martes, 14 de marzo de 2023

Con raíces italianas.



Uno dei tanti,
conocida en español como Uno de tantos y en su versión al inglés como I (Who have nothing), canción escrita para que el italiano de nombre americanizado Joe Sentieri (de nombre real Rino Luigi Sentieri) la grabara en 1961 como el lado "A" de un disco de vinilo de 45 rpm (single), daría con éxito la vuelta al mundo y sería grabada por diferentes intérpretes; en 1963 tradujeron el texto al inglés y lanzaron esta canción bajo el título I (Who Have Nothing) y se convirtió en un éxito siendo versionado más de treinta veces, por ejemplo, por Tom Jones (la más conocida), Gladys Knight , Manfred Mann's Earth Band , Status Quo, Ben E. King (la primera versión en inglés fue la del célebre interprete de Stand by me y hay que decir que, gracias al éxito obtenido, el tema fue incluido en el repertorio de muchos cantantes de soul y rhythm and blues), Sylvester James , Luther Vandross, Neil Diamond, Joe Cocker y Shirley Bassey. Poco tiempo después también vendrían las versiones en italiano de Tony Dallara, Milva y Gian Costello. El público de habla hispana conoció la canción bajo el nombre de Uno de tantos”; muy populares fueron la versiones de principios de los años sesenta de Alberto Vázquez (en la película "Perdoname mi vida") y Enrique Guzmán. Hay también una versión posterior de Los Catinos. Como curiosidad, tal y como señala el periodista musical Luis Lapuente en su libro “Los 100 mejores discos del soul”, publicado recientemente por la editorial Efe Eme, la famosísima Nights in White Satin” de The Moody Blues le debe bastante a la canción Uno dei tanti. Y todo viene porque a finales de 1990 la revista británica Record Collector publicó un artículo en el que se aseguraba que Nights in White Satin no había sido escrito por Justin Hayward (el compositor, miembro de la banda), sino que, de hecho, el manager de los Moody Blues había comprado la canción en 1966 a un grupo italiano llamado Les Jelly Roll. Esta afirmación la hicieron tras descubrir un single de Les Jelly Roll que llevaba escritas las palabras: “Esta es la versión original de Nights in White Satin”. Realmente, Les Jelly Roll fue una banda francesa que hizo una versión de la canción de The Moody Blues y tuvo la oportunidad de editarla en Italia pocos meses antes de que el original fuera publicado allí.



 

domingo, 12 de marzo de 2023

Los "úmedos".


Hoy que la derecha extrema (esa que, más allá de la ideología, mantiene ante sus, por otra parte, enfervorizados adeptos) que el poder es casi un mandato divino, siempre correspondiente a ellos, por supuesto, y, por lo tanto, su único objetivo es crispar permanentemente, como una gota malaya, generalmente con mentiras demostrables o con feroces críticas ad hominem – “calumnia, que algo queda”, dice la sabiduría popular -, a la ciudadanía cuando los votos determinan lo contrario) y la extrema derecha (que no es lo mismo que la derecha extrema aunque sean las mismas palabras) de nuestro país alimentan de forma irresponsable e impune el fantasma del golpismo, merece la pena recordar a un grupo de militares del Ejército español que sacrificaron sus carreras e incluso se jugaron la vida a finales de la dictadura por defender las libertades y por la instauración de la democracia en España. Un preludio necesario: hay muchas formas de entender la patria (hay incontables definiciones del concepto “patria”), que es un mero accidente, ya que tiene que ver con la suerte de haber nacido en un lugar o en el seno de una familia ligada a ese lugar (muchos militares han desarrollado sus funciones de representación y defensa de España fuera de nuestras fronteras, donde han tenido hijos cuya nacionalidad no se ha determinado por el lugar de nacimiento sino por la nacionalidad de sus padres) y que por tanto es aleatorio. Las posibilidades de nacer en un país u otro son realmente grandes. Nacer en España es pues casi un accidente (como lo es nacer en cualquier otro país)1. Pero una vez nacido en un país, la noción de patria del mismo puede verse informada desde dos puntos de vista: el territorio o los habitantes que conforman ese país. Desgraciadamente el punto de vista mayoritario es el de territorio, y así se habla en nuestro país de “la unidad de España” como un valor inamovible, haciendo remontar nuestra nación a momentos históricos en los que el concepto “nación” no existía, y aún más, a momentos en los que la unidad real política y territorial tampoco. Y los habitantes de los territorios de las diferentes coronas históricas, lógicamente, carecían del concepto de “ciudadanos” que sólo surge a partir de la revolución francesa y se consolida en el siglo XIX. Pero, un país, realmente, lo conforma no tanto su territorio cuanto los intereses comunes de quienes lo habitan. Y en este sentido los militares que buscaban una España democrática fueron profundamente patrióticos, ya que su interés no se centraba en un territorio o en una clase (la militar) que informara el derecho del ciudadano, sino en la forma en que esos ciudadanos participan en la vida y el desarrollo de su país. Y así aquellos militares cuya ideología era diferente y diversa, dejaron de lado sus diferencias ideológicas concretas para centrarse en una necesidad imperiosa de España: la democracia. Por su advenimiento lucharon, se jugaron (y perdieron) sus carreras militares e incluso sus vidas porque en los coletazos finales del franquismo se tiraba de condena de muerte con facilidad inusitada. Pensaron en su patria (en los ciudadanos que la conforman) antes que en sí mismos.


Corría el segundo semestre de 1974 en el hoy desaparecido, para construir viviendas, cuartel Álvarez de Castro, en la ciudad de Girona. Por entre los vetustos edificios de pabellones y dependencias militares era relativamente frecuente cruzarse con un capitán de Caballería (después me dijeron que se llamaba Arturo Gurriarán2) cuya señal de identidad visible era que solía vestir con botas de paracaidista, diferente de las normales, en el traje “de faena”, afable en el trato, y del que en voz muy baja se decía que era uno de “los úmedos” (luego ya se sabía que había más), frase poco menos que cabalística entonces y que después supe que se refería a los miembros de la Unión Militar Democrática (UMD, de ahí lo de “úmedos”, sin hache), nacida gracias al empeño y la iniciativa de tres comandantes y nueve capitanes cuyo objetivo era democratizar las Fuerzas Armadas y, ya puestos, derrocar a Franco. El movimiento vio la luz bajo el influjo de la Revolución de los Claveles de Portugal, del mes de abril de 1974. De hecho, los comandantes Luis Otero Fernández y Julio Busquets (dos de los miembros de la UMD) llegaron a viajar al país vecino para entrar en contacto con sus compañeros portugueses e intercambiar ideas y proyectos. Además, la organización UMD jugó un importante papel como elemento catalizador de la democracia al relacionarse con los políticos de la oposición en la clandestinidad, como el dirigente socialista catalán Joan Reventós, con Felipe González y con Santiago Carrillo, así como otras personalidades del Gobierno tardofranquista, por ejemplo Joaquín Ruiz-Giménez, exministro del dictador, que representaba el aperturismo y los nuevos tiempos. El referente histórico de la UMD se remonta a los años 30 del siglo pasado: la Unión Militar Republicana Antifascista (UMRA), una asociación de militares republicanos creada en 1934 como respuesta a la actividad monárquico-fascista de la clandestina Unión Militar Española (UME), creada en 1933. Pese a que la UMRA alertó en numerosas ocasiones al Gobierno de la actividad conspirativa de la UME, la pasividad de los ministros del ramo acabó allanando el camino al golpe militar de 1936 ya que el apoyo militar y político inmediato del nazi-fascismo alemán e italiano a los militares rebeldes desencadenó la Guerra de España (1936-1939), preludio de la II Guerra Mundial (1939-1945). En la mente de los impulsores de la UMD nunca estuvo dar un golpe de Estado sino ir ganando adeptos para la causa. “En vez de un pronunciamiento activo debíamos ensayar un pronunciamiento negativo: mojar la pólvora de aquel ejército azul”, señaló uno de sus líderes más destacados


La represión de Franco, especialmente herido en su orgullo por lo que aquello representaba de gran fisura en su amado y querido Ejército nacional, hecho a su semejanza, no se hizo esperar. Pronto, los generales franquistas supieron de la existencia de la UMD y en 1975 fueron detenidos los principales líderes de la organización. En aquel año la Unión Militar Democrática ya contaba con una avanzadilla de entre 200 y 400 simpatizantes o asociados y hasta 600 colaboradores. Finalmente, los arrestados por defender la democracia terminaron en el banquillo de los acusados y fueron represaliados de forma implacable. Sin duda, desde el primer momento la idea del Régimen fue fusilar a todos los insurgentes, pero el franquismo se encontraba en sus últimos estertores (o no, el futuro lo dirá) y la reacción internacional hubiese sido definitiva, demoledora para el dictador. El escándalo internacional hubiese sido mayúsculo de haber tenido que recurrir ante el Tribunal Europeo de Derechos Humanos, lo que hubiese puesto de manifiesto el grave desajuste existente entre las instituciones de nuestro país y las existentes en Europa; especialmente en el origen y contenido de la Constitución del 78 en todo lo referente al Rey y las Fuerzas Armadas. No obstante, que nadie tenga la menor duda de que si los hechos hubiesen tenido lugar en 1940, en la posguerra más dura, los militares implicados habrían sido pasados por las armas. No consta que hubiera delaciones entre ellos pese a que los interrogatorios fueron duros. Ninguno ha hablado a fondo de ellos pero conociendo cómo se las gastaba el régimen con los disidentes no es difícil imaginar en qué condiciones se desarrollaron esos interrogatorios; sí que se cuentan anécdotas chuscas sobre presuntos códigos ocultos en canciones cuartelarias con las que se animaban unos a otros de celda a celda y sus respuestas en los interrogatorios acerca de las mismas. Y, a pesar de sus diferencias ideológicas, siempre mantuvieron una profunda amistad, una camaradería que trascendió a los caminos diferentes que cada uno de ellos tomó una vez disuelta la UMD (tras las elecciones de 1977, cumpliendo su palabra de “cuando llegara la democracia”) y puestos los principios necesarios para una democracia en España, aunque el devenir del tiempo les alejara a veces. El significado de democracia era, seguramente, diferente para cada uno de ellos, pero fueron capaces de hacer algo de lo que por desgracia ahora manifestamos nuestra incapacidad: llegar a una base común desde la cual desarrollar cada uno su propio proyecto en democracia; alcanzar esa base común fue sin duda un logro enorme, porque les unió con una parte importantísima de la ciudadanía en una aspiración común. Hoy más que nunca, en este tiempo en que las ideologías autoritarias de corte populista arrasan en nuestro entorno, es necesario recordar el Patriotismo, el Compañerismo y la Democracia que encarnaron los militares de la UMD y luchar por el restablecimiento de esos valores.


El juicio se celebró en el acuartelamiento de Hoyo de Manzanares (Madrid) contra nueve militares detenidos, que fueron sentenciados a penas de 43 años de cárcel. Los días 8 y 9 de Marzo de 1976 tuvo lugar una auténtica farsa porque habían sido privados de la defensa legal que requerían. Meses antes, la jurisdicción militar había rechazado de plano su defensa por abogados civiles; todos los letrados eran, además, personalidades de prestigio de la oposición democrática: entre ellos, el que sería presidente del Congreso de los Diputados, el democristiano Fernando Álvarez de Miranda; el dirigente socialista y después alcalde de la capital española Enrique Tierno Galván; el monárquico Jaime Miralles; el ex ministro de Educación Joaquín Ruiz-Gíménez; y el catedrático Manuel Jíménez de Parga. Significativamente, Jíménez de Parga, en aquellos años titular de la cátedra de Derecho Político en Barcelona, en cuyo equipo trabajaba el fundador de la UMD, Julio Busquets, había abandonado las Fuerzas Armadas a las que pertenecía como jurídico, tras ser represaliado por sus ideas democráticas. Además, al menos siete de ellos fueron expulsados del Ejército. Hubo registros domiciliarios en varias provincias y más detenciones con el fin de aplastar un movimiento que luchaba por la democratización de las Fuerzas Armadas. Como no podía ser de otra manera tratándose del siempre vengativo Franco, el proceso judicial quebrantó principios básicos del Derecho Penal y Procesal. “Muchos otros sufrieron arrestos, destinos forzosos, prohibiciones, anulación de becas concedidas, expulsiones de centros de enseñanza, relegación en sus funciones, que sobre el motivo aparente tenían como causa real su condición de demócratas. Todos debieron afrontar un ambiente hostil que les presionaba deliberadamente para que abandonaran la carrera y algunos que, por sus acreditados méritos y capacidades, tenían expectativas de promoción profesional vieron como éstas se esfumaban”. Referencias a la existencia de la UMD se encuentran en toda la historiografía de la Transición política española, aunque los textos no suelen profundizar en las características de la organización o su aportación programática al debate político de oposición al régimen franquista, ni en su contribución a la recuperación de la Democracia en España desde un ámbito tan sensible como la institución militar. La información sobre la UMD se centra esencialmente en dos asuntos que tienen a 1977 como año divisor: primero, los procesos de la jurisdicción militar contra once de sus miembros y, después, el interminable camino de la rehabilitación profesional de los oficiales expulsados de las Fuerzas Armadas en virtud de una injusta condena por conspiración para la rebelión militar. Como alguien dejó escrito, “en el corazón de los demócratas españoles estos hombres, que arriesgaron su libertad y su carrera sin pedir nada por su sacrificio, son ciudadanos de honor, héroes de la resistencia antifranquista. Un ejército con jefes y oficiales como ellos sería la mayor garantía para la democracia española”.


Ciertamente, en 1986, a los que fueron condenados por "un acto de indisciplina" les fueron perdonadas sus reuniones por la democracia. Pero, incluso en ese momento, la UMD siguió estando mal vista en un ejército que seguía escorado hacia la derecha, hasta que en 2010 el Ministerio de Defensa condecoró con las cruces del mérito militar y aeronáutico a 14 miembros de la UMD que impulsaron la llegada de la democracia a los cuarteles. La iniciativa, que contó con el apoyo de todos los grupos del Congreso excepto del PP, que se abstuvo, era una proposición no de ley para destacar el esfuerzo del grupo de militares que en 1974, desde Barcelona, constituyó la UMD. En el acto, la entonces ministra de Defensa, Carme Chacón, aseguró que "recompensar el valor" de los miembros de la UMD "es un acto de justicia, una reparación necesaria, que confirma la dignidad que nunca perdieron, y engrandece a la sociedad”.

-------------------------------------------------

1Arthur Schopenhauer, considerado el mayor filósofo alemán del siglo XIX, dice en su libro Parerga y Paralipomena sobre el pensamiento nacionalista: “Todo imbécil execrable, que no tiene en el mundo nada de que pueda enorgullecerse, se refugia en este último recurso, de vanagloriarse de la nación a que pertenece por casualidad".

2Arturo Luis Gurriarán Granados, reintegrado al Ejército tras el juicio y retirado como coronel de Caballería.

 

jueves, 9 de marzo de 2023

Tú,...yo,... homeless....



Philip David Charles Collins, conocido por su nombre artístico Phil Collins, es un baterista, cantante, compositor, productor y actor británico que ya tenía un nombre como integrante, entre otros, del grupo Genesis pero que, al emprender una exitosa carrera en solitario, su fama se extendió como una balsa de aceite. Sus canciones, particularmente las de esta última época, a menudo tratan de amores perdidos, temas personales y sobre el problema mundial de la pobreza y el consumo de drogas. En 1989, en el álbum en solitario ...But Seriously, incluía el himno «Another Day in Paradise», que recordamos hoy, que fue número 1 en las listas de Billboard y que obtuvo el Grammy. Phill Collins no se imaginaba la sensibildad que había depositado en el corazón de muchos; el premio Grammy que obtuvo era, por supuesto, importante pero se queda en una vitrina mientras que el toque de atención en las almas y las conciencias es fuerte. ¿Alguien da más?, porque el tema, que traducido significa Otro día en el paraíso, muestra la miseria de gente que no tiene donde refugiarse pero encuentra un cobijo que para ellos puede ser el paraíso. Collins había hecho un viaje a Norteamérica para grabar sus canciones y por la calle vio personas que dormían de forma miserable en cajas; el músico sintió que nadie debía pasar por alto eso y compuso el disco con la canción incluida. La crítica fue feroz ya que Collins es un hombre adinerado y todos afeaban cierta hipocresía a tan gran músico como gran burgués; él se defendió reconociendo que realmente era rico, pero añadió que eso no te quitaba de ver y denunciar las lacras que hay en la sociedad (es como, por ejemplo, la estupidez de criticar al defensor de la sanidad pública por el simple hecho de que tiene recursos para costearse una privada). Collins canta la canción desde una perspectiva en tercera persona, mientras observa a un hombre que cruza la calle para ignorar a una mujer sin hogar, e implora a los oyentes que no hagan la vista gorda ante las personas sin hogar porque, al hacer una alusión religiosa, «es solo otro día para ti y para mí en el paraíso». Collins también apela directamente a Dios cantando: «Oh Señor, ¿no hay nada más que alguien pueda hacer? Oh Señor, debe haber algo que puedas decir».Tanto la letra como el videoclip mantienen una secuencia y sincronía entre sí, La parte escrita toca, como ya hemos dicho, el tema de las personas sin una vivienda propia y la indiferencia de los “favorecidos por tenerla”, parafraseando de forma repetitiva de cómo el hecho "natural" de contar con un techo donde dormir pareciera no considerarse muy presente o relevante para los que lo poseen o lo tienen seguro, mientras que para estas personas sería como “vivir en el paraíso”; añadiéndose esto de forma explícita en el estribillo "Oh think twice, 'cause it's just another day for you and me in paradise" ("Oh piénsalo dos veces, es otro día para ti y para mí en el paraíso"), haciendo hincapié en la búsqueda de conciencia sobre el sufrimiento y la de valorar “ese paraíso”. El videoclip muestra a Phil Collins interpretando la canción, junto a una serie de imágenes de personas desamparadas por múltiples motivos, que viven y duermen en las calles, en condiciones de pobreza extrema deplorable. A lo largo del mismo aparece información referente a la temática en letras mayúsculas, donde se maneja las cifras de “tres millones de “homeless” (personas sin hogar) en Estados Unidos; y “100 millones de homeless alrededor del mundo”. Tanto el inicio como el final aparece la imagen del planeta Tierra en primer plano en descenso y ascenso respectivamente dando pie a pensar en la universalidad del problema.





 

miércoles, 8 de marzo de 2023

... y pagliacci que sí lo son.



Y seguimos con los clowns; un payaso -metafórico o no-; es una persona que se oculta tras una máscara para no descubrir su verdadera identidad, está enamorado de una mujer que no le corresponde; por ello canta a la dolorosa indiferencia y a la inevitabilidad de su condición de actor. La figura del payaso ha tenido varias connotaciones en las diversas manifestaciones artísticas, del horror a la decadencia, incluso existe una serie pictórica que emula al payaso triste, pero parece interesante destacar cómo la misma historia, procedente de una ópera -espectáculo, supuestamente, de élite- se ha colado en todos los hogares y en todos los oídos, aun en los de aquellos que sostienen que desconocen o detestan la ópera. Seguro es que Ruggero Leoncavallo (1857-1919) tomó inspiración de algún relato previo" (Pensé en la tragedia que había ensangrentado los recuerdos de mi lejana infancia y en el pobre criado Gaetano Scavello, asesinado ante mis ojos. En menos de veinte días tuve el libreto de Pagliacci", confesaba el compositor en su autobiografía; la ópera se inscribe en la corriente del "teatro dentro del teatro": los acontecimientos se suceden en paralelo a la obra y, con el recurso de las máscaras de la commedia dell'arte, el objetivo es que el público confunda el guion con la propia realidad), sin embargo, su ópera ha resistido los embates del tiempo y el espacio, y se ha convertido en prueba irrefutable de la universalidad de la música. Según el libro Guinness de los records, esta aria, interpretada por Enrico Caruso (grabado en noviembre de 1902), fue el primer disco que vendió más de un millón de ejemplares de la historia. Y desde entonces no ha parado de sonar. 'Vesti la giubba', de la ópera 'Pagliacci', es una de las melodías más reconocibles de la lírica. Luciano Pavarotti se encargó de volver a popularizarla (inolvidable su imagen vestido de payaso), pero también ha aparecido en películas como 'Los intocables' o en series como 'Los Simpsons', ha sido versionada de forma satírica por el músico Spike Jones e incluso el popular 'The show must go on', de Queen, tiene mucho que ver con esta composición. Si se escucha la palabra ópera, muchos piensan en obesas mujeres lanzando alaridos, en teatros con gente de largos vestidos, elegantes fracs, guantes, abrigos y catalejos: nada más alejado de la verdadera magia del espectáculo lírico: la ópera es tan antigua como el teatro mismo, pero se consolidó en lo que conocemos hoy en día, durante el siglo XVII y, desde entonces, ha ido permeando -nos hayamos dado cuenta o no- tanto en el imaginario colectivo, como en la cultura popular. “e, payaso", exclama Canio, el personaje abatido por el desencuentro amoroso con Nedda. Al final del primer acto de Pagliacci, el verano es un catalizador de las pasiones virulentas de la trama, situada en el pueblecito de Montalto di Calabria, al sur de Italia, un 15 de agosto por la tarde. Es el momento del aria para tenor Vesti la giubba, la pieza más emblemática de la obra. Canio, interpretado por figuras como Enrico Caruso, Plácido Domingo (historias extra-vocales aparte) y Luciano Pavarotti desde su estreno en 1892, se seca el sudor que ha desprendido la pintura de su cara en medio del lamento por tener que hacer reír al público ("la gente paga", entona resignado) cuando más destrozado se siente. Su esposa Nedda se ha enamoriscado del aldeano Silvio, y Canio, preso de los celos, termina asesinándolos. "El teatro y la vida son la misma cosa", explica el personaje de Tonio en el prólogo, uno de los testimonios más representativos del verismo italiano, sucesor del naturalismo francés. En este movimiento, que exalta la crudeza en los bajos fondos de la sociedad -cultura del coltello (cuchillo)-, también se incluye la ópera de Pietro Mascagni, Cavalleria rusticana, la reacción, junto con Pagliacci, más contundente a Wagner y a la ópera romántica italiana.


>>>>>>>>>>>>>


 

martes, 7 de marzo de 2023

Payasos que no lo son....



Probablemente
de cuando nos prestábamos los discos de música en los años setenta y ochenta del siglo pasado ¡ahora tan mal visto si lo haces utilizando Internet! apareció por casa un disco de Barbra Streissand que incluía la canción ‘Send in the clownsy aunque la cantante y sus canciones no eran de mis favoritas, (¡quién quiere baladas en los años jóvenes!), sí se quedó en la memoria y me emociona cuando la escucho. La canción, con múltiples versiones en casi todos los estilos, desde la de Josep Carreras hasta la de Catherina Zeta Jones (aunque la que recordamos hoy es instrumental, con la guitarra mágica de Bucky Pizzarelli), también la canta Judy Collins con una voz rota que emociona si bien mi versión favorita es la de Frank Sinatra en su doble vinilo40 Canciones De La Vida De Un Hombre’ que la incluía al final de la cara B del primer disco, un disco extraordinario que permitió conocer a Frank Sinatra a mi generación y disfrutar, muchos años después de sus éxitos de los años cuarenta y cincuenta, de su voz de terciopelo. Así que disfrutemos de la música de una historia muy triste escrita por el desaparecido hace poco más de un año Stephen Joshua Sondheim, ¡qué crueldad!, amar a alguien a destiempo, rechazar el amor cuando no es el momento y sentir el ridículo cuando lo quieres recuperar y ya es demasiado tarde. Es el momento de los payasos, es el momento de ser el único protagonista. "Send In the Clowns" es una canción escrita por Stephen Sondheim para el musical A Little Night Music, una adaptación de la película Sonrisas de una noche de verano de Ingmar Bergman. La leyenda cuenta que Sondheim escribió la letra y la música en un período de dos días durante los ensayos para el debut de la obra en Broadway, específicamente para la actriz Glynis Johns. Según Sondheim, "Glynis tenía una voz encantadora y cristalina, pero las notas sostenidas no eran lo suyo. Quería escribir frases cortas, así que escribí una canción llena de preguntas", y la melodía de la canción está dentro de un pequeño rango musical. Si os fijáis, las frases siempre son cortas y terminan con una consonante; hubiera sido raro que si las frases acabaran con una vocal, la cantante no las hubiera sostenido y por este motivo, Sondheim, la concibió así. 'Send in the Clowns' no significa literalmente "mandad los payasos" sino que es una expresión del mundo del teatro que se utiliza cuando se observa que el público no está respondiendo bien al espectáculo y desde dentro alguien propone usar las bromas infalibles, los trucos que nunca fallan. Los payasos siempre solían funcionar y levantar el ánimo. Sondheim juega una metateatralidad, en la escena donde claramente se ve a la protagonista humillada y enfadada que observa la escena desde fuera y viendo que esto no funciona, propone que salgan los payasos para animar el cotarro. Pero, pese a todo, los "payasos" del título no se refieren a payasos de circo. En cambio, simbolizan a los tontos, como explicó Sondheim en una entrevista de 1990: ”Recibí muchas cartas a lo largo de los años preguntando qué significa el título y de qué trata la canción; nunca pensé que sería de ninguna manera esotérica. Quería usar imágenes teatrales en la canción, porque ella es una actriz, pero no se supone que sea un circo [...] [Es una referencia teatral que significa "si el espectáculo no va bien, enviemos el payasos "; en otras palabras, "hagamos las bromas". Siempre quiero saber, cuando estoy escribiendo una canción, cuál va a ser el final, así que "Send in the Clowns" no se instaló hasta que tuve la noción, "No te molestes, están aquí ", lo que significa que" Somos los tontos". Y en una entrevista de 2008, Sondheim aclaró aún más: “Cuando lo pienso ahora, la canción podría haberse llamado "Send in the Fools". Sabía que estaba escribiendo una canción en la que Desirée (la protagonista) decía, "¿no somos tontos?" Bueno, un sinónimo de tontos es payasos, pero "Envíen a los tontos" no suena igual”.

 

domingo, 5 de marzo de 2023

El principio del "art noveau".


Hoy va de arte
el blog, arte del bueno, su evolución… y la política. Hay autores, como Alfons Mucha (léase “muja”) que por su nombre son desconocidos para el gran público, pero cuyas creaciones son familiares para casi todo el mundo y han supuesto una enorme influencia para numerosos artistas y diseñadores. Alphonse Mucha (Alfons-Marie Mucha) nace en 1860 en Ivanci, en Moravia (hoy República checa y entonces del Imperio Austro-húngaro), en una familia numerosa de la pequeña burguesía y desde muy joven dibuja constantemente y suele caricaturizar a sus compañeros. Después de terminar el instituto, tras pasar por Viena, se instala en Mikulov donde pinta paisajes, retratos, y realiza inscripciones para lápidas funerarias. Su asalto al Olimpo de los artistas se produjo por casualidad con su primer cartel para la actriz Sarah Bernhardt1, la gran estrella de la época, que anunciaba la obra “Gismonda” de Victorien Sardou y que causó tal sensación que la “divina Sarah”, quien le ofreció a Mucha un contrato en exclusiva por seis años. Su trabajo bajo el ala de Bernhardt contribuyó a difundir la imagen de la actriz internacionalmente; parece que la Bernhardt no sólo era divina en los escenarios, sino también toda una experta en mercadotecnia ya que confió en Mucha para el diseño de los carteles, así como de las escenografías y el vestuario. Merced a la fama internacional de la actriz, los fabricantes de perfumes, de champagne o de bicicletas tocan a la puerta de Mucha, de forma que, en adelante, sus obras están en todos los muros y a diario se admiran sus creaciones para los cigarrillos Job, los bizcochos LU, el champagne Ruinart. Ese estilo lujoso que en ese momento le caracterizaba llevó a Mucha a explorar el campo del diseño de joyas de la mano de Georges Fouquet, joyero parisino que quiso llevar a la realidad las alhajas con las que Mucha adornaba a las mujeres de sus carteles. Fouquet presentó una colección de joyas realizadas sobre diseños de Mucha en la Exposición Universal de París de 1900, llena de hermosas piezas de orfebrería con influencias orientales y bizantinas. La estética de Mucha fue fagocitada hasta dar vida, él solito, a todo un estilo artístico: el Art Nouveau; su trabajo fue imitado hasta la saciedad e intentó distanciarse de él con el paso de los años. Mucha consideraba que el arte existía para transmitir un mensaje espiritual, por lo que se sentía muy frustrado al obtener sus mayores éxitos en el ámbito de lo comercial. Con la llegada del Art Déco, el estilo de Mucha se consideró pasado de moda. Sin embargo, en la década de 1960 fue reivindicado por numerosos artistas y diseñadores, convirtiéndose en una gran influencia en la estética psicodélica de la época. Incluso a día de hoy, el estilo de Mucha puede sorprender en los lugares más insospechados.


Un inciso: Art nouveau es una corriente artística y cultural que busca romper con las tendencias dominantes del momento, modernizando el arte y la cultura urbana con un fuerte sentido decorativo y abarcando los campos de la pintura, escultura, literatura, decoración, fotografía y diseño de joyas, muebles y objetos; surge a fines del siglo XIX y permanece hasta los inicios del siglo XX, buscando contrastar con la industrialización después de la segunda revolución industrial usando motivos inspirados en la naturaleza o materiales orgánicos para plasmar la sensualidad y el erotismo en objetos de arte decorativos, característicos de este movimiento. La búsqueda de la belleza, asociada al placer, la sensualidad y, por primera vez, el erotismo, es uno de los rasgos distintivos del art nouveau. El 1 de enero de 1895 un cartel publicitario difundido por las calles de París representó la aceptación popular del art nouveau en las artes plásticas: era el ya mencionado de Alfons Mucha que representaba a la actriz Sarah Bernhardt en “Gismonda”, por lo que Mucha es considerado el padre de esta corriente artística. La corriente recibe varios nombres según la lengua en que se use y así, pese a ser la más conocida el francés art nouveau, recibe el nombre de modernismo en España y Latinoamérica, jugendstil en alemán, sezessionstil en austríaco y stile floreale en italiano. Además, este movimiento conjuga varias referencias culturales con el fin de realzar las cualidades estéticas y artísticas del objeto como, por ejemplo, el uso de motivos bizantinos, grabados japoneses e influencias del barroco y rococó francés. La corriente del art nouveau explora su influencia no solo en las pinturas, sino que su impacto es especialmente importante en el ámbito de la arquitectura. En Catalunya el art noveau (modernisme) tiene unas dimensiones y una personalidad especial que hace que podamos encontrar manifestaciones por todas partes de la geografía catalana y en edificaciones de muy diversos tipos: fábricas, cooperativas agrícolas, ateneos, mercados y viviendas. El momento histórico es idóneo, crecimiento económico y reafirmación nacional. Era la época de los primeros ensayos arquitectónicos de Antoni Gaudí, el gran arquitecto que puso este movimiento a la vanguardia del arte internacional, con grandes obras tan tempranas como el palacio Güell; Lluís Domènech i Montaner, con el restaurante de la Exposición Universal de 1888 (Castell dels Tres Dragons), ya se situaba casi a su nivel. El camino decorativamente fantasioso y estructuralmente innovador de los dos arquitectos fue seguido pronto por otros muchos, como Antoni M. Gallissà, Jeroni F. Granell, B. Bassegoda y Amigó, Pere Falqués y, sobre todo, Josep Puig i Cadafalch, autor, entre otras obras , del local de Els Quatre Gats, centro de las tertulias y de las manifestaciones de los modernistas. Paralelamente, J. Domènech i Estapà y Enric Sagnier cultivaban un eclecticismo con influencia modernista, de gran espectacularidad


Todo esto cambió con el art decó, estilo artístico cuyo auge tuvo lugar entre los años 1920 y 1939, caracterizado como un movimiento de diseño popular que influyó notablemente en las artes decorativas, como el diseño gráfico y la arquitectura de interiores e industrial; y también de manera importante en las artes visuales, entre las que se hallan la escultura, la cinematografía, la moda, el grabado y la pintura. Su nacimiento tuvo lugar en París después de que un grupo de artistas decidieran formar un movimiento formal orientado a la innovación del diseño artístico, tras las impresiones que dejó la Exposición Universal de París de 1900, la mayor exhibición histórica de una ciudad celebrada hasta el momento. Las expresiones de este movimiento se dieron a conocer formalmente en la Exposición Internacional de Artes Decorativas Modernas de 1925, celebrada también en París, y se caracterizaron por presentar una estética de estilo clásico, simétrico, rectilíneo, y… caro, que fue predominante hasta el final del período de entreguerras. El término art decó fue acuñado en retrospectiva, en un evento conmemorativo de la citada exposición, celebrado en 1966 y llamado Les Annés 25. El art decó estuvo influenciado por importantes corrientes artísticas que lo antecedieron, entre las que destacan el cubismo y el futurismo; pero, como valor añadido, adoptó elementos de culturas antiguas “exóticas”, como la egipcia, la asiática, la mesopotámica y la prehispánica, que ampliaron su alcance internacional. Este movimiento se extendió rápidamente a lo largo de todo el territorio europeo, a los Estados Unidos e incluso a algunos países de Sudamérica. El art decó es considerado, desde entonces, como el primer estilo decorativo global.


Y ahora, volvamos a Mucha. Su interés por lo esotérico (era un destacado miembro de la Masonería) y su nacionalismo checo marcaron parte de su obra a principios del siglo XX. En 1910, decide dejar el cartelismo y dedicar el resto de su vida a pintarlo que serían veinte obras de gran formato que narrarán la historia de los pueblos eslavos, recogiendo ideas del paneslavismo, del patriotismo y de la identidad nacional checa desde la antigüedad. Mucha emprende entonces un viaje de estudio antes de instalarse, en 1911, en Zbirov donde trabaja sobre estos grandes lienzos. Bohemia, Moravia y Silesia forman parte de la idea checa. Más tarde, cuando se logra la independencia checa, Eslovaquia también se uniría a este diverso grupo. El sentimiento de homogeneidad cultural brillaba por su ausencia. Ante esta falta de cohesión, Mucha recurre a la representación visual de la historia colectiva: la herencia compartida de los pueblos eslavos, plasmada en su obra, servirá para conseguir un elemento cohesionador para grupos tan variados, fortaleciendo su unidad y voluntad de independencia. Al mismo tiempo realiza unos trabajos para la joven Checoslovaquia (sellos postales, billetes de banco...) negándose a ser remunerado. En 1919, los primeros siete lienzos se exponen en Praga. Más tarde los once primeros se enviarán a Estados Unidos donde va a vivir el artista durante dos años; dichos lienzos se granjean un enorme éxito. En 1921 vuelve a Europa para no dejarla nunca más. Dedica toda su energía a pintar la Epopeya Eslava que entregará oficialmente a la ciudad de Praga en septiembre de 1928 pero seguirá trabajado en ella hasta su muerte. En 1939, a los 79 años, Mucha, enfermo, es detenido e interrogado por la gestapo cuando los nazis ocuparon Checoslovaquia y jamás se recuperó del trauma, muriendo poco después, días antes de cumplir 80 años.


Mucha deseó no solo reconfigurar la historia, sino también proveer de una estructura moral al pueblo eslavo a partir de una serie de valores —la libertad, la paz y la hermandad— que dieran sentido a esa cronología compartida. Completó su obra épica pero la guerra y el posterior avance del comunismo lo harían fracasar y el fracaso ensombrecería a Mucha aunque a lo largo de veinte pinturas lleva del mito a la historia; de la guerra y el sufrimiento, hacia la celebración. Su obra tuvo un destino similar. En esto, por supuesto, no hay moraleja, pero no deja de ser irónico que la obra más importante de Mucha haya encontrado, por mucho tiempo, el olvido, acaso porque, muy en el fondo, odiamos cualquier utopía. La historia no ha sido buena con Mucha como el malestar actual demuestra; el legado de Mucha a su país fue recibido con frialdad, el mundo geopolítico diez años después de la Primera Guerra Mundial era muy diferente del que había cuando Mucha comenzó su proyecto, Moravia ahora era una parte de una nueva nación, Checoslovaquia, y el mundo del arte no se parecía en nada. Basta recordar lo que de él dijo un crítico (?) en un catálogo por una retrospectiva de su obra en 1980: Su mayor contribución se limita al corto período de su actividad en París, y el núcleo de la producción de Mucha reside en el ámbito del cartel y el trabajo decorativo. (…) Por otro lado, en las áreas en las que pensó abordar el momento en que vivió, (Mucha) se perdió en los ideales del siglo anterior y su mensaje obsoleto no encontró espectadores ni oyentes. Sería un perjuicio para el talento de Mucha si tuviéramos que disimular este hecho, que de ninguna manera puede disminuir su importancia para el rostro de París alrededor del año 1900.

------------------------------------------------


1Rosine Bernardt, conocida artísticamente como Sarah Bernhardt, fue una actriz de teatro y cine francesa, una de las más famosas y aclamadas a finales del siglo XIX y principios del XX. También interpretó papeles masculinos, incluido el del príncipe Hamlet en la obra homónima de Shakespeare. Se la llamó «la reina de la pose y la princesa del gesto», mientras que Víctor Hugo elogió su «voz dorada». Realizó varias giras teatrales por todo el mundo y fue una de las primeras actrices destacadas en realizar grabaciones de sonido y actuar en películas. Sarah Bernhardt fue también la primera actriz empresaria del mundo del espectáculo.

 

jueves, 2 de marzo de 2023

Knife o navaja.



Pocas canciones tienen una historia tan larga y rocambolesca como Mack the knife. De una ópera del siglo XVIII a la Alemania de Weimar, de ahí a Louis Armstrong y… La primera vez que apareció este personaje de este tema fue en La Ópera del Mendigo, una obra escrita por John Gay en 1728 y protagonizada por un bandolero llamado Macheath. Pero no fue hasta dos siglos más tarde, cuando el dramaturgo alemán Bertolt Brecht decidió hacer su adaptación, que el relato de la vida de este criminal empezó a popularizarse; Brecht la tituló La Ópera de los Tres Centavos y, en colaboración con el compositor Kurt Weill, actualizó el guión y la música para convertirla en una crítica marxista del mundo capitalista. Al personaje del bandolero Macheath le mantuvo el nombre, pero le dió el apodo de Mackie Messer (Mackie, el Navaja) a la vez que lo presentaba como más cruel y siniestro que el original. Brecht optó por escribir un Moritat, un tipo de canción medieval que relata un crimen, y que en este caso explicaba al público que se encontraba ante un auténtico hijo de puta con todas las letras. Para seguir la tradición de este tipo de baladas, la interpretaba, no el propio Macheath, sino un cantante callejero. El poeta escribió la letra en una sola noche, se la dio a Weill por la mañana y éste trajo la música al día siguiente. El musical fue un gran éxito, quizá el mayor del género durante la República de Weimar, la canción lo fue aún más, rara era la noche en que no sonaba en los cabarets. Sin embargo, con la llegada de los nazis al poder, Weill y Brecht huyeron y como tantas otras cosas la canción quedó relegada al olvido. Lo asombroso es que fuera rescatada dos décadas después en Estados Unidos, sobre todo porque el musical no había tenido eco alguno en el mundo anglosajón, quedando relegado a doce míseras representaciones en Londres. Pero, pese a que un productor la ofreció a varios artistas reconocidos, nadie quería hacerla, hasta que la propuesta llegó a Louis Armstrong, quien se entusiasmó tanto con el tema que, aparte de tocarlo con la trompeta, también lo quiso cantar. Al final la versión de Armstrong no fue la primera que se grabó, pues al enterarse de sus planes MGM sacó una versión instrumental del pianista Dick Hyman antes, lo cierto es que fue la que se usó como base a partir de entonces. Fue Bobby Darin quien la llevó al número uno en 1959 y la cantarían estrellas como Bing Crosby, Ella Fitzgerald o Frank Sinatra, que la empleó frecuentemente en sus últimos años de carrera para cerrar sus conciertos. En España la historia tendría un recorrido extra. Porque fue en Mack the knife en quien se fijó el dibujante Ivá para dar nombre a su famoso delincuente de cómic Makinavaja, a través de una versión muy dulcificada de José Guardiola (en uno de los tebeos un personaje canta una canción punk que es básicamente una traducción de la canción al castellano), y en el mundo latino, el músico panameño Rubén Blades fue quien hizo la versión en español con un Pedro Navaja delinquiendo a ritmo de salsa (pero no es lo mismo).