domingo, 16 de octubre de 2022

¿El fin del dinero en efectivo?


No sabemos si esta crisis sanitaria mundial
por la pandemia del coronavirus acabará o dará un empujón para la eliminación del dinero en efectivo pero si es cierto que ha puesto de nuevo el tema en el asador. El Covid-19 ha cambiado los hábitos y la manera de consumir. Durante meses, hemos comprado por Internet y pagamos lo menos posible en efectivo, en muchos casos por miedo al contagio. Se trata de la primera crisis en la que la demanda de efectivo disminuye, en lugar de aumentar. Suecia, por ejemplo, ya muestra en muchos establecimientos minoristas que no se aceptan pagos en efectivo; la mayoría de los suecos utilizan una aplicación de pagos a través del móvil y dados estos hábitos en la mayoría de los ciudadanos ya se han planteado la eliminación del efectivo, pero en este caso, sustituyéndolo por una criptomoneda de curso legal. Hablemos de los antecedentes del dinero: en el neolítico, con la aparición de la agricultura y la ganadería, apareció la primera economía de producción y se produjo un excedente; una cantidad de bienes que no necesitan ser consumidos, lo que dio lugar a la posibilidad de también alimentar a personas que no necesitaban trabajar la agricultura o la ganadería para su propia subsistencia, y que por tanto podían dedicarse a producir otros productos, como ejemplo la cerámica o las armas, e intercambiarlos por el excedente producido, que permitió la primera forma de comerciar, el trueque, intercambiando directamente bienes y servicios por otros, basándose en el consenso de los participantes acerca de la valoración de los objetos a intercambiar, aunque con el tiempo, esta forma de intercambio se consideró ineficiente. Pese a ello, hoy día sigue siendo la base de intercambio en momentos de gran carestía (por ejemplo, por conflictos bélicos o por catástrofes) llevando a situaciones de estraperlo, y la esencia del funcionamiento de los bancos del tiempo1 que han aflorado a nivel local en muchos lugares, en diferentes países y diferentes momentos. El dinero tal como lo conocemos hoy debe estar avalado o certificado por la entidad emisora, para su aceptación necesita de la construcción de mecanismos de legitimidad y de confianza, de forma que actualmente son los gobiernos, a través de las leyes, quienes determinan cuál es el tipo de dinero de curso legal, pero son otras entidades, como los bancos centrales y las casas de la moneda (ceca), los que se encargan, primero, de regular y controlar la política monetaria de una economía, y segundo, de crear el volumen en circulación de las monedas y billetes según la demanda y la necesidad de tener dinero físico. Los billetes y monedas en euros son hoy en día los únicos medios de pago de curso legal en España y dentro de la zona euro y ningún establecimiento comercial, banco, administración u otro acreedor puede oponerse al pago en efectivo, aunque sí podría rechazar otros medios de pago, como cheques personales y tarjetas de crédito. Hay que matizar que los billetes deberán ser utilizados de acuerdo con el importe del bien o servicio a pagar, es decir, que un comercio podría negarse a aceptar un billete de denominación alta (por ejemplo, 500 euros) como pago de un importe muy inferior (10 euros) y además, un acreedor no tiene por qué aceptar legalmente más de 50 monedas para un mismo pago si no lo desea. La eliminación del dinero efectivo en España lleva mucho tiempo en boca de todos, pero, ¿es esto viable? ¿el pago en efectivo tiene fecha de fin? Hay mucha controversia sobre el tema y no todo el mundo cree que la eliminación del efectivo sea algo positivo para la sociedad, igual que hay mucha gente que cree que es un paso adelante y necesario. Sin tomar partido, estos son los argumentos más comunes de entre los que se posicionan a favor y en contra de la erradicación del dinero en efectivo.


P
ara los que están a favor de la eliminación del dinero en efectivo, su desaparición daría beneficios en la lucha contra el fraude y blanqueo de capitales, acabaría con los paraísos fiscales, con las transacciones bancarias de dudosa legalidad, con la creación de empresas “espejo”, con la evasión fiscal,…, se reducirían los costes, aunque estos son muy residuales: costes de producción, mantenimiento y gestión del dinero en efectivo, posible herramienta eficaz en la lucha contra pandemias (este punto no está claro, pero es cierto que desde la Organización de Consumidores y Usuarios (OCU), Ministerio de Industria o la Autoridad Bancaria Europea recomendó durante la pandemia utilizar medios de pago sin contacto, se reducirían ciertos delitos como el tráfico de drogas o armas ya que en ellos se realizan los pagos en dinero en efectivo. Al eliminar el dinero en metálico aparecerían nuevos métodos de pago fomentando la innovación tecnológica del sector, se podría controlar completamente la política monetaria ya que el dinero y las transacciones serían simples movimientos contables, en situaciones de crisis bancarias o financieras, se elimina el riesgo de contagio entre bancos y países, en situaciones de pánico bancario, no se realizarían retiradas masivas en efectivo, simplemente se trasladarían los depósitos de un banco a otro. Por último, operar con dinero en efectivo abre la posibilidad de fraude. A pesar de los numerosos y sofisticados elementos de seguridad incorporados en los billetes en euros, es posible colar alguno falso ¡y no digamos los billetes de dólar!. Todo el mundo debería conocer cómo detectar billetes falsos. Ahorrar dinero en efectivo en casa también supone mucho riesgo, se puede extraviar o acabar en la basura o en la lavadora (en caso de robo, los seguros sólo cubren el dinero en efectivo hasta un límite pequeño; llevar encima mucho dinero en efectivo supone un riesgo alto de forma que si es evidente que usted lleva mucho dinero en metálico, puede estar comprometiendo su seguridad personal y si existen indicios externos evidentes de que usted guarda mucho dinero en casa, está poniendo en peligro la seguridad de su familia. Además, el dinero que está en su casa no genera intereses de ningún tipo – situación actual,con intereses negativos, aparte -. Aunque tener el dinero bajo el colchón pueda parecer una opción segura frente a los riesgos de otras inversiones, la inflación hace que su dinero pierda valor cada año).


Por el contrario, h
ay muchos que argumentan que la eliminación del efectivo provocaría una reducción de la libertad, una pérdida de privacidad y en el control directo que tendríamos con todos nuestros movimientos ya que existiría un registro financiero completo con todos nuestros movimientos a lo largo de toda nuestra vida, nuestros hábitos de consumo y ubicación geográfica con bastante precisión; nuestro banco conocería todo de nosotros, donde desayunamos, comemos, compramos, qué marcas usamos,…, y se puede añadir que se perdería la capacidad de decidir cómo se quiere pagar en cada momento, en efectivo o con tarjeta, los bancos tendrían más poder dado que aumentarían su liquidez y ganarían poder de negociación frente a los clientes, posiblemente se reduciría el ahorro toda vez que somos más consciente de nuestro gasto cuando lo hacemos en efectivo, nos hace más prudentes. Habría que afrontar la más que probable generación de nuevas desigualdades por la dificultad de determinados grupos en utilizar sólo tarjetas bancarias o medios de pago digitales (por ejemplo personas mayores o grupos económicos más vulnerables. Además de que mucha gente, simplemente se resiste a pagar con tarjeta). Dado que no en todos los territorios llega una correcta cobertura de datos para que sea operativo el pago de forma digital, se realizaría una brecha digital. Muchos comercios consideran que las comisiones que deben abonar por tener datáfonos o por permitir el pago con tarjeta de cualquier cantidad son elevadas y además hay intermediarios que cobran o bien en dinero o bien en datos. Al realizarse todas las transacciones de manera telemática, sería de esperar que aumentaran los delitos en la red o un aumento del coste para prevenirlo. La gran ventaja de utilizar dinero en efectivo es que siempre será aceptado como pago, si tiene que coger un taxi o un autobús, tomar una tapa o pagar un importe pequeño, puede ser el único pago admitido; pagar en efectivo es más rápido que pagar con tarjeta o cheque porque no hace falta presentar ningún documento de identidad* y esperar confirmaciones o aceptación aunque no debe olvidarse que en determinadas operaciones con efectivo, podrán solicitar que el pagador se identifique.


Al final, c
obrar y pagar de manera instantánea son los componentes más importantes de cualquier negocio y debe hacerse todo lo posible, con y sin efectivo, para facilitar el pago. De hecho, sería un gran error no considerar (y usar) diferentes métodos de pago, a saber, además del dinero físico en efectivo, tarjetas de débito o crédito (por cierto, en el año 2019, previo a la pandemia, había 85,6 millones de tarjetas entre crédito y débito solo en España; la tarjeta bancaria es la forma de pago más común en el mundo hoy en día), teléfono móvil y sus aplicaciones, pago electrónico por marca, etc. Pero, ¿cuál es la mejor opción? Cada método de pago tiene sus propias ventajas y desventajas. Y eso puede ser objeto de otras reflexiones.

--------------------------------------------------

1 Herramienta con la cual un grupo de personas puede crear una alternativa económica social. En un Banco de Tiempo se intercambian habilidades entre los miembros sin utilizar dinero, únicamente se contabilizan las horas de servicio prestado y recibidoe

 

No hay comentarios:

Publicar un comentario