosa habilidad para analizar complejos problemas de gerencia, eran capaces de tomar decisiones con gran habilidad aun sin contar con toda la información necesaria, conocían a fondo sus méritos y flaquezas, así como sus metas en la vida... De manejar los datos como aficionados, descuidar aspectos importantes, pontificar, aplicar soluciones fáciles a problemas complejos, cometer uno de cada dos errores que es de esperar cometa un grupo de personas brillantes pero aún demasiado jóvenes, y sentirse tan seguros de sí mismos como para aterrar a cualquiera, los estudiantes experimentan un cambio profundo en cuanto a su capacidad para emprender un análisis crítico y discutir inteligentemente los problemas, alcanzando una mayor comprensión de lo complejo que resulta hacer negocios”.

Y para finalizar, recordar que el Método del caso se nutre tanto de casos reales como ficticios sin que ello merme eficacia en el análisis y conclusiones... siempre que se entienda cuál es el problema, ya que, en caso contrario, al errar el enfoque, el árbol de decisiones se va haciendo cada vez más disparatado. Y, en el uso de casos ficticios, quizá sea conveniente recordar, como en los créditos de algunas películas, que "cualquier parecido con la realidad es pura coincidencia".

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1Si se quiere saber más del tema, se recomienda, quizá, empezar por leer El estudio de casos como método de enseñanza, de Selma Wassermann, Amorrortu Editor, Buenos Aires, 1994.