jueves, 8 de noviembre de 2012

Los límites (difusos) de la estupidez

Uno no sabe hasta qué punto la omnipresente crisis puede afectar al sentido común hasta que le llegan noticias como la que comentamos y que, en un principio, parece el guión de una película de Berlanga.

Pues resulta que en una localidad del Levante español que no viene al caso ha sido detenido por la Guardia Civil un ciudadano senegalés que, al parecer, ha estafado más de 10.000 euros (repito, diez mil euros, más de 1,6 milloncejos de las antiguas pesetillas) a tres vecinos del pueblo a los que convenció de que era un brujo capaz de, literalmente, hacer llover dinero del cielo.

Una vez repuesto del pasmo producido por la noticia, uno no puede por menos que intentar profundizar en las razones, si había hipnotismo o sugestión previa, o alguna forma ineludible de hacer perder las cabales a los susodichos vecinos. Y no. Al igual que en los recurrentes timos y estafas de siempre, el señuelo utilizado por "el brujo" era mostrar una saquito repleto de billetes de 100, 200 y hasta de 500 euros, supuestamente de su propiedad y que, naturalmente, "habían llovido del cielo". El truco para conseguir que ese maná también fuera favorable a los incautos era que éstos entregaran una suma de dinero cifrada en un numero con cuatro "unos", de entrada 11,11 euros, que introducía en un sobre y ¡oh, milagro! transformaba en un billete de 200 o 500 euros, que no entregaba a los estafados porque "era una prueba".



Ganada su confianza, el paso siguiente era ir corriendo la coma de la cifra pasando a 111,1 y 1111 euros, y llegados a tal punto, establecer unas "cuotas mensuales" por el servicio que siempre eran múltiplos de la cantidad en unos, es decir, pagos mensuales de 333,3, 444,4 o 555,5 euros, pongamos por caso, y eso porque para alcanzar definitivamente el maná era imprescindible el sacrificio (no os riáis, lo dice el informe policial) de un cordero rojo que el brujo debía buscar.

Llegados a tal punto, uno cavila: ¿cómo es posible que alguien crea semejante patraña? Pues lo creyeron y aportaron las cuotas durante seis meses. Sin comentarios adicionales.

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