domingo, 18 de octubre de 2015

Boletìn nº 50 - Un vistazo somero al lío España-Catalunya (1) Antecedentes cercanos



Transcurridas ya unas semanas de unas elecciones autonómicas, en Catalunya, que desde el gobierno de esa autonomía se plantearon de inicio como plebiscitarias ante la negativa del actual gobierno central a permitir una consulta no vinculante (ver la hemeroteca de hace cuatro años) que ayudara a conocer lo que pensaba la ciudadanía de su relación con el Estado español de hoy, que desde los poderes públicos se negó que fuera plebiscitaria (aunque todos los actos de todos en campaña lo confirmaban) y que, finalmente nadie duda que tiene una pátina de referéndum, es hora de proceder a un somero análisis, no político, que no nos corresponde, sino de algunos elementos de management que tienen clara confluencia en la evolución de los hechos, y cómo se han gestionado por sus protagonistas, políticos o no.

Para intentar entender mínimamente el embrollo en que se ha convertido para toda España el resultado de esas votaciones, y para que el análisis desde el punto de vista de la gestión tenga sentido, hay que acudir a la hemeroteca y comprobar que los avisos civilizados en Madrid de Maragall y Montilla, por ejemplo, poco sospechosos de pujolistas, de que estaba creciendo entre la ciudadanía catalana una desafección, un desapego, un cabreo por los derroteros que registraban su relación con el resto del Estado, llena de menosprecios, ataques (incluida una campaña del PP en todo el país que formalmente era “contra el Estatut” pero que se convirtió de facto en “contra los catalanes”) e imposiciones, cayeron en saco roto. 

Sólo faltaba que el nuevo Estatut de la comunidad, que había pasado escrupulosamente todo el trámite legal, incluido el de su aprobación en el Congreso de los Diputados, fuera recurrido por el PP (no así otros Estatutos con artículos calcados), fuera aceptado el recurso y el tribunal determinara la nulidad de algunos extremos como el de que “los catalanes consideran  a Catalunya como una nación”, algo que por cierto, como sentimiento que es, no puede impedir ningún juez ni ningún tribunal (Eppur si muove, que diría Galileo) para calmar los ánimos.
Imagen ya del 2010. ¿De verdad no era necesario hablar?
En los años siguientes se produce un continuado e insensato cruce de declaraciones y acusaciones de uno y otro lado y un aumento palpable del desapego ciudadano, adobado, eso sí, con sucesivos boicots “patrióticos” declarados a los productos fabricados en Catalunya, acciones que son aplaudidas de manera incomprensible por quienes dicen querer gobernar para todos y que de esta manera consiguen votos para su partido (el colmo se produce cuando la empresa catalana Gas Natural lanza una OPA para adquirir Endesa y Dª Esperanza Aguirre, conocida dirigente del PP, se opone frontalmente a la operación puramente financiera y se descuelga públicamente con un “antes en manos alemanas que en catalanas”, sin que nadie en su partido discrepe de tal aberración ni, por supuesto, haya aunque sólo sean matizaciones posteriores).

Y en esas estamos cuando la voluntad popular le concede al PP el 35% de los votos en las elecciones legislativas de 2011, lo que, en aplicación de la vigente norma D’Hondt, le confiere la mayoría absoluta de diputados y senadores en las Cámaras. Y se inicia un indisimulado proceso de recentralización en todos los ámbitos, lo que conduce a la evidencia de que el sentimiento nacionalista catalán se dispara, hasta el punto que la participación en la manifestación, como siempre familiar, festiva y cívica (de ningún partido) de la Diada de septiembre de 2012 es (sin entrar en estériles guerras de cifras) millonaria aumentando las cifras de la manifestación pro-estatuto de 2010, con un detalle a tener en cuenta: la exhibición de banderas independentistas comienza a ser normal. Cualquier espectador mínimamente interesado puede comprobar que algo ha cambiado respecto de años anteriores, que la gente, cada vez más gente, expresa el deseo de ser escuchada, manifiesta su sentimiento de rechazo por cómo se siente tratada y protesta de ESTE gobierno y sus medidas, que percibe contrarias a las que han propiciado una convivencia respetuosa y positiva para la ciudadanía, lejos del ruido de los partidos sobre la misma.



Ante tal demostración del sentir ciudadano, el President Mas lleva a la práctica las teorías políticas que han defendido, entre otros, Ramón Jáuregui (PSOE) en sede parlamentaria o la mismísima María Dolores de Cospedal en convención de su partido (PP) en el sentido de que estadista es el que escucha a su pueblo y actúa en consecuencia. Mas, pues, escucha el creciente clamor ciudadano y propone al gobierno central la celebración de un referéndum legal para conocer en realidad el porcentaje de gente descontenta (no en clave independentista, claramente minoritaria entonces, ahí está la hemeroteca) y actuar TODOS en consecuencia, sobre la base de respetar el derecho de la ciudadanía a decidir y exponer lo que desea. Todos los agentes apuntan a que tal referéndum hubiera resultado claramente unionista, momento en el que podría hablarse, en función de porcentajes, de qué modificar por unos y otros para mejorar el marco de relación.

Pero la verdad es que la propuesta, y el necesario diálogo previo sobre ella fue recogida por el gobierno del PP como un declaración de guerra, y hay que recordar que fue el gobierno central y su partido quienes hablan a partir de ese momento (cuando nadie hablaba de independencia como ahora) de ruptura, fractura social, fronteras, discordia, conflictos, …

Es a partir de este punto que se puede aplicar el análisis de gestión empresarial a la evolución del tema, que es lo que nos disponemos a hacer.

Continúa...

domingo, 11 de octubre de 2015

El culebrón de la Banca Privada d'Andorra o el boquerón y los tiburones


En el delicado tema de la lucha contra los paraísos fiscales, las declaraciones oficiales de unos y otros y las actuaciones que se llevan a cabo en ese campo a las que se da una comprensible publicidad, una de las consecuencias más desalentadoras es que se compruebe con el paso de (poco) tiempo, por una parte que las actuaciones tienen poco más que una acción publicitaria, pero, sobre todo, por otra, que se sigue sin atacar la raíz del problema y los grandes actores siguen intocados (y posiblemente intocables), limitándose la acción a los comparsas de la función.

Viene esta reflexión a cuento porque ha pasado prácticamente desapercibida la noticia de la demanda presentada por los propietarios de la Banca Privada d'Andorra (BPA) ante la justicia estadounidense contra el todopoderoso Departamento del Tesoro de los Estados Unidos 

En efecto, Higini y Ramon Cierco, accionistas mayoritarios de BPA, entidad intervenida por presunto blanqueo de capitales, han demandado al Departamento del Tesoro de Estados Unidos y su agencia de prevención de blanqueo de capitales (FinCEN) en el Tribunal de Distrito de Columbia (el documento se puede consultar aquí).

Recordemos que BPA fue intervenida el pasado mes de marzo por el Gobierno andorrano después de que el Departamento del Tesoro estadounidense acusara en un duro escrito a la entidad de blanquear capitales procedentes del crimen organizado. Poco después también fueron intervenidas sus filiales en España -Banco Madrid- y Panamá. La actual demanda judicial es la respuesta de los hermanos Cierco a la nota emitida por el FinCEN, que calificó a BPA como “una preocupación de primer orden en materia de blanqueo de capitales”, lo que supuso la expulsión de la entidad del sector bancario estadounidense cuando, como se argumenta, si bien es cierto que un número muy limitado de clientes utilizaron la entidad para realizar operaciones que pueden calificarse como ilícitas, como sucede en todos los bancos, la gran mayoría de la clientela es absolutamente honesta y en ninguna forma la actuación de la entidad puede calificarse como la define la nota del FinCEN. Esta advertencia propició además una acción coordinada entre reguladores españoles, andorranos y panameños “para cerrar el banco sin comunicación ni previo aviso”, vulnerando así el derecho a la defensa de la familia, según sostienen los Cierco, que consideran esta medida “injustificada, inconstitucional e injusta”.

Los accionistas de referencia de BPA reclaman ahora a la justicia americana una orden que deje sin efecto la nota emitida por el FinCEN, lo que les abriría las puertas a recuperar el control de los activos restantes del banco “para buscar una solución justa y transparente a largo plazo” . En su demanda, los Cierco argumentan que el FinCEN carecía de fundamentos para actuar contra BPA y que su actuación “fue el resultado de la frustración acumulada” que tenía este organismo con el Gobierno de Andorra “por lo que entendían como contumaz falta de respuesta respecto a los cambios sistemáticos a realizar en sus reglas antiblanqueo”.En la demanda se recoge que “un alto funcionario de la embajada de EEUU en Madrid admitió que el FinCEN sacó el martillo con relación a BPA por su desesperación frente a la falta de cooperación de Andorra”.

Critican asimismo que la decisión del FinCEN “destruyó el banco y su filial española”, valorados en más de 500 millones de euros, y causó la pérdida de cientos de puestos de trabajo, y eso pese a que los incidentes relacionados con el blanqueo de capitales que citó el FinCEN como pretexto para cerrar el banco ya habían sido notificados por BPA a las autoridades andorranas un año antes de la nota del organismo estadounidense.

Así las cosas, además, los hermanos Cierco temen que el informe de auditoría que está elaborando Pricewatherhouse Cooper (PwC) esté “condicionado por presiones o injerencias políticas” e incluso que la auditora acabe no redactando este informe y que sea el Instituto Nacional Andorrano de Finanzas (INAF), el organismo supervisor andorrano, el que lo haga. Por ello han enviado una carta a los máximos responsables de PwC en Barcelona y Londres para pedirles que elaboren un informe de auditoría “íntegro e independiente” y para exigir “el derecho a tener la oportunidad de examinar el informe de auditoría y la información subyacente que lo acompañe antes de su publicación”. Exigen además a PwC que indique “de una manera clara y directa” si han aparecido evidencias de que en BPA había institucionalizado un sistema de lavado de dinero, como sugería la nota del FinCEN, más allá de los casos que ya estaban bajo control de la justicia, “en la mayoría de ocasiones a raíz de denuncias de la propia entidad bancaria”.
En la carta, los hermanos Cierco lamentan la “falta de transparencia” con la que, en su opinión, se está llevando a cabo el proceso de auditoría de BPA, así como el elevado coste que supondrá el informe de la firma internacional, que lleva más de medio año trabajando en este caso.



 La reflexión ante la evolución de este caso tiene dos vertientes:

- bienvenidas sean las acciones encaminadas a luchar contra la lacra de los paraísos fiscales,  pero si la sensación aue queda con ellas es la de que se trata de operaciones publicitarias con un alto componente político, de escasa eficacia real y con una previsible larga secuela judicial, habrá que reorientarlas entre todos los agentes intervenientes.

- llama poderosamente la atención que estas "acciones contundentes" se dirijan a entidades de segunda fila, y casi de actividad local, mientras que viejos conocidos del FinCEN como el grupo Citi bank, el grupo Deutsche bank, el grupo HSBC y tantos otros "de reconocido prestigio" sigan operando con total normalidad sujetos sólo a "tirones de orejas" periódicos que, además, no suelen trascender.

domingo, 27 de septiembre de 2015

De regularizaciones fiscales

Reproducimos en esta ocasión, sin comentarios, una noticia publicada hace 10 días por CCN demostrativa de la dicotomía que se produce en muchos países entre las políticas de, dicen, rigor fiscal, y la realidad de las alfombras rojas que se ponen para regulizar situaciones incómodas.

Son 47 los países monitoreados por la OCDE en los cuales está activo un programa temporal o estructural de amnistias fiscales o regularizaciones voluntarias de capitales que están en el extranjero. Cada país tiene sus peculiaridades y características pero todas tienen un único objetivo, la lucha contra la evasión fiscal.

Estas iniciativas se complementan con los más de 500 acuerdos de intercambio de informacion fiscal celebrados entre países que han sido promovidos por la OCDE pues se lanzan con la idea de estimular el cumplimiento y regularización voluntario con el incentivo para los contriuyentes de evitar las consecuencias sancionadoras del intercambio de información.

Mientras que en los programas voluntarios de regularización tributaria está previsto el pago de tasas o porcentajes sobre el dinero repatriado, en dos países como Polonia e Islandia se introduce una particular alícuota, el 75% del capital y en Islandia del 200% del beneficio no declarado.

En México tienen un mecanismo particular para calcular el débito con el Fisco pues se aplica un multiplicador parametrizado ajustado al de la inflación.

En casi todos los países se establecen intereses y sanciones, únicamente en Malasia y Singapur no se imponen intereses El pago de intereses en los países encuentra alícuotas variadas. Podemos encontrar desde el caso de Estonia que prevé un pago del 22% al 2% de Malta


26 países sobre 28 han optado por un programa general permanente de regularización voluntaria en el cual se puede evitar la acción penal.


El informe de la OCDE reconoce que es un objetivo primario el aumento de los ingresos pero que que ese objetivo debe ser demostrable. También indica la OCDE que podría ser individualizado un beneficio distintto como es el aumento de la convicción del contribuyente para estar regularizado con las normas fiscales.
Inefable Forges

Accediendo al Informe de la OCDE podremos saciar nuestra curiosidad comparando el caso español con lo que hacen otros países.

jueves, 24 de septiembre de 2015

En Justicia, a buen entendedor...





Tegucigalpa, Honduras.
Juristas internacionales incitaron ayer a la sociedad hondureña a exigir una independencia judicial y procesos transparentes. Baltasar Garzón refirió que es positivo crear organismos para combatir la impunidad.

Garzón se refirió a la necesidad de justicia que puede verse en la sociedad hondureña, y al respecto dijo que al igual que en otros países, a los Estados se les exige deducir responsabilidad a los responsables de actos de corrupción. Sin embargo, señaló que la demanda de la población no es productiva si los operadores de justicia no actúan con independencia.

“Los jueces tienen que tener el valor suficiente y la convicción también de jugársela para defender a los ciudadanos, eso dice la Constitución, y el que no sea capaz de eso, pues lo mejor que puede hacer es quedarse en su casa”.

Indicó que cualquier organismo que sea creado para fortalecer los sistema de justicia nacionales es necesario para combatir la impunidad.(Debe explicarse en este punto que el Partido Anticorrupción (PAC) de Honduras hará una invitación formal al Gobierno para que solicite a las Naciones Unidas que se establezca una Comisión Internacional contra la Impunidad en Honduras (Cicih).
“Muchas veces la soledad del juez y el fiscal es grande, por tanto también le viene muy bien el apoyo nacional e internacional a la hora de luchar contra estos fenómenos criminales”, comentó.

Baltasar Garzón, exjuez de la audiencia nacional de España.
Garzón durante el evento celebrado en Honduras


Garzón indicó también que esa misma independencia debe prevalecer en los procesos de elección de la nueva Corte Suprema de Justicia.

“Para una elección como la que se espera ahora de la Corte Suprema es fundamental la transparencia y la independencia y somos los ciudadanos los que tenemos que descubrir las trampas, si es que las hay”, dijo.

Señaló a que a los elegidos se les deberá dar mecanismos de protección para garantizar su independencia. Garzón ve con buenos ojos la participación de organismos internacionales como veedores.

Y hasta aquí el resumen de estas cosas que pasan en un país lejano, pequeño y conceptuado casi, casi como república bananera (inefable el "¡Viva Honduras!" de Trillo en su época de ministro refiriéndose al ejército de El Salvador como muestra de menosprecio ignorante chulesco ¿Hubiera gritado ¡Viva Francia! ante una formación de tropas alemana, pongamos por caso?) pero, a juzgar por el tratamiento (y publicación en los medios) de aspectos de interés para la ciudadanía, quizá sea el momento de dejar de mirar por encima del hombro a estos países y empezar a aprender de ellos admitiendo que algunos nos están dando sopas con honda: Guatemala y el inmediato levantamiento de la inmunidad de su presidente ante un caso de corrupción, Argentina con la derogación de una inmoral "ley de punto final", el citado aquí mismo de Honduras,....
Para pensarlo..

lunes, 21 de septiembre de 2015

¿Existe Europa?

Para la mitología griega, Europa era una mujer fenicia, de Tiro, que fue seducida por el dios Zeus (transformado en toro), quien la llevó transportada en su lomo a Creta. Origen griego de Europa, como se puede observar.

La geografía nos dice que Europa es parte del continente euroasiático, situada entre los paralelos de 36º y 70º de latitud norte. De forma convencional y por motivos histórico-culturales es considerada un continente, tras la delimitación realizada por el geógrafo ruso Tatichtchev. Las fronteras de Europa y su población son objeto de controversia, ya que el término continente, en realidad, puede referirse a un bien cultural y político o a distinciones fisiográficas. Andreas Kaplan describe a Europa como "una máxima diversidad cultural en una superficie geográfica mínima"


Si nos atenemos, sin embargo, a la vertiente política del nombre, la cosa ya empieza a complicarse  ya que, políticamente, Europa se puede utilizar en ocasiones para referirse a los estados miembros de la Unión Europea aunque no todos los países europeos pertenecen a esta organización. La propia UE considera como tales a todos aquellos situados dentro de los límites geográficos tradicionales, incluyendo  Chipre, Georgia, Armenia y Azerbaijan.

Hay que partir de la base, para el análisis, de que la Unión Europea (UE) es una  comunidad política de derecho constituida en régimen especial como organización internacional y nacida para propiciar y acoger la integración y gobernanza en común de los Estados y los pueblos  de Europa. Actualmente está compuesta por 28 Estados europeos y fue establecida con la entrada en vigor del  Tratado de la Unión Europea (TUE) del 1 de noviembre de 1993.

Y ¿cómo se llega hasta aquí? Tras el final de la Segunda Guerra Mundial, Europa se encontraba sumida en la devastación: Alemania estaba destrozada, en términos de pérdidas de vidas humanas y daños materiales, y si bien Francia y el Reino Unido resultaron oficialmente vencedoras en el conflicto, ambos países sufrieron importantes pérdidas (aunque menores que las de Alemania) que afectaron gravemente a sus economías y su prestigio a nivel mundial. España, destrozada por su guerra interna, no forma parte de este escenario.
En los años posteriores, los resentimientos y la desconfianza entre las naciones europeas, dificultaban una reconciliación. En este contexto el ministro francés de asuntos exteriores Robert Schuman defendió decididamente la creación de una Alemania resultado de la unión de las tres zonas de ocupación controladas por las democracias occidentales, dejando de lado la zona ocupada por la URSS.Posteriormente, Schuman lanzó un llamamiento a esa Alemania (la Occidental, para entendernos), y a los países europeos que lo deseasen para que sometieran bajo una única autoridad común el manejo de sus respectivas producciones de acero y carbón; la idea consistía en que, al someter las dos producciones indispensables de la industria armamentística a una única autoridad, los países que participaran en esta organización encontrarían una gran dificultad en el caso de querer iniciar una guerra entre ellos.



La propuesta de Robert Schuman fue acogida de forma entusiasta por el canciller de la República Federal de Alemania Konrad Adenauer y, en la primavera de 1951, se firma en París el Tratado que institucionaliza la Comunidad Europea del Carbón y del Acero (CECA), mediante la que Alemania, Francia, Italia, Países Bajos, Bélgica y Luxemburgo (conocidos como “los seis”), logran un entendimiento que favorece el intercambio de las materias primas necesarias en la siderurgia,  acelerando de esta forma la dinámica económica, con el fin de dotar a Europa de una capacidad de producción autónoma frente a los nuevos gigantes: EEUU y URSS. Este tratado fundador buscaba aproximar vencedores y vencidos europeos al seno de una Europa que a medio plazo pudiese tomar su destino en sus manos, haciéndose independiente de entidades exteriores. El tratado expiró en 2002 pese a que su función quedó obsoleta tras la creación de la Comunidad Europea y el Acta Única Europea de 1986, pero antes no se puede olvidar el impulso del Tratado de Roma, de 1957, por el que los seis deciden avanzar en la cooperación en los dominios económico, político y social. La meta planteada fue lograr un “mercado común” que permitiese la libre circulación de personas, mercancías y capitales. Con este paso, la Comunidad Económica Europea (CEE) se convierte en entidad internacional, de tipo supranacional, dotada de una capacidad autónoma de financiación institucionalizada por este tratado.

Tras sucesivas ampliaciones del"club", más recientemente, el Tratado de la Unión Europea, en vigor desde 1993, prevé la creación de una Unión Económica y Monetaria con la introducción de una moneda única. De esta Unión formarían parte los países que cumplieran una serie de condiciones y la moneda, en principio; se introduciría de forma gradual.  Tras varios retrasos, finalmente, se acordó en la reunión de Madrid del 15 de diciembre de 1995 la creación de una moneda común europea con fecha de puesta en circulación en enero del año 2001 y con la denominación de euro (no me resisto a dejar constancia en este punto de que el nombre fue el resultado de un concurso público de ideas en todos los países miembros  y que, en el caso de España, uno de los nombres propuestos medio en broma medio en serio fue el de fistro, expresión puesta de moda por aquel entonces por el humorista Chiquito de la Calzada). El primer paso en la introducción de la nueva moneda se dio oficialmente el primer día de 1999 cuando dejaron de existir como sistemas independientes las monedas de los once países de la Unión que se acogieron al plan de la moneda única, la denominada zona euro.Las antiguas monedas nacionales, a pesar de haber perdido la cotización oficial en el mercado de divisas, permanecieron como medio de pago hasta el 1 de enero de 2002, cuando definitivamente fueron reemplazadas por billetes y monedas en euros, a pesar de arbitrarse un período de coexistencia con diferentes calendarios en los países que adoptaron el euro hasta que fueron retiradas totalmente de la circulación.

Sin pretender ser exhaustivo, ya en este repaso rápido a vuela pluma (faltarían aquí muchísimos datos para proceder a un análisis en una mediana profundidad) no cuesta demasiado esfuerzo percatarse de que todas las iniciativas encaminadas a lograr una Europa unida han tenido una base económica, pasando de puntillas por las diferencias abismales en la política, forma de vida, estructura social, etc. que, antes o después se han de manifestar, de los países que gozan de una moneda única.
En el proceso de implantación del euro se alzaron voces cualificadas (rápidamente acalladas por el voluntarismo oficial) que alertaban acerca de la locura que, a su juicio, suponía la imposición de una moneda común (controlada y gestionada por una organización supranacional, el Banco Central Europeo, no por cada país) en países con una estructura económica y un nivel de crecimiento distintos, sin mencionar sus diferentes marcos legales laborales, financieros, fiscales, etc., y proponian trabajar en la unificación de todos estos aspectos antes de pensar en una moneda única.  Como es bien sabido, se impuso el criterio de que el euro facilitaba las transacciones comerciales y, por ende, el crecimiento de la zona euro, y eso a pesar de que ya en el compromiso de cumplimiento el primer año de los factores de estabilidad para continuar en el euro, Grecia (al que se ha dado más publicidad), Francia, Alemania,..... y España no "hacían los deberes".

Sea como sea, lo cierto es que la unión económica siguió adelante a trompicones con no todos los países participando del mismo nivel de entusiasmo, pero se aplicó una sonora sordina en la gestión de las desigualdades sociales y políticas.
Eso produjo desacuerdos y falta de un mínimo criterio común con resultados, a veces, bochornosos, como la actuación de los cascos azules holandeses ante la matanza de Srebrenica, el reconocimiento de nuevos países como Kosovo, que proclamó su independencia (¿cómo reconocer al nuevo país el Reino Unido teniendo a Gales o Escocia, Francia con Córcega o la Bretaña, o España con Catalunya o Euskadi, pongamos por caso?), la falta de una directriz única ante crisis como la de Crimea, y un largo etcétera.

Después de unos amagos de índole económica en forma de rescates (o algo así; la palabra "rescate" sigue siendo tabú en algunos ámbitos) en Portugal, Irlanda, Grecia y España, en los que la "solidaridad" se ponía a prueba, ha tenido que llegar este año 2015 en el que han coincidido la vertiente política de los rescates en toda su crudeza (caso griego) y la crisis humanitaria de quienes huyen de guerras en las que, dicho sea de paso, los países occidentales no han sido del todo ajenos, y buscan un futuro vital en Europa para que el castillo de naipes de la tan cacareada unión (con minúsculas) europea, se venga abajo con estrépito.
El rapto de Euroa en una moneda, precisamente, griega.


Vayamos por partes. En cuanto al tratamiento del caso griego en el que, recordemos, nadie quería acordarse del origen de su monumental deuda-país sino sólo de la exigencia de cumplimiento de sus obligaciones de amortización para con ella, se planteó un referéndum en el que el pueblo griego decidía seguir en Europa pero pedía una renegociación de las condiciones de la deuda para poder pagarla. La respuesta de sus "socios" europeos fue la de apretar aún más las clavijas y exigir las amortizaciones tal como estaban previstas, independientemente de la opinión expresada en las urnas y de lo que eso signifique en nuevos recortes al estado del bienestar del pueblo griego y sea cual sea la formación política que gobierne.

Primera conclusión, por tanto: la Europa de los pueblos que propugnaba el Tratado de la Unión Europea no existe. Sólo existe en su lugar la Europa de los Estados que, tal como se viene comprobando, actúan al dictado de los Mercados.

La crisis de los refugiados es aún más compleja y, además, es un torpedo en toda regla a la línea de flotación de la misma idea de Europa. El impacto en las conciencias de la gente de bien que ha producido las dramáticas imágenes de miles de personas desesperadas e indefensas huyendo de miseria o de guerras ha puesto de manifiesto, no solo la inacción e indiferencia real de las clases dirigentes de Europa, sino también la evidencia de que la Unión no es tal. Hay motivos para creer ésto, y no es uno menor la desfachatez con la que un socio (Hungría) legisla de urgencia en el sentido contrario a lo que promulga un Tratado (el de los Refugiados de 1967) ratificado por el propio país para impedir con estas nuevas leyes el asilo de personas necesitadas, o el bochornoso espectáculo que ofrecen, día sí y día también, diferentes estados miembro abiertamente enfrentados entre ellos por sus políticas interesadas y erráticas contrarias a las divulgadas por la propia Unión ante la inoperancia de las autoridades centrales para poner coto a esos desmanes.

En ese sentido ya empiezan a oirse voces aisladas que alertan sobre la situación, como la del primer ministro italiano, Renzi, cuando afirma que "cada vez hay más gobiernos hartos de países que sólo piden pero que no colaboran en la resolución de problemas comunes". El alto comisario de la ONU para los refugiados, el ex primer ministro de Portugal António Guterres, declaraba en Bruselas hace unos días que "es como si cada país de Europa fuera la pieza de un puzzle, pero cuando intentas ponerlas juntas, descubres que no encajan, de forma que en medio de la actual situación caótica cada país toma medidas por su cuenta, sean o no coincidentes con el interés general. No hay un espacio llamado Europa, actuando unido, para dar protección a quien lo necesita". Finalmente., el presidente de la Comisión Europea., Jean Claude Juncker. no se ha cortado un pelo al declarar en el discurso anual sobre el estado de la UE que "falta Europa en esta Unión y unión en esta Europa".

Ante tal cúmulo de cosas (y muchas mas que no se citan, e incluso sin entrar al trapo de aspectos jugosos de las citadas), la pregunta no es retórica: ¿existe Europa? Quizá sea el momento de empezar a dejar la política de salón y abordar de verdad los problemas (de todo tipo) de los ciudadanos.