miércoles, 10 de enero de 2024

La música de una máquina de escribir... y más.





Hijo de inmigrantes suecos
nacido en Cambridge, Massachussets, el compositor estadounidense Leroy Anderson (1908-1975) hablaba nueve idiomas. Por ello, al comenzar la segunda guerra mundial fue reclutado por el ejército para desempeñarse como traductor e intérprete. Promovido prontamente al rango de capitán, fue asignado a la sección escandinava del Servicio de Inteligencia Militar del Pentágono y al terminar la guerra le fue ofrecido el puesto de agregado militar en Suecia, pero Anderson declinó la oferta pues consideró que ya era tiempo de regresar al ejercicio de su vocación primera, la música. Fue en los años que siguieron al final de la contienda cuando Anderson compuso varias de sus admiradas obras como Serenata, The Typewriter, The Waltzing Cat, Plink, Plank, Plunk!, Belle of the Ball, Blue Tango, Bugler’s Holiday, Sandpaper Ballet y Forgotten Dreams. Después de obtener en 1930 un Master of Arts en música por la universidad de Harvard, había continuado estudios de doctorado y en 1936 compuesto su primera pieza, que presentó a Arthur Fiedler, renombrado director de la Boston Pops Orchestra. La pieza, Jazz Pizzicato, encantó a Fiedler pero como apenas duraba 90 segundos solicitó a Anderson una composición adicional a fin de completar los tres minutos de grabación de un disco de 78 rpm de la época. Vivamente motivado, el compositor respondió sobre la marcha con los segundos faltantes: Jazz Legato. Fue el comienzo de su carrera de maestro miniaturista y así Anderson era conocido en EEUU y Europa como un notable creador de chispeantes "miniaturas orquestales". Hasta que llegó, en 1950, The typewriter (La máquina de escribir), que incorpora como instrumento solista una máquina de escribir, cuyo ejecutante no es un diestro dactilógrafo o su equivalente femenino sino uno de los percusionistas, un músico profesional cuya habilidad técnica y conocimientos lo capacitan para seguir las indicaciones que Anderson escribió para el "instrumento". Siempre provoca una sonrisa ver este aparato incorporado, como un instrumento más, a una orquesta sinfónica. La música clásica se encuentra con la máquina de escribir en una actuación hilarante y maravillosa, simplemente irresistible, por la brillantez de la escritura y la orquestación. La máquina de escribir es la obra más popular de Leroy Anderson, este sonido de las teclas que a muchos nos ha acompañado a lo largo de nuestra vida, hoy ya es historia y esta obra fue usada en la película protagonizada por Jerry Lewis en 1963, Lío en los grandes almacenes. Puede que no sepas que es de Anderson La máquina de escribir, pero seguro que la conoces. Aquí, el sonido de las teclas –en realidad solo dos–, la campana y el mecanismo de retorno del carro hacen de la máquina de escribir un instrumento musical. Y otra: en Sandpaper Ballet (Papel de lija) Anderson utiliza secciones de madera con papel de lija, como antes hiciera con la máquina de escribir, como solistas. La música de Anderson alcanzó con estas y otras obras una enorme popularidad en casi todo el mundo y se le consideró el compositor más importante de música ligera de concierto. De hecho, Anderson fue apodado una vez por el maestro de la música cinematográfica John Williams como “uno de los grandes maestros estadounidenses de la música orquestal ligera”. Compuso poco a partir de la década de 1960 pero siguió dirigiendo su música hasta que falleció en 1975.

 


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