martes, 22 de noviembre de 2022

Preguntas ¿sin respuesta?


Hace pocos días, en circunstancias que no vienen al caso, mi interlocutora me dijo que el nombre (y la música) de Atahualpa Yupanqui no le sonaba
absolutamente de nada. Pues manos a la obra, sin entrar en su biografía, para deshacer el entuerto. Atahualpa (nombre que en quechua viene a significar “el que viene de lejos para narrar”), y, en concreto, la canción de él que hoy recordamos, aprovechando el momento, fueron un referente fundamental para el nacimiento de nuestra "canción de autor"; han sido muchos los "cantautores" que en los años sesenta y setenta sintieron hacia él una gran admiración y lo incorporaron en su universo musical y creativo como un referente insustituible, entre ellos, por ejemplo, Carlos Cano, Caco Senante, Luis Eduardo Aute, Pedro Manuel Guerra, … Entre las aproximadamente 350 canciones de su autoría registradas oficialmente, pueden citarse: “El arriero”, “Camino del indio”, “Coplas del payador perseguido”, “Los ejes de mi carreta”, “Le tengo rabia al silencio”, “Luna tucumana”, “Milonga del solitario”, “Piedra y camino”, “El poeta”, “Preguntitas sobre Dios”, “Sin caballo y en Montiel”, “Tú que puedes, vuélvete”, … , entre muchas otras, y sus composiciones han sido cantadas por reconocidos intérpretes, como Mercedes Sosa, Los Chalchaleros, Horacio Guarany, Jorge Cafrune, Alfredo Zitarrosa, José Larralde, Víctor Jara, Ángel Parra y Marie Laforêt, entre muchos otros, y siguen formando parte del repertorio de innumerables artistas, en la Argentina y en distintas partes del mundo. Yupanqui se afilió al Partido Comunista en un acto compartido junto a otros intelectuales en el mítico estadio porteño Luna Park y el artista sufrió las consecuencias de estar ideológicamente enfrentado al gobierno constitucional del general Juan Domingo Perón: se le prohibió tocar, grabar y publicar, y también se impidió que su música fuera grabada por otros intérpretes. Por ser opositor a Perón también estuvo preso durante nueve meses sin proceso ni condena; en otra ocasión, un oficial de policía le tiró en la comisaría una máquina de escribir sobre la mano derecha –seguramente no sabía que Yupanqui era zurdo–. Esa herida le dejaría ciertas secuelas que con el correr de los años afectarían su forma de tocar la guitarra. Las “Coplas del payador perseguido”, serían, al parecer, una respuesta a dicha agresión: “y aunque me quiten la vida/ o engrillen mi libertad/ y aunque chamusquen quizá/ mi guitarra en los fogones/ han de vivir mis canciones en l’alma de los demás”. Esta canción estuvo prohibida en algunos países, como, por ejemplo, en la España franquista. "Preguntitas sobre Dios"; que recordamos hoy, es una canción que sorprende y llega a atrapar por su sensibilidad y, en particular, por su contenido, que, en aquel contexto, resultaba totalmente revolucionario. Sobre esa canción, Atahualpa Yupanqui dijo estas bellas, sinceras y entrañables palabras: «”Preguntitas sobre Dios” es una canción que me trajo muchas satisfacciones y también muchos dolores de cabeza; en cierta ocasión, por cantarla, llegué a estar cien días preso en una cárcel. Yo no quiero faltarle el respeto a lo que la gente cree y ama; yo tengo la obligación de respetar. No soy muy creyente; soy un poco como era mi padre...; cuando mi madre me decía: “Yo soy creyente”, mi padre me miraba y decía: “Yo soy dudante”. Yo también soy un poco “dudante”, tengo algunas dudas...; Puedo decirles por qué soy dudante, no es una falta de respeto. Una vez me preguntaron: “¿Usted cree en Dios?”... Tengo mucho respeto por la imagen de Dios; mucho respeto por mamá, mi madre –adorable vasca, mi veces adorable, un millón de veces–; pero tengo también una duda que quisiera aclararles; una vez que termine mi duda podré rendirle mi homenaje a Dios, pero mientras tanto permítanme que guarde silencio. ¿Y cuál es esa duda?. Mi duda es muy sencilla. Un sacerdote amigo mio un día me preguntó: “¿Usted cree en Dios?”. Y yo le contesté: “Tengo una duda”... “¿Y cuál es tu duda?”, volvió a preguntarme... Y yo le respondí: “Usted me pregunta si creo en Dios, y yo a mi vez me pregunto: Dios, ¿creerá en mí?...; esa es mi duda”». Bellísimas palabras que son una extraordinaria y emotiva introducción para escuchar seguidamente la canción que, por cierto, tiene una total y absoluta vigencia.

 

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