domingo, 18 de noviembre de 2012

Internet y los datos personales

Recientemente ha tenido lugar en México el V Seminario para la Prevención del Fraude, organizado por el Capítulo México de la ACFE (Asociación de Examinadores de Fraude Certificados) en el que se han llegado a conclusiones preocupantes en las que laten dos vertientes de un problema: la falta de desarrollo legislativo en muchos países en el ámbito de la protección de datos personales y la ingenuidad de gran número de usuarios de Internet que siguen sin distinguir comodidad de privacidad y comunican alegremente datos sensibles que no facilitarían ni siquiera en una encuesta presencial con un interlocutor físico.

El costo económico de los delitos informáticos rebasa los 110 mil millones de dólares para el último periodo anual estudiado; de este total, el 42 por ciento se refiere a fraudes cibernéticas, y, de acuerdo con un reporte sobre delitos informáticos elaborado por un desarrollador de programas de seguridad, a nivel mundial se estiman 556 millones de víctimas por año, lo que equivale a 18 por segundo
Desde el punto de vista de los usuarios, dos de cada tres adultos han sido víctimas de un ataque informático con resultado económico pernicioso en el período estudiado. En el mismo sentido, el 46% de los sujetos estudiados fue víctima durante el año anterior
En el seminario se destacó la importancia de  legislar adecuadamente para regular el tratamiento de los datos personales, reformando las leyes anteriores que fuera necesario con el propósito de controlar el uso indiscriminado de esta información, es decir, promulgar normas encaminadas a que las organizaciones, empresas o particulares que traten datos personales (es decir, aquellos que obtengan, usen, accedan, manejen, aprovechen, transfieran, dispongan, divulguen o almacenen, información referente a personas) tomen conciencia de que se está utilizando información que de ninguna manera les pertenecen

No hay que olvidar que el crimen organizado avanza paralelo a los avances tecnológicos, de forma que está demostrado que los delincuentes y las organizaciones criminales utilizan cada vez más la tecnología como un medio, pero también como un fin. Si los datos cuentan con un valor, la consecuencia lógica es que legal e ilegalmente la gente quiera aprovecharlos.

Las amenazas en las redes son cada vez mayores, entre otras cosas porque se ha detectado un salto cualitativo representado en el hecho de que ciertos programadores han pasado de diseñar en los años noventa virus ociosos que no provocaban ningún perjuicio a convertirse en una real amenaza para los usuarios.


Así se explica el aumento de riesgos que representan los hackers, el phishing (estafa electrónica) y el robo de identidad, en cuyos supuestos (y otros similares) la respuesta institucional para este tipo de problemáticas debe ser multidisciplinaria y supranacional, en acciones que deben ir desde la educación de los usuarios y las organizaciones que utilizan datos personales, la creación de un marco normativo y autoridades competentes para responder ante estas amenazas, hasta la generación de organizaciones policíacas e impartidores de justicia especializados en los delitos electrónicos.

No hay comentarios:

Publicar un comentario