miércoles, 3 de enero de 2024

Música y amores.



Louis Hector Berlioz (1803-1869), a sus 26 años, experimenta sacudidas psíquicas aún más intensas de lo habitual en la vida nada plácida del compositor archirromántico. Fue a los 23 años cuando descubre el amor. Berlioz asiste a una representación de Hamlet, y es de Ofelia (la actriz) de quien se enamora. "Acabo de sumergirme en una pasión interminable e insaciable", escribe a un amigo. "Ella sigue en Londres y, sin embargo, la siento cerca". "Ella" era Harriet Smithson, una actriz irlandesa para obras de Shakespeare, de modestas dotes profesionales pero considerable magnetismo personal que, tras un período de indiferencia, que fue ascendiendo hasta convertirse en leve curiosidad, luego en interés cualificado y presumiblemente en una etapa mucho más allá, se casó con su pretendiente en una unión que resultó tormentosa y, en última instancia, intolerable para ambas partes (el hecho de que ella nunca aprendiera a hablar más que un mínimo de francés y él nunca aprendiera inglés puede haber causado algunos malentendidos). Al principio, cuando aún era un observador de Smithson más que un íntimo, Berlioz se sintió "paralizado por la pasión" (según sus propias palabras) por ella. Estaba comenzando "una gran sinfonía" cuando el arrebato de pasión se apoderó de él y congeló toda creatividad. La llegada de Smithson a París unas semanas más tarde provocó un deshielo, y comenzó a trabajar en la primera versión de la Sinfonía fantástica. La Sinfonía Fantástica, op.14, subtitulada originalmente “Episodio de la vida de un artista”, considerada el primer ejemplo de música programática, consta de cinco movimientos (Sueños y pasiones, Un baile, Escena en el campo, Marcha al suplicio, Sueño de una noche de aquelarre), algo poco usual en aquella época, ya que hasta entonces se componía de únicamente cuatro, a excepción de la Sinfonía Pastoral de Beethoven. La sinfonía está inspirada realmente en una obra literaria y narra los sueños de un joven músico que, tras sufrir un desamor, decide recurrir al opio. El compositor, además, introduce variedad de elementos autobiográficos referidos al amor no correspondido de la actriz Harriet Smithson. En su "Sinfonía fantástica en cinco partes", traducción literal del título final de la obra, Berlioz cuenta una historia musical, con él mismo como personaje central, creando no sólo un estado de ánimo, sino estados de ánimo y situaciones físicas precisas. Nada semejante se había intentado antes a esta escala. La Sinfonía Fantástica describe el primer amor de Berlioz dirigido, como ya dijimos anteriormente, hacia Harriet Smithson, que se puede ver representado bajo una línea melódica fija que aparece de forma distinta a lo largo de la sinfonía. Considerada la obra más representativa del compositor, la Sinfonía Fantástica consagra a Hector Berlioz como el gran compositor del romanticismo, al menos de la primera mitad, pese a que a lo largo de su vida fue más reconocido como director de orquesta que como compositor, y un claro ejemplo son la cantidad y variedad de conciertos que dirigió, sobre todo en Alemania e Inglaterra, tanto suyos como de otros compositores. Es considerado, hoy en día, como un gran maestro e innovador de la orquestación y también se le reconoce el mérito de ser el primer compositor en dar paso a lo que hoy conocemos como música programática. Fuente de inspiración de compositores como Mahler, Wagner o Strauss se podría decir que fue el precursor de estos entre otros compositores posteriores. En el segundo movimiento de la sinfonía, que traemos aquí hoy, Un baile, se produce el reencuentro con la amada tras el rechazo, como su nombre indica, en un baile. El héroe está en un gran baile, pero el tumulto no puede distraerle. "Ella" aparece en oboe y flauta entre las bailarinas. La música adopta entonces el tempo de un vals, describiendo así la inquietud del protagonista. La “idea fija” aparece interrumpiendo brevemente el vals, reapareciendo al final del movimiento.





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